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EL RAYO QUE NO CESA
       
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  • HEMOS LEÍDO...
           
Miguel Hernández, Teatro Meridional, edición; Texto editado por el XXVIII Festival de teatro lazarillo. Manzanares. Ciudad Real. 2002. 86 pp.
Santonja, Gonzalo,"Los signos de la noche. De la guerra al exilio. Historia peregrina del libro republicano entre España y México", Madrid, Castalia, 2003, 228 pp., Col. Literatura y Sociedad; 76.
 
       
                       

LOS SIGNOS DE LA NOCHE

Gonzalo Santonja, reputado y prolífico estudioso del mundo literario y editorial español, sobre todo del siglo XX, construye aquí y ahora un gran friso lleno de colorido, en el cual delimita con gran precisión todas las iniciativas de carácter editorial que tienen lugar en el bando republicano durante la guerra civil y los primeros momentos del exilio, siguiendo así también las últimas corrientes historiográficas.

El libro podríamos sustentarlo en dos acertadas frases que el autor recoge. Una, de Manuel Azaña, que dice que ‘en España, la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro’, y que hasta la fecha creemos que por desgracia sigue en vigor, aunque esperamos que no ocurra así con este estudio, del cual hemos de decir que Santonja aborda los aspectos quizá menos conocidos de la contienda y del exilio, y no por ello menos interesantes. La otra cita, es obra de Manuel Bartolomé Cossío, presidente del Patronato de Misiones Pedagógicas, y recuerda el intento de gran parte de la intelectualidad del momento, y luego veremos por qué, de hacer una nueva España así: ‘despertar el afán de leer en los que no lo sienten, pues sólo cuando todo español, no sólo sepa leer –que no es bastante-, sino tenga ansias de leer, de gozar y divertirse, sí, divertirse leyendo, habrá una nueva España’.

En la redacción de este estudio, Santonja ha hecho acopio de grandes dosis de erudición, constituyendo muchas de sus páginas verdaderas fichas bibliográficas. Si a ello le sumamos un gran conocimiento historiográfico, una depurada técnica y el conocimiento de gran cantidad de hechos y anécdotas, tendremos ante nosotros un gran libro, muy en la onda de las últimas novedades editoriales.

En cuanto a la organización del libro, Santonja lo estructura en cinco secciones. La primera sería la nota previa a modo de introducción que él mismo confecciona; la segunda sería lo que constituye el contenido principal del libro, en el que, a través de nueve capítulos, pasa revista al panorama editorial, estando cada capítulo introducido por una cita y a su vez subdividido en epígrafes, que van desmenuzando los contenidos que el título de cada capítulo deja entrever. Después, se incluye un apéndice documental, en el cual se recogen curiosidades de tipo documental, como un salvoconducto de Rafael Jiménez Siles, portadas de primeras ediciones, etc... Finalmente, podemos acceder a una bibliografía bastante completa y actualizada y, cerrando el volumen, nos encontramos con un índice de los lugares, personas, editoriales y publicaciones citadas.

Santonja traza un muy detallado recorrido por todas las vicisitudes del panorama editorial durante la contienda y primeros años del exilio. Santonja explica los inicios sombríos para la edición de la contienda con la creación de algunas –pocas- editoriales y redes de lectura y la manipulación y los afanes de censura e incautaciones del momento. Muy interesantes resultan las distintas menciones que aquí se hacen de la figura del poeta Miguel Hernández, uno de los autores comprometidos con el PCE, verdadero elemento aglutinador y/o iniciador de la producción editorial de aquel entonces. Así lo presenta en las páginas 20-23 al recuperar el manifiesto fundacional de Estrella o al referirse a él como uno de los elementos proletizadores de la literatura (p. 31) y un elemento del teatro de agitación. Recuerda asimismo a la Alianza de Intelectuales Antifascistas y su ‘Comité de Incautación de Editoriales y Librerías’ y los ‘daños colaterales’ al afectar a publicaciones como ‘Hora de España’ y a autores como Aub o Domenchina.

Continúa después recordando el importantísimo papel desempeñado por Rafael Jiménez Siles, un hábil elemento del PCE, muy buen organizador y que sería el responsable de una hipotética Editorial del Estado, que ya venía pidiéndose desde 1936 (p. 51) por parte del peruano César Falcón en ‘Altavoz del Frente’. No obstante, se relatan otros ejemplos de pluralismo en la vida intelectual, recordando a anarquistas como Juanonus, Agraz o García Pradas y periódicos como ‘La Voz’, y recordando el progresivo abandono del Romancero por parte de los autores cultos y consagrados como Alberti o Sánchez Barbudo. También es recordada la importancia que tuvo la ‘Ponencia Colectiva’, leída por Serrano Plaja y en la que intervinieron entre otros Miguel Hernández y Ramón Gaya, destacando que la propaganda es un medio, nunca un fin.

Algo que debemos también destacar es que Santonja no desdeña nunca lo anecdótico, de lo cual encontramos algunas muestras pintorescas que incluso llegan a la astracanada, como el montaje carcelario de Valle-Inclán o el caso del hombre sin cabeza de las Ramblas, o que sirven para destacar aspectos determinados como la urgencia de la guerra, que hace que algunos poetas se ‘desdoblen’ por el hecho de cambiar sus apellidos (p. 113, n. 273).

Lógicamente, y máxime cuando estamos hablando de lo ocurrido durante un conflicto armado, no se podían dejar de lado las polémicas entre las dos Españas, fruto de la política anticlerical y de incautaciones de la República, que dio lugar a dos batallas: una la del Romancero, y otra la del patrimonio, que hizo intervenir a diversos expertos ingleses.

Siguiendo con el relato de las experiencias editoriales, Santonja tampoco deja de lado las emprendidas en otros puntos de España, como Cataluña en la que fueron importantísimas las iniciativas de la Generalitat o de la familia Montseny, aunque termina refiriendo que lo mejor será Altolaguirre junto con ‘La rosa dels vents’ y, sobre todo tres libros: ‘Homenaje al poeta Federico García Lorca’ (1937), ‘Poetas de la España Leal’ (1937) y ‘Homenaje de despedida a las Brigadas Internacionales’ (1938).

Fuera de todo lo dicho, sobre el panorama editorial en la España de la República poco, pero muy importante, quedaría ya por relatar. Es el momento de Jiménez Siles y su tarea organizadora de la edición del exilio, algo que se empezó a preparar en México en fecha tan temprana como la de 1938 y que sería visible en EDIAPSA, una potente distribuidora, a la que seguirían la Librería Juárez y las Librerías de Cristal en 1940 y las fundaciones, sólo o en compañía de otros, de la Editorial Colón, la Colección Málaga, Empresas Editoriales, Editorial México, La Compañía General de Editores, Nueva España y Norgis, Editorial Diógenes, la gestión de la imprenta ‘La Carpeta’, el lanzamiento del ‘Diccionario Enciclopédico UTEHA’, y la puesta en pie de la Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. Igualmente, podremos encontrarle plenamente integrado en el mundo editorial mexicano en los momentos iniciales del Instituto Mexicano del Libro y de la Feria del Libro de México D. F., pudiendo constatar incluso un fugaz paso por la poderosa Editorial Novaro como vicepresidente.

Finalizando este rápido repaso, Santonja no podía dejar de rendir homenaje a la edición, digamos ‘privada’, en el exilio, por parte de Altolaguirre en La Habana y de Bergamín en México por un lado, así como el papel de los diarios de a bordo tirados a ciclostil con un número bajo de copias, algunos de ellos hoy perdidos para siempre, y por otro lado podemos recordar, dentro del panorama editorial de la otra España, cómo fue el renacimiento de la Feria del Libro de Madrid en 1943, rodeada por el fuego y las cenizas de lo censurado e incautado y los inicios de la Agencia de noticias EFE.

Lo importante, y que destaca muy bien Santonja, es el desarrollo ‘in crescendo’, sin cortes, de la cultura del exilio gracias al uso de una lengua común, algo que Unamuno describe así: ‘la sangre del espíritu de los exiliados fue, fecundamente, nuestro idioma, a la vez plural y común, tan plural como pocos y tan común, quizás como ninguno’. Nuestro Pueblo, Estrella, Romance y EDIAPSA entre otros, reeditarán las obras de los exiliados, a los cuales reclamarán prólogos, dibujos, traducciones, originales, etc.

Esperemos que, aunque poco a poco, se siga profundizando en esta faceta tan desconocida y no por ello menos importante de la edición en el exilio, que no debe quedar sólo en el conocimiento de unos pocos iniciados y/o caprichosos coleccionistas ávidos de recobrar ese conocimiento y esas ideas casi perdidas. Ojalá la frase de Azaña se cumpla al revés y que la mejor manera de divulgar cultura, entretenimiento, secretos..., qué sé yo, sean por siempre nuestros viejos amigos, los libro

Manuel Ramón Vera Abadía

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MIGUEL HERNÁNDEZ (Teatro Meridional - Julio Salvatierra)

“Miguel Hernández” es una obra de teatro escrita por Julio Salvatierra en mayo de 2001. Se trata de un texto original sobre la vida y obra del poeta Miguel Hernández, editado con motivo del XXVIII Festival de Teatro Lazarillo 2002, en Manzanares, (Ciudad Real). Esta compuesto por 86 páginas, las cuales comprenden: presentación, acotaciones previas y 6 capítulos que reviven la vida de este genial poeta.

‘Por qué Miguel Hernández’, es un apartado del libro en donde Julio Salvatierra explica que Miguel Hernández es un poeta interesante para dedicarle una obra de teatro por las circunstancias que vivió, la lucha que supuso para él abrirse paso desde su situación familiar hasta llegar a ser escritor, la forma en que trasmitía sus ideas a través de la palabra, su amor plasmado en la poesía y su experiencia trágica hasta el final. Todo ello justifica el interés por una figura literaria que deja tras de sí una huella que emociona todavía.

“Introducción final” constituye el presente de la obra. A Miguel Hernández le visitan en la cárcel una serie de personas que han sido relevantes en su vida: Josefina Manresa(su esposa), Ramón Sijé (su gran amigo de juventud), Pablo Neruda (amigo y poeta admirado) y una misteriosa mujer a la que conoció en Madrid.

A través de esta visita Miguel Hernández regresa a la época en que trabo amistad con Ramón Sijé y su futura esposa, Josefina Manresa.
En sus viajes a Madrid conoce a Pablo Neruda y a una extraña mujer de la cual se siente atraído sexualmente y comprendido, desde el punto de vista intelectual.

Miguel Hernández huye a Portugal después de acabar la guerra, lo detienen y regresa a Orihuela, lugar en donde lo vuelven a detener. Más tarde es trasladado a la cárcel de Alicante ahí, muere enfermo de tuberculosis.
Neruda, Sijé, y Josefina comentan las influencias que ellos mismos han provocado en la vida de Miguel Hernández.

Uno, de los aspectos más importantes a tratar que trascienden capítulo tras capitulo en la obra es el tiempo. Julio Salvatierra establece un juego entre el presente y el pasado que no deja indiferente al lector o al espectador cuando lee o ve la obra. La historia es una vuelta al pasado desde el presente, pero, en definitiva, para el publico que lo percibe sigue siendo el pasado. La historia va contándose cronológicamente conforme se desarrollaron los acontecimientos, por tanto los capítulos están ordenados y sus títulos corresponden al orden cronológico de éstos . Tal y como ya hemos comentado, el genero literario de esta obra es el teatro, aunque hay que destacar la presencia de la poesía entre las acotaciones, que, además, sitúan al lector o al espectador en el contexto de los hechos acaecidos.

Miguel Hernández es el titulo de la obra, preciso y efectivo, lo suficientemente significativo como para estimular al lector o espectador a interesarse en ella.
Julio Salvatierra utiliza un estilo formal, siendo, quizás, lo más difícil de comprender la forma en que hace uso del tiempo. Sin embargo, en la medida en que te adentras en sus páginas, vas comprendiendo fácilmente la trama de la obra, lo cual significa que no va dirigida a una audiencia especial sino a cualquier lector que desee leerlo. Es de importancia señalar que el contenido de la obra es bastante preciso ya que el autor utiliza fuentes primarias que van desde los familiares más directos del poeta (Lucia Izquierdo) hasta José Luis Ferris, autor de la más reciente biografía de Miguel Hernández.
La obra no tiene un final feliz. Sin embargo, el hecho de resaltar en el contenido los momentos más importantes y emotivos de la vida de nuestro universal poeta implica al lector o espectador en ella, de forma que no le resulta fácil olvidarla.


R. Padilla

 

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  • HEMOS HABLADO CON...

 

- ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ

- ANTONIO HERNÁNDEZ

 

 

 

 

 

 

   

ENTREVISTA A ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ

ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ

“MIGUEL HERNÁNDEZ ERA UN AUTOR QUE NO SE PODÍA CONOCER, QUE SIEMPRE APARECÍA DETRÁS DE UN BIOMBO”

 
     


Ángel García López, académico de número de la Real de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez de la Frontera, y de la San Juan de la Cruz de Juglares de Fontiveros (Ávila), es también, miembro de la Institución Gran Duque de Alba (Ávila), y miembro de honor y consejero del Aula de Poesía Española ‘Antonio Machado’, de Buenos Aires. Igualmente, ha sido técnico superior de Servicios Bibliográficos y profesor de Lengua y Literatura Españolas de Enseñanza Secundaria, así como, durante veinte años, director de la revista ‘Literatura’ (en sistema Braille), dependiente de la Dirección de Cultura de la ONCE.

   
Licenciado en Filosofía y Letras, tiene en su haber títulos como Elegía en Astaroth, Mester andalusí, A flor de piel, Trasmundo, que le hicieron merecedor de algunos de los más importantes premios que vienen otorgándose en España, siendo destacables de entre ellos, el ‘Adonais’ (1969) y el ‘Premio Nacional de Literatura’ (1973). Este mismo año ha participado como miembro del jurado del Premio Nacional de Poesía convocado por la Fundación Cultural Miguel Hernández.
   
¿Qué representa, para usted, la figura de Miguel Hernández?
Es una figura capital en la literatura española del siglo XX. Un poeta que siempre me resultó difícil de estudiar, ya que pertenezco a una generación de siglas cuya adolescencia fue la inmediata posguerra, y Miguel Hernández era un autor que no se podía conocer, que siempre aparecía detrás de un biombo. En el año 1956 tuve la oportunidad de conocer a Miguel Hernández a través de textos de Cossío y de libros de la editorial Losada de Buenos Aires, tales como, ‘El rayo que no cesa’, fundamental en la obra de Miguel, ‘Viento del pueblo’ y ‘Cancionero y romancero de ausencias’. Es, a partir de entonces, cuando me entusiasmé con la figura de este poeta de una fortaleza, de una cuña hermosa, de una palabra. Para mí fue una de las figuras capitales de la poesía española contemporánea.

Usted fue galardonado con el Premio Internacional ‘Generación del 27’en 1999. ¿Considera que se podría englobar a Miguel Hernández dentro de dicha generación poética?
En cierto modo, para una parte de la crítica, Miguel Hernández es la prolongación de la ‘Generación del 27’, en cambio otros consideran que formaría parte de una generación muy importante, la ‘Generación del 36’. En mi opinión, es esta generación la más idónea, que cabalgaría entre la figura de Leopoldo Panero y Luis Felipe Vivanco, poetas que nacen alrededor de la fecha de nacimiento de Miguel Hernández en 1910.

¿Cuesta mucho ganarse el respeto de la crítica, y del lector?
Sí, es difícil ya que es una valoración universal, para unos críticos eres mejor, para otros tienes unas deficiencias, para otros eres el Papa de la poesía, para otros eres un simple monaguillo. No obstante, con la seriedad de la obra, libro a libro, y sabiendo que uno no se toma esto como un juego, sino que la poesía es para el verdadero creador un débito de compromiso, de salvación, la crítica se da cuenta de que está en juego tu vida y no tiene más remedio que respetarte.

El pasado 24 de marzo se celebró el fallo del XVIII Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, ¿qué opinión le merece la celebración de este tipo de actos para la literatura española?
Me parece muy importante que hayan premios literarios a los cuales puedan concurrir poetas que no tendrían otra manera de publicar en este país. La verdad es que hay inflación de premios, hay premios a mansalva, no hay Comunidad Autónoma, ni municipio o institución cultural que no tenga su premio. Es un vehículo magnífico para que un poeta pueda darse a conocer. Lo que es bueno es que todos aquellos que concurren sepan discernir qué premios merecen la pena y qué premios no la merecen, y ¿cuáles son los premios importantes?, los premios importantes los distinguiría en función de tres cosas: institución que los convoca, el jurado que los otorga, la edición que pueda tener esa obra y la dotación económica.

¿Nos podría comentar qué opinión le merecen los trabajos que se han presentado al premio?
Nosotros, el jurado, hemos llegado al conocimiento de una selección última a través de un comité previo de lectura. Entre esos libros finalistas había de todo, unos en los que se encontraron ciertas deficiencias y, por tanto, fueron quedándose en el camino de las votaciones, y cuatro libros que estaban verdaderamente bien resueltos, es en este momento cuando debemos matizar más al por menor, y hay que ir buscando situaciones que te aclaren el asunto, siendo a juicio unánime del jurado, y el que tenía mayores valores, cualidades y méritos para conseguir el premio, el de Sergio Oiarzabal.

¿Cuál es su opinión sobre la labor de la Fundación Cultural Miguel Hernández como promotora de la difusión de la obra del poeta oriolano?
Me parece capital, Miguel Hernández no necesita demasiada divulgación puesto que es conocido en todo el mundo, pero todo lo que se haga por difundir su obra me parece fundamental.

¿Nos podría comentar en qué proyectos está trabajando actualmente?. ¿Cuáles son sus planes de futuro?
El escritor siempre tiene algo en el taller, yo tengo un libro que estoy dándole bastantes vueltas, faltan unos temas por terminar, pero todavía va a tener que quedarse un poco en el cajón. El proyecto más inmediato es un libro de poemas que saldrá en Valladolid editado por la Fundación Jorge Guillén.

 

R. Padilla
Verónica G. Ortiz

   

 

 

 

ANTONIO HERNÁNDEZ

“MIGUEL HERNÁNDEZ ES UNO DE LOS ESCRITORES MÁS RELEVANTES DEL S.XX”

Antonio Hernández nace en Arcos de la Frontera (Cádiz) en 1943. Estudió Ciencias de la educación, Antropología y Psicología en Madrid. Es presidente de la Asociación de Críticos Andaluces, pertenece a la Unión de Periodistas, ha colaborado en numerosos medios de comunicación. Trabajó en el diario El Independiente hasta su cierre. Es poeta, narrador y ensayista, habiendo publicado más de veinticinco libros, amén de numerosos artículos de opinión, de crítica literaria, etc. Ha ofrecido conferencias en cuatro continentes y su obra ha sido traducida a dieciséis idiomas. Su poesía se estudia en las principales universidades americanas y europeas.

Estudió Ciencias de la Educación en Madrid, ¿cuál cree que sería la manera más correcta para hacer llegar a los niños la producción hernandiana?
Es una magnífica pregunta. Como usted bien ha indicado hay que hacer llegar a los niños la Literatura. Hoy en día se prima sobre todo otra clase de enseñanzas, es hora de resaltar que la enseñanza de la Lengua y de la Historia son necesarias de cara al perfeccionamiento del Ser Humano. No digo que las Ciencias deban ser dejadas de lado, pero sí que deben estar al mismo nivel, si esto no es así profetizo una sociedad más deshumanizada.

Su poesía se estudia en las principales universidades americanas y europeas, ¿cree que nuestra lengua goza de buena salud?
Efectivamente nuestra lengua ha sufrido durante décadas un estancamiento ya que ha perdido terreno con respecto al inglés pero creo firmemente que en poco tiempo recuperaremos el tiempo perdido y desbancaremos a la lengua anglosajona, un ejemplo de ello es que en EEUU ya representa la segunda lengua más hablada y se prevé que en pocos años sea la primera en uso.

En su currículum posee una dilatada trayectoria literaria, además de ser Presidente de la Asociación de Críticos Andaluces, ¿qué le parece la obra de Miguel?
Soy un gran admirador de su obra, es más, en mis ratos libres siempre leo fragmentos de su extensa producción literaria.

¿Podría indicarnos cuál es su título preferido?
Sin lugar a dudas Viento del pueblo, creo que Miguel refleja fielmente la influencia que ha recibido y lo plasma con su estilo inconfundible.

¿Cómo cree que influye la producción hernandiana en los jóvenes escritores contemporáneos?
La influencia es muy importante ya que Miguel Hernández es uno de los escritores más relevantes del S.XX.

¿Cuál es su opinión sobre la labor que está realizando la Fundación Miguel Hernández?
En mi opinión, debe rescatar la imagen de Miguel y mostrarla a la sociedad para ser contemplada por todos, en este aspecto la Fundación está llevando a buen puerto tales objetivos.


¿Qué opinión le merecen los premios de poesía y periodismo que otorga la Fundación Cultural Miguel Hernández?
Me parece fundamental que se recompense la labor de estas personas, ya que constituyen un incentivo y al mismo tiempo un gran espaldarazo a su producción literaria y periodística.

¿Qué le parece la ciudad que vió nacer a Miguel?
Es una ciudad fascinante y magnífica a la vez. Las luces que se conjugan con el paisaje crean un ambiente ideal para su serena contemplación.


Alfonso Enrique Moya Torres

   
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