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EL RAYO QUE NO CESA
   
  • HEMOS LEÍDO...

REVISTA “CLARIDAD” Número 2802 (2-8 de noviembre de 2006)

“4 POEMAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ Y UNA CANCIÓN DE CUNA”

 

  • HEMOS HABLADO CON...

JOSE AGUILAR

LUZ NEREIDA PEREZ

  • LIBROS PERDIDOS

«MIGUEL HERNÁNDEZ Y SUS AMIGOS DE ORIHUELA»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • HEMOS LEÍDO...

REVISTA “CLARIDAD” Número 2802 (2-8 de noviembre de 2006)



De todos es sabido la universalidad de Miguel Hernández, que, aunque a veces no somos conscientes de ello, hay ocasiones que nos lo muestran. Tenemos una ejemplo en la revista puertorriqueña “Claridad” en el número 2802 (del 2 al 8 de noviembre de 2006). En esta publicación existe una sección llamada “En Rojo”, que está dedicada a nuestro poeta. Aquí se pueden hallar diversos artículos como parte de este homenaje.

Los colaboradores son Rafa Acevedo con su artículo “Las tres heridas de la esperanza”; Francisco Agrait Lladó, con “Posible origen de sus dos elegías a Ramón Sijé”; Aitor L. Larrabide, director de “El Eco Hernandiano”, con “Miguel Hernández y Pedro Salinas”; Luz Nereida Pérez, con “Pasiones, cárcel y muerte de un poeta”, “Fundación Cultural Miguel Hernández” y “Amapolas y sangre”.

El hecho de que esta sección se ocupe del poeta oriolano hay que agradecérselo a Luz Nereida, admiradora de la obra y la vida de Miguel, lo que se refleja en su tesis doctoral: “Vivencia, emoción y mito en la poesía de Miguel Hernández” (1985). Esta estudiosa de la obra hernandiana, integrante del suplemento cultural “En Rojo”, se empeñó en que este especial coincidiera con la fecha del nacimiento del poeta (30 de octubre de 1910). Y así ha sido prácticamente.

Este acercamiento de la figura del poeta al lector se ha realizado a través de una serie de textos amenos y que, junto a datos sobre Miguel conocidos por muchos, siempre se descubre información novedosa.

Junto a los artículos citados anteriormente, hay un referencia a la Fundación Cultural Miguel Hernández, que la define como un lugar donde “los admiradores y estudiosos de la persona y la poesía del oriolano Miguel Hernández tienen una fuente extensísima de datos sobre el poeta”.

Como el lector sabrá, es harto difícil aportar algo novedoso en el campo de los estudios hernandianos y en estos textos, como no podía ser de otra manera, se recurre, en ocasiones, a tópicos sobre Miguel, pero, en otras, se contrastan datos de varios críticos. En “Pasiones, cárcel y muerte de un poeta” (2002) Luz Nereida habla de la biografía de José Luís Ferris, y contrapone algunas de sus afirmaciones con las críticas realizadas a este libro por Aitor L. Larrabide.

“Posible origen de sus dos elegías a Ramón Sijé”, de Francisco R. Agrait Lladó, destaca por intentar desmarcarse de ese camino tan trillado y, para ello, se centra en un aspecto concreto, compara las dos elegías de Miguel con las conocidas “Églogas” de Garcilaso de la Vega. Reconoce la influencia del poeta renacentista español en Miguel y la similitud temática de sus cantos a la muerte de un ser querido; mientras que el toledano canta a la muerte de su amada, el poeta oriolano habla de su amigo Ramón Sijé, que murió de forma prematura: “Ambos poetas se consideran (amante Garcilaso y sólo amigo Sijé) estrechos amigos del ser ausente.(...) Hacen partícipe y protagonista a la naturaleza y enemigo al hado siniestro, duro, frío, invisible y homicida”.

Esto puede ser una muestra de que las primeras obras que leyó Miguel correspondían a la literatura de los Siglos de Oro.

En otro artículo de “En Rojo”, “Miguel Hernández y Pedro Salinas”, su autor, Aitor L. Larrabide, nos cuenta la relación entre estos escritores. La amistad con este poeta de la generación del 27 no es de las más conocidas, ya que, por ejemplo, se ha señalado de forma más notable el compañerismo de Miguel con Vicente Aleixandre, sin embargo, el poeta oriolano no pasó desapercibido para el resto de escritores de ese grupo literario.
Como indica este estudioso hernandiano, Salinas no coincidió mucho con Miguel, pero, a pesar de ello, le tenía mucho cariño y lo consideraba como un gran escritor: “El poeta madrileño mostró un especial afecto y admiración por el cantor de las penas, las lunas y las torrenteras acaudaladas de su paisaje íntimo”.

Además, llama la atención un dato que podemos leer en este texto: la crítica de “Perito en lunas” en la prestigiosa revista literaria de Pedro Salinas, “Índice literario”. Es significativo porque el primer libro de Miguel aparece en una publicación de tal caché y por la comprensión mostrada en la reseña (cosa que necesitaba como escritor primerizo).

También es importante reconocer que cuando Miguel murió en el Reformatorio de Adultos de Alicante en 1942, Pedro Salinas se lamentó de ello en una carta a Jorge Guillén, en la que dice que lo asesinaron.

Por otra parte, Rafa Acevedo en “Las tres heridas de la esperanza” realiza un resumen biográfico de Miguel, pero se centra principalmente en el momento de la guerra civil y en el lamentable periplo del poeta; este resumen está aderezado con algunos poemas que explican la situación que estaba viviendo el protagonista de este homenaje en ese momento, por ejemplo, cuando se encontraba en la guerra y pensaba en su futuro incierto:


“Mañana no seré yo:
Otro será el verdadero.
Y no seré más allá
de quien quiera su recuerdo.”
(“Cancionero y romancero de ausencias”, 1938)

En esta sección de “Claridad” se aprecian en algunos de los artículos una aproximación a la poesía hernandiana a través del estudio de cierta simbología, como en el artículo de Luz Nereida, “Amapolas y sangre”. Ambas imágenes tiene un significado referido a la naturaleza; son símbolos que aparecen a lo largo de varios poemas de Miguel, pero, sobre todo, destaca su presencia en “Elegía a Ramón Sijé”, pero la sangre se encuentra en otro poema como la imagen principal y la más conseguida. Tanto la amapola como la sangre representan el afán de eternidad y de renovación vital. Veamos la definición de estos conceptos según Luz Nereida: “La amapola representa al mundo vegetal.(...) La sangre es visualizada en coyuntura con la sacralidad del mundo vegetal porque ésta (...) puede fecundar campos”.

Para quien no se haya acercado a la obra de Miguel e, incluso, para quien no lo conozca, este especial de “En Rojo” ayuda a conocer un poco la obra y la vida del poeta; por ello, hay que afirmar que siempre resulta bienvenida una publicación que contribuya a la difusión del hernandismo.

Como conclusión, a los grandes poetas se les reconoce cuando son capaces de trascender de forma tanto temporal como espacial, cuando llegan a distintas personas de diferentes lugares y en diferentes épocas; podemos llegar a afirmar que, con este homenaje a Miguel en esta revista puertorriqueña, nuestro poeta pertenece a esa categoría.

María Martínez

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“4 POEMAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ Y UNA CANCIÓN DE CUNA”, Editorial VERSOS Y TRAZOS (Septiembre 2006)

No es la primera vez que estamos ante una recopilación de poemas de Miguel para niños. Sería necesario recordar la antología que preparó Francisco Esteve, “Miguel Hernández para niños”, que fue un intento de aproximación a los más pequeños del gran poeta oriolano. Pero, en esta ocasión, los poemas cuentan con el acompañamiento de unas ilustraciones que reflejan de una forma tierna y delicada la cosmovisión hernandiana.

Nos encontramos ante un libro en el que el protagonista no es tan sólo una parte de la obra de Miguel, sino que, al mismo nivel de sus versos, también tenemos las ilustraciones de José Aguilar. Es una publicación en la que los dibujos cobran un valor especial, ya que se intenta orientar a un tipo de público determinado, el infantil y juvenil.

Se ha de reconocer la labor de la editorial “Versos y Trazos”, que, dentro de su colección “Poetas para todos”, ha perseguido una misión muy loable, y que puede parecer un poco arriesgada: acercar algunos de los grandes poetas de nuestra literatura a todos los lectores, en especial, a los más pequeños. A los libros editados con anterioridad sobre otros poetas dentro de la misma colección, como Federico García Lorca, Antonio Machado y Rafael Alberti, hay que sumarle el dedicado a Miguel Hernández.

Al ser de reciente publicación, “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” ha sido presentado hace poco en la ciudad de Orihuela (el día 16 del mes de noviembre), a cargo del ilustrador del mismo, José Aguilar, y la introducción la hizo Aitor L. Larrabide, director de “El Eco Hernandiano”. Se trata de la primera presentación del volumen.

El libro que analizamos se caracteriza por la rica encuadernación, por la calidad de la misma, y, al mismo nivel, por los diversos dibujos, que llaman la atención por su preciosismo y ternura, pintados con acuarela. Resalta sobremanera la distribución de los poemas, ya que se han repartido en varias páginas y se funden de tal modo con la ilustración que llegan a ser un todo.

Por otro lado, los poemas elegidos para ser ilustrados son: “El niño yuntero”, “Nanas de la cebolla”, “Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo”, “Romancillo de Mayo” y, por último, un cuento escrito por J. Aguilar, “Una canción de cuna”.

Estos poemas tienen la característica de no ser tendenciosos, no se aprecian elementos políticos ni demasiado complicados, por ello, son especialmente recomendados para un lector poco acostumbrado a la poesía.

Según vamos pasando las hojas, hallamos en primer lugar una introducción llamada “Pequeña biografía de un poeta del pueblo...”. En ella, se cuenta de una manera muy amena y sencilla la vida de Miguel, desde su nacimiento hasta su muerte, y está escrito pensando siempre en un público más joven.

La labor de selección de estos cuatro poemas se habrá caracterizado por ser una tarea difícil, ya que se ha de conocer muy bien la obra del poeta para poder elegir de forma certera y adecuada; pero debemos reconocer que se han escogido con acierto. También se deben recordar algunas de las características de la poesía de Miguel, como, por ejemplo, su sencillez, la omisión de términos excesivamente cultos, abstractos o filosóficos y, sobre todo, se distingue por su plasticidad; por ello, no es complicada de materializar en un lienzo.

A pesar de esta plasticidad poética y de la sencillez, esto no implica que sus poemas sean superficiales, sino que la mayoría destacan por su profundidad. Debido a este motivo, José Aguilar ha intentado plasmar esta simbología hernandiana. Por ejemplo, lo observamos en los dibujos de “El niño yuntero”, que muestran a unos chiquillos en condiciones paupérrimas recogiendo basura; hay elementos modernos con lo que el poema va más allá de una época determinada y se puede aplicar a cualquier lugar y periodo de tiempo.

Más adelante, esa simbología la apreciamos en el poema de las “Nanas de la cebolla”. J. Aguilar ha conseguido plasmar a través de unos trazos delicados y suaves el mundo hernandiano que condensa ese poema; son ilustraciones donde predomina el ser humano y de forma secundaria aparecen los paisajes. El bebé de uno de los dibujos muestra elementos de la pobreza que están viviendo, como su cuna y su sonajero, que son cebollas. Sin embargo, el sentimiento que prevalece en el niño es la alegría.


“Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.”

Sigamos con una breve puntualización sobre los otros poemas. “Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo” tiene dibujos que se diferencian del poema anterior, “El niño yuntero”: son más oscuros y melancólicos, pero derivan en colorido y alegría en el primero. Es un poema de los menos conocidos de Miguel, pero, como todos, su formación deriva de una historia concreta; esta poesía amorosa la compuso para Josefina, su novia, y se la regaló a escondidas en una de las calles principales de Orihuela. Por esta razón, las ilustraciones que lo acompañan reflejan a una chica hermosa en un ambiente primaveral; además, parece como una isla alrededor de los otros poemas por diferenciarse temáticamente.

Se perciben en todos los dibujos del libro unas reminiscencias bucólicas. Como sabemos, los elementos de la naturaleza son una característica predominante de los poemas de Miguel y, por ende, de las ilustraciones.

El colofón de esta publicación, “Una canción de cuna”, según decíamos anteriormente, está escrito por José Aguilar. Llega a ser el cuento idóneo para concluir, porque está lleno de optimismo y resulta una fábula ideal para ser leída por un público más joven. El ilustrador ha situado a Miguel como protagonista del cuento y está redactado con sensibilidad.

Por último, sólo cabe elogiar la obra de J. Aguilar por varios motivos: ha conseguido reflejar de una forma exquisita lo que Miguel Hernández escribió en su día, y también ha resaltado la cualidad de la obra del poeta de no limitarse a una época determinada.

María Martínez

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  • HEMOS HABLADO CON...
     

 

JOSE AGUILAR

 

ILUSTRADOR DE LA EDITORIAL “VERSOS Y TRAZOS”


“Lo que trato es de adaptar la plástica y el tratamiento en las imágenes a la esencia de lo que a mí me sugiere el poeta”

Nacido en Valencia en 1966, es ilustrador, pintor, editor y diseñador gráfico. Ilustró obras de Edgar Allan Poe y una poética versión, sin texto, del cuento “El regalo de los reyes magos”, del estadounidense O.Henry, que la editorial taiwanesa Grim Press distribuirá en todo el mundo. También está en contacto con una editorial franco-belga para realizar un cómic histórico y colabora en varios periódicos españoles. Ilustra temas muy variados: infantil, histórico, terror y ciencia-ficción. Creó junto a José Fuentes y José Roca la editorial valenciana Versos y Trazos, desde donde se lanza la colección “Poetas para todos”. Es una empresa joven que difunda la poesía clásica y promociona a nuevos poetas. En Versos y Trazos podemos encontrar versos de Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gloria Fuertes o Miguel Hernández, entre otros. Estos libros incluyen una biografía del autor, cuatro poemas y finaliza con un pequeño cómic que acerca la vida del escritor al mundo infantil.

El libro fue presentado en la librería Códex de Orihuela el pasado jueves 16 de noviembre y contó con la participación del ilustrador y de Aitor L. Larrabide, director de “El Eco Hernandiano”.

SINOPSIS DEL LIBRO:
“4 POEMAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ Y UNA CANCIÓN DE CUNA”

Este libro del poeta Miguel Hernández incluye una breve y amena biografía ilustrada, pensada para facilitar al niño una mejor asimilación.

Los poemas elegidos para este volumen, de la colección “Poetas para todos”, son:

“Nanas de la cebolla”, “El niño yuntero”, “Romancillo de mayo” y “Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo”. Este libro se cierra con una pequeña historia de amor y esperanza escrita por José Aguilar, también ilustrada, que refleja la vida y la filosofía del poeta oriolano.

¿Cómo nació su afición al dibujo?

Bueno, empezó desde muy pequeño y prácticamente mi contacto con la lectura, con los textos, viene a través de los libros ilustrados. Y a partir de ahí, de la necesidad de contarme y recontar las historias que leía, empecé a dibujar, con los cómics, con los libros ilustrados, sobre todo.

Hoy en día los niños dedican mucho tiempo a los videojuegos. ¿Cree que con las ilustraciones se podría favorecer entre los niños el hábito por la lectura?

De hecho, la idea de esta colección reside en eso, creíamos que los poetas y los textos de los clásicos más contemporáneos podían acercarse a los más jóvenes, reconvirtiéndolos a través de las imágenes y, además, huyendo de los típicos formatos pequeños. Parece que la poesía tiene que ir metida en libros muy oscuros, y con textos y papel malo, entonces lo que nosotros tratamos de plantear es todo lo contrario: dotarlo de imágenes, actualizarlo... hacerlo atractivo.

¿Lleva mucho tiempo dedicándose a la ilustración de textos infantiles?

Sí, bastante. Tengo cuarenta años y llevo prácticamente veinte años haciendo esto.

Actualmente predominan las ilustraciones de tipo “manga”, tanto en el público infantil como en el adulto, ¿qué opinión le merecen?

El “manga” es un mercado distinto a éste. El “manga” es una disciplina que tiene que ver con el cómic, es otro lenguaje, otra estética y otro planteamiento. Sí que hay muchos ilustradores, no sólo españoles, europeos y orientales, muy sensibles y muy interesantes que no tienen nada que ver con el “manga”. Lo que pasa es que, efectivamente, lo que se consume más es este estilo.

¿Cree que a los niños, de hoy, se les puede motivar con la poesía?

Yo creo que sí, que se les puede y se les debe y me ampararía en esa frase de Gabriel Celaya que dice que “la poesía es un arma cargada de futuro”. De hecho, yo creo que es mucho más fácil familiarizar a un niño pequeño con el lenguaje a través de la música, de la rima y de la métrica de la poesía, que con textos más áridos.

¿Ha ilustrado textos para adultos?

Sí, he ilustrado bastantes textos históricos sobretodo, de ciencia-ficción, de Allan Poe, de Bradbury... historias de todo tipo. Ahora estoy haciendo una adaptación de los cuentos de O.Henry, un escritor norteamericano, para una editorial taiwanesa.

¿Cómo surgió la idea de crear la editorial Versos y Trazos?

Versos y Trazos era antes una editorial sólo de poesía, entonces cuando me incorporé al proyecto aporté la idea y el planteamiento de la imagen como complemento de los textos. Era una forma de reinventar. A mí no me interesaba colocar imágenes que fueran al lado de los textos, ilustrando o reproduciendo lo que éstos decían, sino complementarlas, plantear un discurso paralelo. Sobre esa base nació la colección Poetas para todos, en la que está enclavada este libro de Miguel Hernández.

Todos los poetas que estamos tocando lo son en lengua castellana, los libros parten de la misma base y estructura: una primera parte biográfica, los cuatro poemas seleccionados y una historia alegórica final que yo escribo e ilustro en torno a algún detalle, o algún componente al personaje que me parece especialmente interesante, sensible o motivador.

La colección “Poetas para todos” incluye a varios poetas de la generación del 27. ¿Coincidencia o todos los mejores han salido de esa generación?

Personalmente, creo que hay muchas cosas buenas en el Siglo de Oro, a mí me gusta mucho Quevedo, por ejemplo, y decir que sólo el 27 es lo mejor sería un poco aventurar. Lo que sí es cierto es que de los poetas contemporáneos, la mayoría de la generación del 27 son los más significativos y los mejores. Además, las especiales circunstancias históricas y políticas que se dieron, hicieron que estos poetas tuvieran muchas cosas que contar en todos los sentidos: en el sentido del compromiso social, en el sentido de las emociones, en el sentido de la ética..., etc.

¿Le resulta complicado ilustrar los versos de Pablo Neruda o Miguel Hernández?

Son complicados todos, en la medida en la que son diferentes. Cuando me planteé el primer libro de Lorca, lo estructuré con un tipo de dibujo y con un tratamiento muy diferente al de Machado, porque el acercamiento a la poesía de Machado a través de las ilustraciones debía de ser coherente con lo que él cuenta. Y con Miguel Hernández sucede lo mismo. Por ejemplo, la técnica de la acuarela que he utilizado es mucho más humilde, mucho más cercana; va en función de lo que a mí me sugiere el poeta y su obra que más terrenal, más humana, más cercana.

Lo que trato es de adaptar la plástica y el tratamiento en las imágenes a la esencia de lo que a mí me sugiere el poeta.

¿No cree que de todos los autores de esta colección tienen poco que ver con los niños a excepción de Gloria Fuertes?

Me gusta que me preguntes eso porque soy un gran lector de Gloria Fuertes y es una autora con un compromiso social tremendo. Lo que pasa es que se han difundido las poesías de Gloria Fuertes que, de alguna manera, se han identificado con la infancia. Yo creo que los niños no son tontos, ni debemos considerarlos como tal, y cuando me plantean rebajar el listón para hablarles a los niños o a la gente joven creo que es un error, es al contrario. Por ejemplo, en este libro hay un poema que es “El niño yuntero” con el que me siento especialmente comprometido. Este niño al que alude Hernández, en la época de la preguerra de la España profunda, está absolutamente vigente hoy en todo el mundo: Brasil, Suramérica, África...,en todas partes donde hay explotación de niños. Me interesaba que trascendiera la idea de que los niños, también, tienen derechos y obligación de adquirir ciertos compromisos con la realidad que les ha tocado vivir y que todo no es una nube de algodón ni consolas ni la vida acomodada a la que se enfrentan.

Los poemas que ha elegido de Miguel Hernández, ¿no les va a resultar, a los niños, de una difícil comprensión comparados con los elegidos de Federico García Lorca?

García Lorca es un gran poeta pero a excepción de “Poeta en Nueva York”, como bebía del folclore, del flamenco y de una iconografía y un simbolismo muy específico, pues permitía ese juego de las canciones y de los ritmos.

Miguel Hernández era un poeta comprometido, no sólo en el sentido político-social, sino en el vital y me parecía una herejía reconvertirlo algo mucho más blando. Y aquí está más comprometido con la idea del ser humano como centro de todo.

¿Está contento con los resultados obtenidos de los primeros títulos de la colección?

La verdad es que están funcionando muy bien. El de Lorca lo estamos reeditando, seguramente se publicará en Suramérica. Están teniendo gran aceptación, sobre todo en el público joven, en los colegios y como apoyo a la lectura. En las firmas de libros compruebo hasta qué punto el tema de los dibujos y de la plástica hace que el niño se integre con algo que empezaba a estar un poco abandonado, como es la poesía. Estoy francamente satisfecho.

 


María Antonieta M. Lidón
Mayte Sánchez G.

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LUZ NEREIDA PEREZ


Luz Nereida Pérez reside en su país natal, Puerto Rico, en la ciudad de San Juan. En 1980 estableció su propia oficina de Asesoría en Comunicación Escrita, desde la cual ofrece servicios de adiestramientos sobre técnicas modernas de redacción y revisión de documentos redactados en español a múltiples agencias del Gobierno de Puerto Rico y a un sinnúmero de empresas privadas.

Doctora en Filosofía y Letras de la City University of New York (1985), basó su tesis doctoral en la poesía de Miguel Hernández bajo el título “Vivencia, emoción y mito en la poesía de Miguel Hernández”, dirigida por el poeta zaragozano Ildefonso Manuel Gil. Fue el poeta Miguel Hernández quien le marcó literaria y políticamente, desarrollando su formación independentista. De ese momento en adelante se tornó en “militante de la Paz, de la ternura y talladora de palabras”, como se ha escrito sobre ella, y comprometida con sus principios, emprende la lucha de educar para la paz y la libertad de su país.

Es columnista del “Semanario Claridad” desde el año 1994, donde semanalmente publica su columna titulada Hablemos español.

Tiene siete libros en el mercado con el mismo título de su columna, donde se reúne lo publicado desde 1994 hasta 2005.

Tuvo un programa de radio sobre temas de la lengua española, “El idioma nuestro de cada día”, durante cinco años en la estación WEUC-FM de la Universidad Católica de Puerto Rico. Además, ha trabajado el tema del idioma en televisión, con su sección “Al pie de la letra” del programa “Cultura Viva” del canal de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública, WIPR-TV y actualmente en el programa “Lexicón” de la misma emisora.

ENTREVISTA


¿Cómo decidió realizar su tesis doctoral sobre la poesía de Miguel Hernández?

Mi tesis doctoral del Centro Graduado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) fue defendida en el 1985 bajo el título “Vivencia, emoción y mito en la poesía de Miguel Hernández”. Me decidí por un tema hernandiano porque, durante el transcurso de la preparación de dos monografías previas para los cursos requeridos hacia el grado de Doctor en Filosofía y Letras, descubrí que era un tema fascinante y que había aspectos que todavía podían y merecían estudiarse con mayor profundidad. Con anterioridad a mi tesis, escribí inicialmente una monografía sobre la temática carcelaria de Hernández en comparación con los temas de la poesía de Fray Luis de León durante su periodo de encarcelamiento. Más tarde, como parte de mis exámenes orales, era necesario hacer una exposición inicial sobre algún tema y seleccioné el del niño en la poesía de Miguel Hernández. En el proceso de estos trabajos, pude identificar lo que al fin y a la postre sería el tema de mi tesis doctoral.

¿Qué representa para usted la figura de Miguel Hernández?

La poesía –y la biografía- de Miguel Hernández transformó y encauzó mi vida hacia derroteros totalmente insospechados para mí en la época en que conocí su obra. Han sido profundamente aleccionadoras su genuina y profunda capacidad emotiva y, sobre todo, su compromiso social y político, los que me sirvieron de modelo y estímulo para abocarme a los mismos en mi tierra. La vida y obra de Miguel Hernández me motivaron a involucrarme sin temor en la lucha por la independencia de Puerto Rico, que es colonia estadounidense desde 1898. Esta identificación con las causas de mi país no sólo ha conllevado mi participación en la organización política Movimiento Independentista Nacional Hostosiano como parte del cuerpo electo de delegados nacionales en tres ocasiones, sino también el asumir desde 1994 el bastión de defensa de nuestro idioma a través de mi espacio “Hablemos español”, que semanalmente se publica en el “Semanario Claridad” con sede en San Juan de Puerto Rico. También ha sido definitoria la figura de Miguel Hernández –junto a los próceres independentistas de la historia patria, la capacidad de sacrificio de los hombres y mujeres que han sido y son presos políticos de los Estados Unidos por la lucha por la libertad y mi adhesión a la práctica de vida franciscana- para lanzarme decididamente y sin el más mínimo temor a la práctica de la desobediencia civil en el año 2000, penetrando los terrenos ocupados por la Marina de los Estados Unidos en Vieques, Puerto Rico. Formé parte para ello de un proyecto femenino mediante el cual un grupo de treinta y una mujeres nos ofrecimos como escudos humanos y nos arriesgamos al arresto y a la reclusión carcelaria siguiendo los principios trazados en la “satyagraja” de Mahatma Gandhi. Gracias a la desobediencia civil de miles de puertorriqueños y puertorriqueñas logramos que la Marina estadounidense cesara sus prácticas bélicas y abandonara para siempre esa pequeña isla al este del archipiélago puertorriqueño, que es a su vez punto de origen de mi familia por el lado paterno.

Como poeta reconocido, ¿qué opinión le merece la obra del poeta oriolano?

La obra de Miguel Hernández apela a todo tipo de nivel cultural y sensibilidades humanas por su manejo de temas atemporales que implican la esencia del vivir, tales como el ambiente, la libertad, el amor, la lucha por los más altos ideales, la paternidad… Todo ello plasmado en un lenguaje sencillo accesible a cualquier lector y en unas formas poéticas –en los más de los casos- populares y tradicionales. Pero lo que me parece más extraordinario de Hernández es su capacidad para proyectar sus vivencias humanas a niveles cósmicos y universales mediante imágenes poéticas plurivalentes y de alto contenido mítico, que, no empece su alto contenido mitopoético suscitan la emoción, apelan y conmueven a todo tipo de lector.

¿Cómo surgió su interés por la figura de Miguel Hernández?

Mi interés por la figura de Miguel Hernández surgió como lo que denominaríamos comúnmente “amor instantáneo y a primera vista”. En mis estudios literarios tomé un cursó electivo titulado “Machado, Guillén y Hernández”, que ofrecía la profesora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) Beatrice Patt. Confieso honestamente que lo seleccioné atraída por la figura de Antonio Machado y con la intención de estudiar y conocer más su poesía. Al inicio del curso, nos indicaron que al final del mismo deberíamos presentar una monografía y que nos sugerían que comenzáramos de inmediato a prepararla. Se me presentó entonces el dilema de que Machado era un poeta muy trabajado y la poesía de Jorge Guillén no me era temática ni estéticamente muy afín. Entonces decidí averiguar quién era aquel Hernández al que la vida no me había llevado aún. Fui a la biblioteca de CUNY y seleccioné una pequeña antología de la poesía de Hernández ilustrada en la portada con el retrato del poeta realizado por Antonio Buero Vallejo. Inicialmente me impactaron aquellos ojos tan transparentes y profundos. Nunca olvidaré que el primer poema que leí, abriendo aquel libro al azar, fue “Muerte nupcial”. Poema que, aunque no es de los preferidos por la mayoría de los antólogos, produjo tal impacto en mí, que de inmediato me senté en el piso, entre anaqueles, y me leí de un tirón fascinada y deslumbrada la totalidad de la antología.

¿Qué fue aquello que más le cautivó, en un primer momento, del poeta?

Lo que más me impactó de Miguel Hernández fue su capacidad para comunicar su sincera y profunda emoción de hombre comprometido con la vida, de hombre enamorado, de hombre-soldado, de hombre-padre y cómo a su vez entrelazaba aquellas emociones a través de la imagen poética como proyección cósmica y universal.

La temática hernandiana es realmente variada: la libertad, el amor, la justicia ... ¿Considera por ello que podríamos calificar a Miguel Hernández como un poeta atemporal y a la vez vanguardista en su época?

Miguel Hernández es definitivamente un poeta atemporal y vanguardista en su época. Ello es precisamente parte de lo que pretendí demostrar en mi tesis doctoral “Vivencia, emoción y mito en la poesía de Miguel Hernández”. La manera como este extraordinario ser humano vivió su corta vida con tal intensidad como para dejar una huella biográfica e histórica y una obra poética de trascendencia universal le hace parte esencial de la historia literaria en lengua española.

Miguel Hernández, mediante el manejo de la imagen poética se integra a patrones de pensamiento mítico universales, que trascienden el tiempo y el espacio como el concepto “homo-humus” (de la tierra que ocupas y estercolas), el “arat-amat” (he poblado tu cuerpo de amor y sementera), la sangre como elemento unificador universal, el tríptico que rige toda vida humana como ciclo constante de vida-amor-muerte.

Como afirmo al concluir mi tesis: “La poesía de Miguel Hernández integra en su proceso creador inconsciente innumerables manifestaciones mitopoéticas universales y comparte de manera atemporal y coincidente el sentir esencial del ser humano ante los hechos fundamentales de la existencia”.

¿Cómo cree que está considerado el género de la poesía en los tiempos que corren?

La poesía de los tiempos actuales es a la par muy distinta y muy igual a la de nuestro admirado poeta. Muy igual en el proceso de la creación de la imagen poética como necesidad imperiosa del espíritu creador y como producto filtrado a través del tamiz de la emoción. Muy distinta en su tendencia hacia confundirse con la prosa y en el impacto que los medios de comunicación modernos, como el espacio cibernético, han tenido en la creación poética, lo cual ha conllevado fusiones con la poesía de medios antes inimaginables como el guión, el cine, el diario público de los denominados “blogs” y hasta con el grafito. No obstante, sigue siendo poesía como brote de la capacidad estética, espiritual y creativa del ser humano y como reacción imperante antes sus vivencias.

¿Cuál fue el motivo que determinó este bonito homenaje a nuestro poeta oriolano en el semanario “Claridad”?

El “Semanario Claridad”, del cual soy columnista desde hace doce años, es el periódico de continua publicación más antiguo de Puerto Rico –cuarenta y seis años-. Ello a pesar de que su local –por ser una publicación de izquierda independentista- haya sido tiroteado en diversas ocasiones y no empece las limitaciones económicas que ha tenido que enfrentar. Muy frecuentemente he citado, dentro del contexto de temas lingüísticos de mi columna, poemas de Miguel Hernández. De igual modo, “Claridad” ha publicado con anterioridad tres artículos míos de temas hernandianos: una sinopsis de mi tesis doctoral, uno sobre el niño en su poesía y otro sobre el tríptico amor/vida/muerte. Diversos colaboradores del Semanario a través de los tiempos han escrito en sus páginas sobre el poeta oriolano y sus versos son frecuentemente citados en el contexto de muchos de los escritos que en él se publican.

¿Cuántas han sido las secciones que han tratado este tema en dicha publicación?

En esta ocasión, originalmente pensé en publicar algún artículo este año de modo que cualificase para el certamen internacional de Periodismo sobre Miguel Hernández. Entonces concebí la idea, acercándose para octubre el aniversario del nacimiento del poeta, de que podía aprovecharse el momento para hacer un número homenaje en la sección literaria y artística del Semanario, que se produce a modo de separata en las páginas centrales del periódico, titulada “En Rojo”. También he sometido un artículo sobre la temática carcelaria que espero sea publicado en este año por uno de los diarios de mayor circulación en el país.

¿Ha habido muchas colaboraciones en este acto de homenaje al poeta?

Las personas que convoqué a participar en este número homenaje a Miguel Hernández respondieron pronta y entusiastamente. Así pudimos contar con tres artículos míos, uno del poeta puertorriqueño Rafah Acevedo, otro por Francisco Agrait Lladó –quien recientemente defendió su tesis doctoral El cante jondo en la poesía de Federico García Lorca- y el trabajo de Aitor Larrabide de la Fundación Cultural Miguel Hernández en Orihuela, quien gentilmente nos envió varios ensayos, entre los que seleccionamos el de “Miguel Hernández y Pedro Salinas” por el significativo vínculo de Salinas con Puerto Rico. En la siguiente edición de “Claridad”, también se publicó “Homenaje tardío a Miguel Hernández” por el abogado puertorriqueño Rafael Rodríguez Cruz.

¿Qué nos puede decir de las actividades que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se vienen realizando para continuar con la investigación sobre su figura y dar a conocer, además, su obra a otras generaciones?

La labor de la Fundación Cultural Miguel Hernández me parece una aportación significativa para la difusión de la vida y obra de este singular poeta, que puede servir de modelo e inspiración para la vida y para la obra de muchos y muchas. El espacio cibernético de la Fundación proyecta mundialmente la figura de Miguel Hernández y las actividades tales como congresos, certámenes, etc. abren otros espacios para los estudiosos y admiradores del oriolano Hernández, que trasciende así el espacio de su Orihuela para proyectarse planetariamente.

Ha logrado el sueño de todo autor, que su obra sea leída, ¿cómo se siente ante tal orgullo?

Los siete volúmenes de “Hablemos español” son muy solicitados tanto en Puerto Rico como fuera. El Volumen I hizo el primer lugar en venta en Puerto Rico antes de cumplir el año de su impresión y el Volumen II hizo el sexto lugar. Algunas editoriales productoras de libros para uso escolar en Puerto Rico han seleccionado columnas mías para diversos niveles de la enseñanza de la lengua vernácula. También nos ha honrado el que algunas de las columnas “Hablemos español” conformen parte de los textos de enseñanza del español en las escuelas en Belo Horizonte y en la Universidad de Minas Gerais en Brasil, los profesores también las emplean en la enseñanza. De igual modo, han sido seleccionadas varias de ellas para formar parte de páginas cibernéticas como la de “El Castellano”, la de la Fundación del Español Urgente y otras páginas de República Dominicana, México y Estados Unidos. Todo ello lo vemos con un alto sentido de agradecimiento y una gran conciencia de la responsabilidad y prestigio que ello representa para Puerto Rico, para el “Semanario Claridad” y para mi persona.

¿Qué figuras españolas influyeron en su formación lingüística?

En mi formación lingüística han influido figuras puertorriqueñas como mi tío el Dr. Adolfo Jiménez Hernández, el lingüista y periodista Salvador Tió, la Dra. María Teresa Babín y el Lcdo. Arturo Cintrón García, todos ya fallecidos. Entre los españoles, destacan Rafael Lapesa, Fernando Lázaro Carreter, Manuel Alvar y, en estos tiempos, leo con gran interés los trabajos lingüísticos del periodista Álex Grijelmo, presidente de la Agencia EFE de Noticias, de quien he recibido nuevas y fascinantes perspectivas sobre mi lengua materna.

Como creyente, háblenos sobre lo que opina en referencia a los pensamientos de San Francisco de Asís.

San Francisco de Asís se ha convertido –a través de las enseñanzas de los Frailes Franciscanos Capuchinos de Puerto Rico- en centro, inspiración y guía de mis acciones y desarrollo espiritual. Esta figura medieval italiana resume las causas y visiones de vida que más me atraen y comprometen: la confraternidad, la humildad, la conservación del ambiente, la entrega al servicio y amor al prójimo, y el culto total y absoluto a la paz. Como podemos ver, éstas son también las causas, temas y motivaciones presentes en la vida y en la obra de Miguel Hernández.

¿Qué valores e inspiraciones guían su vida?

Además de los valores franciscanos, han sido inspiración en mi vida: la visión del lenguaje como fuerza viva que me transmitió mi tío materno Adolfo Jiménez Hernández –que fue el primer puertorriqueño en doctorarse en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca (1957), para lo cual presentó la tesis “Unamuno y su filosofía del lenguaje”- y los principios masónicos de mi padre con sus compromisos de adhesión a la verdad, al libre pensamiento, al crecimiento edificante del espíritu y a la confraternidad. Hoy es también norte e inspiración en mi vida mi compromiso firme con el logro de la independencia de mi Patria, que ostenta indiscutible y evidentemente su personalidad de Nación y su contextura de pueblo con unos elementos étnicos, un idioma y una idiosincrasia incompatibles con los estadounidenses.

Hoy también me sirve de inspiración y motivación vital la llegada de mis primeros nietos, los gemelos fraternos Ana Isabel y Miguel Eduardo Rodríguez Díaz. Y, naturalmente, que me es imposible negar la emoción y el orgullo que siento de que mi primer nieto se llame precisamente Miguel.

¿En que proyectos está involucrada actualmente?

Entre mis proyectos actuales está la publicación de varios libros desde diversas perspectivas sobre la lengua española y el campo de la redacción con un prestigioso grupo internacional de publicaciones, cuya base radica precisamente en España. Participo, además, en diversos programas de radio y televisión, aportando el tema de la lengua española. De igual modo, actúo como integrante de juntas de directores de organizaciones culturales. Próximamente visitaré por segunda ocasión Brasil para ofrecer unas conferencias en la Universidad de Minas Gerais –para el 2003 lo hicimos en la Casa de España en Brasil en Belo Horizonte-. Tenemos también en perspectiva varios proyectos de índole fílmica, periodística y cultural en Panamá, República Dominicana y varias ciudades de los Estados Unidos.

María Antonieta M. Lidón
Mayte Sánchez Gómez

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  • LIBROS PERDIDOS
 
   
  «MIGUEL HERNÁNDEZ Y SUS AMIGOS DE ORIHUELA»
   
   

«Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela» en la edición de Ángel Caffarena, publicada en Málaga por la Librería Anticuaria El Guadalhorce (1969), es un conjunto de artículos donde Manuel Molina, el benjamín del grupo como él mismo se denominaba, recuerda el círculo de amistades de Miguel Hernández hasta 1936. La finalidad era recopilar datos desconocidos sobre la vida del poeta oriolano destacando, ante todo, su gran humanidad.

Lo que Manuel Molina buscaba era un testimonio de un paisano; Carlos Fenoll era el más indicado para hacerlo, pero finalmente no lo hizo; para ello decide adentrarse en la ardua tarea de recopilar la mayor información posible sobre el poeta oriolano.

Comienza el autor haciendo una descripción de la época y el ambiente que se vivía en la Orihuela de principios del siglo XX, caracterizada por su misticismo. Todo este conjunto hace posible que se dé de una manera especial la lírica en nuestro poeta. Seguidamente, hay una introducción a lo que en el resto del libro va a desarrollar con mayor detenimiento. De este modo, podría decirse que el oriolano se siente muy unido a su pueblo y a su huerta; esto contrasta con «la vida del señorito o de aquel que un golpe de suerte lo despega de su clase baja», esto lo utiliza para hablar del Casino Orcelitano.

Tras estos análisis pasa a realizar descripciones de personas y lugares más concretos. Es en la tahona de la calle de Arriba, regentada por Carlos Fenoll, donde comienza a germinar un pequeño grupo de amigos aficionados a la poesía. Este pequeño conciliábulo estaba formado por Ramón Sijé, Carlos Fenoll, José María Bascuñana y Jesús Poveda. Carlos Fenoll será quien se encargue de unir a los amigos del grupo, también es quien incita a Miguel a viajar a Madrid y a que publique la revista tan soñada por el poeta.

En el capítulo dedicado a Carlos Fenoll encontramos dos cartas de Miguel en las cuales el poeta oriolano relata a Manuel Molina anécdotas acaecidas como escritor. Seguidamente, el autor, Manuel Molina, pasa a describir la personalidad y los quehaceres de los integrantes del grupo de la tahona.

En un capítulo aparte se destaca de manera especial la relación que existía entre Ramón Sijé y Miguel, caracterizada por las afinidades que, por aquel entonces, existía entre ambos de tipo intelectual; esto se puede observar a lo largo de toda su producción literaria. Ramón Sijé es el resultado de la combinación de las letras de José Marín Gutiérrez, utilizado por el autor como seudónimo literario. Sijé llegó a escribir para revistas o periódicos como «La Verdad», «El Sol» y «Cruz y Raya», además de crear la revista literaria «El Gallo Crisis».

En toda la obra literaria sijeniana encontramos el hilo conductor de un hondo clericalismo y una gran religiosidad. Hay que destacar ensayos como «San Juan de la Cruz», «El golpe de pecho», «Verdades como puños», «Voluntad de Cristo y voluptuosidad de Satanás» y «España en la selva de aventuras del cristiano».
En relación con Miguel Hernández, Sijé escribió el prólogo de “Perito en lunas” y el ensayo sobre el auto sacramental “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras”.

La parte central de la obra que estamos recordando “Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela”, está dedicada al poeta. Son las vivencias y relaciones entre éste y Manuel Molina desde que lo conoció en la tahona recitando los primeros versos a lo gongorino. También relata algún tipo de anécdotas como la que sucedió en una ocasión cuando Miguel quiso ridiculizar a sus paisanos señoritos presentándose en lugares públicos en mangas de camisa o con la camisa fuera del pantalón.

Es ahora cuando Ramón Sijé conoce a Josefina Fenoll, la panadera de la calle de Arriba.

En el capítulo dedicado a Josefina Manresa, ésta es descrita como una mujer trágica, marcada por la muerte y el dolor, pero ante todo como una mujer sencilla y extraordinaria.

Tras la muerte de Ramón Sijé, su hermano, Justino Marín, bajo el seudónimo Gabriel Sijé, siente la llamada de la vocación literaria. Continúa así la trayectoria que su hermano había iniciado; publica en revistas y periódicos y es llamado el «Rilke levantino».

El libro se cierra con los encuentros finales entre Miguel, Carlos Fenoll, Poveda y el mismo autor, Manuel Molina, durante los últimos días que pasó el poeta en Madrid. Cuando ya regresa a Alicante, Manuel Molina hace una visita a Miguel en Orihuela, pero no se encontraba allí. Éste decide visitar a Miguel a Cox, donde los recibe calurosamente. Miguel decide quedarse para trabajar la tierra y ganar así su pan, les comunica el deseo de volver a Orihuela para visitar a sus padres y amigos. Manuel Molina, junto a otros amigos, persuade a Miguel para que no vaya a Orihuela por los grandes riesgos que corría. No hubo manera de convencerlo. Fue así como en Orihuela lo detuvieron.

«Miguel Hernández y sus amigos de Orihuela» finaliza, así, con los últimos días de Miguel entre los suyos.

Esta edición, muy cuidada, consta de una reducida tirada de doscientos ejemplares numerados en su última página a mano. También hay que destacar las cartas inéditas de Miguel Hernández dirigidas a Fenoll, él es el verdadero director de la revista «Silbo». Además de tratar la figura capital del poeta oriolano, la obra se vertebra en dos ejes cuya importancia es relevante en el mundo hernandiano, nos referimos evidentemente a Ramón Sijé y a Carlos Fenoll. Gracias a esta obra, Manuel Molina reconstruye un mundo de vivencias que pudo haberse perdido.

Finalmente, después de lo anteriormente expuesto el autor, Manuel Molina, y su obra, quiso dejar un testimonio personal y también pertenecer de alguna manera a la nómina de autores o amigos del poeta oriolano, dando un punto de vista personal acerca de una época ya pasada con unos tintes un tanto idealizados como ocurre con el ficticio grupo literario de la tahona, el cual no existió como tal, sino que era más bien la reunión de un grupo de amigos.


Antonio Ignacio García Gil

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