ENTREVISTA A JESUCRISTO RIQUELME

“Lo que define la escritura hernandiana es la combinación y la simbiosis entre goce estético y alcance social”

El oriolano Jesucristo Riquelme Pomares, es doctor en Filología Hispánica con una tesis basada en el estudio de la producción teatral hernandiana. Ha formado parte de la Agencia de Cooperación Internacional de España en Chile y Guinea Ecuatorial. Hoy es Catedrático de Lengua y Literatura de Bachillerato y está inmerso en diversos proyectos educativos y de investigación. Es autor de diversos ensayos y ediciones, entre los que podríamos destacar, por ser los más recientes, ‘Los anglicismos. (Anglismos y anglicismos, huéspedes de la lengua)’, Aguaclara, Alicante, 1998; ‘El niño vulnerado’’, Universidad de Elche-CAM, 1999; y el estudio y edición de ‘LUNA’, Primera revista cultural del exilio en España (1939-1940)’, EDAF, Madrid, Buenos Aires-México, 2000.

Sabemos que finalizó su libro en el año 2000, pero que por imperativos de la editorial no ha sido publicado hasta finales de 2002, y más concretamente noviembre, mes en el que fue presentado en Madrid en el Ateneo. ¿Qué proyectos editoriales tiene ahora mismo?

En relación con la obra literaria de Miguel Hernández, se encuentra en prensa una nueva antología preparada por encargo para la editorial Castalia (Madrid), titulada ‘Miguel Hernández. Poesía necesaria’. Consiste en una antología con un enfoque que combina la revisión biográfica y una selección tonotemática de sus principales poemas; en concreto, se distinguen diez tonos y momentos diferenciados en su producción lírica. Se trata de un libro con actividades para el comentario y la reflexión, destinado a la población estudiantil de nuestros IES: ESO y Bachillerato.

Por otro lado, ultimo la redacción de otra antología para el público en general, con un estudio preliminar, destinada a una prestigiosa editorial argentina, la editorial Colihue (Buenos Aires); será publicado en la colección Musarisca con el título ‘Miguel Hernández. Desde las venas de la tierra’.

Asimismo, continuando la lectura de poetas –como León Felipe y, sobre todo, el nicaragüense Ernesto Cardenal– cuyo hálito biobibliográfico mantiene algunos puntos de contacto y asociación con el significado de la vida y la obra de Miguel Hernández, ultimo también el proyecto del libro ‘Ernesto Cardenal. AntEología poética de la liberación’, encargado por la editorial madrileña EDAF (Madrid, Buenos Aires, México), la editorial que publicó espléndidamente mi edición de ‘Luna (1939-1940), la primera revista cultural del exilio en España’.

Usted, como buen docente, no ha descuidado la investigación y la innovación en las aulas. Ha asistido a multitud de congresos, cursos y seminarios. ¿Ahora mismo, tiene alguna inquietud sobre estos temas?.

El sentido pleno de la obra artístico-literaria de Miguel Hernández –poesía, teatro, prosa, etc.- se colma en su trascendencia e integración tanto individual como social; lo que define la escritura hernandiana es la combinación y la simbiosis entre goce estético (por sus palabras) y alcance social (por la fuerza de su voz como transformadora de la sociedad). Hacer accesible la obra del poeta oriolano a los gustos de los más jóvenes, de los estudiantes en general, es uno de los cometidos estelares de muchos especialistas hernandianos. Una de las actividades que mejor conecta con el púber, el adolescente o el joven de hoy –chico o chica- es la versión musical de las letras de Miguel Hernández. El trabajo poético-musical de Serrat, de Cafrune, de Jarcha, de Morente, de Amancio Prada, de Paco de Lucía, etc. fue un acicate y dio a conocer la figura universal de Hernández; hoy –además- hay que dirigir los oídos de los nuevos aficionados a la poesía a través de los acordes de Barbería del Sur o de Jorge Gavaldá; todos ellos han compuesto canciones con letras de Miguel Hernández: es una manera de actualizar el valor social y popular de sus contenidos. La poesía sin música continúa siendo una muestra artística de elite; la música difunde las letras de los poemas y los hace sentir en una estética que alcanza a la gran mayoría de ciudadanos jóvenes...

Otra de las facetas que más agrada a los estudiantes en las aulas y en las tablas de los salones de actos y de las escalinatas de entradas a instituciones públicas (calles o plazas) es la antología dramatizada de fragmentos y poemas de Miguel Hernández. Recital con expresión corporal, audiovisuales, luces, sonidos o efectos fónicos especiales, y música supone la participación creativa de los propios estudiantes, quienes emplean el texto escrito como instrumento o materia que se adapta a un montaje más o menos espectacular (sin perder la modestia en sus espectáculos) donde permanece y vence la primacía de la palabra. El proceso de selección de textos (fragmentos en muchas ocasiones, para evitar la pesadez de poemas largos) implica una fuerte involucración activa por parte del alumnado: comprenden los textos, conocen las fases de la vida y la producción hernandiana, deciden un hilo conductor en su antología, interpretan en su declamación el sentido de lo escrito, y crean una nueva forma de transmisión del arte de la palabra, a través del arte de la representación. La puesta en escena en los centros propios y en centros escolares ajenos suele obtener resultados muy alentadores para la autoestima y el reconocimiento social de los participantes. Estas experiencias en estudiantes de condiciones socio-culturales medias y bajas, incluso de extracción social y familiar marginal, suele convertirse en detonante de una superación de la actuación individual en el grupo y del propio reconocimiento de valores personales sin descubrir...

Asimismo, una de las actividades para estudiantes mayores de IES consiste en rastrear las obras completas del escritor de Orihuela y recomponer todo lo que guarde relación con lo narrativo, con el objetivo de conformar una colección de cuentos, historias, narraciones breves que pueda ofrecerse y adaptarse –en todo caso- para la enseñanza primaria. Un librito de lectura con cuentos breves o narraciones breves bien diseñado con delicados dibujos podría ser un material bibliográfico o de trabajo de edificante aceptación infantil.

¿Qué piensa Vd., que está inmerso en la sociedad de la información (proyecto Infoville, Infocole...) sobre iniciativas como la biblioteca virtual que pretende impulsar la Fundación Cultural Miguel Hernández?.

La sociedad moderna del mundo desarrollado que gira en torno a los avances de Internet nos enseña que el ser humano –en ese medio- no sólo debe estar informado y formado en las nuevas tecnologías –para acceder a fondos y base de datos, etc.-, sino que también debe ser consciente de que la nueva formación consiste en una formación constante de recursos y datos en constante evolución. Probablemente el gran modelo para la FCMH haya podido ser la Biblioteca Virtual Cervantes, de la Universidad de Alicante; modelo de incalculable valor cultural. El esfuerzo que realiza la FCMH en el desarrollo de sus iniciativas más caracterizadoras (Infopoesía, taller de formación y aplicación de nuevas tecnologías de comunicación, que incluye el diseño de la web hernandiana de la Fundación, su revista digital, etc.) y el buenhacer de sus responsables van convirtiendo a la FCMH oriolana entre las más adelantadas en cuanto a difusión cultural de nuestro país. La siguiente fase será la tarea de difusión y divulgación de todos sus recursos bien explicados en los medios estudiantiles, culturales y sociales, en general, para que se multipliquen los efectos de su denodado empeño: poner al alcance de casi todos las manifestaciones culturales que nos asocian y hermanan...

Con respecto al esperado II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández, y habida cuenta de su papel como reputado especialista, ¿cree que podemos esperar, diez años después, significativos avances en el conocimiento de la vida y obra del poeta?.

El I Congreso Internacional se llevó a cabo en 1992. Los diez años que han transcurrido han supuesto algunas novedades que merecen ser destacadas, en efecto, y también algunas propuestas que deben ser tenidas en cuenta:

1. La ‘Obra Completa’, editada por Espasa Calpe, debe ser revisada y ampliada con los textos, una vez autenticados, que conocemos o son atribuidos al escritor oriolano. Este es un proyecto que debe ser concretado sin demasiada dilación.

2. La biografía del poeta ha obtenido asimismo algunas revisiones: sería preciso insistir y profundizar en la repercusión del arte plástico en la obra literaria de Miguel: desde Ramón Gaya, en Murcia, hasta la madrileña Escuela de Vallecas (Benjamín Palencia, Alberto Sánchez y Maruja Mallo); convendría también revisar y afinar las repercusiones literarias de las relaciones amistosas y sentimentales (amorosas, ...) de Miguel, en especial, en el proceso de elaboración de ‘El rayo que no cesa’; relevante resultaría conocer con detalle las obras que presenció Hernández en la URSS, durante su viaje en 1937, para poder estudiar su influencia en el teatro último hernandiano, ‘Pastor de la muerte’, en concreto; se han conocido datos y documentos sobre su etapa carcelaria y sus ingresos de atención hospitalaria que pueden indagar en la psicología del personaje; probablemente nos mostraría una nueva faceta el conocer musicalmente las propuestas de canciones de sus obras: existen partituras, como las versiones de Lan Adomián, sobre textos de Hernández (algunos de ellos retocados por Margarita Nelken), que iban a constituir el ‘Nuevo Himno de la República’ –sustituyendo al famoso ‘Himno de Riego’-; el Miguel Hernández dibujante volcado, con ingenuidad y candor, y primitivismo expresivo, sumamente evocador, a describir con su lápiz situaciones y, sobre todo, personajes.

Usted ha descubierto y ha investigado sobre algunas de las facetas quizá menos conocidas del poeta, como su afición por el Séptimo Arte. ¿Cree que Miguel aún puede sorprendernos?.

Efectivamente. Miguel Hernández es un poeta necesario; pero, a la vez, está necesitado de nuevos acercamientos a su obra y de nuevas interpretaciones; es la manera de permanecer vivo y vigente en el arte contemporáneo de la palabra.
Desde mitad de los años ’70 del siglo pasado, mi labor investigadora (y luego divulgadora) se ha centrado especialmente en la creación teatral de Hernández. Ya ello era todo un descubrimiento: que Miguel Hernández hubiera escrito teatro no dejaba de ser –incluso en la Universidad- una afirmación aparentemente estrafalaria; sin embargo, Hernández escribió más páginas para el teatro que para la poesía. El cine también le atrajo muchísimo: no sólo le gustaba presenciar películas (según donde estuviera), sobre todo, las grandes producciones internacionales) sino que compraba revistas especializadas en cine. Conocida y célebre es su frase a Antonio Buero Vallejo, el luego afamado dramaturgo, cuando –en un ambiente carcelario- le dice que ellos dos, cuando salgan de prisión, se dedicarán o harán muchas cosas para el cine. (Mas, en esta ocasión, la premonición no surtió efecto). Cierto es que el cine influye en su concepción de relatar y contar sucesos: lo apreciamos en su conato y fragmentario esbozo de probable novela, ‘La tragedia de Calisto’, obra juvenil (de 1932 aprox.), y en sus piezas teatrales. Y no sólo el cine sino también otra forma de expresión artística que ya era fuente argumental para el cine: la zarzuela. Situaciones, ambientes, coralidad de personajes, cantos colectivos, etc. proceden bien directamente de la zarzuela bien a través de la versión cinematográfica.

Finalmente, y siempre relacionado con eso que hemos definido como ‘espíritu hernandiano’, estamos ante la inminente presentación de un proyecto cultural –sociocultural-, muy del gusto y del vivir de lo que representa para nosotros la figura de Miguel Hernández, proyecto en el que comparto responsabilidad de promoción y organización: se trata del Festival Internacional de Cine Solidario (FICSOL). Este Festival nace con la intención de ser, a la vez que concurso cinematográfico, marco de debate y reflexión, y asociación entre lo artístico y la práctica social (de tolerancia e integración) o de cooperación y desarrollo. Una vez más, arte y sociedad de la mano.

Recientemente se presentó el libro de artículos de Ramón Pérez Álvarez, ‘Hacia Miguel Hernández’ , un libro que deja abiertos varios caminos a la investigación, algunos ya emprendidos por el Prof. Eutimio Martín. ¿Cree positivas iniciativas como ésta para fomentar el estudio de la vida y obra de Miguel?, o por el contrario ¿cree que puede levantar ampollas entre los, digamos, puristas o incluso la familia del poeta?.

En las investigaciones biográficas (como parte de las históricas –o intrahistóricas-), el estudioso ha de someterse al método científico: el empirismo que aporta la documentación exacta objetivará sus afirmaciones. Cierto es que, en algunos casos, debemos someternos a la ley de la inferencia: deducciones, implicaciones, presuposiciones...

El oriolano Ramón Pérez Álvarez, ‘el cartero’, coetáneo de Miguel, dedicó parte de los últimos años de su vida a dignificar la imagen de vida sin rendirse, por ello, a hagiografías ni a panegíricos; luchó contra las mitificaciones del poeta (las de la derecha y las de la izquierda); quiso quitar máscaras de hombre perfecto y nos brindó un hombre común a los mortales, con sus defectos y fobias. Los datos y las explicaciones que fue publicando Pérez Álvarez no cesaban ante el escozor social ni familiar de los más próximos al poeta. Él defendió lo que consideró veraz y verídico y no se dejó sojuzgar por nada ni nadie. En realidad, más salpicaduras produjo en ambientes universitarios y de los presuntos especialistas hernandianos (como su agria polémica con Guerrero con motivo del libro de éste sobre el Sumario 21.001) que en el ámbito de la familia o herederos del poeta.

Las aportaciones de Ramón Pérez Álvarez (muchas de ellas en sus pequeñas fichas manuscritas o mecanografiadas, pero inéditas) siguen siendo reveladoras. Su vehemencia para defender sus puntos de vista y sus convicciones le cerró muchas puertas; no obstante, avispados escritores han recurrido a su trabajo pormenorizado y minucioso para ir confeccionando sus propias aproximaciones a la vida y a la obra del oriolano; fue el caso de Agustín Sánchez Vidal, que aprovechó hábilmente tantísima información procedente de Pérez Álvarez para su ‘Miguel Hernández, desamordazado y regresado’, como José Luis Vicente Ferris en la última biografía global de Miguel. En un caso, casi desaparece la autoría de Ramón Pérez; en otro, se desvanece su pasión e intransigencia con lo fatuo e infundado.

Los valedores de la obra, y, sin duda, la familia del poeta lo es también, esperan con gran expectación las prometidas biografías que centren el debate de la vida y la obra de Miguel Hernández: Eutimio Martín, que, desde los primerísimos ’90 del siglo pasado, inició su redacción biográfica con intención y anuncio también desenmascaradores, y el, al menos ruidoso anuncio, hasta ahora, de otra nueva biografía de Muñoz Hidalgo, son esperados ya con impaciencia. Hagamos votos para que los flecos del II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández, en 2003, sean el telón que propicie y motive el inicio de la edición de las Obras Completas de Miguel Hernández (ahora que Espasa Calpe ya no distribuye como lo hacía) y nuevas biografías y nuevas antologías del más conocido y del más desconocido y extraño escritor oriolano que dejó la libertad de la calle a los 28 años y lo terminaron de morir a los 31. Un espíritu que no se somete y que mantiene pleno de emoción y sensibilidad, transido de un dolor expresivo que lo hace universal.

Presentación del libro

Manuel Ramón Vera Abadía
María Zaragoza Riquelme
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