VÍCTOR CASAUS

Víctor Casaus (La Habana, 10 de marzo de 1944). Poeta, narrador, director cinematográfico y periodista. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Todos los días del mundo” (1967), “Entre nosotros” (1978), “Los ojos sobre el pañuelo” (Premio Latinoamericano de Poesía "Rubén Darío", 1982), “De un tiempo a esta parte” (1985), “Maravilla del mundo” (1989) y “Amar sin papeles” (1999).

Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Ha colaborado en las principales publicaciones periodísticas nacionales y en publicaciones culturales como: “Revista de Casa de las Américas”, “Cine Cubano”, “Unión”, “Revolución y Cultura”, entre otras. Fue uno de los fundadores de “El Caimán Barbudo”.

En el terreno literario, ha trabajado el género testimonial, al que ha aportado algunos de los más importantes libros publicados en el país. También ha escrito trabajos ensayísticos sobre el género testimonial que aparecen en su libro “Defensa del testimonio”. Pertenece a la generación poética que se dio a conocer a mediados de la década del 60 en las páginas de la mencionada revista “El Caimán Barbudo”.

Como realizador cinematográfico ha dirigido más de quince documentales, entre ellos los dedicados a Miguel Hernández, Vladimir Maiakosvki, Violeta Parra y Silvio Rodríguez. Revitalizador del género testimonial en la literatura cubana contemporánea con libros como “Girón en la memoria” (1970), ha reunido sus propuestas y reflexiones sobre el tema en su “Defensa del testimonio” (1990).

Su labor como cineasta incluye los guiones de importantes filmes cubanos como, “El hombre de Maisinicú” y la dirección de 15 documentales a partir de 1975. En 1985 realizó su primer largometraje de ficción, “Como la vida misma”. En 1988 recibió la Distinción por la Cultura Nacional. Actualmente dirige el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en La Habana, que ha promovido fructíferos intercambios culturales con instituciones y artistas de varios países, entre ellos España, con la Fundación oriolana.

CUESTIONES:

¿En qué momento de su vida comenzó a interesarse por la obra de Miguel Hernández?

Muy temprano, por suerte. Miguel fue uno de los poetas mayores descubiertos en esa etapa temprana de la vida en que el horizonte del conocer está casi virgen y, si se tiene la vocación o el interés, también abierto a muchas sorpresas felices. Para nuestra suerte también (la de los jóvenes poetas cubanos de la década del 60, para la gente en general en Cuba) la obra de Miguel Hernández fue ampliamente publicada a partir de 1959. El horizonte social también estaba abierto.

Por eso leí sobre todo la poesía de Miguel desde el inicio de aquella década difícil y maravillosa en la que el proceso revolucionario trataba de consolidarse en Cuba, en medio de agresiones externas y convulsiones internas. Cuando entrevisté a Josefina Manresa en España a mediados de la década del 70, inmediatamente después de la muerte de Franco, para lo que sería el documental Con Miguel Hernández en Orihuela, y le llevé una edición de la poesía de Miguel publicada en la Habana, me comentó sorprendida y feliz que en Cuba se había editado más a su esposo que en España, hasta aquel momento. Es una alegría y un orgullo que compartimos con los escritores cubanos y con la gente en Cuba, en general: hacer justicia a las letras y a la memoria.

¿Cuál es la imagen que se tiene de Miguel Hernández como poeta en la época de la guerra en España, allá en La Habana?

Se tiene esa que comentaba en la respuesta anterior. En primer lugar, algo muy importante: de inicio, se tiene esa imagen. Eso es algo que no podrían decir, lamentablemente, amigos o colegas de algunos países latinoamericanos donde la obra de Miguel Hernández no ha sido publicada o ha sido publicada muy poco. Las honrosas, tempranas, plausibles excepciones, como sabemos, fueron Argentina y México, donde importantes editoriales asumieron esa tarea  de difundir la obra de los autores españoles republicanos después del fin de la guerra civil, e incluso de recibir a algunos de sus intelectuales mayores que enriquecieron, durante los respectivos exilios, las culturas de esos países. Lo mismo sucedió en Cuba, como sabemos, donde los nombres de Manuel Altolaguirre, Herminio Almendros o Juan Chabás brillan en ese conjunto de inteligencias hispanas que dejaron una huella importante en la memoria cultural cubana de aquellos años.

Para los jóvenes poetas de aquel Caimán Barbudo que fundamos en 1966 aquí en La Habana, la poesía de Miguel tuvo relevancias especiales por esa conjunción magnífica de su palabra y de su acción. Recuerdo (y conservo) aquella edición hermosa del poema “Canto de independencia” con la que el poeta Fayad Jamís inició una colección inolvidable: los cuadernos de poesía de las Ediciones La Tertulia, en 1962. Resulta igualmente conmovedor (y significativo) que ahora, en el año 2009, ese poema haya estado entre los finalistas del concurso Una canción para Miguel, musicalizado por el joven trovador Ariel Barreiros, y que integre el disco que prepararemos para incorporar a las múltiples actividades que se realizarán por el centenario del poeta durante el año 2010.

En su labor como cineasta, ¿tiene en mente dirigir en un futuro algún otro documental basado en la vida de Miguel Hernández?

No habría posibilidades de hacerlo, lamentablemente, por el tema d Pablo de la Torriente el tiempo disponible: los proyectos que realizamos y/o soñamos en el Centro CulturalBrau ocupan más del tiempo disponible. Pero entre las cosas que hago, que hacemos, dentro de ese tiempo tan intensamente utilizado, han estado, están, estarán las iniciativas culturales alrededor de la vida y la obra del poeta: la creación del Círculo Hernandiano Cubano que, desde el Centro Pablo, promueve la difusión y el homenaje a la memoria de Hernández, el coloquio organizado conjuntamente con la Fundación Miguel Hernández de Orihuela, la exposición de carteles titulada Viento de pueblo, el patrocinio y el apoyo a la puesta en escena de la obra teatral Reino dividido, del dramaturgo cubano Amado del Pino, que está siendo montada en La Habana en estos momentos por el grupo Argos Teatro que dirige Carlos Celdrán y que tendrá sus primeras presentaciones españolas en Orihuela y Alicante a finales de marzo del año entrante.

Con todo, tengo además la satisfacción de que Con Miguel Hernández en Orihuela, el documental, sigue comunicando y emocionando. La experiencia más reciente ha sido en la Argentina, dentro de la jornada cultural Nuestra voz para vos que realizamos en media docena de ciudades de aquel país sureño y entrañable (a donde llegaron, como recordaba ahorita, importantes figuras de la cultura republicana después del fin de la guerra civil en España, entre ellos, Rafael Alberti y María Teresa León). Pero el documental me ha acompañado también a otros países en estos años y siempre ha encontrado la comunicación con los respectivos públicos alrededor de la obra y de la vida de Miguel. Nunca lo pensé aquel día del año 1976 cuando llegué a la casa de Josefina Manresa, con el camarógrafo Raúl Rodríguez, el asistente Mario Crespo y el sonidista Leonardo Sorrell, guiados por un fiel amigo valenciano, Manuel García, en busca de la memoria de Pablo de la Torriente Brau. Encontramos la de Miguel en la voz de aquella mujer triste y enamorada a pesar del luto, los años y las decepciones de la derrota. Eso está, de alguna manera, en el documental. Por eso todavía conmueve y comunica.

Casi a las puertas del Centenario de Miguel Hernández, ¿tiene algún proyecto entre manos para este evento tan importante?

Tengo, tenemos en el Centro Pablo, el proyecto más importante para nosotros: desarrollar la jornada de actividades planeadas, a través del Circulo Hernandiano Cubano, con la colaboración de la Fundación Miguel Hernández de Orihuela y otras fraternas entidades hernandianas en Cuba y en España.

Entre ellas está el concurso de musicalización de textos del poeta, Una canción para Miguel. Acabo de integrar junto al trovador Alberto Faya y el escritor y periodista Germán Piniella, el jurado de ese certamen. En el mes de noviembre realizaremos en el Centro Pabloel concierto de los ganadores y finalistas, en total catorce trovadores y canciones que conformarán ese volumen discográfico. Ese disco debe ser presentado en la Feria Internacional del Libro de La Habana en febrero del año próximo, donde también lanzaremos varios títulos editados por el Instituto Cubano del Libro, entre ellos las crónicas de la guerra de Miguel, volumen que me ha tocado prologar.

¿Hará acto de presencia en algún acontecimiento relacionado con el Centenario de Miguel Hernández?

Estaré –tengo que estar– en estos ya mencionados: los realizados y los que tendrán lugar en La Habana en estos meses venideros. El año próximo espero participar en el estreno de la obra Reino dividido, junto a su director, Carlos Celdrán, su creador, Amado del Pino y su promotora, Tania Cordero, en Orihuela y Alicante, a finales del mes de marzo. El 6 de mayo también ofreceré una conferencia sobre Miguel Hernández y Pablo de la Torriente Brau en Elche, dentro las actividades por el centenario del poeta, y en ese mismo mes probablemente estaré con otros autores y promotores del Centro Pablo en la Feria del Libro de Sevilla, dentro de un proyecto conjunto con la Delegación de Juventud y Deportes del Ayuntamiento, dándole continuidad a esta jornada hernandiana que estamos iniciando aquí en La Habana.

Juanjo Menárguez Gómez
Santiago Mirete Moñino

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