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ENTREVISTAS Entrevista a Francisco Javier Moreno García Entrevista a Alejandro Martín Navarro Entrevista
a Gaspar Peral Baeza Entrevista a Julián Antonio Ramírez Hernando
PREMIO NACIONAL DE POESIA MIGUEL HERNANDEZ 2006
Fue finalista en el certamen “Murcia Joven-98” con el poemario “La elocuencia del azar” y publica al año siguiente la novela “Buscando batería” en la editorial Bartleby. Ganador del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández con el libro “Cortes publicitarios” en el año 2006, ha publicado poemas en la revista “Hache” (números 1 y 3), así como en la revista digital www.deriva.org, donde además ejerce la crítica literaria. El próximo otoño publicará la novela “La Hermogeníada” en la editorial Aladeriva. Asimismo, mantiene un blog relacionado con la creación y la cultura: “Peripatetismos”.
¿Qué le impulsó a un matemático como usted a entregarse a la poesía? Soy poeta más que por vocación que por convicción, hasta los veintidós años, no se me había pasado por la mente el escribir no sólo un poema, sino un verso, pero yo era de los que pensaba que existía algo así como una verdad y que la verdad se encarnaba en la ciencia. Sobre todo en la matemática, en la física, y que a través de esas disciplinas uno podía llegar a la verdad, hasta que me di cuenta en quinto de carrera, incluso antes, de que por ese camino no llegaba a la verdad y el hecho de que la verdad sólo se podía entender de una manera poética. Entonces eso fue lo que me animó a adentrarme en otras disciplinas, la filosofía me había interesado siempre; la filosofía es un camino que tiende a proveer de algo así como llamado “la verdad”, y al final me encontré con que la literatura era la única manera que tenía de descubrir esa verdad que, en el fondo, considero es lo mas cercano a la poesía. ¿Qué significa para usted poesía? Significa fundamentalmente desvelar y encontrar relaciones en esas cosas que no son habituales. Generalmente nos movemos dentro de un mundo bastante consolidado, bastante anquilosado, y la poesía, si consigue algo por parte del creador y por parte del lector, es encontrar un destello de relaciones insólitas que estaban ahí probablemente, pero que no éramos conscientes de ello. De alguna manera, incluso puede llegar a ser curación porque muchas veces tenemos conflictos, hay demasiadas cosas en el mundo a las que no le vemos sentido, a veces, leyendo un poema o un libro, de repente vemos que eso ha cuajado de alguna manera y que adquiere sentido. Entonces, de alguna manera, casi “chamánicamente”, también puede llegar a la curación. La poesía no sólo está en el género de lo que llamamos poesía, sino también en la narrativa. La poesía es algo transversal a los géneros; puede haber una novela poética, y puede haber también un teatro con una carga fuerte de poesía. En la poesía que usted escribe, ¿existe alguna tendencia filosófica concreta? No sé si llamarla filosófica, pero en general un sentimiento trágico de la vida. A mí me han interesado mucho siempre los griegos, la tragedia griega, y siempre me ha interesado la parte de la filosofía y, en general, todo tipo de pensamiento orientado a la tragedia. Por eso hay en algún poema en “Cortes publicitarios” dedicado a “La Grieta”, a “La Fisura”, siempre hay algo ahí que no se puede llegar a completar y cuya imagen a mí me parece más hermosa es la escena de la creación de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, con el dedo de Adán y de Dios separados por una pequeña grieta, que surgiría con el paso del tiempo y que lógicamente no es obra de Miguel Ángel, pero que esa grieta es para mí el símbolo de lo trágico de la existencia. Nunca se llega a la fusión del ser humano con el ambiente, ni siquiera con dos personas, ni de ningún objeto con la perfección. ¿Cree que su poesía puede incluirse en una nueva generación poética? No confío mucho en las generaciones poéticas, me parece que es más bien una etiqueta que sirve para vender libros, eso es cierto, pero hay un decálogo que se estableció hace ya tiempo para que una serie de poetas formasen una generación poética; ese decálogo se ha visto que ha dado muchísimos problemas, incluso con las generaciones más consolidadas como son la llamada “generación del 98” o la “generación del 27”. Yo creo que lo que hay fundamentalmente son singularidades que pueden coincidir muchas veces accidentalmente o porque esos poetas se conocen y al final acaba habiendo cierta sintonía. Pero yo creo más en las diferencias de los poetas que conforman una generación. ¿Qué le llevó a presentarse al Premio Nacional de Poesía “Miguel Hernández”? Como dije ayer en la entrega del premio, fundamentalmente fueron los amigos los que me animaron. Nunca he sido, tengo que decirlo, demasiado partidario de los premios, quizás porque algunos de ellos, sobre todo premios muy grandes, todos sabemos de los que hablamos, normalmente el ganador o los ganadores están ya de alguna manera identificados antes del fallo. Es cierto que este premio está libre de cualquier sospecha y, precisamente por eso, por ser un premio con prestigio, la persona poética que está detrás, y porque no es un premio de campanillas que, como decía antes, son los premios que pueden estar bajo sospecha, me animaron a presentarme. Y fueron precisamente los amigos los que me dijeron que lo enviase, porque creían en el libro, y yo a estos amigos los tengo en gran estima y consideración y pensé que si ellos pensaban que el libro podía tener premio, pues debía enviarlo. ¿Qué supuso para usted la concesión del Premio Nacional de Poesía “Miguel Hernández”? Una alegría bastante grande. Desde el momento en que me comunicaron la noticia allí en Madrid, pues la verdad es que ha sido un sueño hecho realidad. La verdad es que es muy grato que te reconozca un jurado importante como es el del Miguel Hernández y teniendo detrás una Fundación como es ésta, fue una gran alegría que se ha ido prolongado hasta ayer y esperemos que dure. Habrá sucesivas presentaciones del libro y, como digo, una alegría que tendrá detrás pequeñas “mareas” y que espero que dure mucho. ¿Ha colaborado alguna vez con la Fundación Cultural Miguel Hernández? Pues no, hasta ahora no se ha dado esa colaboración, pero sí colaboraría si se presentara la ocasión. ¿Considera importante la continuidad de estos premios de poesía para seguir impulsando la figura de Miguel Hernández? Sí, creo que es bastante importante el asociar un premio de poesía a la figura de un poeta en dos sentidos: ayuda a promocionar a los poetas que ganan estos premios, y por otro, hace que la figura del poeta no caiga en el olvido y, al menos, con una periodicidad anual, salga a la luz de manera renovada. ¿Está al corriente de las actividades que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se vienen llevando a cabo? ¿Qué opinión le merecen? Sí, periódicamente me meto en la página Web. Creo que están bastante bien, bien organizadas y que, de alguna manera, honran la memoria del poeta, que es de lo que se trata. Usted colabora en la revista digital www.deriva.org, y además mantiene un blog con el título “Peripatetismos”. ¿Qué importancia le otorga usted a Internet como medio de transmisión de la poesía? Es un nuevo medio que ayuda bastante en difundir cualquier cosa, también la poesía. De hecho, creo que el blog es el único género literario que ha nacido en Internet, donde hay muchas páginas web, pero como género literario creo que el blog es un acontecimiento novedoso que ha surgido con fuerza hace unos años. La primera vez que oí hablar de ellos no me interesaron demasiado, pero con el tiempo vas buscando y, igual que hay blogs que son simplemente diarios personales con poco interés, hay otros que están muy bien concebidos con orientación periodística o poética. En fin, creo que es un medio que hay que explotar y que hay que subirse a ese carro porque es lo que nos toca en los años sucesivos. ¿Sigue alguna técnica en concreto para aunar una temática clásica, como puede ser la mitología, con una más actual como la publicidad? Si consiguiera responder a esa pregunta habría revelado el secreto, incluso para mí mismo, ya me podría retirar porque habría encontrado el secreto de mi poesía. Es una pregunta que yo me hago continuamente. No creo que haya ninguna técnica, ésa es precisamente la raíz de mi poesía y es lo que no se puede explicar. Lo que está en el fondo de lo que uno considera la creación personal, creo que es algo que no tiene explicación. Consigo aunar algo publicitario con algo clásico o científico con las relaciones que surgen espontáneamente en mi cerebro y, ya digo, me gustaría tener una explicación o no, porque yo creo que en el fondo hay que seguir guardando ese misterio del que brota la poesía. Tanto el título de su obra (“Cortes publicitarios”) como los poemas que se incluyen, reflejan una temática actual. ¿Pretende con ello reflejar una sociedad de consumo, hedonista, o sólamente es una temática de inspiración? Es todo eso junto. Efectivamente, detrás de “Cortes publicitarios” hay una crítica, aunque sea a través de la ironía, de la sociedad en la que vivimos. ¿Consumismo? Desde luego. Al aunar o al hacer relaciones entre el mundo de la ciencia, de la mitología, incluso de la publicidad, lo que intento es quitar importancia también a la ciencia. Yo vengo del mundo de la ciencia y, para los más legos en ese mundo, existe ese mito de que la ciencia es la que puede dar explicación y demostración de todo. Yo precisamanente si he pasado por ese camino para explicar que no es así, lo que explico en “Cortes publicitarios” es llevar el lenguaje de la ciencia a equipararlo con otros lenguajes como la poesía porque creo que no hay prioridad de ninguno sobre el otro. Creo que la ironía es lo importante para unificar todos esos lenguajes que están ahí incluidos, si no hubiera quitado una especie de “pastiche” difícilmente digerible, entonces creo que hay todo eso y creo que la amalgama se hace a través de la ironía. ¿Cuántos libros tiene publicados? Ahora mismo dos, “Buscando Batería”, del año 1999 de la editorial Bartleby, “Cortes publicitarios”, de la editorial Devenir y, aunque en la contraportada aparece “La Hermogeníada”, ésta saldrá con fecha de publicación de 2006 pero todavía no está lista. Dentro de un mes habrá otra novela que publica la editorial murciana Aladeriva, en el sello de literatura Volvoletras. Además he tenido colaboraciones con revistas de poesía como “Antaria” o la revista “Hache”, o colaboraciones que hago con deriva.org, que son de crítica, fundamentalmente. ¿Hay conexión entre ellos? Creo que sí, uno no puede dejar de encarnar el papel de autor, aunque me río bastante de la noción de autoría, pero al fin y al cabo todos estos libros han salido de mí y por tanto los reconozco a todos. Y al reconocerlos a todos hay una vinculación casi genética, si por genético entendemos el imaginario que me conforma. Sí, hay relación, aparentemente entre “Buscando Batería”, que salió hace ya siete años, y “Cortes publicitarios” hay muchas diferencias, pero también conexiones. Detectarlas es cuestión de hacer una lectura supongo que atenta; otras conexiones son evidentes, yo las veo al menos, no sé si porque soy el autor, aunque en general creo que cualquier lector puede verlo. ¿Son todos de poesía? No, aunque, como he dicho antes, la poesía para mí es algo transversal que puede afectar cualquier género literario. Hay una historia curiosa: en “Buscando Batería”, cuando decidieron publicarla en Bartleby, no sabían si publicarla en la colección de poesía o de narrativa, y me dieron a mi a elegir la colección en la que yo quería que fuese incluida. Después de pensarlo un poco, tres segundos, decidí que en la colección de narrativa porque yo la concebía como una novela, aunque está partida la línea se puede leer como verso libre. Desafortunadamente la colección de narrativa de Bartleby desapareció uno o dos títulos después, y sin embargo ha permanecido la de poesía, con lo cual supe que tomé una decisión errónea. “Cortes publicitarios” es, desde luego, poesía, y “La Hermogeníada”, también tiene un componente importante, aunque ésa sí puede decirse que es una obra más narrativa. ¿Cuál es el objetivo que plantea a sus lectores? Que se impliquen en la lectura del libro, que no lean como meros espectadores. Creo que esta sociedad está llena de espectáculos que lo que hacen es entretener, hacer que pasemos las horas en la contemplación de un espectáculo, o leyendo ciertos libros, por eso a mí me gusta implicar al lector, que forme parte de la obra. Y por otra parte extrañarlo, que se dé cuenta de que estamos llenos de automatismos relacionados con la imaginación y con la sensación, automatismos que nos ayudan a comprender ciertas cosas pero que también nos alejan de otras muchas. Lo que yo busco del lector, ya sé que es difícil porque exige un trabajo al lector y no siempre está dispuesto, pero que a través de la lectura de mis libros se sienta extrañado, metido en un mundo que yo pretendo que sea distinto al mundo habitual de las relaciones en las que estamos metidos habitualmente. Tras haber ganado un premio de poesía, ¿qué le ha impulsado ahora a adentrarse en el mundo de la prosa con su obra “La Hermogeníada”? La prosa siempre ha estado ahí, nunca me he sentido más cómodo en un género que en otro porque no creo demasiado en la distinción de géneros. Creo que cada idea exige un modo de escritura y yo me dejo llevar por esa escritura; hay ideas que he tratado tanto de manera poética como de manera narrativa, está claro que de manera distinta, pero no es que yo haya decidido pasar al mundo de la narrativa; “La Hermogeniada” es un libro que lleva tres años escrito, con sucesivas versiones, pero digamos que la narrativa y la poesía siempre han estado ahí desde un principio. Mis autores fetiche son Borges y Whitman; lo que más me gusta de Borges son sus cuentos, siempre está desde el principio ese amor bifronte a esos dos géneros que son la poesía y la narrativa. ¿Cree que con su edad se puede vivir de la poesía? Creo que con mi edad, incluso con algunos años más, no. Quizás con algunos años menos todavía es posible porque ahora está de moda ganar premios con diecisiete o dieciocho años y habría que dar cuenta de las causas que motivan eso, que todos creo que lo sabemos, pero es difícil vivir de la poesía. De todas formas, tampoco creo que haya que hacer poesía para vivir de ella, sí creo que algo esplendido tiene la poesía es que es algo absolutamente inútil, es de las pocas cosas que se hacen gratis y creo que este mundo necesita de muchos más gestos gratuitos como el de la poesía, que no exijan ninguna compensación a cambio. Está muy bien que a uno le recompensen por un trabajo hecho, y efectivamente, me gusta disfrutar con los premios del trabajo, a ser posible si está bien hecho pero, por otra parte, si pensara que debiera vivir de la poesía no pasaría dos o tres horas al día delante de un ordenador porque sé que es tarea más o menos perdida. Yo defiendo el acto gratuito en que consiste la poesía. ¿Podría explicarnos cuáles son sus próximos proyectos? Como he dicho “La Hermogeníada”, que saldrá dentro de poco, y defender estos dos libros, “Cortes publicitarios” y la mencionada Hermogeníada en las sucesivas presentaciones, en los medios, me apetece bastante pelearme llevando como armas estos dos libros. La verdad es que tengo un par de novelas en el cajón, escribo mucho, he acabado una este verano y también tengo otro libro de poesía y ahora estoy trabajando en un libro de cuentos. Así que, repito, mi prioridad es defender estos dos libros y, ya cuando pasen unos meses, iniciar la lucha dura con los editores para intentar que vuelvan a encarnar esos libros en el formato de libro publicado para editorial. Para terminar, quisiera dar las gracias a la Fundación por el trato estupendo que han tenido conmigo, y muchísimas gracias.
“La
poesía redime el paso del tiempo
Su segundo poemario, “Aquel lugar”, ha sido Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández- Comunidad Valenciana en 2006.
Supongo que su interés por la poesía debe ser bastante antiguo. ¿Considera que recibió una buena formación académica, o es más bien autodidacta? Sin duda, tengo que agradecer a mucha gente el que me hayan ayudado a leer poesía, a interesarme por otros poetas que no conocía, es decir, yo de autodidacta tengo bastante poco; tengo, más bien, muchos amigos y familiares a los que agradecer que me haya dedicado a la poesía. ¿Es necesario un estado de ánimo especial para escribir poemas, digamos, profundos y melancólicos? Yo siempre digo que cuando uno está contento escribe poco porque cuando uno está metido en su propia vida y disfrutándola tiene poco tiempo para pensar en qué tiene que escribir. Yo necesito, sobretodo, malos momentos para escribir poesía. ¿Qué papel ha jugado en su trayectoria poética revistas como “Númenor” o “Ágora”? La revista “Númenor”, que salió en Sevilla hace unos años, le tengo que agradecer, especialmente, que me publicara siendo un quinceañero. Posiblemente ninguna otra me hubiera publicado nada. Sé que lo hace con mucha gente joven. Son revistas que se arriesgan por gente muy joven que no ha recibido ningún premio. Tristeza y dramatismo pueden ser considerados como elementos característicos del romanticismo clásico. ¿Se puede hablar de neorromanticismo en su obra, por ejemplo en poemas como “La lira de Hölderlin”? El romanticismo ha tenido mucha influencia, de forma mayoritaria en este segundo libro mucho más que en el primero, pero tanto como neorromanticismo... yo creo que existe la inclusión de una idea romántica, del paso del tiempo, del pasado que hay que intentar vivirlo, no como algo necesariamente decadente y penoso, de lo que uno tiene que sentir sufrimiento y pena, sino, más bien, como algo jubiloso que uno está dispuesto a cantar y reír. Esta idea del pasado es muy romántica y creo que se refleja en este libro. ¿Dónde encuentra su inspiración? En todo lo que tiene que ver con mi vida, en mi familia, en mis amigos, en mi novia, en mi propia experiencia de madurez. A sus 27 años, ¿cree que se puede vivir de la poesía? No sé si se puede vivir de la poesía, yo, desde luego, no. La tengo como una vocación, necesito escribir, pero no me gano la vida gracias a la poesía. ¿Conocía el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández? ¿Qué le parece su dotación económica? Lo conocía de oídas desde hace tiempo y ésta ha sido la primera vez que me he presentado y,bueno, me ha salido bien. En cuanto a su dotación económica, me parece muy bien; normalmente los premios de poesía no están muy bien dotados, no conozco ningún otro premio mejor dotado que éste. ¿Cómo conoció la Fundación Cultural Miguel Hernández? Gracias a la publicidad del mismo premio realizada desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, que ayuda a la creación poética gracias al Premio. ¿Ha colaborado alguna vez con dicha entidad? No, nunca he colaborado. ¿Ha recibido algún otro premio literario? Sí, recibí en el año 2000 el Premio Luis Cernuda de Poesía que convocaba el Ayuntamiento de Sevilla con un libro titulado “Vasos de barro”, con unos temas que también se encuentran presentes en este libro. ¿Cree que estos premios literarios representan una ayuda efectiva para los premiados? Por supuesto, ya he dicho en alguna otra ocasión que había terminado mi segundo libro, “Aquel lugar”, en el año 2003, aproximadamente, y desde entonces hasta el 2006 en que me han dado el premio, aunque uno esté relativamente satisfecho de su propia obra, siempre le queda el espaldarazo que supone que un jurado de personas entendidas reconozca tu obra. Supongo que conoce la obra de Miguel Hernández. ¿Qué elemento destacaría de la obra hernandiana? A mí lo que más me gusta de Miguel Hernández es la sinceridad de sus poemas, cuando él habla de su propio sufrimiento personal, que creo que es un elemento imprescindible en toda la poesía, ya que la poesía no es solamente celebrar aquello que me hace feliz, sino también superar el sufrimiento por medio del lenguaje. ¿Ha pensado en publicar algo en prosa? Bueno, yo me he dedicado bastante a la filosofía, he escrito mi tesis doctoral sobre un romántico alemán y mi contacto con la prosa se queda, por el momento, en lo ensayístico, no he pensado en escribir ninguna novela. ¿Tiene algún proyecto futuro? Estoy escribiendo el principio de mi tercer libro, todavía es algo incipiente y espero que en uno o dos años esté acabado. ¿Qué significa para usted la poesía? La poesía para mí es la forma que tengo de salvar todas las cosas que me han hecho feliz y, de alguna manera, convertir en algo positivo las cosas que me han hecho sufrir en la vida. La poesía redime el paso del tiempo porque lo trae al presente, y redime el sufrimiento porque lo convierte el algo hermoso. ¿Cuántos libros tiene publicados? Éste es mi segundo libro. ¿Hay conexión entre ellos? Sí, está siempre presente la infancia, que es un tema recurrente en todos mis poemas. Quizás tratada de manera diferente en este segundo libro en el que entiendo el pasado, no de una manera dolorosa, sino como algo que uno aspira a recuperar algún día, como algo que está permanentemente presente en nosotros: la idea de la infancia o de los paraísos perdidos. ¿Son todos de poesía? Sí, los dos son de poesía. ¿Qué estilos suele utilizar en sus libros? Utilizo la métrica clásica
castellana combinando endecasílabos, heptasílabos...,etc.
Lo que no he utilizado todavía, y me gustaría utilizar,
es la rima; todavía no me he atrevido. Pienso que todo poeta quiere ser comprendido, es decir, que los demás sientan lo mismo que ha sentido el poeta al escribirlo. Este compartir, que es tan propio de la amistad, es lo que le da sentido a la creación poética.
GASPAR
PERAL BAEZA “Para
mí fue un descubrimiento, Nació en Alicante el 21 de diciembre de 1924. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia. Se dedicó, en un principio, al mundo empresarial. Fue fundador del Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos (1953). Fue teniente-alcalde y concejal de Cultura de la ciudad de Alicante (1961-1967). Miembro del Instituto de Estudios Alicantinos, del que fue presidente de la Sección de Publicaciones (1968-1973) y secretario técnico (1973-1974). Aficionado y conocedor del teatro español, ha escrito varias obras de este género: “Cartas en voz alta”, escrita en colaboración con Lorenzo Peral, y con la que consiguió el primer Premio de Teatro “Manuel Baeza” en 1955. En 1983 publicó “Un rincón donde dormir”. Durante su etapa de subdirector de la revista del Instituto de Estudios Alicantinos, promovió la publicación de artículos, reseñas, etc., relacionadas con Miguel Hernández. Asimismo, fue el responsable de la edición de los “Cuentos” (1972) de Gabriel Sijé y del ensayo “La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas” (1973), de Ramón Sijé. Ha ido formando una de las mejores bibliotecas y archivos temáticos hernandianos, que han servido a otros investigadores, aparte de colaborar generosamente con la Fundación Cultural Miguel Hernández y con la Sección Hernandiana de la Biblioteca Pública del Estado “Fernando de Loazes” de Orihuela. Forma también parte de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández.
En primer lugar, enhorabuena por el premio que ha recibido, la Medalla al Mérito Hernandiano. ¿Qué le ha parecido este homenaje a toda una vida dedicada al estudio del poeta oriolano más universal? Ante todo, he de rectificarle, yo no he estudiado al poeta más universal Miguel Hernández, lo he coleccionado. No me considero capaz de investigar, porque carezco de aptitudes críticas suficientes para hacer un estudio de tipo filológico, ni siquiera histórico ni biográfico, me he limitado a leerlo, a entusiasmarme con su poesía y volver a releerlo todos los días, casi. ¿En qué momento decidió acercarse a la figura de Miguel Hernández? Cuando años después de la muerte de Miguel, vamos a ponernos en los mediados años cuarenta, conocí a gente que en alguna forma se relacionó con Miguel o con su entorno, leí algún poema suyo publicado en alguna revista local y en alguna nacional; me entusiasmó, y cuando supe de la publicación de “El rayo que no cesa”, en la edición del año 49, que preparó José María de Cossío, conseguí un ejemplar; lo leí, me entusiasmó, probablemente, porque, fueron años en que yo estaba enamorado y este libro de poesía amorosa, pues, caló hondamente en mí. ¿Qué significa para usted este poeta? Para mí fue un descubrimiento, ver que yo coincidía en él, luego fui conociendo pasajes de su vida y su vida me entusiasmó tanto como su poesía. Me refiero a su vida dramática, trágica: desde sus primeros años de pastor, de cabrero, hasta los últimos años en ese viajar de prisión en prisión, hasta llegar el 28 de marzo del 42 con su muerte en una prisión de mi tierra, de mi pueblo, de Alicante. ¿Cuál sería la mejor manera de homenajear a este poeta? Leerlo, leerlo, no dejar de leerlo. ¿Qué le empujó a publicar la obra inédita de Ramón Sijé, “La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas”? Pues me llevó el sentido de la amistad entre Miguel y Ramón, el deseo expresado por Miguel en una gran cantidad de momentos, de situaciones y de ocasiones, porque ese libro de su compañero del alma viera algún día la luz. Lo intentó. No es el momento de explicar las distintas circunstancias que impidieron que ese libro viera la luz. Se dejó de hablar ya de ese libro. Hubo algún intento por alguna institución local oriolana, no fraguó aquel intento, y yo, entonces, en un puesto que era el de presidente de la Sección de Publicaciones del Instituto de Estudios Alicantinos, tuve la oportunidad gracias a la colaboración de miembros de dicho instituto, oriolanos, que me lo pidieron; vi la ocasión óptima, que no podía dejar pasar que aquel deseo frustrado de Miguel en relación con la obra de Ramón no se pudiera llevar a cabo, y lo conseguí. ¿Cree que la figura de Ramón Sijé está reconocida en su ciudad natal? No, creo que no, ni en su ciudad natal ni en otros sitios, no. Yo pienso que a Ramón Sijé hay que estudiarlo olvidándose un poco de Miguel, estudiar a Ramón Sijé como Ramón Sijé. ¿Qué opina sobre la catalogación y digitalización de los fondos de Ramón Sijé, llevado a cabo por el III Taller de Empleo de la Fundación Cultural Miguel Hernández? A mí me parece una labor excelente. Todo lo que sea recoger material, documentos de cualquier orden que esté en relación con Ramón o con Miguel es una tarea importantísima. A mí como investigador, no, porque no soy investigador, pero, para otras personas que se consideren capacitadas para estudiarlos, es fundamental cuantos más datos puedan aportarse para el estudio de las obras de los dos. ¿Cómo conoció la Fundación Cultural Miguel Hernández? Pues, no lo sé, no lo recuerdo, parece que la conozco de siempre, en fin. Por establecer una fecha, yo diría que con motivo de la organización del primer Congreso hernandiano en el año 92, en el que tomé parte como congresista de base, cuando la idea estaba gestándose. Usted empezó a trabajar en el mundo empresarial, ¿qué le impulsó a dedicarse al teatro? Pues, tampoco lo sé, debe ser una cosa de familia. No sólo yo, otros familiares también hemos intentado hacer pinitos en el teatro, y, sobre todo, porque desde pequeño me acostumbré, porque me llevaba mi padre casi todos los domingos y, claro, pues, de ahí surgió esa afición mía al Arte Dramático. Luego, pues, intenté escribir alguna obra. Se han publicado dos, no he estrenado ninguna. Lo tuve que dejar porque no servía, por lo visto.
La poesía, por supuesto. Según su punto de vista, ¿cuáles son los problemas actuales del teatro español? Estoy completamente desconectado con el teatro. Me pasa como con Miguel Hernández. Tuve un autor predilecto, como alicantino, que fue don Carlos Arniches. También empecé a coleccionar, a formar una parte de archivo arnichesco y biblioteca teatral. Tengo más de 3.000 volúmenes. Hay quien ha dicho que es la biblioteca teatral privada alicantina más importante. Yo lo pongo en duda. Pero he ido poco a poco olvidándome del teatro con los años. De su colaboración con Lorenzo Peral, ¿cuál es la obra que recuerda con más afecto? “Cartas en voz alta”; fue una de las primeras que escribimos juntos y, además, consiguió un premio, el Premio “Manuel Baeza” de Teatro que se convocó sólo un año, y nos lo llevamos mi tío y yo. Otras que escribimos en colaboración no tuvieron tanto éxito, las presentábamos. Por avatares, circunstancias de uno y otro, se acabó la colaboración y, luego, seguí escribiendo yo solo, pero también sin éxito; solamente conseguí que se me publicara “Cartas en voz alta” en una revista que se llamaba “Revista Española”, que avalaba el famoso Rodríguez-Moñino. Luego, ya una escrita por mí solo, “Un rincón donde dormir”, que me la publicó la Caja de Ahorros Provincial. Ni una ni otra se han estrenado, aunque puedo considerar que “Cartas en voz alta” sí que se estrenó, porque se leyó, se hicieron lecturas dramáticas o lecturas dramatizadas en Alicante y en Elche. ¿Qué destacaría especialmente de su labor en el Instituto de Estudios Alicantinos? Mi entrega total a cualquier valor joven alicantino que acudiera con su obra y que fuera digna de publicarse ¿Está escribiendo actualmente? No. Escribo algún artículo que amigos que confían demasiado en mí me piden más bien locales incluso me pidió la Fundación un artículo, que vio la luz, me parece, en el número 9 de “El Eco Hernandiano” en su versión impresa, precisamente sobre la amistad de Miguel y Ramón ¿Tiene algún proyecto en mente? No, a mis años ya no.
María Martínez Martínez
JULIÁN ANTONIO RAMÍREZ HERNANDO MEDALLA AL MÉRITO HERNANDIANO 2006
Julián Antonio Ramírez Hernando nació en San Sebastián hace 90 años. Fue la “voz de la libertad” durante veinticinco años, junto a Adelita del Campo, su mujer, en Radio París. Celebró el “Homenaje a los poetas de sacrificio” (Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández) en las paredes del antiguo Reformatorio de Adultos de Alicante en 1985. Fue actor en La Barraca de García Lorca y en múltiples obras puestas en escena por grupos franceses. En 2003 publicó el primer tomo de sus recuerdos: “Ici París. Memorias de una voz en libertad”. Es miembro de la Junta Directiva de la Fundación Antonio Machado de Collioure (Francia), forma parte de la Asociación Archivo de Guerra y Exilio, de Alicante y preside la Asociación de Estudios Miguel Hernández, sita en la misma ciudad. En marzo de 2003 recibió un homenaje en la Casa de Cultura de Mutxamel, localidad donde reside actualmente acompañado de su hijo. El Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández acordó otorgarle, en mayo pasado, la Medalla al Mérito Hernandiano en consideración a la difusión realizada por él del poeta oriolano.
¿Qué supuso para usted recibir la Medalla al Mérito Hernandiano? Una satisfacción indescriptible, estoy verdaderamente emocionado. ¿Cómo surgió su interés por la figura de Miguel Hernández? Surgió al calor de todas aquellas aventuras que vivimos en aquellos años y que nos hacían acercarnos. Yo no lo conocí personalmente, porque yo pasé la guerra de España en el Norte y luego en Cataluña. Pero me había impresionado su manera de abordar los graves problemas que tenía España en aquel momento. ¿Qué fue aquello que más le cautivó, en un primer momento, del poeta? Su sinceridad, creo que es muy sincero. Expresa como una gran verdad todo lo que siente y sentía cosas muy buenas, muy bellas, muy hermosas y lo expresaba muy bien. En la época en la que usted trabajó en Radio París, ¿tenía trascendencia la figura de Miguel Hernández? No demasiada en aquel momento, pero empezaba a penetrarse. ¿Para cuándo la continuación de ICI PARÍS? Estoy trabajando en el, lo llevo con calma.
En uno de mis pasos por Orihuela con motivo de la figura de Miguel Hernández y supe que existía esta Fundación. En 1994, cuando fue creada la Fundación, la presidenta era doña Lucía Izquierdo, la nuera de Miguel, y en 1998 abandonó el Patronato de la Fundación y creo que ya no tiene ninguna vinculación con la misma. Y creo que fue así como la conocí, por la figura de Miguel que me llevó a su pueblo, Orihuela. ¿Ha colaborado alguna vez con dicha entidad? He colaborado participando en todas las actividades que desarrollo al estar en contacto con ella de una u otra manera. Y agradezco la invitación que me hizo Aitor, director del Taller de Empleo de dicha Fundación, a colaborar en la revista y sin duda lo haré. ¿Cómo surgió la idea de la creación de la Asociación de Estudios de Miguel Hernández? Yo soy vasco de nacimiento, nací en San Sebastián, y llegué aquí atraído por lo que estas tierras significaban para la que era mi esposa, Adelita del Campo. Y empecé a sentir la importancia que se daba en estas tierras a la figura y a la obra de Miguel Hernández, y me interesé yo por el. Se aproxima el centenario del nacimiento del poeta. ¿Qué actividades se le ocurrirían para la conmemoración? Acabar la edición de sus obras completas de una manera muy cuidada. Me parece que sería una de las tareas importantes que hacer. Luego conmemorarlo aquí, en su tierra y fuera de aquí. Porque es muy necesario que se conozca mucho más de lo que se conoce la figura y la obra de Miguel Hernández. ¿Tiene preparada la Asociación alguna actividad o iniciativa de cara al centenario? En este momento no, pero voy a pensar en ello. ¿Considera que se pueden inculcar valores a través de la poesía? Absolutamente. Creo, incluso, que es el mejor vehículo para propagar la poesía. ¿Qué piensa de la obra poética de Miguel Hernández? No me atrevo a decir nada, me parece que es una labor grandiosa y que todavía no tiene el reconocimiento público general que merece. ¿Puede ser que no todo el mundo pueda entender el verdadero mensaje de la poesía? Sí, claro que puede ser. De hecho hay mucha gente que no lo entiende y hay muy poca gente que lo entiende, que es la que sirve. La causa de la poesía es una gran causa humana. ¿Qué opina del trabajo que esta realizando la Fundación Cultural Miguel Hernández? Hasta ahora me parece muy bien. Lo que deseo es que continúe y que mejore cada vez más. ¿Está escribiendo actualmente? ¿Tiene en mente algún proyecto? Yo no paro de escribir, pero se amontonan los papeles, no sé qué será de ellos. Pero yo no paro de escribir.
Maribel Doblado
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