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‘Dolor de un alma Blanca’
es el título de un libro de poesía escrito por Mª Consuelo
Franco Gútiez (Editorial Club Universitario, edición Alicante
2002).
El contenido de este libro está formado por 118 paginas, divididas
en varias partes; ‘Poemario del espíritu’, ‘Lírica
del amor’, ‘Versos para la naturaleza’ y ‘Otras
nostalgias’. Nosotros vamos a analizar en esta sección de
; ‘Poemario del espíritu’.
‘Poemario del Espíritu’, es un conjunto de
poemas que resumen la vida y obra del poeta oriolano Miguel Hernández.
Está formado por diversos poemas: ‘Poema a Miguel Hernández’,
‘No lloréis por la materia’,’Jardín de
los silencios’, ‘Cárceles’, ‘Alma errante’,
‘Muerte de un planeta’, ‘Somos células unidas’,
‘Llanto por el universo’, ‘Soledad infinita’,’
Llueve en las calles vacías’, ‘ Eternidad de un sueño’,
‘Espíritu afligido’, ‘Piedra’, ‘Palabra’,
‘Tristeza en diciembre’, ‘Lagrimas’, ‘Sentimiento’,
‘A mi partida’, ‘Viento’, ‘Triste está
mi vida’, ‘Meditación’, ‘Naciste en primavera’,
‘Campanas’, ‘Depresión’, ‘Pregunta
a mi ser’, ‘Soledad’, ‘Ilusiones’, ‘Dios
mío’, ‘Momentos amargos’, ‘Ay vida’,
‘Ayer’, ‘Para el nacer cristalino’, ‘ Duda
sobre la reencarnación’. ‘Noviembre frío Noviembre’.
‘Poema a Miguel Hernández’ ,cuenta entre sus
versos el paso de hombre libre campesino a un hombre entre rejas que muere
en soledad; ‘Eternidad de un sueño’;habla
de la soledad, el ruido de las cadenas que el poeta deja atrás
cuando le llega la muerte y se convierte en polvo; ‘Espíritu
afligido’,constituye la soledad en la que se encuentra
el alma de la poetisa hasta el punto de que, hasta el final de sus días,
Miguel Hernández estará siempre con ella; ‘Sentimiento’
y ‘A mi partida’; basan sus versos en lo
que se siente cuando a Miguel Hernández le está llegando
la muerte y parte hacia otro mundo;’Naciste en primavera’,’Campanas’
y ‘Depresión’, cuentan la tristeza,
el nerviosismo y la depresión, es decir, los sentimientos que se
desencadenan en esas gentes que le amaron sin medida y que le recuerdan;
‘Dios mío’,`Momentos amargos’,’Ay
mi vida’, en donde la autora se siente dentro de una sociedad
vacía en la cual se encuentra prisionera.
‘Dolor
de un alma blanca’, es un titulo muy significativo
al igual que la cubierta del libro donde está impreso, que implica
sentimiento y ayuda a estimular la lectura de su contenido. El significado
del título de esta obra poética es el dolor de un hombre
bueno , inocente, que murió por la defensa de la libertad de ideologías
y de los derechos humanos. Los títulos de cada poema son claros
y concisos y constituyen el tema metafórico que envuelve a los
diferentes versos. ‘Dolor de un alma blanca’
utiliza un estilo informal, fácil de entender y leer, dirigido
a cualquier persona. El prólogo no es demasiado extenso ni siquiera
te ayuda a conocer el tema principal de la obra poética. Sin embargo
el objetivo que plantea la autora en él (“...Espero que los
versos que he escrito les hayan llegado lo más profundo posible
dentro de sus corazones”), se cumple cuando el lector, pagina tras
pagina, lee los diferentes poemas que conforman el volumen.
A
lo largo de la obra y concretamente en ‘Poemario del espíritu’,
se establece un conjunto de poemas escritos en primera persona, los cuales
implican sutilmente al lector, siempre dirigiendo sus poemas hacia Miguel
Hernández. Además la información verídica
del poeta que trasmite se convierte en ocasiones en un lenguaje metafórico
que no deja indiferente al lector, de forma que, incluso mucho después
de acabar la lectura, no la olvidas fácilmente. Apenas existen
ilustraciones y cuando aparecen tienen la función de separar y
presentar los diferentes títulos de los apartados del libro, son
fáciles de entender y representan el tema principal del poemario
al que hacen referencia.
*Para
finalizar y a modo de conclusión podemos decir que ‘Dolor
de un alma blanca’ es una obra donde la poetisa Mª
Consuelo Franco Gútiez plasma sus sentimientos de una forma sencilla,
abierta y sin ningún tipo de reparo implicando al lector, quien,
tras la lectura llega a identificarse con el mensaje que trasmite, recreándose
en él un mundo de emociones olvidadas en la sociedad en la que
vivimos, y siempre homenajeando a la figura del poeta Miguel Hernández.
R. Padilla
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ENTREVISTA A JOSÉ LUIS ZERÓN
HUGUET
“La
poesía ha sido siempre sugerencia,
debe ocultar más de lo que dice.”
José
Luis Zerón, joven poeta nacido en Orihuela hace 38 años,
ha mostrado desde siempre una gran precocidad: se inició pronto
en la lectura y la composición literaria, creando con varios amigos
a los 19 años las revistas ‘Empireuma’, revista de
creación literaria y unos años más tarde, la hoy
tristemente desaparecida ‘La Lucerna’. Finalista en el año
1999 del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, es
autor además de diversos libros como ‘Solumbre’ y ‘Frondas’,
obra ganadora del III Premio Nicolás del Hierro, de Piedrabuena
(Ciudad Real), apareciendo también en diversas antologías
dedicadas a los jóvenes talentos. Está casado con la también
poeta Ada Soriano.
Nos
consta su preocupación por la literatura en general y por la creación
literaria en particular. ¿Podría explicarnos sus inicios
en ella?.
Mis inicios en el mundo de la literatura... yo empecé a escribir
a los cinco ó seis años, a hacer los típicos cuentos,
la imitación de las lecturas. Pero lo que es tomarme en serio la
literatura, a partir de los trece ó catorce años, cuando
tenía la idea de ser escritor. A los diecinueve, fundo con un grupo
de amigos la revista ‘Empireuma’, el verdadero pistoletazo
de salida. De lo que se puede decir acerca de mi carrera literaria, es
que mi primer libro se edita bastante después, con veintisiete
años. Ha sido una carrera sin demasiados logros, no muy espectacular.
Mi principal logro ha sido ‘Empireuma’. Mi obra, no lo sé.
El tiempo lo dirá, y... digamos que, personalmente, lo mejor que
tengo escrito, está hasta ahora inédito.
Usted,
lo ha dicho varias veces, ha sufrido una importante evolución.
¿Podría indicarnos qué personas y/o qué lecturas
le han influido más?.
Hay dos puntos importantes que hay que destacar en mi evolución.
Uno es la cantidad de lecturas que he hecho en mi vida. Yo empecé
a leer muy pronto, a los tres ó cuatro años. Soy un devorador
de libros. Me he forjado una cultura quizá un poco enciclopédica
o humanística, porque no sólo me interesa la literatura,
me atraen también otras disciplinas. Yo he leído muchísimo,
he contrastado muchísimo. Eso es positivo, pero también
le da una impronta demasiado intelectual a mi poesía. Lo que está
claro es que no se puede evolucionar si no hay contacto con otros, si
no hay promiscuidad. Uno está aprendiendo siempre, y uno siempre
va a describir a los autores que le van a impresionar, pero llega el momento
en el cual, uno encuentra su camino, su voz, y empieza a ser espontáneo
y auténtico lo que escribe.
Basándose
en su trayectoria literaria, bastante completa para su juventud, ¿qué
le parece el nivel alcanzado en esta edición del Premio Nacional
de Poesía Miguel Hernández, del cual ha sido usted jurado?.
Yo siempre he dicho que un currículum brillante, es un ‘ridículum’.
Cualquiera puede llenar hojas y hojas con su trayectoria y sus logros.
Luego, has hablado de mi juventud. Ya no soy tan joven, tengo casi los
cuarenta años, soy joven, pero literariamente soy viejo para empezar
a hacer algo importante. El que triunfa en poesía, aunque hay casos
excepcionales como los de Francisco Pino o Antonio Gamoneda, obtiene la
fama literaria entre los veinte y los treinta años. Lo que he hecho
me parece escaso. Me he dedicado mucho a la edición, a la lectura.
Soy bastante perezoso, me cuesta mucho escribir. Un poema o un ensayo,
o un artículo, me absorbe demasiado y me da miedo afrontarlo.
Los premios que me he llevado tienen su importancia. El nivel es medio,
ni están entre los mejores, o más reconocidos, ni entre
los menos reconocidos. Son obras de las cuales rescataría muchos
poemas, sigo estando orgulloso de ellos. Pienso que lo mejor que estoy
escribiendo está sin editar, aunque pronto va a salir un libro
mío, y quizá cuando se editen esos dos libros que tengo
en el cajón, posiblemente, hablemos de otra manera.
Respecto a lo del Premio Miguel Hernández, del nivel en cuanto
al Premio Internacional no puedo hablar, porque no conozco más
que unas pocas obras y por lo tanto no puedo juzgar. En cuanto al Nacional,
sí, fui miembro del jurado. Había seis ó siete obras
muy dignas, y concretamente la obra ganadora es un muy buen poemario.
Luego, hubo cinco ó seis obras que también me gustaron,
aunque debo decir que yo no lo tuve tan claro como los demás miembros
a la hora de emitir mi fallo.
¿Cree
que los certámenes literarios, en este caso por ejemplo los organizados
por la Fundación Cultural Miguel Hernández pueden “destapar”
nuevas vocaciones literarias?.
Yo creo que los concursos literarios no destapan nuevas vocaciones. El
que se presenta a un concurso hoy día, salvo alguna excepción,
son poetas con algún currículum elaborado. Por ejemplo Sergio
Oiarzábal, ganador del último Premio Nacional de Poesía.
La mayoría de los que se presentan a un concurso bien dotado económicamente
tiene ya obra publicada, y persigue, en la mayoría de los casos
metas más altas. El poeta que empieza a tener vocación,
que empieza a escribir, no suele ser premiado. Los concursos no descubren
vocaciones, pero sí animan mucho a seguir adelante, aunque no es
el primer caso de algún autor que se ha llevado algún premio
y el éxito repentino le ha superado y ha dejado de escribir, ha
tenido miedo de la fama relativa.
A
tenor de esto, ¿cómo ve usted el panorama lírico
actual?.
El término poeta es muy amplio, pero yo lo entiendo como otra cosa.
La mayoría dominan el verso, la forma, pero les falta autenticidad,
son lo que yo llamo poetas ‘blandengues’. Sí hay una
corriente, que me parece digna de mención. Un poeta, y hablo desde
mi experiencia, puede ser contemplativo, puede buscar el conocimiento,
buscar el compromiso con el lenguaje, y no por ello dejar de tener una
visión social. Yo busco la experiencia desde el lenguaje. El compromiso
es con la palabra y busco el conocimiento a través de ella, y muchas
veces el problema me es dado. Yo tengo una trayectoria de rebeldía,
de intransigencia, de transgresión, con el poder y tengo una trayectoria
de activista, sin embargo mi poesía no refleja eso que yo he sido.
Para cambiar el mundo, hazte misionero; la labor del poeta no es cambiar
el mundo. Hay otros que sí tienen esa necesidad, o esa esperanza.
Miguel Hernández, Neruda... Por ejemplo, Miguel Hernández
es significativo, se ha utilizado su compromiso social, su poesía
de guerra, etc., pero al final va a parar al ‘Cancionero y romancero
de ausencias’, a una poesía del silencio, contemplativa,
intimista. Una poesía cada vez más valorada. Con esto, no
quiero decir que el poeta en un determinado momento, no necesite comprometerse.
Lo que no me parece de recibo, es ese debate que están creando
los medios de comunicación, un debate mediático. Hay grandes
poetas que han escrito sobre la naturaleza, Rimbaud, por ejemplo, en lucha
contra el poder, activista y rebelde.

La poesía ha sido siempre sugerencia, debe ocultar más de
lo que dice. Eso para mí ha sido la máxima principal. Las
catedrales, ¿qué son?. Ahora ves a los turistas, pero tú
analiza una catedral y verás que es como un jeroglífico
que tienes que descubrir, que interpretar, y eso es lo bonito de la poesía.
Una persona que se adentra en un poema puede descubrir todo lo que el
autor no ha dicho o ha escondido. Ahora hay una tendencia, al realismo
puro y duro, el cual, abusa demasiado de la ironía fácil
y de la narración de anécdotas pedestres. La innovación
no tiene por qué ir por ahí. Se puede innovar desde la transparencia
y la sencillez y adquirir una economía de recursos. Hay quien innova
a través de la forma. De la sintaxis... Pero en poesía,
pienso que caben todas las tendencias, los movimientos, muchas veces son
como las etiquetas que utilizan los entomólogos que tienen que
clasificar a los insectos.
Desde
la desaparecida y añorada ‘La Lucerna’, se hicieron
eco en su momento de distintas causas como Pro-Río, Pro-Universidad...,
incluso Pro-Fundación. Ahora que la Fundación en Orihuela
ya es un hecho, ha cumplido un año de actividades y proyectos,
¿qué le parecen los distintos proyectos de tipo editorial
y literario emprendidos por la Fundación?.
Hasta ahora, lo hecho, me parece interesante. Se han realizado bastantes
cosas en un año, y eso me parece destacable. Ahora, no se debe
quedar todo en lo de siempre. Decir ‘¡qué bien está
todo!, ¡hemos hecho mucho!’. Hay que ser siempre inconformista,
se pueden hacer más cosas. En cuanto a lo de los proyectos, me
parece interesante que se mantengan los premios literarios, internacional,
nacional y de periodismo, me parece un acierto, y los premios infantiles,
pero creo que hay que ampliar el campo de la edición. El ejemplo
de la edición del libro con los artículos de Ramón
Pérez debería de servir para otro tipo, abrir una colección,
varias colecciones, una editorial, aparte de recoger la producción
de los autores que tengan que ver con el mundo del hernandismo, o con
Miguel Hernández: Ramón Pérez, Arturo del Hoyo...
quedando todavía obra por rescatar. Creo que también habría
que abrir otra vía para atender a los jóvenes autores. Creo
que hay un grupo de poetas que tienen una trayectoria... Por ejemplo María
Escudero, mi mujer, Ada Soriano, Ramón Bascuñana... Blanca
Andreu, reconocida ya a nivel nacional, Antonio Gracia en Alicante y gente
inédita todavía, como José María Piñeiro,
por ejemplo. No quisiera seguir nombrando, porque me voy a dejar nombres.
Creo que el mejor homenaje que la Fundación podría hacer
a Miguel Hernández, sería dar un espaldarazo a esos creadores
que están forjándose. Espero que, algún día,
este proyecto se lleve a cabo, no sólo con los poetas, también
a nivel académico y encaminados a la creación literaria.
Desde
su punto de vista como director de distintas y destacadas publicaciones
literarias, ¿Qué opinión le merecen las publicaciones
en formato digital?.
Es el futuro de la literatura. He sido reacio a conocer todo este mundo
de Internet y del formato digital. He llegado un poco tarde, y creo que
todavía hay mucho camino por andar. Eso de que en Internet está
todo es mentira, aunque también es verdad que hay mucha basura
en Internet. Creo que no van a desaparecer los libros, el formato impreso,
creo que incluso diría que son necesarios, como también
es necesario que un libro o una revista al mismo tiempo se haga en formato
digital como ‘Empireuma’, que está llegando así
a más gente. La edición impresa es muy cara, y no puedes
meter tantos contenidos. El formato digital, permitirá la reedición,
que es lo que se debería hacer con ‘El Eco Hernandiano’
cuando desaparezca, algo a lo que creo que están destinadas las
publicaciones digitales, a que en futuro se haga una edición impresa.
En
el caso de ‘El Eco Hernandiano’, la joven publicación
digital que la Fundación patrocina a través del taller de
empleo organizado por el Servef, ¿qué opinión le
merecen los contenidos que mes a mes van apareciendo?.
Es interesante, posiblemente más interesante que mucho de lo que
se publica por ahí. Creo que en general el nivel es alto, se intenta
dar una imagen seria de Miguel Hernández y de su obra. Y creo que
hay que seguir cultivándolo, atender a todo aquello que pueda enriquecer
y evitar un poco los tópicos. Es difícil. Eso es como correr
sobre cristales, es casi imposible no pincharse, pero si logras salir
más o menos airoso, si no tienen que llevarte al hospital después
de la carrera... ya es un logro.
Contar
con buenos colaboradores es algo muy difícil. La nómina
de su comité de redacción es de gran calidad. ¿Cree
que es posible suplir veteranía con juventud e ilusión?.
Sí, se puede. Es necesario. Debe unir veteranía y experiencia
y juventud y frescura. Es lo que hice en su momento en ‘Empireuma’
y en ‘La Lucerna’. Cuando empezamos, éramos un grupo
de jóvenes de entre diecinueve y veinte años, y lo primero
que hicimos fue contar con gente mayor que ya había pasado por
esa experiencia. Y ‘La Lucerna’, igual. Con el tiempo, unos
aprenden de otros, y se valora. Nada es permanente, los consejos de redacción
sufren cambios. Unos se van porque se cansan, otros porque encuentran
otras publicaciones, tienen otros trabajos que les quitan tiempo, otros
por divergencias que pueden surgir... Creo que ‘El Eco Hernandiano’,
de momento, tiene un grupo muy apañado.
¿Cree
que las iniciativas que la Fundación ha llevado ya a cabo, e incluso
las que prepara para el otoño, pueden sacar de la rutina a esta
ciudad que empieza a conocer lo que es estar en boca de todos por la cultura,
merced a eventos como la exposición de la ‘Luz de las Imágenes’?.
Esto es difícil que cambie la rutina de la ciudad. Lo que es el
conjunto, lo que es Orihuela yo creo que no lo va a cambiar la Fundación
ni otras instituciones, y pese a que cada vez hay oriolanos que participan
y a los que les interesan más la creación y la cultura,
la nuestra sigue siendo una cultura pacata, mediocre. Por lo general,
los actos que se programan son previsibles y de escaso relieve cultural.
‘La Luz de las Imágenes’ es un acontecimiento de relumbrón,
una exposición muy interesante, que beneficia a Orihuela, pero
no se puede quedar todo en eso, no está sólo en ‘La
Luz de las Imágenes’, ni en cualquier espectáculo,
un homenaje en el aniversario de Miguel Hernández, hay que mejorar
mucho y habría que cambiar muchas estructuras. ‘La Luz de
las Imágenes’ no debe ocultar las carencias culturales y
sociales de esta ciudad. En cuanto a la Fundación, esta no debe
preocuparse, debe de hacer su trabajo, hacer lo que cree que es más
necesario. Otra cosa es que incida en la sociedad oriolana, y ojalá
incidiese positivamente.
¿Cree
que el congreso internacional puede significar un acicate para que la
figura y la obra de Miguel Hernández se conozca y valore más
y se valore más la creación lírica, permitiendo así
que aumente el número de autores o, por lo menos, de aficionados
a la composición?
Eso depende de los organizadores. Ahora bien, yo, en los congresos, no
creo mucho. Hasta ahora, los que conozco sirven para que un grupo de gente
coma bien, beba bien, se conozcan entre ellos y luego se edite lo que
se ha leído, que a veces es prescindible, son refritos. Lo que
pienso es que, primero, el congreso debería ser un congreso plural,
pues siempre se queda mucha gente fuera por no tener el currículum
exigido, pudiéndose ofrecer la posibilidad de que participe más
gente. En cuanto a la edición, no todo es válido, aunque
confiamos en el criterio de los organizadores. He de decir que quedé
muy decepcionado con el congreso hernandiano del 92, publicándose
entonces muchísimo material prescindible, algo que no debería
ocurrir ahora.
Su
producción literaria, es mayoritariamente lírica. ¿Ha
sentido alguna vez deseos de incursionar en algún otro género?.
¿ En cual?.
Bueno, cuentos sí he escrito. He publicado alguno. Lo que pasa
que no me ha preocupado demasiado la narrativa corta. En cuanto a la novela,
de momento no me interesa. La novela corta, tal vez. Uno tiene que ser
consciente de sus limitaciones. Hubo una época en que leí
muchas, ya veremos más adelante. En cuanto al ensayo, no soy un
académico. Yo he escrito artículos de creación, de
creación literaria, más creación que investigación.
Esta es más una labor de filólogo, de investigador. En cuanto
al artículo, lo he cultivado en ‘La Lucerna’, y durante
cuatro años en ‘ABC’ en el periódico, en ‘Elche’,
luego en ‘Información’, en varios periódicos
nacionales, provinciales y locales, pero siempre orbitando en torno a
la poesía. Todo lo que he escrito, mi inquietud por la biología,
la zoología, por otras disciplinas de la cultura, todo eso ha girado
en torno a la poesía, para explicar la creación poética,
que siempre me ha servido para reflexionar, y ha desembocado en la poesía.
Coméntenos
ya para terminar algo sobre cuáles son sus últimos proyectos
editoriales, si es que tiene algo entre manos...
Se va a editar un libro mío de poemas por parte de la Cátedra
Fernando de Loazes, en marzo, pero me da miedo. Puede haber algún
cambio de última hora, soy muy supersticioso en el terreno de la
edición, y hasta que no veo el libro en la mesa... La Cátedra
está dispuesta a editarlo en marzo. Sería ‘El vuelo
en la jaula’, un poemario premiado hace dos años en Callosa
en su Premio Nacional de Poesía.
El título tiene significado, tiene que ver con una frase del libro
del Zoar: ‘quien no se conoce a sí mismo es como un ave en
la jaula’. El ave sería el ser humano, y la jaula el mundo,
enjaulado en su mundo, en su materialismo. Es el sentirse atrapado en
la jaula de las exigencias cotidianas. El poemario está a caballo
entre lo material, el materialismo, y lo espiritual, es una reflexión
sobre lo efímero y lo trascendente.

Y luego, tengo también un libro que estuvo a punto de editarse
por la Biblioteca Pública de aquí, de Orihuela, que incluso
están las pruebas corregidas. Un libro de poemas en prosa. El título,
es ‘Perplejidades y certezas’, pues así resumo yo el
hecho poético. Mezcla entre la duda y la incertidumbre. La perplejidad
y el asombro del poeta, la afirmación, la seguridad en lo que estás
haciendo...
En lo colectivo, un número de ‘Empireuma’ está
a punto de salir, para septiembre estará en la calle. Sale en él
un encarte de la separata de ‘El Eco Hernandiano’, y proyectos
tengo varios. Con la misma Cátedra Fernando de Loazes queremos
hacer un ciclo que está ya prácticamente ultimado sobre
poesía. Un curso que yo clausuraría con la presentación
de mi libro y mi intervención. Van a participar nueve autores más,
y... no sé, propuestas de actividades me llueven todos los días.
Unas no se pueden realizar por falta de apoyo económico, otras
porque, al final, la gente se desanima y otras porque resultan o descabelladas
o no merecen la pena.
Creo
que la conversación ha sido muy amplia y hemos tocado muchos puntos.
¿Querría añadir algo más?.
No, sólo animaros a seguir adelante. El escritor necesita un poco
de cariño de los demás, cariño que está en
el diálogo, en la conversación... Si lo que haces, lo que
escribes, lo que dices, se publica... El que te entrevisten, y se preocupen
por lo que haces, es bueno. Compaginar las entrevistas, la preocupación
por lo que se hace fuera de Orihuela: Eduardo Galeano, Vicente Ramos,
Antonio Gracia..., compaginado con lo que se está haciendo aquí
de manera rigurosa, creo que es una labor muy interesante la que estáis
haciendo. Hoy, los medios de comunicación, no se preocupan por
la cultura. Creo que es necesario que haya al menos un medio que se preocupe
de lo que se está haciendo a nivel cultural y literario en Orihuela,
y vosotros lo hacéis.
Manuel
Ramón Vera Abadía
Ángeles Martínez Sainz
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ENTREVISTA
AL ESCRITOR PEDRO J. DE LA PEÑA
“Miguel Hernández es una constelación literaria indispensable
de la gran poesía española contemporánea.”
Escritor
y profesor de Literatura Española Contemporánea, santanderino
de origen, aunque actualmente reside en Valencia. Ha obtenido numerosos
premios literarios tanto de poesía como de narrativa, entre otros
el Premio ‘Alfonso el Magnánimo’, de la Diputación
de Valencia. Actualmente ostenta el cargo de presidente en la Asociación
Valenciana de Escritores y Críticos Literarios de la Comunidad
Valenciana, dirige la prestigiosa revista literaria ‘El Mono-Gráfico’.
Con ocasión del fallo del Premio Internacional de Poesía,
ha colaborado como miembro del jurado. Nos atendió de forma muy
entrañable momentos antes de la celebración del acto. Considera
excelente la celebración de este tipo de eventos para favorecer
la difusión de los autores que dan nombre a los premios literarios.
Como
poeta reconocido, ¿qué opinión le merece la obra
de Miguel Hernández?
La obra de Miguel Hernández es una de las grandes aportaciones
de la poesía española del siglo XX. El poeta de Orihuela
está entre esa media docena de poetas excepcionales que constituyen
el llamado Siglo de Plata de la poesía española, en palabras
de Dámaso Alonso. Junto con Antonio y Manuel Machado, con García
Lorca y Rafael Alberti, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda, Miguel Hernández
es una constelación literaria indispensable de la gran poesía
española contemporánea.
¿Qué
representa para usted la figura de Miguel Hernández?
La de un hombre sincero que combatió por sus ideas y tuvo, en medio
de las dificultades de su vida, la sensibilidad y el talento necesarios
para convertirse en un gran poeta.
¿Tiene su poesía algo del estilo hernandiano?
No en la forma, que por supuesto es irrepetible, pero sí en cuanto
a la actitud moral y a la preocupación por los problemas sociales
tan presente a lo largo de toda la obra, tanto teatral como poética
de Miguel Hernández.
La
Fundación Cultural Miguel Hernández convocó en marzo
los premios literarios de poesía y usted ha formado parte del jurado,
¿qué opinión le merece la celebración de este
tipo de actos para la literatura española?
Todo lo que sirva para mantener vivo el nombre de Miguel Hernández
y contribuir a la lectura de su obra me parece excelente, por lo tanto
un Premio Internacional de Poesía que lleva su nombre merece el
apoyo de todos los que amamos la cultura.
Después
del premio Adonais, ¿qué otros retos se plantea, qué
fronteras quiere explorar?
El reto es siempre superar los libros anteriores, procurar como decía
Baudelaire ser “sublimes sin interrupción”. Rara vez
se consigue y por eso continuamos escribiendo.
¿Cuesta
mucho ganarse el respeto de la crítica, y del lector?
Me interesa más el respeto del lector que el de la crítica.
Los lectores de poesía son frecuentemente personas cultas y entendidas,
lo que hace que su lectura sea ya, en sí misma, una alabanza crítica.
¿Qué
opina del eterno tópico de que la poesía está en
crisis o de que es un arte para minorías?
Es que efectivamente, la poesía es un arte de minorías,
como ya señaló Juan Ramón Jiménez. Además,
también es cierto que está en crisis. Hoy no existe ni un
solo poeta español que haya traspasado nuestras fronteras como
lo hicieron García Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández,
por poner tres ilustres ejemplos de poetas universales.
¿Cree
que la poesía puede ser vínculo de expresión de todo,
o hay determinados terrenos donde no debe meterse?
Absolutamente de todo. No existe nada por lóbrego, cruel o escatológico
que sea de lo que la poesía no pueda extraer un poco de belleza
y de interés.
Su
labor literaria comenzó siendo muy joven, además es el director
de la revista literaria ‘El Mono-Gráfico’, pero en
realidad, ¿cuándo nació su inquietud por la literatura?
Yo escribo desde siempre. A los catorce años ya sabía que
quería ser escritor y que lo sería. Y en ello estoy.
Como
presidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos
Literarios de la Comunidad Valenciana, ¿cree usted que el nivel
artístico en el ámbito literario ha mejorado con el paso
de los años en la figura de los nuevos talentos?
Decididamente, no. Hoy en la literatura valenciana no existen figuras
como la de Gabriel Miró, Juan Gil-Albert o Cesar Simón.
Es una lástima, pero es así.
¿Qué
opinión le merecen los trabajos que se han presentado en este certamen
del Premio Internacional de Poesía?
El nivel medio de los trabajos presentados al Premio Miguel Hernández
era bueno. Y destacaban tres libros de un modo muy convincente. Finalmente
hay que decantarse por uno, pero el Premio hubiera podido ganarlo cualquiera
de los tres finalistas.
¿Cuál
es su próximo proyecto?
Participar en el año ‘Juan Gil-Albert’ que se prepara
para el 2004, fecha del centenario de su nacimiento. Y publicar un nuevo
número de ‘El Mono-Gráfico’, dedicado a la figura
de Cesar Simón.
¿Qué
opina sobre la labor de la Fundación Miguel Hernández como
promotora en la difusión de la obra Miguel Hernández?
Sin duda la Fundación Miguel Hernández realiza una labor
importante a la vez que necesaria. Por grande y famoso que sea un poeta,
para vencer el olvido necesita estímulos y apoyos como los que
la Fundación está prestando a su tarea. Por eso es necesario
no sólo animar a que continúe sino apoyar decididamente
sus iniciativas.
Mª Carmen Rabasco Hernández
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