Miembro del Jurado del III Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández
El alicantino Enrique Cerdán Tato fue Premio de las Letras Valencianas en 1991, tiene una múltiple producción literaria y periodística y es consejero asesor del Centro Hernandiano de Estudios e Investigación de Elche. Está incluido en varias antologías españolas y extranjeras, así como en diversos estudios sobre la literatura actual. Entre sus libros, destacan ‘Un agujero en la luz’, premio Gabriel Miró; ‘La primera piedra’, ‘El tiempo prometido’, ‘El lugar más lejano’, ‘Cazar ballenas en los charcos bajo la luz central’, ‘Esquema de la literatura soviética’ y ‘Todos los enanos del mundo’. Paralelamente, Cerdán Tato ha sido una de los más fírmes luchadores por la democracia desde las filas izquierdistas, conociendo la huella del franquismo. Milita en el P.C.E. desde 1964, fue fundador de la Junta Democrática de la provincia de Alicante, vicepresidente de la Junta del País Valenciano y miembro del Pleno de la Junta Democrática de España. Fundó y fue representante del P.C.P.V., siendo candidato a diputado en la provincia de Alicante por el P.C.E. en las elecciones del 15 de junio de 1977.
‘El artículo ganador recoge el alto grado de amistad que inspiró Miguel Hernández en las personas’
1.- ¿Cuál es su valoración de los trabajos presentados a esta nueva edición del Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández?
He de mostrar públicamente mi satisfacción en líneas generales por la calidad de los trabajos presentados a esta edición del premio. La calidad media ha sido más alta que en ediciones anteriores. No han sido trabajos con aportaciones sobre aspectos inéditos de Miguel Hernández, pero sí sobre aspectos poco conocidos de su vida y obra. En mi opinión, ha habido tres artículos que merecían haberse repartido el galardón. Yo habría propuesto un premio compartido, pero las bases no lo permitían.
2.- ¿Qué opinión le merece el artículo ganador?
El trabajo que ha conseguido el premio de este año trata precisamente, como decía con anterioridad, de unos de los aspectos menos conocidos del poeta oriolano: la relación de amistad que mantuvo con José María de Cossío. El artículo está muy bien escrito y apunta en ese alto grado de amistad que inspiró Miguel Hernández en otras personas, como de Cossío. Esta amistad está muy bien relatada desde la perspectiva de un joven profesor y escritor santanderino. Mario Crespo López ha visto la verdadera dimensión de esa amistad entre Hernández y de Cossío. El tratamiento es muy bueno. No obstante, esto no desluce en nada a los otros trabajos presentados, aunque, como he dicho, sólo puede haber un ganador.
3.- ¿Qué le parecen el funcionamiento y las actividades promovidas por la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela?
Todo lo que sea favorecer la divulgación de la vida y obra del poeta es muy positivo. En este sentido, creo que la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela está realizando un trabajo muy elogioso, divulgando y difundiendo esa obra, recuperando la memoria de Miguel y, sobre todo, creando un foco de atención permanente.
4.- ¿Se ha tardado en hacer justicia con la vida y obra de Miguel?
Me siento muy vinculado a la figura de Miguel Hernández por muchas razones. Tuve la suerte de conocer a su mujer, Josefina, y de dar clase a Manuel Miguel, su hijo, durante dos años. Así se estableció casi un vínculo familiar entre nosotros. El hijo venía mucho a mi casa, mientras que, gracias a los testimonios de Josefina, intenté rescatar todo cuanto pude sobre Miguel en una época donde su estela estaba perdida y en la que reunirse para hablar de él era algo clandestino.
Afortunadamente, la situación con respecto al poeta ha cambiado en las últimas décadas. Recuerdo haber dado conferencias en Orihuela, sin ir más lejos, y acabar las mismas siendo detenido. Miguel Hernández ha estado absolutamente amordazado. Se le identificaba con ‘Perito en lunas’ y nada más, lo cual en cierta manera no era malo, pero Miguel es un poeta indivisible y con ésto quiero decir que faltaba también considerar al Miguel de la etapa de ‘Viento del pueblo’ y ‘Cancionero y romancero de ausencias’, porque, en mi opinión, es donde alcanza su plenitud como poeta. Miguel Hernández fue un poeta tremendo, un ‘viento del pueblo’ cuando las circunstancias políticas y sociales eran en España lamentables para todos.
5.- ¿Considera que tiene futuro el ‘hernandismo’?
Considero que el hernandismo acabó con Miguel Hernández, hablando estrictamente en el sentido poético. Y es que era una poesía irrepetible. Con su muerte acabó no sólo su vida, sino también su obra. Después de él no ha quedado más que una pléyade de estudiosos hernandianos muy interesante, que potencia la poesía, el entorno oriolano y las circunstancias que vivió el poeta. En este aspecto sí se podría hablar de un cierto hernandismo. Lo que sí me asombra es el conocimiento cada vez mayor que hay en el exterior de la figura del poeta de Orihuela. Ha habido un ejercicio de divulgación enorme de la obra de uno de nuestros poetas más grandes. Recuerdo haber visitado Cuba hace más de una década para dar una serie de conferencias sobre Miguel y me sorprendió el conocimiento que sobre su figura y obra tenían los intelectuales cubanos. Sin embargo, creo que no hay que llevar a Miguel a la categoría de mito. Eso perjudica al poeta y al hombre.
6.- ¿Qué nos puede contar de su libro ‘Cien años de periodismo y periodistas en Alicante?
Se trata de un estudio encargado por la Asociación de la Prensa de Alicante y abarca el periodo que va desde su creación en 1904 hasta nuestros días, es decir, cien años de historia, y muy generosos en anécdotas. En mi libro aparecen datos curiosos: desde que el derecho a réplica entre los periodistas y los que no lo eran se realizaba a través de duelos con sable, pistola y florete, hasta que algunos periodistas no tenían ni dinero para pagarse un entierro. El trabajo analiza también el paso del primitivo periodismo político o de partido al actual periodismo empresarial, debido al proceso tecnológico y de concentración de capital. En esta evolución del periodismo también hay que hacer mención de la creación desde hace unos treinta años de las facultades de periodismo, mientras que antes el periodista era sólo una persona aficionada a escribir que empezaba a contar lo que pasaba en su entorno y que se hacía con el día a día.
Pilar Sánchez
Antonio Peñalver



