Entrevista a Santos Sanz Villanueva

Nace en Soria en 1948 pero reside en Madrid, donde trabaja como profesor de literatura española en la Universidad Complutense y como crítico en elmundodigital.es.

Recibió el Premio Fastenrath de ensayo por “Historia de la novela social española”. Ha escrito diferentes libros de ensayo. Acude como Jurado al Premio Internacional de Periodismo.

PREMIO INTERNACIONAL DE PERIODISMO

18 DE MARZO DE 2005

1. ¿Qué opina del artículo ganador?

Creo que es un buen artículo periodístico, tiene información, esta documentado, conoce bien la personalidad de Miguel Hernández y de José María de Cossío. Alude a la Casona de Tudanca, donde se ubica la casa matrimonial de los Cossío, con su magnífica biblioteca.

Subraya lo importantísimo que es Cossío, que se comportó con una gran generosidad, interés y valentía, incluso a favor de Miguel Hernández cuando eran personas que representaban ideologías completamente opuestas. En esos tiempos tan duros, lo que hizo Cossío es de una calidad humana extraordinaria, es un ejemplo a seguir, resumía la poesía, pero más que la poesía es eso que llamamos fraternidad.

2. ¿Cómo valora los trabajos presentados al Premio?¿Ha sido difícil la elección del artículo ganador?

La valoración es positiva porque había un número amplio de trabajos muy interesantes, pero absolutamente distintos. Había uno que era de aportación casi de estudiosos aunque publicado en medios de prensa, y otros eran artículos estrictamente periodísticos. La deliberación ha sido no conflictiva pero sí muy disputada.

3. ¿Qué opinión le merece la obra de Miguel Hernández y la divulgación que está teniendo la misma?

Miguel Hernández es uno de los nombres capitales de la poesía española del siglo XX. Es un escritor que parte de unos planteamientos artísticos muy de formación, de búsqueda de una voz a través primero de la imitación que supera la invitación, el homenaje, el tributo a unas formas literarias muy difíciles pero que le deslumbran mucho a un chico que tiene una preparación autodidacta.

Por razones de la vida conoce a Neruda, para él fundamental porque tiene su visión del mundo en un sentimiento de izquierdas y percibe una manera de entender la literatura que no es la primera. No encuentra una voz propia, que es la voz de la expresión, por un lado de la solidaridad y por otro de sus propias angustias y vivencias personales, pues por eso hace una serie de poemas que tienen una fuerza expresiva emocionante, a veces casi visionaria y lo relaciona todo con la vida de las personas en el mundo. Podemos decir que tiene una vertiente colectiva y otra existencial, y acepta formularlo de una manera originalísima.

Miguel Hernández, desgraciadamente, hace una obra no muy larga por su terrible muerte temprana. En ella hay poemas y libros muy distintos y desiguales, pero en los que sobresalen un gran número de poemas básicos de la literatura del siglo XX, de los que quedarán siempre.

4. ¿Conoce las actividades que se llevan a cabo en la Fundación?¿Qué opina de las mismas?

Más o menos porque recibe una información y he entrado alguna vez en la página web. Sobre todo sé que está en un proceso de futuro de ampliación de actividades, y me parece muy prometedor ya que, aunque un poeta tenga la fuerza de Miguel Hernández, necesita difusión, apoyo y centros que se preocupen por mantener vivo el legado.

5. ¿Considera imprescindible conocer con detalle la vida del autor para comprender su obra?

Este es un problema, lo digo como profesor, enormemente complicado. Por un lado, un poeta no necesita nada más que sus manos, pero por otro hay bastantes escritores que se entienden mucho peor si no se conocen las circunstancias biográficas. El problema es que los poetas siempre parten de la elaboración de las experiencias personales.

¿Hay que leer la poesía conociendo al poeta o la poesía es autónoma y autosuficiente con independencia de quien la escribiera? Yo creo que la respuesta está en un terreno medio, el poema tiene que ser lo suficientemente autónomo como para que el sentido y el sentimiento se transmita sólo por la palabra, pero si el lector conoce o tiene datos de la biografía del escritor, lo entenderá mucho mejor.

En el caso de Miguel Hernández creo que no se le entiende del todo bien si no se saben datos de su biografía. En la propia “Elegía” de Ramón Sijé se ve claro que es la muerte de un amigo, pero que no era un amigo, era el hermano, el padre, el que le descubre el mundo, el que le ayuda, al que utiliza para promocionarse, está claro: no es un amigo, es como un agarradero en el mundo. Se entiende mucho mejor si sabes las circunstancias que si no las sabes, aunque de todas formas es un poema precioso. En las “Nanas de la cebolla” vemos el recuerdo de un niño, si no sabes las durísimas circunstancias geográficas en que se encuentra el poeta es suficiente porque el calor, la densidad que contienen están ahí, pero si sabes además las circunstancias, entiendes mejor el poema.

6. Usted es uno de los críticos literarios más prestigiosos, ¿Cree que la crítica literaria actual es más benévola con la obra de Miguel Hernández?

A Miguel Hernández no le afecta la crítica literaria, pero hay otro tipo de terrenos donde la crítica, el sentido de análisis, sí que le puede afectar, por ejemplo la biografía que se publicó hace unos años de José Luis Ferris. Yo había leído las biografías que se conocían, la de Ferris empecé a leerla con un poco de escepticismo pero te descubre un mundo debajo, como las relaciones con los poetas del 27, como Cernuda y Rafael Alberti.

Miguel Hernández es un poeta muy cercano a Neruda, pero totalmente incompatible con García Lorca y Cernuda, entre otras cosas porque llevaban zapatos y Miguel llevaba zapatillas. Entonces, donde está el interés de la crítica es en el dominio de los estudios en el medio universitario y académico, y ahí yo creo que no ha tenido sustanciales cambios.

Miguel Hernández tiene un problema grave desde el punto de vista de los estudios académicos, que afectan a cualquier escritor que no encaja bien en ningún sitio. Los profesores somos bastante maniáticos en hacer ordenaciones y periodizaciones por la pura necesidad que tenemos de explicar las cosas en un contexto y Miguel no encaja ni en la nómina del 27 ni en la del 40. Pero “Perito en lunas” encaja en el 27 más que el Gerardo Diego de “Manual de espumas”. En la época de los 40 no encaja bien porque sus poemas son de una etapa final que no tiene nada que ver con lo que se está haciendo en poesía en ese momento. Pero podemos decir que Miguel Hernández sigue conservando un espacio muy importante en el mundo académico.

En el campo editorial sigue siendo uno de los nombres que son importantes en las ediciones de clásicos. Yo, hace unos años, dirigía una colección de clásicos en la Editorial Alhambra y los empecé con “Perito en lunas”. Es la obra más difícil, era un reto y además lo publiqué en una edición magnífica de Agustín Sánchez Vidal, donde éste hacía algo arriesgadísimo, que es leer los poemas de “Perito ...” que son dificilísimos y a veces incomprensibles.

Rebeca Serrano
Mª José Lidón

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