
El pasado 28 de noviembre tuvo lugar en la Sala La Cacharrería del Ateneo de Madrid la presentación de este libro, enmarcada dentro de las actividades que rodeaban el II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández y dentro de una jornada dedicada al homenaje a los coetáneos y, también, todo hay que decirlo, a cumplimentar a Arturo del Hoyo, que festejaba su cumpleaños.
El libro, responde en parte a una petición formulada no hace mucho, en la cual rogábamos que se produjese paralelamente a la tradicional epidemia de fiebre gripal, una ‘fiebre’ editorial al estilo de lo que sucedía en la Fundación Max Aub. La petición fue atendida durante el transcurso del II Congreso y, así, pudimos disfrutar de la edición -más modesta, eso sí-, de dos catálogos sobre las exposiciones de obras de Miguel Abad Miró y Francisco de Díe con textos de Aitor L. Larrabide y César Moreno, y a los cuales volvemos a encontrar en esta edición que continúa la línea editorial de la Fundación Cultural Miguel Hernández recordando y desvelando aspectos inéditos de Miguel Hernández a través de los textos y las vivencias de aquellos que le conocieron, como Ramón Pérez Álvarez en ‘Hacia Miguel Hernández’, número uno de la colección Documentos.
Arturo del Hoyo, que nació en Madrid en 1917, fue colaborador de ‘El Sol’ (1935-37), participando en la Defensa de Madrid (1936-39). Más tarde, forma parte de la primera redacción de ‘Ínsula’ y en 1950 se incorpora a la editorial Aguilar, recopilando para ésta ‘Obra escogida’ (1952) de Miguel Hernández, ‘Obras completas’ (1954-86) de Federico García Lorca, y ‘Obras completas’ (1961) de Baltasar Gracián, entre otras. Pero Arturo no destaca sólo como editor, crítico o ensayista. A su obra ‘Diccionario de palabras y frases extranjeras’ (3ª ed., Punto de Lectura, 2002) le cabe el honor de ser el primero y más extenso en su género, siendo también conocido como narrador. De hecho, junto con Medardo Fraile y Manuel Lueiro Rey, son los principales precursores del cuento contemporáneo español. Bajo esta faceta, tiene publicados seis libros: ‘Primera caza’ (1956), ‘El pequeñuelo’ (1967), ‘En la glorieta’ (1972), ‘El lobo’ (1981), ‘Historias de Bigotillo, ratón de campo’ (1987) y ‘El amigo de mi hermano’ (2000). Traducido al francés, al alemán y al checo, recibió en 1977 por su cuento ‘Las señas’ el Premio Hucha de Oro de Cuentos.
El currículum de Arturo, es largo, de categoría pero no ha sido sólo por eso por lo que se le ha escogido. Arturo, conoció a Miguel Hernández y a Ramón Sijé, e incluso mantuvo correspondencia con Ramón Pérez Álvarez. Arturo, afronta como veremos más adelante cada texto de los aquí recogidos, como vivencias personales, vivencias que quedan plasmadas en los pequeños textos explicativos que preceden a los verdaderos textos que constituyen el libro y que permiten comprobar la dureza de la lucha por mantener vivo el fuego del hernandismo en aquellos años.
El libro, consta de dos grandes partes, ‘Escritos’ y ‘Varia’, junto con un prólogo que en cierta forma, desgrana los contenidos que nos vamos a encontrar, un prólogo que los autores basan en ‘siete palabras’. La primera, es ‘para una defensa del hernandismo’, algo por lo que ya merece este homenaje. La segunda, corresponde a ‘prólogo a una obra escogida’, le siguen ‘El caso Morla’, ‘El proceso a un poeta’, ‘Viento del pueblo’, ‘Historial de un libro’ y ‘Varia documental’. De estas ‘palabras’, cinco corresponden a aspectos desarrollados en la primera parte, como la edición de la ‘Obra escogida’ de Miguel Hernández (1952), importantísima y que le acarreó varias dificultades desde el momento en que sustituye a Sainz de Robles en la redacción de su prólogo, verdadera lección de tenacidad, de denuncia y de amor hernandiano; los nuevos datos que nos aporta sobre la verdad de lo ocurrido con el Encargado de Negocios de la Embajada de Chile en España en aquellos años, Carlos Morla Lynch, y las posibilidades de asilo en las distintas representaciones diplomáticas, incluida la chilena. Pablo Neruda había dado una versión distinta, distorsionada, de lo ocurrido desmontada por lo explicado en la ‘Memoria presentada al Gobierno de Chile correspondiente a mi labor al frente de nuestra Embajada en Madrid durante la guerra civil 1937-1938-1939. Abril 1939’, publicada en Berlín en 1939, cuyo autor es el propio Morla. Las otras ‘palabras’, se refieren a las presentaciones que hizo de los libros de Juan Guerrero Zamora sobre el sumario 21.001 (1991) y a la presentación de la edición facsímil de ‘Viento del pueblo’ (1992).
La segunda parte del libro ‘Varia documental’, como habíamos dicho. Es, posiblemente, la más innovadora por lo novedoso de sus aportaciones documentales. Recoge primero la reseña que publicó Juan Ramón Jiménez en ‘El Sol’ en 1936; a ella le sigue el tributo a Ramón Sijé, enviado por Hernández a sus amigos de ‘Silbo’ y que no pudo reproducirse pues su tercer número no vio la luz debido al inicio de la Guerra Civil. Esto generó dos cartas inéditas hasta ahora, y que también se reproducen aquí. Le sigue la reproducción de una carta de Vicente Aleixandre a Arturo del Hoyo, del 26-XII-1948 sobre la preparación de la ‘Obra escogida’ y la relación con Antonio Buero Vallejo, que aprendió de memoria poemas de Miguel durante su estancia juntos en la cárcel y que era primo hermano de la esposa de Arturo. A esta, siguen otras cartas que permiten centrar el silencio primero y las polémicas después suscitadas en España tras la publicación de la ‘Obra escogida’ el año 1952. Las cartas, son de Melchor Fernández Almagro y Germán Bleiberg, que iban a realizar su reseña en ‘ABC’ y ‘Revista de Occidente’, de Jorge Guillén que hasta 1954, en Wellesley y de prestado, no conocerá el libro. Para cerrar, el autor ha escogido tres documentos importantes, primero las cuartillas que Miguel leyó en el homenaje a Sijé en la primavera del 36 cuando se le da su nombre a la antigua Plaza de la Pía, después las cartas de Manuel García y Arturo del Hoyo con motivo de la solicitud del primero al segundo de su adhesión al Homenaje Nacional Universitario a Miguel Hernández de abril de 1967 y la adhesión del segundo, y, finalmente, como colofón y a modo de guinda, se reproduce la ficha de hospitalización de Miguel Hernández. Inédita hasta ahora, reproduce su hospitalización del 10 al 12 de octubre de 1936 en el Hospital de Infecciosos o del Rey por una afección estomacal.
El libro, primorosamente diseñado por Fabricio Mancebo, cuenta con una gran cantidad de facsímiles, prácticamente todos los documentos que hemos comentado del apartado ‘Varia’ y una gran cantidad de notas, nada más –y nada menos- que 118, que denotan la gran riqueza documental del volumen y un gran cariño, no sólo por Miguel Hernández, sino también por la obra y las experiencias de este madrileño de 86 años.
Esperemos que la colección ‘Documentos’ tenga una pronta continuación y que se mantenga tan alto el nivel como en estos dos primeros números. Seguro que la Fundación Cultural Miguel Hernández y los editores de este volumen, que también coincidieron en la edición del primer número de la colección tienen ya algún cartucho en su recámara y están prestos a sorprendernos, algo que a buen seguro también harán nuestros amigos de la Asociación PolisLab, continuadores de los homenajes a la figura y la obra de Miguel Hernández y que conocedores de los valiosos materiales que encierran hacen muy buen uso de ellos en sus ediciones, tal y como muestra la bibliografía de ‘Miguel Hernández: tre amici, tre ferite. Elegie’.



