
¿Cómo calificaría el programa de intervenciones de este II Congreso?
Creo que han sido unas intervenciones de mucha calidad y creo que las cuestiones o preguntas que han suscitado tiene un valor extraordinario, sobretodo las que suscitó Agustín Sánchez Vidal, Eutimio Martín y creo que anoche también hubo una discusión en la mesa redonda internacional. Yo creo que hasta ahora el nivel del congreso es extraordinario.
Observamos que, tras once años desde que se celebró el I Congreso Internacional, se repiten los mismos nombres. ¿Cree que Miguel Hernández no despierta el interés de los nuevos investigadores?
Sí bueno, se repiten varios nombre que ya asistieron en el 92, pero también creo que hay gente joven, pero sí que es cierto que abundan más los “viejos”, entre otras razones por el hecho de que Miguel Hernández era un poeta que no fue estudiado durante décadas, y solamente algunos lo estudiaban en privado y muchos otros lo estudiaban desde el extranjero, y ahora son ellos los que conocen muchos más la obra del poeta. Pero por ahí hay muchos jóvenes buenísimos y bien informados como por ejemplo Jesucristo Riquelme, José Luis Ferris, etc. Hay gente de gran calidad.
¿Qué cree que puede aportar una figura tan estudiada como la de Miguel Hernández?
Creo que aporta en primer lugar una extensa obra literaria de gran nivel y fuerza. Creo que aporta también una honradez y honestidad que no es nada común en la literatura, es algo verdaderamente extraordinario y sobretodo una honradez que le llevó a su fin, a la muerte. Fue una persona que se las jugó todas por mantenerse fiel a sus convicciones humanas y políticas también.
¿Despierta interés la figura de Miguel Hernández interés en los departamentos de literatura estadounidenses?
Sí, en los departamentos despierta muchísimo interés. En los ambientes universitarios americanos Miguel Hernández es uno de los poetas que son estudiados naturalmente después de García Lorca que es el más conocido, pero Miguel Hernández crea también muchísimo interés, yo diría que no es lo mismo fuera del ambiente universitario. En el ambiente universitario se tiene la ventaja de que existen departamentos de español donde todo el mundo sabe español, sabe castellano, lo entiende y puede apreciarlo. Mientras que una vez que sale del ambiente universitario y de los departamentos de literatura española, por una parte no saben español y por otra parte el mundo americano es un mundo muy complejo, muy alejado de lo que es la vida española y en general tienen una idea del español bastante lejana.
¿A qué nivel situaría la crítica literaria de nuestro país respecto a la estadounidense?
Creo que la crítica norteamericana tiene una extraordinaria calidad tiene la ventaja de que son miles las universidades, hay como 2400 universidades y 2400 departamentos de español en EE.UU. EE.UU. tiene una serie de críticos importantísimos, claro, hay de muchos niveles, hay universidades de primera, universidades de segunda y de tercera, y la calidad de la crítica depende también de eso. Pero yo diría que, por ejemplo, en cuestión de Miguel Hernández se ha estudiado bastante, se han publicado libros, se conocen la poesía, se han publicado antologías, algunas de ellas bilingües, lo que ha llevado a que la personalidad de Miguel Hernández sea cada vez más conocida gracias a estas antologías bilingües.
¿Cree que la crítica trata a Miguel Hernández en su justa medida?
Yo creo que sí, aunque siempre hay cuestiones que van cambiando, donde se debe puntualizar una serie de aspectos que tal vez desde el principio no estaban bien enfocados y ahora recientemente están puntualizando mucho más, se da una visión más completa por una parte, más acertada de la personalidad de Miguel Hernández, yo creo que para ello este congreso está resultando muy útil.
Pilar C. Zarco
Verónica G. Ortiz



