'In memoriam Miguel Hernández'

Martínez Sainz, Ángeles et al., ‘In memoriam Miguel Hernández’, Málaga, Ediciones _ Myrtos, 2003, 56 pp. PoéticaHispanoAmericana: Myrtos.

Tras distintos avatares ha caído por fin en nuestras manos un soplo de aire fresco, literariamente hablando. Pocas veces se puede tener acceso a novedades literarias, máxime cuando éstas se dan en el mundo de la poesía, uno de los géneros literarios comúnmente más denostados y olvidados.

Hace pocas fechas tuvimos la oportunidad de conocer esta nueva iniciativa literaria, muy novedosa en todos sus aspectos, como ahora veremos. La colección y la editorial, son fruto del trabajo y la persistencia de Antonio Ramírez Fernández, que ha iniciado esta original aventura. Gracias a ésta, son muchas las nuevas voces que han podido exteriorizar su corazón y sus sentimientos, y todo ello sin preocuparse –algo maravilloso- por la nacionalidad, pues como bien indica el título de la colección son muchas las representadas aquí. Pero este esfuerzo no nace sólo, nació al amparo de la Asociación Cultural Myrtos, cuyos fines según sus estatutos son:

5.1 La promoción de valores literarios.

5.2 la edición sin ánimos de lucro, de libros, principalmente de poesía, prosa poética y poesía visual.

5.3 La distribución de sus publicaciones entre instituciones hispanoamericanas y españolas”, algo que dados los tiempos que corren, la verdad, es que no es muy frecuente.

El libro que ha llegado a nuestras manos pertenece a una edición numerada de 500 ejemplares en rústica y cuenta con la contribución de 8 voces, siendo la de Ángeles Martínez Sainz, que encabeza la edición, la más novel en estas lides poéticas, contando casi todos ellos con el añadido interés de tener obra inédita. Además, destacan, aparte de por su formación intelectual, por su interdisciplinariedad, pues hay pintores, músicos, ensayistas y autores de cuentos.

El libro, se encuentra dividido en ocho secciones que se corresponden con cada uno de los autores que componen la edición. Asímismo, cada sección aparece introducida por una pequeña ficha biográfica, seguida de los poemas editados.

La primera voz que surge es la de Ángeles Martínez. Sus poemas, presentan una temática amorosa, desprendiendo una gran sensibilidad y denotando una interacción entre lo sentido y vivido y lo escrito. El verso es libre, buscando la musicalidad, el equilibrio y la coherencia en las ideas. En cuanto a la estructura, la autora ha pretendido que sea libre, utilizando un vocabulario sencillo, dirigido a cualquier público, siendo versos más bien cortos. De todas maneras, esa sencillez no obsta para que nos encontremos con algún ejemplo de mayor complejidad, profundidad y sentimiento, siendo esto último algo que, como antes decíamos, es siempre constatable.

Continuando con nuestro recorrido, la portorriqueña Arminda Arroyo deleita nuestros sentidos con tres poemas muy descriptivos sobre la pasión. El verso libre vuelve a ser utilizado en los tres, donde sus sentimientos se transmiten con la ayuda del empleo de la primera persona. Es por ello que podríamos ver incluso una estructura redonda en el modo de escoger y disponer los poemas. Habla de ella en el primer y tercer poema, centrando el segundo poema en las palabras, en lo que éstas destilan cuando son escuchadas.

Ofelia Martín Hudson ha escogido un poema largo, seguido de un trío de poemas más cortos. El primero es novedoso por el juego de metáforas que lo componen. Los tres últimos poemas, con unas mínimas pinceladas, recogen tres ideas cargadas de color, de fuerza, de significado, utilizando de forma ondulante sólo una o dos palabras en cada verso.

Con un vocabulario más complicado, más técnico, para buscar la parte física de lo que quiere expresarnos, la peruana Rosamarina García, se apoya en las esdrújulas para marcar la fuerza de las palabras e incidir así en la sonoridad de todo el verso. Consigue así describir los sentimientos femeninos, tanto sensuales como sexuales bastantes veces por la rudeza de algunos términos, personalizándolo todo al reflejarse en el espejo como si mirase hacia su interior y hablase de su cuerpo.

El miedo al silencio y a la soledad nos embarga al leer los tres poemas de la portorriqueña Trinidad Fontánez. La estructura de sus poemas es heterogénea, dejando clara en la primera estrofa la característica que desarrolla luego. Son versos cortos, muy similares y homogéneos, donde el conjunto de los mismos que forma la estrofa, dibuja un contorno descendente. El segundo es más uniforme y el tercero es como un bloque sin pausas o fisuras, donde se refuerzan a veces las palabras, con la ayuda de guiones.

Con Flor Fontánez, la sexta autora, también portorriqueña, la nostalgia y el recuerdo son elementos muy importantes e incluso repetitivos en sus composiciones. Utiliza la naturaleza, con algunos elementos de ésta que se repiten, como las mariposas, para describir su estado de ánimo y sus sentimientos, con una métrica similar, verso libre en las cuatro composiciones y sin cortes, formando un bloque.

Ricardo D. Mastrizzo, es el primer representante masculino en el libro. Este argentino aporta cuatro poemas, en verso libre. En el primero, describe unas manos que nos llevan hacia la boca, la voz y el alma de dos seres que se sienten libres como las aves. Éstas, aparecen en el siguiente poema abundando en ese ideal de libertad, llevado al límite al situarles en el espacio, en la luna. Como cierre, un último poema que menciona el alejamiento de la paz y la tranquilidad anejas a la libertad.

Alexis R. finaliza este paseo poético con la introducción de tres versos escogidos de Luis de Góngora y Miguel Hernández. Sus poemas perfilan ideas largas, concatenándose los versos. Estas ideas a veces necesitan para expresarse de varios versos, dibujando ondas mentalmente. Existe también una interrogación retórica constante para reafirmarse en lo tratado. El verso utilizado es el endecasílabo con rima consonante, conformando unas estrofas que de no ser por el orden en el cual riman, podríamos decir que estamos ante sonetos. En cuanto a su temática, la añoranza, el miedo al paso del tiempo, la ausencia y la soledad son los ejes que vertebran su poesía.

Esperemos que iniciativas como esta, enfocada por un lado a iniciar a escritores con menos experiencia en las lides editoriales y a estrechar lazos, sigan proliferando. El poder compartir experiencias, sensaciones y sentimientos con autores de otros lugares, por no contar con el enriquecimiento que supone conocer léxico nuevo, como ha sucedido con algunos de los poemas que conforman este volumen, ha sido muy valioso. No nos queda ya más que decir, salvo animar a ambas partes, autores y editorial a seguir en esta línea ‘artesanal’, sinónimo siempre de calidad.

Manuel Ramón Vera Abadía
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