Rosa González Petán

Nos trasladamos a Alicante para hablar con Rosa González Petán, hija de Manuel González Santana, pintor alicantino (1904-1994). Trabajó en el Banco Hispano Americano en 1922 y en 1930 comenzó a pintar de forma autodidacta. Fue uno de los fundadores del periódico deportivo y de espectáculos Rik-Rak.

El 24 de mayo de 1931 nació su hija Rosa, una persona encantadora que nos estuvo contando los recuerdos que guarda de su padre, la relación de amistad que mantuvo éste con Miguel Hernández, Manolo Manresa y Emilio Prados.

ENTREVISTA

  1. Su padre ha llegado a ser calificado como un hombre inquieto, autodidacta, cultivado, emprendedor o deportista. ¿Considera que estos adjetivos se corresponden con la personalidad de Manuel González Santana? ¿Con cuál se quedaría usted? ¿Añadiría alguno más?

    Se quedan cortos. Aún así, me quedaría con el de “persona humana”, porque mi padre fue una de esas pocas y contadas personas que manda Dios a este mundo.


  2. En 1938 su padre ingresa en la Base de Instrucción del Cuartel de la VI División en Valencia. No fue al frente de batalla sino que prestó servicios de cuartel. Este hecho, según su padre, le marcó para toda la vida. ¿Por qué tuvo tantos remordimientos?

    Porque sus amigos fueron a la guerra, y él tuvo que quedarse en Valencia. Es de lo que más vergüenza ha tenido en la vida. Pero en aquellos momentos surgió aquella oportunidad, y él decidió tomarla, aunque luego, pensando, soliese decir que tenía muchos remordimientos por haber hecho lo que hizo. Cuando estaba subiendo al camión para ir al frente, mi padre fue a subir pero le dijeron que no lo hiciera y se colocara a un lado. Entonces, fue cuando lo mandaron a Valencia.


  3. Más tarde en Albalat del Sorell (Valencia), entabló amistad con Manuel Manresa y Miguel Hernández. Usted y su madre fueron a visitarlo y permanecieron allí durante un tiempo. ¿Cómo recuerda a Miguel Hernández? ¿Qué le contaba su padre sobre el poeta?

    Mi madre y yo fuimos a Albalat para estar con mi padre. Desde Aguas de Bussot cogimos un camión de la Guardia de Asalto que nos dejó en Valencia, y fuimos andando hasta Albalat de Sorell. Cuando llegamos a Albalat, preguntamos por mi padre, y éste bajó, junto a Miguel Hernández y Manolo Manresa, a por nosotras. Mi padre, durante la guerra, ya conocía a Miguel del Ateneo de Alicante, de cuando pertenecía a la Junta Directiva. Yo también recuerdo a Miguel, y a su cuñado, como si fuesen amigos míos. Se portaron muy bien conmigo, y hacían de todo para que me divirtiese: cogíamos mariposas o libélulas, dormíamos muchas noches bajo los melocotoneros..., siempre estaban los tres juntos, y yo, con ellos. No me contó, en aquellos momentos, ninguna anécdota, pero tal y como yo lo viví sí que puedo contar alguna. Como por aquella época era verano, nos sentábamos en las acequias, metíamos los pies y cantábamos canciones. Ellos me contaban historietas, y hacíamos “collages” con mariposas o libélulas. También había otro señor, Emilio “el malagueño”, que era impresor, al que quiero igual que a ellos. Nos pusieron un colchón en la imprenta, y poníamos los “collages” colgados; como había muchas ratas, a la mañana siguiente ya no quedaba ninguno, se los habían comido.

    Emilio, Manolo y Miguel se portaron muy bien con nosotras. Nos cuidaban, traían comida y ayudaban en todo lo que podían cuando cogimos, mi madre, mi padre y yo el paludismo. Los llevaré en mi corazón mientras viva. Todo el tiempo que estuvimos allí, se portaron de maravilla con nosotras.

    Recuerdo aquellos momentos con mucho cariño, y la última vez que los vi fue cuando mi abuelo y mi tía nos vinieron a recoger para que fuésemos con ellos a Alicante; Miguel y Manolo incluso nos acompañaron un trozo del camino. Pero nunca en mi vida los he olvidado, y los he querido siempre a los tres.


  4. ¿Cuándo comenzó su vocación de pintor?

    Un poco tardía. Primero quiso ser músico, y le pidió a su padre un violín y éste le dijo que con eso se moriría de hambre. Mi padre siempre ha llevado la inquietud artística dentro, dibujar sabía desde siempre pero fue en 1928 cuando empezó a coger el óleo.


  5. En la mayoría de los cuadros de su padre vemos reflejados paisajes de la ciudad de Alicante y sus proximidades ¿Con ello pretendía dar a conocer la provincia de Alicante a nivel universal?

    Mi padre decía que no había triángulo más hermoso en el mundo que Alicante-Alcoy-Altea, para él era lo más maravilloso. Cuando mi padre se ponía a pintar tenía que pintar lo que le nacía, no le gustaba realizar encargos porque decía que era como matarlo.

    Creo que uno de los pocos encargos que le he visto realizar a mi padre fue un almendro para la mujer de Pascual Coloma, alcalde de Alicante.

    Cuando mi padre iba a pintar, se marchaba al campo y allí decía que le venía la inspiración para realizar sus cuadros.


  6. ¿Qué cree que su padre habría sido capaz de hacer por su ciudad?

    Todo, por que era un alicantino de los pies a la cabeza. Hizo hogueras, el periódico deportivo, ha sido directivo del Hércules... todo lo que sea de su ciudad lo ha vivido.

    Cuando en 1942 nos mandaron a Madrid, decía: “Dios mío, ¿y qué voy a pintar yo en Madrid?. Me voy a tener que ir a Villaconejos”. Esto lo decía porque su vida era Alicante y sus alrededores.


  7. ¿Qué inquietud llevó a su padre a ser periodista deportivo?

    Porque mi padre ha sido de todo. Le han gustado los toros con locura, ya que de pequeño iba con su tío.

    Durante su infancia padeció una enfermedad de riñón que lo mantuvo un tiempo en reposo, dejándolo un poco débil. El médico le recomendó que hiciera deporte y él empezó con el fútbol.

    Como era un hombre muy activo se metió a hacer críticas deportivas, taurinas y fundó, junto con un amigo, el periódico deportivo Rik-Rak y él era el redactor de dicho periódico.


  8. ¿Se realizó algún acto en 2004 con motivo del centenario del nacimiento de su padre?

    Se realizó una exposición itinerante gracias a la CAM, que se inauguró en Villena pasando después por Alcoy, Orihuela y terminando en Alicante. Una exposición de gran éxito.


  9. ¿Qué opinión le merece la obra poética de Miguel Hernández?

    Me encanta toda, desde “Aceituneros de Jaén”, “Nanas de la cebolla”, “Elegía” a Ramón Sijé... Me gusta todo lo de Miguel.


  10. ¿Conoce las actividades que se llevan a cabo en la Fundación Miguel Hernández?

    No todas, sé algunas gracias a la relación que tengo con Miguel Gutiérrez Carbonell, con el que hablo en ocasiones, pero la verdad es que muchas cosas no sé.

 

Rebeca Serrano
Asun López

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