Corpo di Guerra

Santoni, Lucilio, “Corpo di guerra”,
Grotammare (Ascoli Piceno, Italia),
Stamperia dell’arancio, 2002, 47 pp.

Iniciada ya hace algún tiempo la relación con asociaciones italianas de tipo cultural, como Polislab, de las cuales hemos ido mostrando en nuestras páginas sus últimos y más destacados trabajos, hoy, afortunadamente, podemos dar fe de que esta relación sigue fructificando, y muestra de ello, es el pequeño volumen (por tamaño) que hoy sometemos a su consideración.

Dicho volumen, forma parte del espectáculo titulado ‘Corpo di guerra’, que, con textos de Lucilio Santoni, pretende ser una denuncia de las guerras y de las barbaries que en nombre de éstas se provocan, algo que puede parecer lejano en el tiempo y en el espacio, algo que suele “atravesar nuestra conciencia sin dejar rastro”, como el mismo autor ha dicho en distintas ocasiones.

Quizá lo sucedido en Kosovo, agravado por los sucesos acaecidos en Nueva York y Afganistán, ha servido de detonante para esta obra, parte principal de un espectáculo entre lo multimedia y las ‘performances’. Presentado en junio de 2002 en el Festival ‘Tierra de Teatros’ por la Sociedad Arte Nómada, pretendía al mismo tiempo recordar un suceso ocurrido en la gruta donde se presentaba éste: la masacre de un grupo de partisanos en 1943 a manos de los nazis.

El espectáculo completo constaba de los textos de Santoni, estructurados por un lado en el texto que hoy presentamos, un film de tipo documental con un pequeño comentario salido de la pluma de Santoni y trece canciones basadas en textos del mismo, y que interpretaron artistas de gran relevancia en el país transalpino, como Gang, Ginebra di Marco, Vittorio Nocenzi del Banco di Mutuo Soccorso, Ductia, Ziringaglia, Ogam o Tiziana Ghiglioni.

El pequeño volumen que nos ocupa se estructura en dos grandes apartados o secciones: ‘Corpo di guerra I’, que recoge trece breves poemas surgidos de la inspiración y la pluma de Lucilio Santoni y cuyo tema principal es la guerra y las situaciones y sensaciones que ésta provoca, como el odio, las huidas, el dolor..., y ‘Corpo di guerra II’, que no son más que los comentarios surgidos de la contemplación de la parte visual del espectáculo, unas breves imágenes que, a juzgar por la violencia de lo descrito en el texto, ilustrarían perfectamente ese rechazo visceral a la guerra y lo que conlleva: odios, muertes, población desplazada, deserciones, pobreza...

La primera parte consta de los poemas: ‘(verso il fondo)’ (p. 9), desplegando una visión del frente sin esperanzas de futuro, sin pasado y sin presente y con la muerte cerca; ‘(in esposizione)’ (p. 11), donde habla de la exposición del cuerpo en la guerra al peligro y que una vida a veces infame obliga a exponerlo a balas y peligros; ‘(fuggono)’ (p. 13), haciendo referencia al odio y a la huida; ‘(quattro)’ (p. 15), expresa como se experimenta la sensación de la soledad, la pérdida de todo, incluso el recuerdo de los que no están con esa referencia a la llamada a los muertos; ‘(l’odio)’ (p. 17) reutiliza el tema del odio; ‘(voi)’ (p. 19), retoma la tradición bíblica y recuerda el pasaje de Moisés contemplando la tierra prometida, sintiendo añoranza de la paz y lo natural; ‘(padre)’ (p. 21), recuerda lo que se alarga un conflicto a veces, ansiando la paz y la tranquilidad; ‘(otto)’ (p. 23), invita a una reflexión, a no dejarse arrastrar por la guerra, que es como quemarse en el cuerpo de otro, algo que desorienta los sentidos; ‘(la brezza fra gli ulivi)’ (p. 25), aprovecha para recordar la paz del campo, y decir que no se olvide la esperanza en la resurrección, muy en sintonía con la tradición cristiana; ‘(sfinita)’ (p. 27), recuerda la destrucción de la guerra, que llega en silencio, sin verse, como dice él; ‘(l’altrove)’ (p. 29), el ansia de marcharse y dejar atrás la guerra, pero también por dejar atrás una memoria son visibles, aunque –matiza- hay quien tiene los ojos cerrados a lo que se avecina; ‘(dodici)’ (p. 31), a modo de reflexión, y en prosa poética, recuerda que la guerra hace que nos internemos en la caverna del ser, donde no hay voces, y está abierta a la tierra; finalmente, ‘(più nulla)’ (p. 33), es una expresión de los tiempos vividos, impredecibles, misteriosos, misteriosos en lo pasado (guerra pasada) y en el futuro en el que se desangren (las guerras futuras).

En cuanto al comentario del film, que configura la segunda parte, personaliza la humanidad en forma de figura femenina, doblada, con las rodillas flexionadas y sobre un suelo lleno de sangre, esperando no la muerte, vecina casi tangible, sino la resurrección de la carne. Su boca, con la mandíbula en posición innatural, parece escupir la vida.

Se ha pretendido crear con este cuerpo mudo algo que exprima todo el horror de los actos de guerra, algo de lo que los actuales medios de comunicación hacen uso y abuso de manera constante buscando incrementar sus audiencias. Unos horrendos soldados hacen entonces su aparición, con los ojos cerrados. Todo ocurre en sólo trece segundos, duración del film. 325 fotogramas son los que registran este martirio algo nostálgico. En ese tiempo pasan ocho personajes junto al cuerpo de ella. Santoni quiere utilizar unos pocos fotogramas, quiere hacer algo llamativo, que permita no obstante intuir la violencia que corroe como humana tortura. De repente, se observa que su vientre se mueve, respira, ¡está viva!. Se hace de noche entonces, y la figura no habla, no ve, no escucha, tan sólo olfatea el olor acre de su propia existencia, ofreciendo su propio sacrificio. Aparecen entonces otros hombres y mujeres, dotados de una belleza feroz y bestial, a los cuales observamos finalmente acercarse hacia el sol, sin nombre pero cada vez más cercanos a su luz y a su paz.

El film ha terminado. Una eternidad ha transcurrido sin palabras y sin esfuerzo. Ella ha sido el testimonio, por siempre vivo, del dolor extremo de no poder morir. Una muerte que se pretende administrar como la metralla surgida de una bomba, lacerante, y que lleva a hacer buscar una especie de estado catártico que permitirá enfrentar la barbarie de las guerras. Un estado que se intensifica todavía más para el caso de los espectadores italianos por el sitio en el que se representó por vez primera, Montalto di Cessapalombo.

El estilo utilizado por Santoni, que utiliza un léxico y un estilo duro, quizá a veces cínico, pero también altamente poético, constituye una bomba literaria que explota en fragmentos, los poemas, las canciones que los desarrollan...

Algo muy conmovedor es que Santoni haya elegido para introducir su obra los versos finales del poema de Miguel Hernández ‘Sino sangriento’:

Me dejaré arrastrar hecho pedazos
ya que así se lo ordenan a mi vida
la sangre y su marea,
los cuerpos y mi estrella ensangrentada.
Seré una sola y dilatada herida,
hasta que dilatadamente sea
un cadáver de espuma: viento y nada.

Miguel Hernández, un poeta que también se vio inmerso en los horrores de una guerra, ésta, además incivil, y que murió, o como le gusta decir a Jesucristo Riquelme y otros estudiosos, “lo murieron” en el torbellino posterior a la misma. Lo que nos debe de importar es el ‘magisterio’ que para muchas generaciones ejerció nuestro universal poeta a pesar de su pronta desaparición, algo verificable en la producción de gran cantidad de autores, sobre todo sudamericanos, por la importante labor de la edición española en el exilio, algo que ya hemos referido con anterioridad .

Hoy es también momento de felicitarnos, de estar de enhorabuena, mejor todavía, de doble enhorabuena: por un lado, ya estamos inmersos en la cuenta atrás que nos llevará al tan necesario y no por ello menos esperado II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández, a celebrar los días 26 y 30 entre Orihuela, “su pueblo y el mío”, y Madrid. Por el otro, acabamos de saber que muy pronto, casi antes de que el Congreso se celebre, el 18 de octubre más concretamente, se va a producir en Macerata, (Italia), un nuevo homenaje a la figura y la obra de Miguel. El homenaje, correrá a cargo de los ya conocidos integrantes de la Asociación Cultural ‘Polislab’, y un homenaje que, por suerte, parece que va a dar frutos en letra impresa.

Será cuestión de paciencia, esperar a que uno y otro lleguen para disfrutar y, mientras tanto, seguiremos buscando más ejemplos en el proceloso mar de las novedades editoriales y de los homenajes varios. Confiemos que fructifiquen, la cercanía del Congreso y este puente de amistad que parece haberse tendido hacia Italia, y pronto podamos dar cuenta de más y mejores ediciones de y sobre Miguel, el protagonista de todo.

Manuel Ramón Vera Abadía