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JORGE
GUILLÉN

Biografía
Nació
en Valladolid en 1893. Estudió Filosofía y Letras
en Madrid, aunque se licenció en Granada en 1913. Lector
de Español en la Universidad de la Sorbona, entre 1917
y 1923, reside en París, donde empieza a escribir poesía,
se casa y conoce a Paul Valéry. Este último (por
su poesía pura), Baudelaire (por su organización
poética en un solo libro) y Whitman (por su júbilo
y su exaltación de lo vital) serán sus más
destacables influencias. Catedrático de Lengua y Literatura
Españolas en Oxford, su vida transcurre paralela a la de
su amigo Pedro Salinas, a quien sucedió como lector de
Español en la Sorbona desde 1917 a 1923. En 1924 se doctoró
con una tesis sobre Góngora. Fue también catedrático
de las universidades de Murcia (1925-1929) y Sevilla (1932-1938),
con un intermedio en la de Oxford (1929-1931).
En 1920 empieza a publicar sus poemas en revistas como "La
Pluma" y en "Revista de Occidente". Pronto adquiere
una sólida reputación entre los medios literarios
más exigentes.
Vuelve a España en 1923 y, en 1925 obtiene la Cátedra
de Literatura Española en la Universidad de Murcia. De
1929 a 1931 desempeña un lectorado en Oxford. Y posteriormente
es catedrático en la Universidad de Sevilla. En 1933 se
produce el inicio de una agria polémica literaria con Juan
Ramón Jiménez que se prolonga incluso en el exilio
de ambos poetas en tierras americanas.
El inicio de la guerra civil española le sorprende en Sevilla
donde en agosto de 1936 es detenido y encarcelado posteriormente
en Pamplona por motivos políticos. Consigue la libertad
gracias a las gestiones de su padre, pero es inhabilitado por
el Ministerio de Educación para el ejercicio de cualquier
cargo público.
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Tras
abandonar España cruzando a pie el Bidasoa, en 1938, se traslada
a los Estados Unidos, donde dará clases de literatura española
en el Wellesley College de 1940 a 1951. Son éstos años
de soledad y tristeza marcados por la muerte de su primera esposa
y de su gran amigo, el también poeta de renombre Pedro Salinas,
a quien consideraba el “amigo perfecto”.
Alcanzada la jubilación académica, realizó
frecuentes viajes por América y Europa, y visitó repetidas
veces España.
En 1958 profesó un curso en la cátedra Charles Eliot
Norton, de la Universidad de Harvard, y las conferencias pronunciadas
con este motivo se convertirían posteriormente en un libro
publicado en España con el título de "Lenguaje
y Poesía" (1962).
En 1961, el 11 de octubre, se casa en Bogotá con Irene Mochi
Sismondi.
Tras la desaparición del régimen de Franco, se instala
definitivamente en España, concretamente en Málaga.
Obtiene el Premio Cervantes en 1976 y es académico de Honor
de la Real Academia de la Lengua Española desde 1978.
En 1980 publicará una recopilación de diversos artículos
escritos en los años veinte y editados bajo el título
"Cántico. Escritos de los años veinte".
Cuatro años más tarde, el 6 de febrero de 1984, fallece
en Málaga.
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Características
de su poesía
Jorge
Guillén es considerado como el máximo representante
de la llamada “poesía pura”, pero esto no quiere
decir que sea una poesía simple, inhumana o fría,
sino, más bien, compleja, en ocasiones demasiado intelectualizada
por su inclinación a una acusada estilización de la
realidad. Algunos críticos lo consideran el discípulo
más directo de Juan Ramón Jiménez.
Para Jorge Guillén, en su “Carta a Fernando Vela”
(1926), poesía pura es lo que permanece en un poema después
de haber eliminado todo aquello que no es poético. Como el
mismo Guillén dirá: “...poesía pura —poesía
simple prefiero yo— Como a lo puro lo llamo simple, me decido
resueltamente por la poesía compuesta, compleja, por el poema
con poesía y otras cosas humanas. En suma, una poesía
bastante pura, “ma non troppo”, si se toma como unidad
de comparación el elemento en todo su inhumano o sobrehumano
rigor posible, teórico. Prácticamente, con referencia
a la poesía realista, o con fines sentimentales, ideológicos,
morales, corriente en el mercado, esta poesía bastante pura
resulta todavía, ¡ay!, demasiado inhumana”.
Posee, Jorge Guillén, un estilo elaborado con un lenguaje
desprovisto de halagos que renuncia a la fácil musicalidad
y a la rima ramplona. Esto hace que su poesía pueda resultar
difícil para el lector medio. Guillén expresa mejor
la idea desnuda de ornato mediante el sustantivo. Es por esto que
algunos críticos hablan de nominalismo en la poesía
de Guillén; los nombres recogen la esencia de las cosas mientras
que el verbo recoge la acción, la existencia de las mismas.
Prefiere la exclamación a la utilización del verbo.
Guillén no se incorporó a ninguno de los movimientos
poéticos de vanguardia (ultraísmo, creacionismo, surrealismo)
de 1919 a 1936. Su poesía es densa y conceptual. Máximo
representante de la poesía pura dentro de la generación
del 27, aunque a él no le agradaba mucho esta denominación.
Se puede afirmar que la complejidad de la obra guilleniana reside
en su ideal de poesía pura, que se resume en:
1. Supresión de lo anecdótico.
2. Sustantivación de los adjetivos.
3. Escasez de verbos.
4. Precisión lingüística.
Obra
Aunque su producción literaria es fundamentalmente poética,
no por ello dejó de cultivar la prosa, como más adelante
veremos.
El mismo Jorge Guillén dio a toda su producción poética
el título único de “Aire Nuestro”, que
abarca 5 ciclos poéticos: “Cántico” (1928-1950),
“Clamor” (1957-1963), “Homenaje” (1967),
“Y otros poemas” (1973) y “Final” (1983).
De estos cinco ciclos poéticos, los dos primeros son considerados
por la crítica como los mejores. Esto no quiere decir que
la última parte de su producción literaria sea de
inferior calidad, sino simplemente que Guillén alcanza su
plenitud con “Cántico” y “Clamor”.
“Cántico” fue editado por primera vez en 1928
en “Revista de Occidente”, cuando Guillén contaba
con 35 años, y constaba sólo de 75 poemas. La versión
final, publicada en 1950 en Buenos Aires, tiene 334 poemas divididos
en cinco partes: «Al aire de tu vuelo», «Las horas
situadas», «El pájaro en la mano», «Aquí
mismo» y “Pleno ser”. En esta obra exalta el goce
de existir, la armonía del cosmos, la luminosidad, plenitud
del ser y la integración del poeta en un universo perfecto
donde muchas veces se funden amada y paisaje. El optimismo y la
serenidad presiden los diferentes poemas que componen el libro.
Subtitulado “Fe de vida”, es un agradecimiento a la
vida; el optimismo por la vida es evidente y queda claro en algunos
poemas como “Beato sillón” o “Buenos días”,
de los que se pueden entresacar los siguientes versos: “El
mundo está bien hecho”, y “Despertar es ganar”
BEATO SILLÓN
¡Beato sillón! La casa
Corrobora su presencia
Con la vaga intermitencia
De su invocación en masa
A la memoria. No pasa
Nada. Los ojos no ven,
Saben. El mundo está bien
Hecho. El instante lo exalta
A marea, de tan alta,
De tan alta, sin vaivén.
“Clamor”. Guillén toma conciencia de la temporalidad
y da entrada a los elementos negativos de la historia: la miseria,
la guerra, el dolor, la muerte... Si “Cántico”
es el agradecimiento del poeta por la perfección de la creación,
en “Clamor” se cuartea la creencia en la perfección
del cosmos; el mundo no está tan bien hecho. Sin embargo,
no es un libro angustioso o pesimista, pues en él domina
el deseo de vivir. Subtitulado “Tiempo de Historia”,
está formado por tres volúmenes: “Maremágnum”
(1957), cuyo núcleo central -«Luzbel desconcertado»
y «La hermosa y los excéntricos»- presenta la
falta de armonía; “Que van a dar en el mar” (1960),
donde desarrolla la idea de la continuidad que proporciona la muerte,
y “A la altura de las circunstancias” (1963), donde
aparece la lucha por restablecer el equilibrio.
MAREMÁGNUM
¿Maremágnum? Muchos en masa.
No hay disparate
Que no se pueda proferir.
No hay nunca droga
Que no se proclame elixir.
¡Maremágnum! ¿Pocos? En masa.
Otro ejemplo puede ser el siguiente poema en el que se advierte
una crítica al régimen de Franco:
“POTENCIA DE PÉREZ”
¿Tiranía?
Terror.
Ah, si no hubiera
Matanza innumerable con derroche
De sangre y sangre caudalosamente
Vertida ante el espanto de los otros,
No habría dictador,
Al fin erguido
Sobre imponente masa de cadáveres.
Desfila ahora sonriendo apenas.
Entre aplausos relumbra el uniforme.
Implacable terror.
¡Oh gran Estado!
“Homenaje” fue publicado en 1967. Subtitulado “Reunión
de vidas”, supone un homenaje a diversas figuras de la historia
y las letras de todos los tiempos usando las técnicas del
monólogo dramático y del retrato; desde Homero a Miguel
Hernández, pasando por Salinas, Machado, Lorca o Rilke.
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Relación
con Miguel Hernández
Podemos hablar de una relación indirecta, no es que fueran precisamente
amigos íntimos, aún así se advierte una cierta
admiración del “intelectualizado” Guillén
hacia el poeta “cabrero” de Orihuela.
Encontramos alguna referencia a Miguel Hernández en la correspondencia
entre Pedro Salinas y Jorge Guillén. Así, por ejemplo,
en la carta dirigida por Guillén a su amigo Pedro Salinas, fechada
en Wellesley, el 26 de noviembre de 1942, le comunica la muerte de Miguel
Hernández: “... he leído en los “Cuadernos
Americanos” que el pobre Miguel Hernández murió
el 28 de marzo en la cárcel, tuberculoso. ¡Otra víctima
de la guerra civil! Me ha producido verdadera pena esa noticia: Miguel
Hernández era, hasta ahora, el mejor de su generación.”
En la respuesta a la anterior carta, Pedro Salinas escribe: “¡Pobre
Miguel Hernández! Otro caso de esos en que uno ha tenido que
dar por muerto y resucitar luego a una persona, para acabar en lo peor.
Todo idiota, idiota. ¿Por qué había de morir ese
muchacho, noblote y generoso, en una cárcel, cruelmente ayudado
a morir por sus prójimos?”.
Otra referencia a Miguel Hernández la encontramos en “Y
otros poemas” (1973), en el poema titulado “Miguel Hernández”:
Era el don de sí mismo
Con arranque inocente,
La generosidad
Por exigencia y pulso
De aquel ser, criatura
De fuego -si no barro,
O ya vidrio con luz que lo traspasa.
Así, de claridades fervoroso,
Encuentra fatalmente su aliado
Más íntimo, más fiel
En ciertos cuerpos leves.
¡Palabras! Signos muy reveladores
Van alumbrando un más allá, descubren
Un mundo fresco, gracia.
Este aprendiz perpetuo de las formas,
Pretéritas, actuales, ya futuras,
Es al fin absorbido
Por un grave tumulto
Que lo arroja al extremo de su dádiva.
Mujer, el hijo, lucha. Lucha atroz,
Límite esperanzado.
Genial: amor, poema.
Español: cárcel, muerte.
De su obra en prosa podemos destacar “Language and Poetry”,
publicado asimismo en español: “Lenguaje y poesía”
en 1961, fruto de un ciclo de conferencias dictadas entre 1957-58 mientras
ocupaba la cátedra de Poesía Charles Eliot Norton de la
Universidad de Harvard.
PUBLICACIONES
• Cántico (75 poesías), M., Revista de Occidente,
1928.
• Cántico (125 poesías), M., Cruz y Raya, 1936.
• Cántico (270 poesías), México, Litoral, 1945.
• Cántico (334 poesías), Bs. As., Sudamericana, 1950.
• Huerto de Melibea, M., Ínsula, 1954.
• Del amanecer y el despertar, Valladolid, 1956.
• Clamor. Maremágnun, Bs. As., Sudamericana, 1957.
• Lugar de Lázaro, Málaga, Col. A quien conmigo va,
1957.
• Clamor... Que van a dar en la mar, Bs. As., Sudamericana, 1960.
• Historia Natural, Palma de Mallorca, Papeles de Son Armadans,
1960.
• Las tentaciones de Antonio, Florencia/Santander, Graf. Hermanos
Bedia, 1962.
• Según las horas, Puerto Rico, Editorial Universitaria,
1962.
• Clamor. A la altura de las circunstancias, Bs. As., Sudamericana,
1963.
• Homenaje. Reunión de vidas, Milán, All'Insegna del
Pesce d'Oro, 1967.
• Aire nuestro: Cántico, Clamor, Homenaje, Milán,
All'Insegna del Pesce d'Oro, 1968.
• Guirnalda civil, Cambridge, Halty Eferguson, 1970.
• Al margen, M., Visor, 1972.
• Y otros poemas, Bs. As., Muchnik, 1973.
• Convivencia, M., Turner, 1975.
• Final, B., Barral, 1981.
José
María Latorre Flores
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