Entrevista Alfredo Gómez Gil

Nace en Alicante en 1936 y es doctor en Filosofía y Letras. Catedrático en la Universidad de Hartford y profesor en las universidades de Yale, Vermont y Peking. Experto y traductor de poesía china. Ha escrito, entre otros libros de poesía Manera de Silencio, y de ensayo La vuelta de los cerebros.

Cuenta con la Medalla de Andalucía y diversos premios periodísticos: “Luca de Tena”, “Cesar González Ruano”, “Mariano de Cavia”, “José María Pemán” y “Ibn Zaidúm”.

Acude como Jurado al Premio Internacional de Poesía.

PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA
5 DE ABRIL DE 2005

1. ¿Qué puede destacar de la obra ganadora?

Yo creo que lo principal es el itinerario poético, sobre una poesía pensada y enfocada en Italia que implica una serie de viajes, estancias, sentimientos...todos motivados por aquella cultura y por un momento determinado de su vida. Todo en ella está muy bien hilvanado, enlazado verso a verso desde el principio hasta el final, con un contenido amoroso, en versión moderna del amor.

2. ¿Cuál es su valoración sobre los trabajos presentados? ¿Tienen el nivel requerido para este Premio?

Hay algunos que son verdaderamente malos, pero esos son los que se han eliminado en la primera etapa. Luego hay una medianía, que se da en todos los premios, y luego hay una serie de trabajos muy buenos, de primera categoría, que son casi repetitivos en cualquier país y concurso. Para mí no hay una valoración negativa pero tampoco positiva.

Ahora, un libro sobrenatural en un premio de poesía se da una vez cada diez años. En el caso de los premios Miguel Hernández, se ha dado alguno en el pasado.

3. ¿Qué opinión le merece la obra de Miguel Hernández y la divulgación que está teniendo la misma?

La obra es sublime y la divulgación universal. Lo que está haciendo la Fundación me parece necesario, realmente positivo y ha logrado un gran porcentaje de sus objetivos.

Durante unos años de mi vida, yo también difundí la obra de Miguel Hernández en los más de 50 recitales que di en lugares como EEUU y Japón.

4. ¿Conoce el Taller de Empleo que se lleva a cabo en la Fundación? ¿Cuál es su opinión sobre el mismo?

Lo acabo de conocer, pero la primera impresión es magnífica. No he estado más de 15 minutos allí y no he tenido la oportunidad de hurgar más en el fondo. No puedo juzgar más aunque yo hice el Bachillerato en el Colegio de Santo Domingo, antes jesuita, y ya conocía la casa de Miguel Hernández, gracias a un cura que nos decía “ahí vivía un gran poeta que ha fallecido hace unos años en la cárcel”.

5. Una vida llena de trabajos, premios, estudios, etc., en la que hemos visto que ha escrito mucha poesía. ¿Por qué ese género y no otro?

Bueno, es que yo no sé escribir prosa. La prosa que he tenido que escribir ha sido obligada, ha sido crítica literaria, que es parte de mi cátedra. En América se dice “publica o mueres”, entonces es un trabajo de obligación. Hice mi tesis doctoral bajo el dominio de la literatura comparada y según tengo entendido fue el primer texto sobre esta disciplina que se publicó en España.

Llevo poco tiempo en España porque he estado ejerciendo en EEUU, donde tengo mi cátedra. Para mí la poesía es una especie de necesidad, una evasión, una liberación y un triunfo, no puedo vivir sin escribirla.

En tiempos pasados, mi poesía se publicaba antes en inglés que en español, pero en estos momentos no es así, tengo una especie de exclusiva con una editorial donde no puedo publicar nada sin permiso de ellos. No me considero un exiliado político, pero sí un exiliado literario.

Mi último libro fue Nanas para dormirlos y despertarlos, encargado por UNICEF el Año Internacional del Libro, en 1973. Se publicó primero en japonés y ocho años más tarde en español. El prólogo de este libro lo realizó Vicente Ramos, Cronista Oficial de la Provincia y el único miembro que hemos tenido en la Real Academia Española de la Lengua e Historia.

6. ¿Está usted preparando algún libro?

Pues sí, siempre estoy preparando algo. Mi idea es un libro de amor, que encierre todo lo que he amado desde la primera vez que me enamoré, de no más de 50 poemas. Para escribir un poema puedo tardar unos 15-20 minutos, pero lo dejo dormir durante unos meses. Después, para sacar la idea de ese poema puedo tardar alrededor de un mes todavía no he completado ningún poema.

Quiero con este libro dar un sentido de amor tanto a la mujer, con extensión a la Humanidad, que sea un canto de amor a todo lo que se pueda amar, incluso lo que no he amado pero que lo puedan amar los demás.

No tengo el título del libro, pero hasta que no me meta en este libro no voy a publicar nada más. Es un libro que requiere de mucho esfuerzo y tiempo para llevarlo a cabo. Posiblemente mi último libro.

Mª José Lidón
Rebeca Serrano

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