Nació el 14 de julio de 1907 en Chile, y sería el cabeza de una estirpe literaria integrada por su hijo Poli, con la fotógrafa Lola Falcón, y su nieta, la poeta Bárbara Délano.

Fue un escritor fecundo que exploró distintos géneros literarios como novela, poesía, cuento, ensayo y crónicas periodísticas.

Su primer libro de poemas fue El pescador de estrellas, publicado junto al poeta Alejandro Gutiérrez en 1926. En esa misma época, comenzaría su labor como periodista en el diario El Mercurio, que continuaría posteriormente como corresponsal en el extranjero entre 1934 y 1937.

En un principio, sus obras tendían a ir de lo real a lo fantástico, superando el costumbrismo e inspirándose en mitos y realidades lejanas. Esta tendencia, compartida por autores como Salvador Reyes y Augusto D´Halmar, entre otros, fue llamada por Hernán Díaz Arrieta como “imaginismo”.

Su primera obra fue Rumbo hacia ninguna parte (1927), que no pasó desapercibida para la crítica nacional. Pero, sin lugar a dudas la obra más relevante de este período fue La niña de la prisión y otros cuentos, publicada en 1928, que marcó un hito en la literatura nacional, puesto que apareció en medio de la polémica entre criollistas e imaginistas, sostenida por los críticos Alone y Manuel Vega. Este volumen de relatos incluyó un prólogo de Salvador Reyes que contribuyó a agudizar esta discusión y que generó una importante respuesta de los críticos, ya que vieron en ella nuevas formulaciones estéticas para la literatura nacional. En este libro, refleja el espíritu del autor y evidencia su distanciamiento de la estética criollista.

Es autor de una vasta obra literaria entre la que destacamos Luces en la isla (1930), la antología Catorce cuentos chilenos (1932), el libro de cuentos Viaje de sueño (1935), y la novela En la ciudad de los césares (1939). También publicará posteriormente en Santiago su libro Viejos relatos (1940) y El laurel sobre la lira, en 1946. En ese mismo año, en Buenos Aires, con el seudónimo de Mortimer Gray, publica El caso de la mujer azul. Y en 1952 publicará en México El caso del cuadro surrealista.

Sin embargo, el contexto social que observó el autor marcó profundamente su creación literaria. Su obra dio un vuelco desde la actitud “imaginista” hacia la problemática social, como en Puerto de fuego (1956), en la que el mundo narrado refleja directamente la realidad. Los temas centrales de esta novela son la injusticia, el amor y la lucha por la organización de sindicatos como la única forma de enfrentar los abusos de la clase empresarial. Este momento en la escritura del autor fue el antecedente para su producción posterior, en la que el tema político, como activo militante del Partido Comunista, pasó a ocupar el primer plano.

En esta nueva óptica publicó La base (1958), provocando una profunda impresión en el público chileno y extranjero. Esta obra, a diferencia de sus primeras producciones, se inscribe en la corriente literaria del realismo social, sustentada por escritores que propiciaban la escritura como una herramienta de transformación social. Siguiendo esta propuesta, el relato fue inspirado en la insurrección popular del 2 de abril de 1957, en ei que la represión ejercida motivó la presencia de una agresiva población que desencadenó hechos de violencia en Santiago durante el segundo Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo.

Esta obra tuvo tres ediciones en Chile: 1958, 1973 y 1987, esta última fue impresa clandestinamente. Además se realizó una publicación en México (1976) y fue traducida al ruso, rumano y francés. Por otra parte, su aportación a la literatura nacional también se manifestó en la compilación de diversas antologías de escritores nacionales y un número importante de traducciones de autores extranjeros.

Paralelamente a la publicación de sus obras, Luis Enrique Délano cultivó la pintura. Sus obras pictóricas llegaron a ser más de un centenar, repartidas en distintas técnicas como óleo, acuarela, y tintas, entre otras. También desarrollará una intensa labor periodística que comenzó con la colaboración en el diario El Mercurio (1927).

En 1934 viaja a España para continuar sus estudios de Letras, en la Universidad de Madrid. Y allí será también durante los años 30 mano derecha en el consulado de Pablo Neruda, así como antes lo fue de Gabriela Mistral, asistiendo a la transformación política que España estaba sufriendo a raíz de la Guerra Civil. Paralelamente, estudiaba Filosofía y era compañero de Camilo José Cela, quién conoció a Neruda por intermediación suya. Así lo cuenta el Nobel español en el prólogo de su libro La familia de Pascual Duarte.

“Fue amigo de García Lorca, Miguel Hernández y toda la generación del 27”, comenta Julio Gálvez, autor del libro Neruda y España. A su regreso a Chile, organizó los primeros comités de ayuda a la República Española, que fueron la base de la Alianza de Intelectuales.

Una vez en Europa se convirtió en corresponsal del diario El Mercurio y para la revista Zig-Zag. Sus crónicas abordaban distintos temas de la cultura española, como, por ejemplo, semblanzas de escritores, descripción de barrios o ciudades, comentarios de literatura...También destacaban distintas actividades de chilenos en Europa. Además, fue testigo directo del estallido de la guerra civil española. Esta experiencia fue determinante en la vida del autor, puesto que produjo un vuelco en su escritura e inspiró sus libros Cuatro meses de guerra civil en Madrid (1937) y Sobre todo Madrid (1970).

De vuelta en Chile, como integrante del grupo imaginista, fue uno de los fundadores de la revista Letras y colaboró en otras publicaciones periódicas nacionales, en las que no sólo publicó crónicas y comentarios literarios, sino también sus creaciones inéditas.

Por su extensa trayectoria y la influencia de su labor en el periodismo chileno, fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo, categoría de Redacción, en 1970, trabajando en diarios y revistas como Zig-Zag y En viaje, incluso fue director de las revistas Ecran (1937-1939), Qué hubo (1939-1940), desde la que apoyó a los refugiados españoles, y Vistazo (1952).

Destacado personaje público, desempeñó cargos diplomáticos como cónsul de Chile en México, entre 1940 y 1946, y en Nueva York, entre 1946 y 1949; también como embajador en Suecia y otros países escandinavos entre 1970 y 1973.

Después de una vida intensa y aventurera, exiliado en dos ocasiones, Luis Enrique Délano falleció en 1985, un año después de ser autorizado para regresar a Chile.

Su obra Aprendiz de escritor, que a través de recuerdos cuenta el mundo que conoció el autor entre los 17 y 27 años, fue editada póstumamente (1994).

Se cumplen ahora 20 años de su muerte, y para recordarlo se ha realizado un homenaje en la Biblioteca Nacional, con la participación de José Miguel Varas, Ramón Díaz Eterovic, Fernando Quilodrán (presidente de la Sociedad de Escritores chilenos, Sech), Julio Gálvez y su hijo Poli.

Paralelamente, RIL Editores publica sus libros Aprendiz de Escritor y Sobre todo Madrid en un solo volumen, con el título Memorias. Estas memorias recorren más de cuarenta años de vida cultural chilena y española, a través de sus personajes más representativos. Además, planea lanzar su texto inédito Diario de Estocolmo.

Goretti Aldeguer
Mariló Ávila
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