COLABORACIONES |
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Nací en el año 1936, tiempos malos para
los que tuvieron que bailar aquella macabra sinfonía que suponía
enfrentar la sangre, contra la propia sangre, la Guerra Civil. “Me llamo barro aunque Miguel me llame...”. Cuando me decido a sacar a luz pública “Versos
a Miguel”, un itinerario poético basado en la vida de Miguel,
lo hago en agradecimiento a mi paisano, al que adoro y hago de sus versos
mi religión. Adelanto unos versos de mi próximo libro, esperando
un resquicio de cordura a la sincera naturalidad.
Domingo Espinosa
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MEMORIA
DE LA SENDA DEL POETA
Hay una tumba visitada a Miles por año. El aire se alimenta a golpes de hierro al paso de la carretera, y a veces las viejas rodillas se rinden desarticuladas bajo la arena, pero las mas jóvenes también se hartan en cada silla de no moverse, y avanzamos por la poesía unos por la sangre de Miguel otros, por las caminatas y la salud blanca, o por la morena forma de mirar .caminamos de principio a fin con los días contados y las horas para los bocadillos y manzanas entre las bocas y sus estómagos. En la Universidad de Elche descansan los hernandian@s , se duchan y salen algunos a beber la rica agua de las viñas, y dan un sincero homenaje a un silbo sin vulnerar .Hernandian@s hay esperando en la sala donde agujerean las ampollas y eligen el color del hilo que se ha de quedar adentro mientras se absorbe la casa de pus levantada en el camino .Todos los años se espera con fervor laico llegar a la universidad, porque allí se lee, allí se sabe conversar de lo divino también allí se cena caliente y a veces algún poeta vende sus libros sin invitar a los medios- publicidad. Allí no se acaba la lectura de poemas-miguel, pero se alza el telón dramático y aparece El Torero más Valiente. Siempre tú siempre él siempre él santo-miguel .En el X aniversario de la Senda, se cambia al Hacedor Perito en Lunas por la Yerma de un Federico .allí se derraman parpados se opacan retinas, hipnotizadas miradas que adentran la falta de hijos como faltas propias. Allí llorar por la carne nueva y nunca venida se hace costumbre. Manuel y las Nanas de la Cebolla me asaltan, pero no, no es del Hernández de quien quiero escribir, sino de Yerma, de Juan y el canalla. Llorar por el hijo imposible es fácil; solo se trata de dolor .Cuando se hace fuerte a través de los años, se derrumba cualquier mujer. De la U .de Elche nos levantamos, o levantan a voz en grito desde el cuarto anfiteatro, al lado de una escalera mecánica como si de un pulpito pagano se alzaran los hombres (David Readman, y Amado del Pino) y lanzan sus proclamas, y al finalizar tiran los textos al suelo y recogen los papeles algunos senderistas, y al ver que no hay nada escrito en ellos, sonríen con sus bocas irónicas, y salen por la puerta en busca del sol de la mañana . Hay
una senda a la que fue mí chantajeado corazón por un profesor:
¿Te gusta caminar? Durante la travesía andante, se leen
poemas de Miguel Hernández, y al final, sobre su tumba leeremos
más poemas. ¡Escribe una poesía hombre! Madrid 30-3-2007
Chema Rubio V.
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Pc
2 R
Me
llamo Leonís, ese es mi apellido, No
elegí nacer aquí - nadie lo hizo -, Antaño
algunos se comportaron Otros
en cambio, fueron ilustres hombres, De
nuestra Orihuela me siento orgulloso, De
aquí se expanden las celebridades Manuel-Roberto
Leonís, Febrero 2001.
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ABARÁN: NOSTALGIA Y ESPERANZA
Lejos de nosotros la mirada condescendiente sobre sus protagonistas, pues como los vemos nosotros ahora, nos veran luego a nosotros, ni nostálgica tampoco, otra forma de tristeza. Estamos porque ellos estuvieron antes y de su esfuerzo y esperanza, está nuestra existencia. No tenemos nosotros la vida, es la vida la que nos tiene a nosotros, nos recuerda Antonio Gala.
Con esta actitud recibimos estas imágenes del paisaje y el paisanaje
de Abarán, con la responsabilidad de mantener el legado de los
rincones donde disfrutamos y aumentar el acervo cultural heredado, finalidad
última de cualquier forma de conviviencia, y entonces, sí,
con nostalgia, recordar el villancico: “la nochebuena se viene,
la nochebuena se va, y nosotros nos iremos, y no volveremos más
“, pero con el esfuerzo, entretanto, de haber mantenido una tradición
y aportado al común lo que las fuerzas permitieron.
Parece
que fue ayer, pensamos ante imagenes de conocidos ya ausentes; ahora
que me acuerdo, nos sugieren.
Fotografías que son un trozo de corazón y despiertan como pocos objetos, como el de los olores de la pólvora septembrina o el laurel tostado de los aliños, o sonidos como las campanas de ánimas o novenas, o el tambor de Jueves Santo, sentimientos apartados en el arcano de la memoria que nos evocan un tiempo ya pasado, cuando había esperanza donde ahora hay nostalgia y sus efectos sobre nosotros, no mejor que el de ahora, sólo pasado, que muerde al presente, al reposar en la Ermita, al pasear junto al Parque.
¿Recuerdo de horas felices o trágicas? No , simplemente de horas que se fueron, nos recuerda Julio Caro Baroja. Mentiríamos si dijéramos que ha sido difícil recopilarlas. Todos sabían las que tenían y dónde las tenían "como oro en paño" ; lo difícil ha sido la cesión y el préstamo, pues eran algo más que documentos. Gracias a todos por su generosidad. A este respecto recordamos a Ciorán cuando recogía la negativa de los indios norteameriacanos a dejarse fotografiar : " No nos dejemos, nos estan robando el alma ".
Doy fe, diría el notario, confieso que he vivido, el poeta, hice
cuanto pude en el peregrinar y gané el descanso, el religioso.
El afán por perpetuarla más allá de la existencia temporal ha sido permanente en la historia y el deseo de fijar el presente una constante en el arte, y allí están los descubrimientos rupestres de la Sierra de la Pila para confirmarlo. Pasa el tiempo y su apariencia, nos dice la Escritura; detener el momento y su atmosfera y hacerlo intemporal ha sido, meta permanente del gran arte; y en ello pintura, fotografia y cine han competido en el siglo por fijarlo hacerlo perdurable. Antonio López lo recordaba en Cieza el pasado abril en el taller de pintura de la Fundación Los Álamos : “El pintor figurativo no debe competir con la fotografia, la pintura nace del sentimiento del pintor, está para dialogar con los demás, para dar tu punto de vista, y el pintor está obligado a darlo, el fotógrafo no debe darlo, debe dar un testimonio, está para reflejar lo que dura muy poco, lo que se pierde rápido. Si
hablamos de la guerra de España, el fotógrafo no debe
ponerse él; Goya se pone él, Picasso se pone él,
ésa es la diferencia y, en ese sentido, la máquina que
le acompaña es el instrumento ideal".
Y el mismo Pedro Cano, en la presentación de su exposición “Villa Adriana el pasado junio lo confirmaba : “A mí me interesa que el cuadro indique el paso del tiempo, que tenga historia; parto de la realidad, pero quiero que las imágenes sugieran sensaciones y recuerdos; el tiempo detenido y las vivencias que pueda haber en los objetos que reflejo, el poso de vida que hay atrapado en las cosas antes que el tiempo triture”.
Y no es casualidad que terminara la intención en la cámara
de Víctor Erice, para recoger lo efímero
de la maduración de un membrillero, tras evocar en el Sur la
presencia de la España que pasó y no ha sido, pues pocas
actividades como el cine han permitido registrar el devenir y conservarlo
al tiempo, de lo deseado y perdido, de lo esperado y porvenir, del propio
transcurrir del río que nos lleva, y en este aspecto, esperanza
y nostalgia son imágenes de un mismo sueño, que consuelan
con el mismo bálsamo.
Se canta lo que se pierde, nos sigue diciendo Machado. Aquí queda
recogido para reconocimiento de todos, en este espejo de plata puesto
en el camino.
“¿Dónde
estarán los juguetes de ayer, la novia fiel que siempre dije
amar, donde estarán mi casa de jugar, mi calle de correr?”,
se pregunta Pablo Milanés. Aquí están, en lo que
muestran y en lo que silencian, pues tanto como dicen ocultan en su
negativo, confirmando a Camus cuando describiera la ciudad como la historia
de los amores callados.
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