MANUEL-ROBERTO LEONÍS RUIZ

He elegido el siguiente título por ser una expresión espontánea utilizada hacia un personaje entrañable por sus seguidores, y por el duende que todo lo tauromáquico infundía en el inolvidable poeta Miguel Hernández.-Por la admiración que le profeso-.

¡TORERO!

La muerte azabache corniveleta viene embistiendo,
quiere arrebatarte el capote y dejarte sin tus armas
sin poderío en el ruedo, sin valor y sin tus mañas,
atravesar el pecho de tus sentimientos
y rasgarte las entrañas,
dejarte sin latido, sin ideas
para que a hombros no salgas
con tu gran filosofía por las puertas de las plazas.

Conocedor del toro, bravura y valía,
con la de grandes maestros de la tauromaquia;
paisano Miguel Hernández, comparo tu valentía.

Tu figura muchas veces en su burladero,
con gesto y mano firme, cara a cara desafió certero.

De aquel astado “Miura”, seguro que barruntabas
podría arrebatar tu vida, pero no te amilanabas.

Mas tú... poeta del pueblo, claro, honrado y coherente,
siempre fiel a tus ideas, inquebrantable
de nada y ante nadie te retractaste.

La preocupación en tu corta e intensa vida ejemplar
no fue que el toro pudiese cogerte
sólo, hacerlo honestamente y, con la razón lidiar.

Manuel-Roberto Leonís Ruiz
Agosto 1.998.
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