En cuanto a publicaciones, se publica una media de diez
títulos al año en torno a la figura y obra de Gerardo
Diego, así como de creadores y estudios literarios sobre poesía
española del siglo XX. Se apoya desde la Fundación la
investigación y la creación literaria, con un Premio Internacional
Gerardo Diego de Investigación Literaria, de carácter
anual y con dotación económica.
Entre las actividades promovidas, se encuentra la Conmemoración
del primer centenario de su nacimiento, así como congresos, conferencias,
exposiciones, seminarios o cursos relacionados con la figura del poeta
santanderino.
Pasamos
ahora a enumerar las publicaciones y ediciones que la Fundación
Gerardo Diego tiene preparadas para el año 2005:
·
Conmemoración del centenario del nacimiento de Manuel Altolaguirre.
· Creación de la revista Claraboya, así como una
nueva edición de la antología Voces poéticas de
Cantabria.
· Publicación del libro Cartografía del silencio,
de Adela Sainz.
· Puesta en marcha definitiva de su sede en la Casa Museo Menéndez
Pelayo, con el ambicioso propósito de dar cabida durante todo
el año a más de una veintena de ediciones, coediciones
y publicaciones sobre estudios, creación, ensayos, recopilaciones,
colaboraciones institucionales y colecciones. Todo este programa se
encuentra en periodo de preparación o estudio, puesto que también
engloba la colaboración de otras entidades en algunos de los
mencionados proyectos.
· Creación de dos nuevas ediciones periódicas,
bajo el nombre de Cuaderno adrede y Pliegos del recuerdo.
· Edición, a cargo de Irma Emiliozzi, de la Correspondencia
de Vicente Aleixandre a Jaime Siles. Será una coedición
entre la propia Fundación Gerardo Diego y el Centro Cultural
de la Generación del 27, de Málaga.
· Otro proyecto es el Cuaderno de amigos: Gerardo Diego y José
Hierro. Una recopilación de ensayos, artículos y estudios
realizados por Diego sobre Hierro y viceversa. El estudio preliminar
corre a cargo de Francisco Javier Díez de Revenga.
· El Diccionario de la poesía en Cantabria (1900-2000)
pretende ofrecer a los lectores, tanto aficionados como investigadores,
lo que ha sido toda la actualidad creativa en Cantabria durante todo
el siglo XX. La obra corre a cargo de Juan Antonio González Fuentes
y Luis Alberto Salcines.
· Otra de las ediciones anunciadas será La imprenta Bedia
(Santander 1948-2004). Una aproximación a sus impresos. Se trata
de un catálogo de lo que se fue publicando en Bedia durante más
de medio siglo, con un ordenamiento científico que posibilitará
los futuros estudios de la edición en Cantabria. Los autores
son Rosa Fernández Lera y Andrés del Rey Sayagués.
Coedición fruto del acuerdo entre la Fundación Gerardo
Diego y Beclia.
· Estudio y catalogación de las Revistas literarias españolas
(1918-1975). Una aproximación a sus impresos, coordinado por
Manuel Ramos y Vega.
· Coeditado con la UNED saldrá el ensayo La revista Claraboya
(1936-1968): un episodio fundamental en la poética de los 60.
Correrá a cargo de Juan José Lanz.
· Poetas narradores: la narrativa breve en las revistas de vanguardia
en España (1918-1936), ensayo realizado bajo la responsabilidad
de Díez de Revenga y afrontado conjuntamente con el Centro Cultural
Generación del 27 y Devenir Ensayo.
· Punto importante de estas publicaciones del 2005 será
Gerardo Diego. Poemas. Selección y prólogo de Manuel Altolaguirre.
Saldrá en edición facsímil, abordada también
con el Centro Cultural Generación del 27 y Ollero y Ramos; y
publicada con motivo de la celebración del primer centenario
del nacimiento del poeta e impresor Manuel Altolaguirre.
Nacido
en Santander en 1896, es la personalidad de Gerardo Diego una de las
más vitales, prolíficas y longevas de todo el siglo XX
literario. Estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad
de Deusto, obtiene en 1920 la cátedra de Lengua y Literatura
en un instituto de Soria; luego marchará a Gijón, Santander
y, a partir de 1966, en el Instituto Beatriz Galindo de Madrid, donde
se jubilará.
En 1925 publica Versos humanos, obra por la que será galardonado
con el Premio Nacional de poesía, y en la que se incluye su famoso
poema “El ciprés de Silos”.
La
trayectoria poética de Diego se divide claramente en dos bloques,
aparentemente irreconciliables, y dominados por la antitética
enemistad entre clasicismo y modernidad. Consigue fundir genialmente
ambas facetas en Alondra de verdad (1941), consiguiendo la que fue,
probablemente, su mejor obra. Y es que, en palabras del propio Diego,
no podía evitar el amar tanto la modernidad de la ciudad como
la tradición del campo. Aunque bien es cierto que tras la Guerra
Civil se volvió más tradicionalista.
En
su faceta más puramente vanguardista, la de la poesía
de azotea, como él mismo la denominaría, destaca su adscripción
al movimiento de vanguardia creacionista, junto a Vicente Huidobro y
Juan Larrea. De esta etapa podemos destacar su poemario Manual de espumas
o la Fábula de Equis y Zeda. Siguió siempre Diego en contacto
con los cambios literarios que se iban produciendo, y siempre combinó
esas dos facetas en su poesía.
Su actividad con los poetas más jóvenes del 27 (Guillén,
Dámaso Alonso, Salinas, Alberti o García Lorca), genera
actividades que tendrán una singular trascendencia histórica:
crean la revista Carmen, con su suplemento Lola, organiza las ediciones
que conmemoraban el centenario del nacimiento de Góngora y participa
en la famosa excursión a Sevilla, en cuyo Ateneo posaron en una
fotografía que marcó el hito generacional del 27 para
siempre.
Y en 1932 lleva a cabo su histórica antología de poetas
españoles contemporáneos, de 1915 a 1931, en la que incluye,
junto a poetas ya consagrados como Rubén Darío o Juan
Ramón Jiménez, los que formarán parte de la nómina
central de jóvenes poetas de la época, con todos sus compañeros
de generación incluidos.
A
partir de 1934, y ya casado y catedrático en Madrid, se establece
como profesor en un Instituto de Secundaria, donde permanecerá
ya hasta su jubilación.
Por
su intensa actividad cultural, será elegido, en 1947, miembro
de la Real Academia Española de la Lengua, defendiendo en su
discurso de entrada una estrofa de la Jerusalén conquistada de
Lope de Vega. Y en 1979 le será concedido, ax aequo con su amigo
Jorge Luis Borges, el Premio Miguel de Cervantes.
Morirá
el 8 de julio de 1987.
EL CIPRÉS
DE SILOS
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi, señero, dulce firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
Asun
López Salvador-Rabaza
Óscar Moreno
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