Conchita Martínez Marín
"El poder de la Palabra"

A Miguel Hernández,
dueño de la Palabra,
y a ti Paco.  

 

 

Ayer, salí a buscarte, Miguel.

Te busqué en el barro de tu nombre y tu destino,
y en la esbelta palmera de tu talla;
en el río de tu vega y en los tomillos y romeros de la sierra de tu infancia;
entre las paredes de tu casa,
en los lavaderos de tu patio y en los abrevaderos de tu establo....

Y no estabas.

Te busqué en tu pequeño huerto,
y entre los pámpanos y mielosos higos de tu higuera;
en el rumor del aire y en los aromas y fragancias del azahar;
en donde el río hacía una cruz y en el enhiesto ciprés que te dio la sombra....

Y no estabas.

Te busqué en la ruinosa tahona que os vió juntos,
y en las cenizas que un día te dieron calor;
en la hiriente luz de nuestra tierra y en el sol que te dio vida;
en las rosas de tu requerido almendro de nata
y entre los dorados y perfumados frutos de la huerta...

Y no estabas.

Y llegué hasta la tierra que te cubre.... Y no estabas.

Mi corazón ansiaba tu presencia,
mis ojos, tu profunda mirada, y mi alma ansiaba tu Palabra.

Pasaron muchos días.... Y no estabas.

Por fín, una mañana, mis oídos escucharon unos nombres....
Francisco Martínez Marín,
Antonio García- Molina,
Joaquín Ezcurra....

Habían reconocido su trabajo sobre tí...Era el 29 de junio del año 2002...
Se inauguraba tu Centro de Estudios.... ¡Y allí estabas!.

Y este día... volvió a dar fruto tu Palabra.

 

Conchita Martínez Marín.

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