FIGLIO DELLA LUCE E DELL'OMBRA
     
 
Figlio della luce e dell’ombra e altre poesie. Prólogo de Sergio Scoppolini. Edición a cargo de Enzo Calcaterra. Tolentino, Macerata (Italia), Edizioni Polislab, 2002, 66 pp.
 

En fechas muy recientes (31 de octubre de 2002), fue presentada en la ciudad italiana de Tolentino, provincia de Macerata, continuando una serie de homenajes y lectura de poemas de Miguel Hernández, una edición artesanal y limitada a 20 ejemplares numerados y con una cubierta exclusiva, una selección de poemas de Miguel, titulada “Figlio della luce e dell’ombra e altre poesie” (Hijo de la luz y de la sombra y otras poesías).

La edición, bilingüe, está a cargo de Enzo Calcaterra, con un prólogo de Sergio Scoppolini, donde explica que el volumen nace del homenaje en dos jornadas de estudio, realizadas el 23 y 24 de marzo de 2002. Explica, además, la necesidad de publicar una antología que reivindique “su espesor poético” y que cumpla con un acto de justicia al retomar al ignorado poeta. Además, y como nota curiosa, auspicia el hermanamiento entre las localidades de Tolentino y Orihuela, dos localidades que han conocido a fondo la experiencia del antifascismo, faltando sólo un acto de buena voluntad a nivel institucional.

En la introducción, a cargo de Enzo Calcaterra, relata el particular calvario hernandiano, finalizado en la cárcel en el año 42, y que, además de superar una guerra civil, debe superar dos emociones muy intensas: el nacimiento y la muerte de un hijo. Es por ello, que su poesía se va a ver muy afectada y adquiere tintes sombríos, aunque con alguna alternancia con la luz.

En cuanto a la bibliografía, aparecen obras de Dario Puccini, Oreste Macrí, Gabriele Morelli y el propio Enzo Calcaterra, recogiendo un poco todo lo mejor que se ha publicado en el país trasalpino, además de las dos más recientes de José Luis Ferris y que han sido muy tomadas en cuenta para elaborar la presente edición, que cuenta además con una breve nota biográfica sobre Miguel Hernández.

En cuanto a los contenidos poéticos, se estructuran de una manera tripartita, a saber: “Hijo de la luz y de la sombra”; “La luz” y “La sombra”. La primera, contiene además tres poemas, “Hijo de la sombra”, “Hijo de la luz”, e “Hijo de la luz y de la sombra”. El segundo bloque, la luz, consta de los poemas “Menos tu vientre”, “Rueda”, “Con dos años”, y las “Nanas de la cebolla”, mundialmente conocidas. En el tercer y último bloque, denominado la sombra, e integrado por los poemas “Era un hoyo”, “La fuerza que me arrastra”, ¿Quién llenará...?, “Ropas”, “El cementerio”, “Cada vez...”, “Aunque tú no estás”, “A mi hijo” y “El niño de la noche”.

La primera parte, es la máxima expresión de la poesía amorosa de Miguel, donde la esposa se transfigura en noche y donde la noche es el momento culminante del sueño y del amor, y el día, es el símbolo del hombre, de cuyo abrazo nacerá el hijo.

En la segunda, la luz, está dedicada a su hijo, primero en el vientre de la esposa, y luego en su evolución, hasta llegar a la universal “Nanas de la cebolla”, motivada por la carta de la esposa que le relata que su alimento es tan sólo pan y cebolla, y con un tono doloroso por esa vivencia personal y en el cual se unen además la tristeza y la nostalgia.

Finalmente, en la tercera parte, la sombra, con un tono más oscuro y sombrío, está recordando a su primer hijo, prematuramente fallecido, con 10 meses, con un estado de tristeza al que habría que añadir un presagio atemporal, sin color, cielo o naturaleza, y con el marco de su terrible condición de enfermo y encarcelado, y donde las referencias a la muerte y a lo muerto (su hijo) son constantes.

Tan sólo cabe felicitar a la Asociación Cultural Polislab por su permanente homenaje a Miguel Hernández, una muestra más de su universalidad.

Manuel Ramón Vera Abadía
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