MANUEL ALTOAGUIRRE

Manuel Altolaguirre es uno de los poetas más espirituales e íntimo de la Generación del 27. Nació en Málaga el 29 de junio de 1905. Estudió Derecho en Málaga y Granada, pero ejercerá durante poco tiempo como abogado. Será editor de algunos de los libros más míticos y definitivos de la poesía española contemporánea, como Perfil del aire, de Luis Cernuda, Canciones, de Federico García Lorca, o El rayo que no cesa, de Miguel Hernández en 1936. Fue el introductor del tipo de letra Bodoni en España, caracterizándose por la elegancia tipográfica y mucho espacio entre las estrofas de los poemas.

En 1923 funda la revista Ambos, en colaboración con José María Hinojosa y José María Souvirón, y tres años después, junto a Emilio Prados, desde la Imprenta Sur de Málaga, crea la revista Litoral.

A mediados de los años 20 inicia su carrera literaria, escribiendo títulos como Las islas invitadas (1926), que incrementará con nuevos poemas en los años sucesivos (1936-44-46). Se trata de un libro heterogéneo en el que van apareciendo poemas publicados en otros libros o revistas, por ello, en cuanto a contenidos y formas, representa el resumen y, en cierto modo, la cima de este neorromántico. Otros títulos de esta primera época serán Ejemplo (1927), Poesía (1931) y Soledades juntas (1931).

En su poesía canta al amor, a la soledad, o a la muerte, con tonos que han sido calificados de románticos. Lo cierto es que no se hallarán en su poesía rasgos de deshumanización propias de las vanguardias. Otra característica de su producción es la musicalidad, con predominio de los versos cortos y las estrofas leves de raíz tradicional.

En 1933 es galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su obra La lenta libertad. De 1933 a 1935 se establece en Londres, donde siguió editando con la revista hispanoinglesa 1616, junto a su esposa, la poetisa Concha Méndez, con la que había contraído matrimonio en 1932. El nombre de esta revista es en recuerdo del año de la muerte de Cervantes y Shakespeare.

En 1935 regresa a España, instalando en Madrid la imprenta La Verónica, donde edita la revista Caballo Verde para la Poesía, codirigida por Pablo Neruda, y la colección poética Héroe (1936), que publicó algunos libros de sus compañeros de generación, entre los que se encontraban Miguel Hernández y Juan Gil Albert. Fue allí donde ambos se conocieron.

Durante la guerra civil lucho al lado de la República y escribe poemas de compromiso que aparecen en revistas como Hora de España y El Mono Azul. También continuará con su labor de impresor, reeditando los versos que Pablo Neruda dedicó a los combatientes republicanos en España en el corazón. En 1938 recibe el Premio Nacional de Teatro por Ni un solo muerto.

Tras la guerra civil en España, Altolaguirre se exilia primero a París, donde pasará varios meses en un campo de concentración, y más tarde a Cuba y México, donde funda una imprenta de donde saldrán dos revistas: La Verónica y Atentamente, y también una colección denominada El ciervo herido, que incluye el libro de Miguel Hernández Sino sangriento y otros poemas (1939).

Entre los libros publicados durante el exilio se encuentran Nube temporal (1939), claramente señalado por la tragedia civil y personal, Fin de un amor (1949), que es testimonio de una profunda crisis sentimental que le llevará a separarse de Concha Méndez y contraer nuevo matrimonio con María Luisa Gómez Mesa, y Poemas de América (1955).

Además de su poesía, escribió un libro de memorias, El caballo griego, publicado en su integridad en 1986, numerosos artículos de crítica literaria, algunas traducciones como el Adonais, de Shelley y El convidado de piedra de Pushkin, y obras de teatro como Entre dos públicos (1934) y El triunfo de las Germanías, en la que colaborará José Bergamín. También es autor de una biografía de Garcilaso de la Vega, que destaca por su poesía de aspecto refinado, sensible y espiritual, y de una Antología de la poesía romántica española (1933).

En sus composiciones se observa la huella de San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Juan Ramón Jiménez y Pedro Salinas. Aunque su composición es breve y desigual, supo crear un mundo intimista, y rico en matices.

Trabajará en la industria cinematográfica en calidad de productor y guionista, escribiendo películas como La casa de la Troya (1948), Yo quiero ser tonta (1950), El puerto de los siete vicios (1951) o Subida al cielo (1952), película dirigida y co-escrita por Luis Buñuel. Esta película ganó el Gran Premio de París y el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes.

Escribirá también Doña Clarines y Misericordia, que es una novela de Pérez Galdós, y El cantar de los cantares. Con esta última película regresó a España en 1959 para presentarla al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que obtuvo un gran éxito de crítica y público. Camino de Madrid, y acompañado de su mujer, sufre un grave accidente en la provincia de Burgos. Altolaguirre fallecerá el 26 de julio, cuando contaba con 54 años de edad, y su mujer pocos días después.

Tras su muerte se siguieron publicando obras suyas; en México Poesías completas (1960), y en España Vida poética (1962) y Poema del agua (1973).

Este año se cumple el centenario del nacimiento del autor malagueño y para conmemorarlo la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha preparado un programa de actos a través del cual quiere realizar un recorrido por la aportación de Altolaguirre a las diversas artes.

Entre los actos se incluye la publicación de varios inéditos y del Epistolario (1923-1959), que el profesor James Valender, especialista en la obra de Altolaguirre, dirige y prologa, y que ha sido editado por la Residencia de Estudiantes. En el volumen se reúne una amplia muestra de la correspondencia que el poeta mantuvo a lo largo de su vida: desde las cartas escritas en Málaga cuando era un joven poeta hasta las escritas durante el exilio. En ellas se reconstruye su agitada trayectoria vital y artística. Entre los corresponsales se encuentran Manuel de Falla, Lezama Lima, Jorge Guillén, Alfonso Reyes o Paul Eluard. Éstas ofrecen información acerca de su trabajo como impresor y editor, pero también sobre su vida personal.

Entre la programación se encuentra una exposición itinerante de carácter didáctico diseñada desde el Centro Andaluz de las Letras, que lleva por título “El espacio interior: Manuel Altolaguirre, 1905-1959”. Y unas jornadas en las que se presentará la vida y la producción literaria del autor, y que contarán con la participación de autores como Juan Cano Ballesta, Rosa Romojaro, Gabriel Insausti o José Antonio Mesa Toré.

El Centro Cultural de Generación del 27 también ha querido conmemorar el aniversario de uno de sus miembros más ilustres impulsando la publicación de un facsímil del ejemplar mecanografiado de la obra de teatro inédita Entre dos públicos, hallada en la biblioteca de un hispanista ruso. Queda de este modo reconocida la labor de este polifacético autor que dejó muestras de su trabajo en diferentes campos, y además de una forma destacable.

Por su parte, la Fundación Miguel Hernández, el Instituto Cervantes de Moscú y la Asociación de Hispanistas Rusos, va ha homenajear a Altolaguirre y Hernández en las I Jornadas Hernandianas en Moscú, previstos para junio próximo. En el número de julio daremos puntual información de estas jornadas.

Goretti Aldeguer
Mariló Ávila


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