Es ordenado sacerdote el 17 de julio de 1910, y dos años después es nombrado profesor del Seminario y Prefecto de Disciplina. En 1923 es nombrado por la Santa Sede Dignidad de Chantre de la Catedral de Orihuela y en 1924 Vicario General de la Diócesis. Cuando se inicia la guerra civil es encarcelado en Barcelona, consigue huir a Francia y al término del conflicto vuelve a España. Es nombrado directamente por Franco Procurador en Cortes de la primera legislativa y miembro del Consejo del Reino. El 10 de julio de 1944 Pío XII le nombra Obispo de León, siendo consagrado Obispo de la Diócesis el 29 de octubre del mismo año, cargo que ocuparía hasta el 4 de abril de 1970.
Entre sus innumerables nombramientos y distinciones figuran las de Vicario de Orihuela, Procurador a Cortes, Consejero del Reino, Asesor Nacional de Sindicatos, Consejero Nato de la Casa de León en Madrid, Presidente Honorario de la Caja Rural Cooperativa Agrícola Católica de Aspe, Consejero de Honor del Instituto Nacional de Previsión de León, Presidente de la Junta Nacional de Arte Sacro, Asistente del Solio Pontificio, Consejero de Honor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, etc.. Estaba en posesión de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, de la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, Gran Cruz de Isabel la Católica, Medalla de Honor Personal de la Real Academia de San Fernando. Permanece en la silla episcopal durante 26 años, cuando solicita de Su Santidad Pablo VI su dimisión por motivos de salud, dimisión que le es concedida y se le nombra Obispo Titular Dimisionario de León. Participó en todas las sesiones del Concilio Vaticano II, siendo notables sus intervenciones sobre Arte Sacro, doctrina social y formación de los sacerdotes. Durante su pontificado realiza cinco visitas pastorales completas a la Diócesis. Bajo su mandato, y merced a su iniciativa, tuvieron lugar en León acontecimientos tan importantes como el VI Congreso Eucarístico Nacional, I y II Semana Nacional de Arte Sacro, Año Isidoriano, XI Centenario de Coyoanza y un Sínodo Diocesano. Es nombrado hijo adoptivo de Orihuela en 1944 y de León y provincia en 1964. Falleció en León el 17 de diciembre de 1974 y está enterrado en la capilla de la Virgen del Camino de la Catedral. Sobre su escudo episcopal aparece el lema “Dunc Altum” (hacia lo alto), que tanto gustaba repetir. Almarcha llegó a León el 29 de octubre de 1944, una ciudad que todavía se recuperaba de los estragos de la guerra concluida cinco años atrás. Desde el mismo día de su llegada a León, el doctor Almarcha se preocupa en conocer con detenimiento la problemática diocesana y, en especial, saber las necesidades de todo tipo del pueblo que va a gobernar espiritualmente. De toda esta labor pastoral ha dejado puntual testimonio en los cuatro tomos de sus obras, editadas por el Centro de Estudios “San Isidoro” y el Archivo Histórico Diocesano. El primero de estos volúmenes está dedicado a la Corporación como sistema económico-social, algo por lo que el Obispo de León sentía especial inclinación desde sus primeros tiempos en Orihuela, donde había creado las Cooperativas Agrarias, que aún permanecen en activo. El segundo tomo se centra en las Ideas Sociales, otra de sus permanentes inquietudes, y en él se recogen las pastorales, ponencias y discursos de carácter social que forman el “corpus” de su doctrina. El tercero está dedicado a los escritos doctrinales y pastorales, agrupados bajo unos específicos y el cuarto, “Instituciones y Diócesis”, se detiene en los más variados campos de la investigación, la cultura, el apostolado, la pastoral y la previsión del clero. Busca de inmediato colaboradores eficientes a los que encomienda el cuidado y la vigilancia de los bienes eclesiásticos de la Diócesis, con el fin de comenzar la obra de conservación del patrimonio artístico, restaurando iglesias, monasterios y conventos en peligro de desaparición o derrumbe, reconstruyendo aquéllos que, con el tiempo y la dejadez, se habían venido abajo. Para ello instituye el día 1 de junio de 1948 la Constitución de Arte Sacro, juntamente con las de Apostolado Litúrgico y Música Sacra. La primera, que consta de dos secciones, se ocupa de Arquitectura, Escultura y Pintura, la otra, de Artes Santuarias religiosas, tiene como fin velar por la observación de las normas eclesiásticas en la construcción y reparación de templos y vigilar por la conservación del tesoro artístico de la Iglesia. El 1 de septiembre de 1952 crea la Escuela Superior de Arte Sacro, al servicio de la misma finalidad. Bajo su impulso y dirección se crean, en los 16 primeros años de pontificado, 54 nuevos templos, se reconstruyen 159, se reparan 397, se crean 131 nuevas casas rectorales, y se reconstruyen 241. Uno de los mayores logros del obispo fue la creación de una cooperativa de Casas Baratas en el barrio de San José de las Ventas de León, poco tiempo después de fundar las Cajas de Pobres. A pesar de toda esta ingente obra social de cinco lustros, de haber sido uno de los obispos más respetados por Franco y sus ministros, y de haber gozado de la estima de las más altas jerarquías purpuradas vaticanas, para sus feligreses Almarcha era un hombre distante al que el pueblo veía como a un patriarca a quien se le admira pero se le teme.
RELACIÓN MIGUEL HERNÁNDEZ – LUIS ALMARCHA Las primeras lecturas de los autores clásicos las pudo hacer Miguel Hernández en la biblioteca del Círculo de las Artes de Orihuela, pero también gracias a los préstamos de libros que le facilitaba Almarcha, por entonces Vicario General de la diócesis alicantina. Fue Luis Almarcha quien indujo a Miguel a publicar sus primeros versos en el diario “El Pueblo de Orihuela”, medio local en el que el vicario no sólo colaboraba, sino del que era fundador y director. En octubre de 1932 Miguel se dirige por carta a su amigo Almarcha para solicitarle ayuda y conseguir así una beca de periodismo en Madrid; no hubo respuesta a tal demanda, posiblemente, y según algunos críticos, por la escasa confianza del religioso hacia el poeta.
A finales de ese mismo año Miguel se desplaza a Murcia y, gracias al aval de Almarcha, Arenas y Barber Marco, firma en la redacción del diario “La Verdad” el contrato de su libro “Perito en lunas”, pagado íntegramente por el vicario. Los resultados no son los esperados y se aprecia una evidente distancia con quienes en un principio le brindaron su ayuda. Le ocurrió con el propio Almarcha, quien en sus memorias afirmó: “Mis gustos literarios no iban por ahí”. Ese distanciamiento se agrava hacia 1937, en plena guerra civil, con el desempeño del poeta de labores propagandísticas y culturales a favor de bando republicano. La falta de religiosidad en la vida y obra del poeta no pasó desapercibida para Almarcha, que expresa su disconformidad con las convicciones políticas y morales de Miguel. Sin embargo, Almarcha, en una entrevista publicada hacia el final de su vida, expresa lo contrario al afirmar que el propio Miguel le confesó en una ocasión que “nos pudo separar la política, pero no la religión, ni las aficiones artísticas”. El 4 de mayo de 1939 Miguel es detenido en Portugal y entregado a la policía española en Rosal de la Frontera. Desde allí escribe a su esposa Josefina Manresa el 6 de mayo: “ve a mi casa y di a mi padre y a mi madre que estoy detenido, que un día de estos me llevan a Huelva desde este pueblo y que es preciso que me lleven a Orihuela. Que hablen con Don Luis Almarcha, Joaquín Andreu, Antonio Macando, Juan Bellod, Martínez Arenas, Baldomero Jiménez y quien sea preciso para la consecución de mi traslado a nuestro pueblo”. El aval de Almarcha llegará, pero no parece satisfacer mucho a Miguel, que escribe a Josefina el 22 de agosto: “He recibido certificado de Don Luis Almarcha. No es gran cosa lo que dice, pero servirá a mi abogado defensor probablemente”. El 29 de septiembre de 1939 Miguel es denunciado por un oficial del Juzgado Municipal; es detenido y encerrado en el Seminario de Orihuela hasta que comienza un largo periplo por siete cárceles con la condena a muerte sobre sus espaldas, que le es conmutada por la de treinta años de cárcel, hasta que llega a la de Alicante ya enfermo de tuberculosis. Es aquí donde por última vez recurre a Almarcha y éste va a verle a prisión en compañía de Gabriel Sijé, Antonio Fantucci, Alonso Ortuño y el director de la cárcel. Según Almarcha, este último encuentro con el poeta fue emotivo y amistoso, un hecho que contrasta con la integridad ideológica que demostró Miguel hasta el final de su vida y contradicen los testimonios al respecto de otras personas que presenciaron el encuentro, Ramón Rocamora entre otros. La influencia y el poder de Almarcha en esa época pudo haber servido, según algunas opiniones, para salvar la vida del poeta con un hipotético traslado a un sanatorio para enfermos de tuberculosis en Valencia, pero el vicario prefirió inhibirse y abandonar al enfermo a una muerte casi segura. Miguel falleció días después de su entrevista con Almarcha, dejando la sensación de que la historia hubiera tenido un final diferente con una mayor implicación del religioso a la hora de servirse de sus evidentes influencias. Salus
Martínez
Después ha seguido investigando la figura del poeta de Orihuela en artículos y en dos importantes libros: Miguel Hernández (1973) y Miguel Hernández en Alicante (1976), este último escrito con Manuel Molina. También ha colaborado con la Fundación Cultural Miguel Hernández, que le ha distinguido recientemente con la Medalla al Mérito Hernandiano.
Vicente Ramos, hijo de Vicente Ramos Cánovas y Rosario Pérez Aldeguer, nace el 7 de septiembre de 1919 en Guardamar del Segura. La temprana muerte de su madre, cuando él contaba con tan sólo 2 años de edad, forjará en él un carácter independiente. Ingresará en la Escuela Nacional, donde se iniciará en la lectura de textos clásicos españoles. En 1929 llegará a sus manos el volumen Superrealismo, de Azorín. Joaquina López Gil (profesora en Novelda), con quien su padre contraerá segundas nupcias, fue un gran apoyo para Vicente. El traslado de su segunda madre a Alicante (1934) le obliga a matricularse en el Instituto Joaquín Costa, donde entablará amistad con los que se convertirían en destacados personajes de la sociedad e intelectualidad alicantinas. Sus visitas a la Biblioteca Provincial le servirían para sumergirse en las teorías enunciadas por los grandes pensadores del anarquismo filosófico. En diciembre de 1936 se afilia a Unión Republicana, aunque aquello era más bien una tertulia literaria, donde conoce a Manuel Molina. Entre sus visitas a la Biblioteca, el archivero Eduardo Irles Garrigós le insta a leer a Miró y le regala un ejemplar de “La novela de mi amigo”. Ingresa en el antiguo Ateneo, donde gracias a Manuel Molina conoce a Miguel Hernández el 21 de agosto de 1937. Tras la guerra, junto con Azuar, Molina, Reolid y Francisco García Sempere, escriben “Testimonios, ilusiones y desilusiones de la guerra”, y publicarán la primera revista literaria que surge en España tras la contienda, “Arte Joven” , de un solo número (1940). En 1941 conoce en el Casino de Alicante a Manolita Moya García, la que será su mujer y madre de sus dos hijos. Ese mismo año comenzará las clases en la Universidad Central de Madrid, licenciándose en Filosofía y Letras en 1943. Junto con Manuel Molina y Rafael Azuar lanza la revista “Intimidad Poética” y la colección de libritos “Leila”. Recibe el nombramiento de Adelantado de la Hispanidad, fundando el Grupo Hispánico y la Academia de la Hispanidad en Alicante. Publicará entonces en el diario “Información” el primero de una serie de artículos dedicados a Gabriel Miró, “Evocación de Sigüenza”. En 1943 se casará con Manolita y ambos vivirán en Alicante, donde el primero comenzará a impartir clases en la Academia Mira-Leal y el Colegio de la Asunción de Elche. Su primer libro, “Pórtico auroral”, dedicado a su mujer, reúne poemas en prosa lírica. Antonio Ramos Carratalá, director de la Caja de Ahorros del Sureste de España, le propondrá organizar una biblioteca dedicada a Gabriel Miró; también dirigirá y realizará para Radio Falange el programa semanal “Creación y Crítica”, y también se gestará la revista “Sigüenza”, concebida como homenaje a Gabriel Miró en el decimoquinto aniversario de su muerte. Se levanta en Alicante el Instituto Social Obrero (ISO) y Vicente es llamado para dirigir el Boletín del Centro. Entre los artículos aparece un suplemento literario bautizado como “Ifach”, germen de la colección de libros “Leila”, ya citada. En 1950 escribe “Cántico de la Creación y del Amor”, un compendio de poesía metafísica dedicada, una vez más, a su esposa. Tras la desaparición del Ateneo, Vicente y sus compañeros crean la revista “Mensaje Literario”. Se reunían dos sábados al mes en el Bar Club de la Explanada de España, y con invitados de excepción como Camilo José Cela (a quien conoció en uno de sus desplazamientos a Madrid) y Antonio Buero Vallejo. La Biblioteca Gabriel Miró abre definitivamente sus puertas en abril de 1952, Vicente publica la obra biográfica “Vida y obra de Gabriel Miró” y promueve la creación de los “Premios Biblioteca Gabriel Miró”. También en esta época verá la luz su poemario “Honda llamada”, y se pondrá al frente de la revista “Idealidad”, publicada por la Caja de Ahorros.
En 1957 se trasladará a Estocolmo, donde impartirá cursos de Literatura y Lengua españolas; también ofrecerá charlas y conferencias. Dos años más tarde regresará a Alicante, y realizará el doctorado con la tesis “El mundo de Gabriel Miró”, a la que se le concede el Premio Extraordinario, y es publicada en la prestigiosa editorial Gredos. La Fundación Juan March le pide que escriba el libro “Vida y teatro de Carlos Arniches”, después “El Teatro Principal en la historia de Alicante”, y, motivado por las bodas de plata de la Entidad, le encargan escribir “La Caja de Ahorros del Sureste de España. Vida y obra de Antonio Ramos Carratalá”. Se crea, por parte de la Diputación de Alicante, el I Premio “Azorín” Nacional de Literatura y Vicente Ramos se presenta con “Literatura alicantina (1839-1939)”, premiado en 1965. Después será llamado por el alcalde de Guardamar, su tierra natal, para poner su nombre a una de las calles del municipio. Ingresa como miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, también será miembro correspondiente en las Academias de Literatura y Filosofía de Buenos Aires y en L’Academia Internazionale Neocastrum de Italia, al mismo tiempo que se le nombra Caballero de la Orden de San Antón de Orihuela. Pasará a formar parte de la Real Academia Española con unos patrocinadores de lujo (Camilo José Cela, Pedro Laín Entralgo y Luis Rosales). También será nombrado Cronista Oficial de la Provincia de Alicante, y colaborará en el nacimiento de la Casa Museo Azorín en el puesto de director. En los primeros años 70 recibió diferentes reconocimientos y por ello escribe y publica con la Caja de Ahorros Provincial “Honores concedidos por Alicante y su provincia”. En 1977 es nombrado Hijo Adoptivo de la Ciudad de Alicante. En 1972, siendo presidente del Instituto de Estudios Alicantinos Juan Orts Serrano, Vicente Ramos presidía la sección de Filología y Literatura. Esta sección estaba formada por Joaquín Ezcurra, Manuel Molina, José Guillén, Antonio García-Molina y Manuel Martínez Ros, oriolanos o vinculados, de alguna manera, a la ciudad de Orihuela. Entre 1968 y 1979 llevaron a cabo actos y publicaciones relacionadas con Miguel Hernández. Un ejemplo de esta actividad puede ser el montaje, en 1977, del auto sacramental de Miguel Hernández “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras”, que recibió muy buenas criticas. En 1981 ve cumplido uno de sus mayores deseos: que la biblioteca personal y el despacho madrileño de Gabriel Miró pasen a formar parte de la Biblioteca alicantina que dirigía en aquel entonces. Tras el nacimiento de Unión Valenciana como grupo meramente cultural, se acuerda convertirlo en un partido político y Vicente Ramos es elegido presidente. Se propone entonces hacer una coalición con la conservadora Alianza Popular Valenciana. Es elegido parlamentario desde 1982 hasta 1984 en el Grupo Parlamentario Popular; y en el Grupo Mixto desde 1984 hasta 1986, donde defendió la lengua y cultura valencianas. Ejemplo de esto puede ser su obra titulada “Pancatalanismo entre valencianos” (1988), que se convirtió en un fenómeno social. Toda aquella implicación en favor del valenciano le empuja a convertirse en numerario de la Real Academia de Cultura Valenciana. Será nombrado “Ballester de l’Any”, recibiendo por ello el encargo de impulsar la enseñanza del valenciano en las aulas. En 1983 publica “La Segunda República en la provincia de Alicante”.
Su identificación con Alicante le llevó a ser el Cronista Oficial de dicha provincia, como ha sido mencionado, hasta tal extremo que algunos autores hablan del alicantinismo de sus obras. Por ejemplo Luis Berasaluze le dedica un libro titulado “Vicente Ramos: Alicante” en 2004. Es nombrado Colegiado de Honor del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Alicante, y pasa a ser Miembro Correspondiente de la Academia de Alfonso X el Sabio de Murcia. En la última década del siglo XX, decide ceder su patrimonio literario a su pueblo natal. Se crea la Fundación Vicente Ramos, cuyos objetivos son la investigación y desarrollo de la historia provincial alicantina, y será nombrado Hijo Predilecto de la Real Villa de Guardamar del Segura. Se le concede la Medalla de Oro de la Provincia y una calle con su nombre en Alicante. La vitalidad de Vicente le lleva a aceptar a sus 83 años el ambicioso encargo de realizar “Historia de la Diputación Provincial de Alicante”, de la que se han publicado cinco volúmenes.
III. RELACIÓN CON MIGUEL HERNÁNDEZ Se conocieron en la tarde del 21 de agosto de 1937 en un acto en el Ateneo de Alicante, en plena guerra civil. Miguel hablaba desde la tribuna, primero de su presencia en el frente de Madrid y después leyó dos poemas de “Viento del pueblo”. Al término del acto fue cuando su amigo Manuel Molina, también oriolano, se lo presentó. Le expresó su admiración tras escuchar su relato y sus versos de guerra, que tanta fuerza transmitían. Las palabras del joven poeta consiguieron envolverle en un halo que fue creciendo conforme conocía su obra. A partir de ese encuentro fue como comenzó su interés por Miguel Hernández. Los motivos que llevaron a Manuel Molina y a Vicente Ramos a publicar “Seis poemas inéditos y nueve más” surge en la segunda mitad de 1950 con un doble objetivo: difundir la obra hernandiana, silenciada de manera absoluta, y ayudar en lo posible a la viuda e hijo del poeta. Josefina Manresa, viuda de Miguel Hernández, recurre a la ayuda de Vicente para la edición de las obras completas, y en agradecimiento le dedica unas palabras en uno de esos libros. Tras el éxito obtenido con la antología publicada en Espasa- Calpe en 1949, proponen a Josefina la publicación de una antología de poemas, “Seis poemas inéditos y nueve más” de Miguel, y el auto sacramental “Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras”, que no fue publicado hasta décadas después, con el único objetivo de aportarle algún capital. Poco más tarde, Josefina volvió a recurrir a Vicente para que le ayudara en la adquisición del nicho definitivo de Miguel; se decide, entonces, poner en marcha una suscripción nacional recurriendo a sus amigos: Celaya, Cela, Diego, Aleixandre o Buero. El libro de Miguel, en el que colaboran Miguel Abad con la portada y Ricardo Fuente con las viñetas, es el primero editado en España tras la guerra civil y el fallecimiento del gran escritor. La obra presentada en forma de carpeta, fue adquirida entre sus amigos y admiradores. Molina y Fenoll colaborarán en un proyecto del que surgió “Verbo”, que pronto abandonaron por problemas de entendimiento con uno de los miembros de la redacción, donde empezaron a publicarse poemas de Miguel y divulgaban la obra de Hernández en las tertulias que tenían en el bar donde leían versos, no solo de Miguel sino de Miró y otros. Hablaban de Miguel, con naturalidad y sin ningún tipo de censura, en los cafés y en la calle. No tenían conciencia de que Miguel estaba prohibido.
María
Antonieta M. Lidón |
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