CALLE
DE MIGUEL HERNÁNDEZ
Nos situamos, en la calle de Arriba, donde se trasladó la familia
de Miguel Hernández en 1914, cuando él sólo contaba
con cuatro años. El entorno, como hemos afirmado en números
anteriores, incide en la carga sencilla e intimista de su primera fase
poética, y la descripción de los elementos más cercanos
a la tierra están presentes.
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La calle de Arriba contiene una gran carga de tradición y religiosidad
que suscita su generalidad, Miguel recibe su influencia desde la cercanía
a sus humildes vecinos, que trabajaban duramente para sacar a la familia
adelante y en los que las creencias religiosas eran intrínsecas
a todos ellos.
La
calle estaba empedrada con tierra y barro, las viviendas sencillas por
doquier con alegres colores pintadas, e incluso algunas conservan vestigios
en la actualidad. |
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El concepto del espacio es similar al que ofrece la arquitectura islámica,
recovecos y calles estrechas con viviendas en la ladera de la montaña
que, a la vez, forma parte de los patios interiores de las casas como
la propia casa de Miguel Hernández al final de la calle, en el
número 73, que profesa su nombre en la actualidad.
La
calle relativamente larga, se caracterizaba por albergar a diferentes
gremios, de manera que era representativa de la oriolana época
en la que el poeta escribió y evolucionó. Desde el comienzo
de la calle vivían obreros y comerciantes modestos, había
una vaquería, enfrente estaba el horno de los Fenoll en el número
cinco, la familia Santos, casi en la esquina los Barber, y las tabernas
de ‘El cura’, carpinteros, cordeleros, albañiles, pastores
y tratantes de ganado al final de la calle, los Hernández.
En
una parte la montaña, y en la otra pequeñas ramificaciones
de calles estrechas por las que cae el agua los días de lluvia.

Siguiendo el empedrado callejón, desembocamos en el Arco de la
Vírgen, en cuya esquina hay una inscripción que nos recuerda
que San Vicente Ferrer predicó allí en 1411, y mandó
poner una cruz que todavía se conserva. A partir de ese momento,
cuentan que también se colocó una cruz en la montaña
más alta de Orihuela, la llamada ‘Cruz de la Muela’
y que las gentes de los alrededores iban a rezar y orar al lugar dónde
había predicado el Santo, en la calle de Arriba.


Se
construyó una ermita, y la devoción con la que destacaba
Orihuela dio lugar a una fe entusiasta, los oriolanos peregrinaban para
ver a Nuestra Señora la Virgen de Monserrate, patrona oriolana,
y a la Vírgen de la Salud. Actualmente, podemos contemplar las
imágenes en la ermita. Siguiendo la tradición la Patrona
es llevada en procesión por fieles creyentes.

Ahora veo el Mediterráneo,
ya un candil desalumbrado
con lucecitas góticas.
En estos momentos,
la Fundación Cultural Miguel Hernández se encuentra ubicada
junto a la casa del poeta, donde se están llevando a cabo múltiples
actividades para la difusión de su vida y obra a nivel internacional.
María Zaragoza Riquelme
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