Entrevista a Amado del Pino

Amado del Pino es un prestigioso autor y crítico cubano. Recientemente ha investigado sobre nuestro poeta oriolano Miguel Hernández, del que va a llevar, al teatro, algunos pasajes de su vida en plena guerra civil.

Nacido en Tamarindo, en la provincia de Ciego de Ávila, en 1960, es Graduado de Teatrología y Dramaturgia del Instituto Superior de Arte en 1982.

Ha escrito, estrenado y publicado las obras: “Tren hacia la dicha”, “El zapato sucio”, “Penumbra en el noveno cuarto”, “Triángulo”, “Teatro” (antología), entre otras, recibiendo diferentes premios de gran relevancia. Ha trabajado también en la escritura de guiones para el cine y la televisión. Fue Jurado de Guión Inédito del XXVII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Por su labor como periodista y critico teatral recibió el Premio de Periodismo Cultural Fernández de Castro 2000 por la obra de toda la vida. En 2006 obtuvo Mención Especial del Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández. En 2006 estreno su versión teatral de “Vientos de cuaresma”. Posee la Distinción por la Cultura Nacional.

Ha participado en las películas “Guantanamera” y “Clandestinos” como actor. Como asesor dramático en la película “Bajo presión” y como co-guionista en el cortometraje “El unicornio”.

Ha recibido diferentes premios de Crítica Literaria, Teatrología, Dramaturgia, Periodismo, Crítico Teatral, entre otros...

¿Cómo conoció la Fundación Cultural Miguel Hernández?

La conocí por Internet. Puse su nombre ahí porque siempre me atrajo la figura de Miguel y, ya había decidido escribir la obra, como se dirá después más del vínculo entre Miguel Hernández y el gran periodista, luchador social y escritor cubano Pablo de la Torriente Brau, busqué y encontré mucho más de lo que esperaba y me aficioné en el tema: puse (en Internet) Orihuela, entré en periódicos oriolanos...

¿Cómo surgió su interés por la figura de Miguel Hernández?

Eso es mucho más antiguo. Pongo como referencia el libro séptimo u octavo de lectura de la E.S.O., en Cuba se le dice Secundaria Básica. Ahí está “Rosario Dinamitera”, está escrito en el metro de décima, que la décima es el metro popular cubano. Me apasionó ese poema, que aún lo recuerdo de memoria. En el 72, cuando tenía 12 años, llegó a Cuba Joan Manuel Serrat y Serrat, aparte de ser un gran cantante y artista, significó socialmente porque había mucho cerrazón de moral en esa época, no tanto sexual como moral, en el vestir... y Serrat, además de ser un tipo muy galante y muy progresista, tenía el pelo largo y tez desenfadada y los que éramos muy jóvenes, éramos adolescentes. Y Serrat cantaba a Hernández y Machado, nos llamó la atención sobre él y a partir de ahí volví a estudiarlo y a leerlo y lo convertí en uno de mis poetas preferidos, en fiestas, en momentos tristes e incluso me ha acompañado hasta en mis problemas personales.

¿Qué representa para usted la obra de Miguel Hernández?

Creo que es uno de los poetas más grandes de la Lengua. Representa un prodigio, un hombre que murió tan joven, la forma en la que vivió que era un época dura, era un hombre de mundo que no tuvo grandes estudios académicos y fue capaz de hacer esa obra poética tan grande.

¿En qué momento decidió acercarse a la figura de Miguel Hernández?

Primero con el libro de lectura, que mencioné antes, con Joan Manuel Serrat y con el tema de su obra, hace como dos años hice una investigación junto con la periodista Tania Cornero, que ganó la mención especial aquí, que es preguntarnos por las personas que, como ya sabemos, Miguel Hernández, no estuvo en Cuba, lo conocieron: Nicolás Guillen, Marinello... que lo conocieron en el Congreso de Valencia, Madrid... esto fue en el 37 y otros que lo mencionaron, le hicieron homenajes y escribieron sobre él. Ahí hondaremos en la repercusión cubana de Miguel Hernández.

¿Hay algún poema relacionado con Miguel Hernández que le guste más?

Me gustan tantos... los sonetos de amor. Me llama la atención el dominio que tiene de las rimas, los que sabemos de poesía sabemos que rimar consonantes es tan difícil, y él rimaba como los dioses.

¿Qué le llevó a presentarse al Premio Internacional de Periodismo “Miguel Hernández”?

La simpatía por la Fundación, la figura del poeta, mi amor por el periodismo.
La labor periodística de Miguel Hernández era una maravilla y es lo que quise plasmar, los sueños del poeta.

¿Ha colaborado alguna vez con la Fundación Cultural Miguel Hernández?

Hemos tenido diálogos intensos entre Aitor, Juan José y yo. Hemos intercambiado mucho, les he ayudado en cosas cubanas y ellos a mí. El diálogo está, ya sea virtual, físico o personal.

¿Está al corriente de las actividades que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se vienen llevando a cabo? ¿Qué opinión le merecen?

La Fundación va muy bien, me enteré, también por Internet, de lo de Moscú y creo que hay sueños de hacer algo en Cuba. Para llegar al Centenario, creo que se pueden hacer muchas cosas.

Junto con el teatro, ¿cuál es su género predilecto?

La poesía y el periodismo, yo considero que este último es un género literario.

¿Qué opinión le merece la situación actual del cine cubano?

El cine cubano tiene la tentación, últimamente, de hacer películas de medio de exportación: con muchas mulatas, automóviles de la década de los 40 y musiquita de la época que es preciosa y poderosa. Tiene películas notables. El mismo director que me dirigió en “Clandestinos”, una película donde hice mi primera actuación y ésa era la primera película del director Fernando Pérez, es una película que desgraciadamente recorrió poco Europa al igual que “Suite Habana” es una película que mezcla el documental con la ficción, fuerte, no llega a ser contestataria, pero representa muy bien las ilusiones y fracasos del habanero, sobretodo, contemporáneo. Y “Barrio Cuba”, una película que parece que se ha visto más, en la que trabaja Jorge Perugorría (bastante conocido que sale en “Fresa y Chocolate”) es buena también, pero “Suite Habana”, que es más dramática y más realista de la vida cubana.

¿Sigue reconocida actualmente la figura de Miguel Hernández en Cuba?

Sí mucho, hay varias ediciones de su poesía. Hubo una puesta en escena teatral, no muy buena pero sí que se recuerda mucho a Miguel, incluso está en libros de texto escolares.

Su obra trata de la relación que tuvieron poetas cubanos importantes, como Pablo de la Torriente Brau ó Lino Novás Calvo, entre otros, con Miguel Hernández. ¿Por qué con éste y no con otros poetas españoles que, también, tuvieron relación con sus paisanos?

Hay que aclarar una cosa: en el artículo que Tania, mi mujer, y yo hicimos, sí se habla de los amigos cubanos que conocieron a Miguel Hernández, pero la obra habla, sobre todo, de la relación que mantuvo Miguel Hernández con Pablo de la Torriente Brau. Pablo era Comisario de Cultura y estuvieron en varios combates juntos, en la guerra civil española. Pablo en sus “Crónicas de España” recuerda cómo recorrieron Alcalá de Henares, sus conversaciones. Pablo era un gran bromista, un cubano típico y a raíz de la muerte de éste Miguel escribió la “Elegía Segunda”. Y mi obra que no va a ser un panfleto político ni una obra de la guerra civil, no se va a centrar en eso, es una obra estética y moral. Estos dos hombres creativos, imitando en lo posible en el teatro fragmentos de la obra de los dos y la vida de los dos. También la relación con Josefina, que estaban enamorados, no sólo las cosas grandes, sino cómo ella le hacía corbatas, cómo el le decía “morenica mía”; la relación que mantuvo con Ramón Sijé, que eran buenos amigos, fue un doble dolor porque cuando muere éste Miguel se encontraba lejos, en Madrid. Y Pablo de la Torriente Brau igual, adoraba a su mujer, deja Nueva York y viene como corresponsal de guerra a España y se queda como soldado y es allí donde se conocen estos dos grandes creadores y no sólo trata de los conflictos de la ética de la guerra, sino de sus vidas privadas, sentimental...
¿De dónde procede la documentación que tiene de los encuentros de los amigos cubanos con el poeta oriolano?

De la obra de estos autores, grandes autores cubanos: Nicolás Guillen, Pita Rodríguez, Marinello... que, por cierto, estuvo una gran parte de su infancia en Cataluña en Villafranca del Penedés, son personas que tuvieron mucho que ver con Miguel y Lino Novás Calvo incluso hizo la crónica del entierro de Pablo de la Torriente Brau y conoció a Miguel Hernández. Novás Calvo es un personaje tremendo, era gallego, fue de niño a Cuba y fue un excelente narrador de la guerra de España, a diferencia de Pablo o Marinello y a esa gente que siguieron fiel al marxismo y fueron comunistas toda la vida, no solamente no creen en el comunismo, no creen en nada. Se convirtió en un hombre muy triste, se dedicó al periodismo, no escribió más literatura... fue uno de los narradores más importantes del Continente y al triunfo de Castro y la Revolución Cubana se va del país, porque tampoco le gusta el comunismo, se va a Miami y tampoco le hacen caso. Es un hombre brillante y desafortunado.

¿Le ha resultado difícil plasmar estos encuentros al teatro?

En eso estoy, pero es difícil llevar una vida al teatro. El teatro es juego y conflicto.
Yo no quiero que sea una gran obra de teatro, que sea lo más grande que se pueda, que sea fiel a la historia, que esté la obra de ellos, pero el gran homenaje es que sea buena. Porque bueno fue el periodismo y la narrativa que hizo Pablo de la Torriente Brau y brillantísima la poesía que hizo Miguel Hernández. El primer homenaje está en la calidad artística, para mi gusto, para mi idea.

¿Cuáles son sus próximos proyectos, hay alguno relacionado con Miguel Hernández?

Le estaba comentando antes a Juan José y a Aitor que, es probable, que algunos aspectos, el mismo teatro de Miguel Hernández, que no es tan grande como su poesía pero es interesante, saquemos de los libros algún capítulo o ensayo para priorizar la obra de teatro. Quiero centrarme mucho en buscar los mecanismos teatrales de esto. Hay temas que me interesan, incluso vinculados a la región como Juan Chabás, de Denia, que murió en Cuba. Los cubanos aprendimos de la literatura española contemporánea a través de la historia que contaba Chabás y hay mucho más proyectos que rondan por mi cabeza.
María Antonieta M. Lidón
Mayte Sánchez Gómez
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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