ENTREVISTA A ALEJANDRO SANZ
SÓLO DESDE LA POESÍA SE PUEDE CONSOLAR AL SOLITARIO Y ENCENDER AL ENAMORADO

Alejandro Sanz nace en Madrid el 3 de mayo de 1967. Licenciado en Filología Hispánica, ha sido editor de las obras completas del poeta y crítico José Luis Cano, del que fue discípulo. Asimismo preparó la edición de “Poemas de la consumación”, de Vicente Aleixandre en el año de su centenario. Ha sido colaborador de la revista “Ínsula”. Presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid y Coordinador Literario de la revista “El Ateneo” desde hace muchos años, fue secretario del Ateneo en tiempos de José Prat. Crítico literario en diversas publicaciones, es también secretario de una revista de literatura, arte y pensamiento de próxima aparición: “Velintonia”, y desde hace años trabaja como corrector de estilo en un bufete de abogados.

Como Presidente de la Sección de Literatura del Ateneo, y conocedor del panorama literario actual, las ponencias y comunicaciones presentadas en este Congreso, ¿cree que pueden tener repercusión en el mundo de la literatura?

Sinceramente: el tiempo lo dirá. Aunque sean muy loables los esfuerzos de recuperación o dignificación de la vida y obra de un poeta, los condicionamientos socioculturales, a veces, son tan irracionales como injustos. La historia de nuestra literatura está plagada de grandes olvidos, de notables ausencias. No obstante, siempre es de agradecer lo que, en el terreno de la investigación, pueda hacerse por un poeta como Miguel Hernández. Los congresos de este tipo tienen una misión importante: dar a conocer no sólo los últimos trabajos de investigación, sino reunir a los investigadores, estudiosos, lectores y amantes de su obra en un mismo espacio y en un mismo tiempo. De este histórico hermanamiento hernandiano pueden salir cosas muy positivas. En cuanto a la repercusión que menciona no cabe ser muy optimista, pero no por los esfuerzos que han dedicado —que han sido todos muy acertados y meritorios—, sino porque el llamado mundo de la literatura que ahora conocemos se alimenta, en esencia, de todo lo contrario que sostiene y canta la misma obra de nuestro poeta universal.

¿Qué opinión le merece el libro de Arturo del Hoyo?

Creo que los libros dicen mucho o todo de sus autores. Estos "Escritos sobre Miguel Hernández" que acaban de aparecer —exquisitamente publicados por su Fundación— ofrecen un hermoso recorrido por las emociones hernandianas de su autor. Es un libro que sólo puede concebirse desde la amistad y la admiración y eso ya es mucho. Por otra parte, también nos deja —en el apartado de “Varia”— importantes documentos para el estudio.

¿Podría hablarnos de su relación con Arturo del Hoyo y los autores de la edición de dicho libro?

A Arturo del Hoyo le reconocí enseguida: la bondad instintiva siempre brilla en los grandes hombres: la bondad y la modestia. Si a estas cualidades se suman la rica memoria y la amenidad, poco más se puede pedir...

Aitor L. Larrabide —que conozco desde hace unos años— es una persona que trabaja con un envidiable romanticismo y rigor intelectual, poniendo lo mejor de sí en cuanto hace. Es uno de los mejores embajadores que conozco de Miguel Hernández: porque le conoce como pocos y porque respira de su obra en su propia vida. Lo vive y defiende de cualquier utilización vana o política, con amistad...

En cuanto a César Moreno —unido a Aitor en este proyecto editorial— mi opinión no es menos expresiva... Han hecho un importante trabajo. No quiero olvidar también a Fabritius, encargado del sobrio diseño del libro que se ajusta con belleza a su contenido.

¿Cuáles son sus impresiones sobre el II Congreso Internacional de Miguel Hernández?

Para mí ha habido un importante momento histórico: el homenaje a los coetáneos del poeta con la presencia de éstos. La realidad nos obliga a pensar que eso no volverá a ser posible... Fue muy emocionante escucharlos a todos, en un mismo tiempo, hablando con fervorosa admiración de Miguel.

Lamentablemente no pude asistir a la lectura de ponencias..., pero, según me han contado fuentes de absoluta confianza, las hubo muy dignas. Como ya comenté al principio de esta entrevista, lo importante de este congreso, además de sus contenido académico, es la posibilidad de que gente de todo el mundo, unida por su amor al poeta, se haya encontrado y compartido experiencias hernandianas.

La exposición de Miguel Abad Miró. Su valoración.

He descubierto la obra de Miguel Abad Miró en la exposición que, precisamente, acogió el Ateneo de Madrid. Me parece un gran pintor y dibujante, fiel a la vida y a la memoria, alejado de los fatuos estruendos de la moda. Es de justicia que ahora empiece a reconocérsele y, qué mejor, que de la mano de su admirado Miguel Hernández.

¿Cuál cree que fue la aportación del poeta al mundo de la poesía?

La pregunta más difícil, que me exige recordar un verso de Vicente Aleixandre: “Sí poeta: el amor y el dolor son tu reino”. Amor y dolor desde una singular experiencia de enorme dimensión humana capaz de hacerse presente en todo tiempo, de consolar al solitario y de incendiar al enamorado.

Ángeles Martínez Sainz

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