Entrevista
a Guillermo Carnero
“La
poesía de combate de Miguel Hernández es sin duda la mejor
que produjo la guerra civil”

"Miguel;
poesía y compromiso"
Guillermo
Carnero es Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia
y Licenciado en Ciencias Económicas por dicha Universidad. Catedrático
de Filología Española en la Universidad de Alicante desde
1986. Anteriormente, fue profesor adjunto en la Universidad de Alicante.
Especialista en literatura española y comparada de los siglos XVIII
y XIX, y en movimientos de vanguardias del siglo XX, ha sido profesor
invitado en las más prestigiosas universidades norteamericanas.
Carnero pertenece al Comité Científico del II Congreso Internacional
Miguel Hernández, celebrado del 26 al 30 de Octubre en Orihuela
y Madrid. Ganador de numerosos premios literarios y conocedor de la obra
del escritor oriolano, Guillermo Carnero conversó con los redactores
de El Eco Hernandiano sobre Miguel; poesía y compromiso.
En
su opinión, ¿Qué papel ocupa Miguel Hernández
en la literatura española?
Miguel Hernández ocupa un lugar muy destacado en la historia literaria
de su tiempo. Su interés viene de haber llevado a la práctica,
con gran calidad, los diferentes modelos literarios que asumió,
y de ser una especie de muestra geológica privilegiada de las alternativas
de su época. Nació en 1910, y así su formación
literaria tuvo lugar en un contexto especialmente rico culturalmente,
y muy favorable a la poesía. En su horizonte estaban el Modernismo,
Juan Ramón Jiménez, el Ultraísmo, el Purismo, el
Neogongorismo y el Superrealismo. En el momento de su iniciación
como escritor está vigente el proyecto de la generación
del 27, que Hernández asume con el retraso debido a su edad, y
cuyas etapas recorre con gran rapidez. A ello se une, desde fines de los
años veinte, el apogeo de la corriente favorable al compromiso
literario. La dialéctica entre Vanguardia y compromiso explica
tanto la evolución de la literatura de tiempos de Miguel Hernández
como la suya propia. El siglo comienza bajo el signo del Modernismo, que
concibe la literatura como creación verbal y estética ante
todo, lo cual se prolonga en la Vanguardia. Sigue una actitud opuesta
que realza los contenidos existenciales y condena lo experimental. A partir
de la crisis política que conduce a la Segunda República,
se exarceba lo existencial con el nombre de “impureza” y se
exige un compromiso específicamente ideológico y político.
Un joven escritor que se adaptara a ese contexto habría de iniciarse
bajo la orientación purista y neobarroca de la generación
del 27, seguir en los años treinta las directrices de rehumanización
existencial e impureza, y escribir durante la guerra civil con propósitos
de agitación, combate y propaganda. Y eso es lo que hizo Miguel
Hernández.
Como
poeta, ¿Qué destacaría de la obra hernandiana?
La autenticidad y la calidad con la que asume los principios de “rehumanización”
e “impureza”, y luego el compromiso en forma de poesía
de combate. Su adhesión a las cuestiones existenciales básicas
está vivida con verdad incuestionable, y expresada mediante símbolos
(cuchillo, tiburón, toro, rayo) de gran poder de convicción;
y la poesía de combate de Miguel Hernández es sin duda la
mejor que produjo la guerra civil, porque le sobraba tanto la maestría
literaria como el instinto proletario, y por eso no podía caer
en el divorcio entre emoción individual y voluntad racional, divorcio
que es la razón del fracaso habitual de la literatura comprometida
cuando degenera en consigna y propaganda.
¿Hasta
qué punto es necesario conocer la vida de Miguel Hernández
para comprender su obra?
Conocer la vida de un escritor nunca es necesario, porque su obra es un
universo autónomo que se autojustifica. La vida real de un escritor
puede ser incluso un camino de desorientación, ya que para él
cuenta tanto o más la vida imaginaria que procede de la experiencia
cultural. Pero los estímulos vitales sí pueden ayudarnos
a entender, en ocasiones, por qué anduvo un autor por determinados
derroteros y no por otros. El origen social de Miguel Hernández
es sin duda la causa de que poseyera ese instinto proletario que le permitió
asumir el compromiso con su autenticidad distintiva.
¿Por
qué es, en su opinión, la poesía una lectura de minorías?
Porque vivimos en una sociedad básica y crecientemente analfabeta,
que se distingue por un sistema educativo que concede muy poca presencia
a la literatura, por la competencia desleal de medios de comunicación
de masas que ofrecen basura para descerebrados, por el absoluto predominio
de la propaganda sobre la crítica.
Y porque, incluso entre las personas habituadas al libro, la poesía
establece una relación especial con la lengua que asusta a muchos,
y pone al lector ante interrogantes de índole íntimo que
no todos saben cómo afrontar.
Para dar mayor difusión a la obra de un poeta, ¿es
necesario traducir sus versos? ¿Hasta qué punto se puede
traducir la poesía?
La difusión de un escritor empieza en el ámbito de su propia
lengua, y es en él donde tropieza con los primeros obstáculos,
a los que acabo de referirme. Naturalmente, esa difusión será
mayor, en otras lenguas, gracias a las traducciones. La poesía
es difícil de traducir porque le es inherente esa relación
especial con la lengua de la que antes hablaba. Cada lengua impone problemas
específicos y ofrece pautas también específicas,
de naturaleza rítmica y semántica. Un poema ha surgido siempre
de acuerdo con las pautas y los problemas de una lengua determinada, y
unas y otros nos son inmediatamente transferibles a otra lengua. Por eso
la traducción de la poesía, cuando opta por la fidelidad
al significado, ha de hacerse normalmente en prosa, y entonces no tiene
entidad propia y sólo sirve realmente de ayuda para quien conoce
la lengua del original. Y en otro caso es más una recreación
o una reescritura, tan sólo inspirada en el original.
¿Dónde
cree que tienen mayor fuerza las palabras, en los libros o en la prensa?
La prensa tiene sin duda mayor difusión, pero es una difusión
de corta duración, ya que el periódico está vigente
durante veinticuatro horas. El libro tiene mayor alcance porque un libro
nunca es sustituido por otro, aunque ese alcance actúe más
lentamente y a la larga.
¿Cree
que poesía y poetas están dentro de las modas y las tendencias?
La literatura y el pensamiento responden a su tiempo histórico
y a su propia dinámica de progreso y evolución, y por lo
tanto a lo largo del tiempo producen cambios que se pueden llamar tendencias,
corrientes o algo parecido. Cuando esas tendencias se vulgarizan y se
convierten en rutina y en objeto de imitación por escritores de
segunda fila, pudiera hablarse de modas. Los escritores relevantes protagonizan
las tendencias y están al margen de las modas.
Usted,
que ha ganado diferentes premios de poesía, ¿piensa que
sirven para consolidar la producción literaria de los escritores?
Hay un premio que conceden los lectores, y que es la compra y la lectura
de los libros. Ese premio no es frecuente cuando se trata de poesía
o de ensayo, y es siempre de menor cuantía que el que obtiene,
en igualdad de circunstancias, un novelista. Los premios literarios los
conceden jurados formados por profesionales de la crítica, la escritura
o la ciencia literaria. Por eso el reconocimiento que suponen es tan importante
y tan estimulante para un escritor: viene de lectores especialmente capacitados,
de sus semejantes, de sus compañeros de oficio. Yo diría
que un escritor que posee una vocación firme se siente, hasta cierto
punto, autojustificado; pero es igualmente cierto que la falta de reconocimiento
puede llevar al silencio a quien se sienta ignorado o incomprendido, a
la larga y una vez pasado el entusiasmo de la juventud.
Vd.
ha sido profesor invitado en las Universidades norteamericanas de Berkeley,
Virginia y Harvard. ¿Gozan de buena salud la lengua y la literatura
hispánica en el exterior?
Si me pregunta específicamente por Estados Unidos, hay que afirmar
que nuestra lengua tiene una implantación social muy considerable,
sobre todo en los estados del Oeste y del Sur, y en otros lugares como
la ciudad de Nueva York. Sin embargo, la literatura de la España
peninsular (lo que allí llaman “Old Spain”) está
en retroceso. En primer lugar, la desplaza la presencia creciente de la
hispanoamericana, que es consecuencia de la inmigración de esa
procedencia. En segundo lugar, la literatura clásica tiene una
peligrosa competencia en los llamados “estudios culturales”,
una manifestación de infantilismo ideológico dirigido hacia
las minorías marginales o marginadas y hacia sus costumbres y su
literatura o supuesta literatura, con los peligros que personas de la
talla de Harold Bloom no dejan de señalar. En las Universidades
norteamericanas los estudiantes, al matricularse o no, deciden en la práctica
qué cursos se imparten y cuáles no, y alguien puede licenciarse
en literatura hispánica sin saber quién es Cervantes.
Vd.
fue incluido por José Mª Castellet entre los denominados “novísimos”
o “generación del 68”. ¿Qué diferencias
y similitudes aprecia con respecto a la generación a la que pertenece
Miguel Hernández?
Hernández pertenece a lo que suele llamarse la “generación
del 36”. La posible similitud viene de que nosotros, tanto como
esa generación, tenemos el mismo referente en términos de
formación: la generación del 27 y Juan Ramón Jiménez.
Pero las diferencias son muy grandes, ya que la generación del
36 tuvo que pasar por una guerra civil, se vio escindida ideológicamente
por ella y tuvo que reflejar esa circunstancia histórica tan extrema.
Como
valenciano de cuna, igual que nuestro insigne poeta oriolano, ¿qué
opinión tiene de la literatura valenciana actual?
Me parece muy rica en las dos lenguas en las que se escribe.
¿Qué
proyectos literarios tiene en mente?
Actualmente escribo simultáneamente poemas de extensión
normal, algunos de los cuales han aparecido en una reciente plaquette
titulada Poemas arqueológicos, y trabajo en un largo poema dialogado,
sobre el que no tengo aún ideas definitivas.
¿Qué papel desempeñan las fundaciones para
el conocimiento de cualquier figura ilustre?
Un papel muy relevante. Las fundaciones conservan la documentación
inédita e impresa de los escritores, y por lo tanto son depósitos
de su memoria y centros de investigación; y organizan actos que
mantienen viva y difunden esa memoria y esa investigación.
¿Cree
Vd. que en el II Congreso Internacional sobre Miguel Hernández
se abrirán nuevas líneas de investigación?
Es de esperar que así ocurra, en cuanto a la aportación
de datos biográficos, el estudio de las fuentes, las ideas literarias
de Miguel Hernández, su relación con otros escritores contemporáneos,
su huella en la literatura posterior a la guerra civil, su uso de la lengua
y del verso.
Nuria
Illescas/ Alfonso Moya.
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