“No tengo empacho en reconocer mi respuesta a la obra de Miguel, se puede decir que me ha influido”

En la trastienda del Ateneo de Madrid, después de su magistral conferencia, Leopoldo de Luis batió a los medios hernandianos unas palabras sobre el ilustre escritor oriolano. De Luis, que respira por los poros de su piel sabiduría y es capaz de transmitirla de forma emotiva, reconoció su afinidad con “el poeta de la libertad” y defendió la “inmortalidad” de los versos de Miguel Hernández.
¿Qué perspectivas tiene para usted este Segundo Congreso?
Sobre Miguel se han publicado muchas cosas ya, pero partimos de la base de que de un poeta se puede decir siempre la primera palabra pero no la última. Seguramente, habrá alguna comunicación que nos aclarará algún punto. Es una reunión, un simposio que reúne a entusiastas, amigos de Miguel, a estudiosos y eso siempre es fecundo. Aparte de ser, lógicamente, emocionante por ser la figura que se trata.
¿Cree que se van a conocer datos novedosos sobre Miguel Hernández?
Por ejemplo, lo de Jesucristo Riquelme sobre el teatro o Ferris, que noveló su biografía, las dos son cosas que han aportado cosas nuevas sobre la figura de Miguel. No grandes novedades en el sentido de su vida que están suficientemente extractados y conocidos. Pero nunca se puede decir la última palabra, por lo que se puede esperar algún aspecto nuevo dentro de las comunicaciones.
¿Cree que la figura de Miguel da para tanto, incluso para un congreso?
Sí, sì, un escritor, sobre todo, de la importancia de Miguel, da siempre para mucho. Tenga en cuenta que la poesía es el poema y sus lectores. Cada lector puede ver el poema de una manera. Además, la poesía es la respuesta que el poeta ha dado a las circunstancias que recibe del mundo exterior y del mundo interior. Y cuando esas preguntas varían, ése es el secreto de que la poesía puede durar muchas temporadas, muchos años, muchos siglos. Cada generación puede ver al escritor de una manera distinta.
¿Hasta qué punto le ha influenciado Miguel Hernández en su obra?
Sí, es evidente que me ha influenciado ya que yo fui amigo de él y le tengo admiración. Aunque opino que no hay influencias sino afinidades. A uno le influye lo que le es afín. A un poeta se le puede estar leyendo mucho tiempo y no influir en nada, el motivo es porque ese lector no comparte su mundo. Pero cuando el lector comparte su mundo se siente comunicado con él, y viene esa afinidad que, en cierto modo, se convierte en influencia. No tengo empacho en reconocer mi respuesta a la obra de Miguel, se puede decir que me ha influido.
¿Para cúando un tercer congreso?
No lo sé, lo único que sé que yo ya no estaré. Salvo eso, supongo que pasarán años, siglos y Miguel será una figura leída, estudiada, y sobre todo, habrá siempre un lector que leerá un poema de Miguel y se sentirá emocionado, porque eso es en definitiva la inmortalidad del escritor.
Nuria Illescas / María Zaragoza



