
TÍTULO: “Apuntes para un estudio del gongorismo poético de
Miguel Hernández."
AUTOR: Rosa María Serrano Puig.
EDITORIAL: Publicaciones de la Librería Anticuaria
El Guadalhorce, 1972.
Editor: Angel Caffarena.
Con este librillo, ya que sólo consta de cuarenta y siete páginas, la autora ha querido deleitarnos con un breve estudio del gongorismo del que se envuelven algunos de los poemas de Miguel Hernández.
En su introducción, Rosa Mª Serrano nos informa de que es durante su estancia en Madrid cuando Miguel Hernández puede captar la significación del movimiento gongorista y que trata de llevar sus poemas a una mayor concentración, utilizando el endecasílabo y la octava real.
Admirado por la estilística de tantos neogongoristas, escribe como ellos y así va componiendo su “Perito en lunas”.
Al ciclo neogongorino pertenecen, además, “CORRIDA-real”, “CITACIÓN-final”, “Vuelo vulnerado”, “ELEGÍA MEDIA-del toro” y un fragmento del auto sacramental “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras”.
Miguel Hernández, según el estudio de Rosa Mª, será más libre en su gongorismo que otros autores ya que sus temas y su material metafórico no proceden de un mundo puramente fabuloso sino de sus experiencias en su vida de pastor, de la tierra y del cielo orcelitano.
En su página 11 nos ofrece su particular “Imagen Poética Hernandiana” y nos dice que el elemento esencial de “Perito en lunas” es la metáfora; pero nos explica que: mientras Góngora sublima e hiperboliza todo cuanto toca convirtiéndolo en oro, plata, rubíes, dioses, héroes, gigantes y soles de belleza, Miguel Hernández acude al mundo real de su vida diaria para proveerse de material metafórico. No muestra ninguna tendencia a la idealización o sublimación, sino el más estricto apego a la realidad que se ilumina de colorido.
El poeta esquiva y completa la realidad que va sustituyendo metódicamente por una cadena de imágenes ingeniosas, tomadas de su mundo de la vida agrícola o de la vida diaria, ateniéndose en todo al más estricto realismo.
Se recrea en los objetos menudos, concretos, y nos los pinta condensados en breves imágenes visuales de fuerte colorismo.
A veces el mismo motivo metafórico se desarrolla en una imagen continuada a lo largo de varios versos. Si el poeta, en lo alto de una higuera, echa los higos como maná, los niños que atienden abajo serán “pueblo israelita”, “moiseses rubios”, y el mismo poeta, en una imagen llena de audacia, originalidad y humorismo, se transformará en “dios con calzones” por su generosidad y un ligero traje estival. Octava número IX de “Perito en lunas” transcrita parcialmente como sigue:
Llueve sobre la luz, dos con calzones,
Para un pueblo israelita de mendigos
niños, moiseses rubios en cantones
Asimismo, la investigadora analiza, con estructura bien diferenciada, diferentes aspectos de la obra neogongorina de Miguel. En su página 15, estudia el “Símbolo del Toro” en “ELEGÍA MEDIA del toro”, “CORRIDA-real” y “CITACIÓN-final”.
Nos dice que Miguel Hernández emplea también a menudo este motivo para comunicarnos dos contenidos afectivos: al toro y al propio poeta.
Como el toro, Miguel se siente trágicamente arrancado del ritmo general de la vida, que tras la fatiga y el sudor del día, viene a acabar en la caricia, la canción y el beso.
En su página 17 nos vuelve a hablar de “Perito en lunas”. Del poemario recuerda que la estructura está constituida por cuarenta y dos octavas reales con acentuación rítmica de las sílabas sexta y décima, y el voluntario neogongorismo del libro obliga al poeta a doblegar su lenguaje a la disciplina de la “construcción libre”. A veces, la alteración del orden gramatical es elegante y clara, a pesar de cierta dificultad aparente.
Los títulos de estas octavas, Miguel Hernández los transcribió en un ejemplar de Federico Andreu Riera y fueron descubiertos por Juan Cano Ballesta, lo que facilita en gran manera su comprensión. Estos títulos, que en gran parte designan objetos del paisaje oriolano (palmera, gallo, granada, oveja...) evidentemente fueron eliminados por el poeta en la última corrección para aumentar el valor “hermético”.
Desde la página 19 hasta la 32, Rosa María Serrano, pasa a explicar e interpretar el carácter gongorino en las siguientes octavas:
Octava primera: cuyo tema principal es el suicidio, y Rosa Mª sugiere varias interpretaciones (páginas 19 y 20).
Octava quinta:
(El poeta nos está describiendo una palmera). Nos explica que ha sido interpretada de diferente modo por distintos estudiosos pero Rosa Mª se queda con la interpretación que propone Juan Cano Ballesta. Además, ella encuentra “puntos de contacto” o “similitudes” con “La Palme” de Valèry y con un soneto de la época gongorina de Gerardo Diego, “El ciprés de Silos”(páginas 21 y 22).
Octava catorce: en ella, Miguel Hernández nos regala una imagen visual del barbero pasando la navaja por la cara enjabonada, que va limpiándose por el roce dibujando rayas (páginas 23 y 24).
Octava veintisiete: Rosa Mª nos explica que Miguel Hernández nos describe en esta poesía primeramente el barril donde se conserva el vino, y en su segunda parte, el borracho (páginas 25 y 26).
Octava treinta y cuatro: En esta octava algo tan vulgar como es un huevo constituye para Miguel Hernández un motivo poético que sabe tratar con elegancia. (páginas 27 y 28).
Octava treinta y seis: según Rosa María Serrano, el poeta, en el lenguaje metafórico y enigmático del neogongorismo, ruega al carpintero funerario que le haga un ataúd de pino, y pide al cementerio que le abra una fosa para enterrar su vida de enamorado. Nos describe cómo Maria Chevallier creyó ver en esta octava, en un principio, el símbolo del olor de los pinos del campo, y contra esta idea Leopoldo de Luis escribió un artículo en el que demostró sobradamente el error que Maria Chavallier admitió posteriormente. (páginas29 y 30).
Octava cuarenta: Rosa María Ballesta estudia cómo la octava nos describe un negro ahorcado por violación (páginas 31 y 32).
La página 33 viene encabezada con el título “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Auto sacramental”: Explica que esta obra también tiene un gran valor significativo por su complicación alegórica, variedad de metros y estrofas, insistente uso de hipérboles y juegos metafóficos gongorinos y pasa a describir en cuántas partes se divide la obra. Nos dice que en el auto hay escenas rigurosamente originales de Miguel, tanto en lo dramático como en lo poético, impregnadas de una peculiar humanidad y fuerte realismo y pasa a explicar algunos fragmentos (páginas 33 a 38).
La página 39 comienza con el título “CITACIÓN-final”. En este poema, nos explica Rosa María la muerte de Sánchez Mejías, la imagen es sometida a un intenso proceso de depuración. Elementos innecesarios van desapareciendo, la metáfora gana en vigor expresivo. La imagen tiende hacia lo conceptual y abstracto, aunque no falta la pincelada colorista y la autora explica con detenimiento dos fragmentos.
De las páginas 41 a 43 Rosa Mª nos explica que en los poemas “CORRIDA-real”, “ELEGÍA-media del toro”, “Vuelo vulnerado”, se encuentran también caracteres gongorinos, aunque son menos representativos que los anteriores analizados, así que sólo da unas breves consideraciones de los mismos.
Aitor Larrabide Achútegui, en su tesis doctoral publicada de 1999, “Miguel Hernández y la crítica”, habla de que Serrano Puig se olvida de que, durante la primera estancia de Miguel Hernández en Madrid (1931-1932), el influjo de la llamada generación del 27, el fenómeno del gongorismo, estaba algo superado, y el politicismo, en sus más variadas posibilidades, iba introduciéndose lenta, pero efectivamente. También critica a Rosa María que el análisis del toro como trasunto del propio poeta y del toro mismo no es pertinente por su situación dentro del libro, y que realice pinceladas someras a seis octavas en total, el auto sacramental “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras y los poemas “CITACIÓN-final”, “CORRIDA-real”, “ELEGÍA- media del toro” y “Vuelo vulnerado”.
Para Aitor, aparecen pocos estudios en la bibliografía y dice: “En definitiva, este opúsculo es un intento fracasado, pero intento al fin y al cabo, que tampoco ha tenido una gran difusión dentro de la crítica hernandiana, seguramente por la dificultad de acceder a un ejemplar”.
En el apartado de Reseñas a este librillo, Aitor Larrabide habla de dos :
Molina, Manuel. “Idealidad” (h.1972): para Molina, el interés de la pequeña publicación reside en que el gongorismo depuró la mayor obra de Miguel Hernández, hasta el extremo de estar presente en composiciones de tipo popular; no es accidental su presencia.
Martínez Mena, Miguel “Rosa María Serrano Puig escribe sobre Miguel Hernández”. “Así” (Alicante), 438 (febrero, 1973) p.66: Noticia de la publicación, sin más. (La autora nació en Gerona en 1950 y reside en Alicante desde hace tiempo, profesora de francés. Datos ofrecidos en la nota de lectura.

Mª del Carmen Martínez Diego



