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EL
RAYO QUE NO CESA |
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Hemos
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‘Hablando
de Miguel Hernández’, edición a cargo de Mª Elisa
Beltrán Giner, Elda, Excmo Ayuntamiento, 2001, 176 pp.
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Parra
Pozuelo, Manuel, ‘El vulnerado silbo indestructible. Para Miguel
Hernández y Manuel Molina, poetas, in memoriam’,
San Vicente del Raspeig (Alicante), Editorial Club Universitario, 139
pp., Col. Albahaca. |
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HABLANDO
DE MIGUEL HERNÁNDEZ
En
esta ocasión hemos seleccionado para traer ante ustedes el libro
‘Hablando de Miguel Hernández’, (Elda, Excmo. Ayuntamiento,
2001, 176 pp). Lo hacemos por un doble motivo: el primero es reconocer
lo fructífero de la arriesgada apuesta que el Colegio Público
Miguel Hernández lleva realizando por la difusión de la
poesía en general y de Miguel Hernández en particular
desde hace más de diez años, constituyendo un referente
en el ámbito nacional e internacional, también desde hace
dos años, y gracias a Internet, empieza a registrar participantes
de allende nuestras fronteras. El otro motivo, es animar a todos los
pequeños amantes de la poesía, tanto a los que participaron
en la edición de este año como a los que no lo pudieron
hacer, a tomar parte en las sucesivas convocatorias del concurso ‘Gotas
de poesía’, cuya andadura ha iniciado este año la
Fundación Cultural Miguel Hernández con el patrocinio
de Aquagest Levante S. A. con el mayor de los éxitos.
La poesía, por suerte, no se entiende ya sólo como un
género literario. Puede ser –es- una ilusión, una
nueva forma de entender el proceso formativo de la persona, especialmente
en lo relacionado con su expresividad y su emotividad y también,
y por qué no mencionarlo, con su creatividad. Por suerte, tal
y como se reconoce en la salutación de este libro, también
se ha conseguido algo importante: dar a conocer y compartir, motivo
por el cual muchos escriben, una serie de poemas, que no son sino un
cúmulo de sentimientos, de sensaciones.
El libro objeto de nuestra atención, se estructura en seis partes
bien definidas. La primera, sería la salutación antes
mencionada, realizada por Antonio Porpetta, que describe lo necesario
de la poesía en nuestras vidas y la posibilidad de que iniciativas
como éstas, sirvan de acicate para conseguir nuevos autores.
Elisa María Beltrán Giner, Directora del Colegio Público
Miguel Hernández en la actualidad, formula, en segundo lugar,
el capítulo dedicado a los agradecimientos, recordando cómo
se inició el concurso de poesía y con qué ayudas
contó y cuenta para su desarrollo.
El Catedrático de Literatura del IES Azorín de Elda cierra
esta trilogía iniciática, clarificadora del interés
y la importancia que para todos tiene el emprender un proyecto semejante,
un proyecto en el que la poesía, en frase suya es ‘el paisaje
necesario que sustenta la vida’, siendo este libro una muestra
de ello y que además constituye ‘una espesura, hermosa
(...) por su dispar vegetación’, encontrando latidos de
vida en todas sus páginas.
La experiencia recapituladora que supone esta publicación, se
va a ver también subrayada con el añadido de una serie
de reseñas a modo de pequeñas pinceladas biográficas
de los ganadores en las distintas categorías del concurso de
poesía, en concreto 28 reseñas, que constituyen el cuarto
apartado del libro.
A continuación, tenemos la recopilación de los poemas
ganadores (pp. 33-98) y un poemario dedicado a Miguel Hernández
escrito por los poetas ganadores del premio, contando con las ilustraciones
de Miguel Ávila Herrero (pp. 99-169).
El apartado recopilatorio, nos va a permitir a pesar de la pequeña
extensión del libro, disfrutar en cuanto a lo técnico,
de una gran variedad. Podremos disfrutar de métricas de tipo
clásico como el soneto (pp. 33, 38), la espinela (p. 48), seguidilla
(p. 49), serventesio (p. 49), junto a métricas más libres
y, por qué no decirlo, novedosas. En cuanto a los temas, la variedad
es también manifiesta, se inicia el recorrido por esta galería
de sensaciones y de emociones recordando a la madre, al padre, al amor,
a la muerte, al mar que nos ve nacer, crecer..., a la tristeza, a la
soledad, al amor correspondido o no..., qué se yo, son muchos
y variados y todos desarrollados con una gran profundidad.
Finalmente, llegamos al poemario, también variado en su forma,
que no en su fondo, pues no debemos olvidar que se centra en la figura
de Miguel Hernández, en su vida, en su obra, y cada uno de los
ganadores va a desarrollar un aspecto, que por lo novedoso y valiente
quisiera recoger en éstas líneas.
En el primer poema, ‘Atrevimiento’, su autor se atreve a
recriminar a Miguel que se sienta ‘nacido para el luto’
y no ‘Perito en lunas’ (p. 103). Otro, en ‘A Miguel
Hernández, lo ve como llama de fanal y calor en la escarcha de
la noche, acercando su poesía a todos (p. 107). Otros, lo ven
como el maestro, el poeta entre poetas, que ha disfrutado de una sublime
evolución biográfica, como ocurre con el poema ‘A
Miguel Hernández’ (p. 111), o por el contrario, se habla
de la pervivencia de su voz en ‘Letanía’ (p. 117),
aunque también, y tal como lo hizo Miguel Hernández, ha
intentado resucitarlo como si de un moderno Jesús con un Lázaro
se tratase, convocándolo, dialogando con él, conjugando
el verso del poeta de Orihuela con el suyo propio a modo de un diálogo.
‘Poesía para un poeta’ y ‘Arde’, son
ejemplos de pervivencia de su poesía. En el primero se dice ‘Tú
nunca morirás, Miguel Hernández’... (p. 127) y en
el segundo ‘Arde mi corazón con tu celo’... (p. 129).
Odas, sonetos tristes y otras manifestaciones ('Tan temprano’,
p. 159) siguen ese homenaje perpetuo y recuerdan aspectos del genial
oriolano, y siempre, con el reflejo en la página opuesta como
antes mencionaba de una obra salida de los pinceles de Miguel Ávila.
Para finalizar, creo que ha quedado patente que este libro es fiel reflejo
de una forma de vivir y entender la vida, y es también, a fin
de cuentas, un homenaje a ese Miguel de actitudes firmes. Su ‘¡Para
la libertad, sangro, lucho y pervivo!’, se podría reflejar
en los versos de Elizabeth García Valverde y su ‘A nuestro
poeta’ (p. 149):
‘Luchó por lo que quería,
por su esposa, por su hijo, por su vida;
luchó con el corazón herido.’
Que
estas actitudes sigan emocionando y motivando a toda la comunidad educativa,
padres, docentes y alumnos, y en general a todos los que quieren que el
sentimiento, la poesía, vertebre su vida.
Manuel
Ramón Vera Abadía
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EL VULNERADO SILBO INDESTRUCTIBLE
Afortunadamente,
gracias a la Editorial Club Universitario (ECU), hoy tenemos en nuestras
páginas una nueva iniciativa hernandiana, se trata del libro
de Manuel Parra Pozuelo ‘El vulnerado silbo indestructible. Para
Miguel Hernández y Manuel Molina, poetas, in memoriam’,
(San Vicente del Raspeig (Alicante), 2003, 139 pp., Col. Albahaca),
y que ha contado para su edición con la colaboración del
Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de
Alicante, siendo el primer premio de la edición de 2002 del certamen
de poesía que patrocina el Ateneo de Alicante y que está
dedicado a honrar la memoria del también poeta oriolano Manuel
Molina.
El autor, ha publicado varias obras, y está presente en diversas
páginas de Internet de contenido poético, aunque merece
destacar en estas líneas por su recurrencia un título
del autor publicado el año 1993, ‘Si tanto los amé,
por qué no profanarlos’, (Alicante, Instituto de Estudios
Juan Gil-Albert-Aguaclara), donde va a darse una contemporaneización
poética con Miguel.
Pero vayamos al libro de una vez. Iniciado éste con una serie
de agradecimientos a distintos personajes de gran enjundia, como Andrés
Parreño, (Ex-rector de la Universidad de Alicante), José
Luis Ferris o los familiares de Miguel Hernández (Lucía
Izquierdo) y Manuel Molina (Maruja Varó), mostrando también
su agradecimiento a José Carlos Rovira, autor del prólogo,
va a constar de un abundante apartado gráfico, dedicado, por
un lado a recoger reproducciones de las cubiertas de las primeras ediciones
de las obras de Miguel Hernández: ‘Quién te ha visto
y quién te ve y sombra de lo que eras’, ‘Perito en
lunas’, ‘El rayo que no cesa’, Viento del pueblo’,
‘El hombre acecha’, ‘Cancionero y romancero de ausencias’
(edición de 1978), y ‘El labrador de más aire’,
recogiendo además varios dibujos obra de Enrique Abad o Antonio
Buero Vallejo entre otros, y que ya fueron publicados en 1992 con motivo
de un homenaje en Almansa organizado por el recordado José Guillén
García y Mariano Abad.
Tras los agradecimientos, José Carlos Rovira, en su prólogo
titulado ‘Palabras para un libro’, se va a hacer eco de
la personalidad de Molina, citándolo y glosándolo, sobre
todo en los versos finales del libro, dedicados a recuperar la memoria
del amigo fallecido. Harto dolorosos, permiten descubrir uno de los
pasajes más trágicos de la historia cultural de este país,
un país en el que se moría de Historia pero se sobrevivía
a pesar del desánimo y el desaliento, siendo un ejemplo de esto
lo ocurrido con Miguel Hernández, que contó con el concurso
de la amistad de Manuel Molina para hacer que su memoria no se perdiese
y que estuvo vivo en sus versos mientras fue necesario.
En cuanto al aspecto de los contenidos del libro, que consta de 27 poemas,
hay que explicar antes que Manuel Parra, antes de ofrecernos cada poema,
incluye para contextualizar éste, un fragmento de un poema o
de una obra/carta de Miguel Hernández o de Manuel Molina (en
este caso, uno dedicado en su totalidad a él y otro dedicado
ex-aequo a ambos p. 125 y p. 137, respectivamente). En el caso de Miguel
Hernández, casi la totalidad del libro. Podríamos distinguir
además como dos partes o ejes bien diferenciados. En la primera,
construida a modo de un retablillo medieval, enhebra la trayectoria
vital de Miguel, iniciada en la p. 13 en ‘Preliminares’,
donde recuerda ‘voy a hablar de aquel pasado/que transcurrió
hace mucho, aunque no tanto (...)/ y quisiera que al verlo retratado/
se volviera a vivir aquel espanto”, y que continúa con
sus inicios en el verso con Fenoll y Molina (p. 17), el pastoreo (p.
21) y los viajes a Madrid (p. 27) o su muerte (p. 59), descubriendo
luego sus obras poéticas y una pieza teatral sirviéndose
de su estilo en esa segunda parte antes comentada. Sí quisiéramos
hacer mención de las diferencias existentes entre los poemas
aparecidos aquí y los aparecidos en su ‘Si tanto los amé...’,
de 1993, como el soneto de la p. 81, contextualizado por ‘El rayo
que no cesa’, el cual, en el penúltimo verso, donde aparece
fanal, apareció cristal, amén de otras diferencias en
los signos de puntuación, o el de la página 91, dedicado
a ‘Viento del pueblo’, y que en su verso 6 recoge temores
por sudores o la última estrofa, totalmente nueva, y por supuesto
siguen las diferencias en los signos de puntuación.
Pero vayamos, como antes anticipábamos a los contenidos del libro,
a los 27 poemas que lo integran. Se estructuran de la siguiente manera:
‘Preliminares’, ‘Los silbos nacen y el de Miguel se
aleja’, ‘El pastor poeta’, ‘Las tres salidas’,
‘En busca de la poesía’, ‘Josefina Manresa’,
‘Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo
que eras’, ‘Pidiendo y dejando de pedir’, ‘Precipitado
en las sombras’, ‘Atraviesa su muerte’, ‘sus
indelebles huellas’, ‘En torbellino de hojas y de vientos’,
(todos con un poema), ‘Perito en lunas’, ‘El rayo
que no cesa’ y ‘Viento del pueblo’ (con dos poemas),
continúa con ‘El hombre acecha’ y ‘Cancionero
y romancero de ausencias’, también con 1 poema, viene entonces
‘El labrador de más aire’ con 4 poemas y finaliza
con un poema para ‘La ascensión al Parnaso’, ‘Manuel
Molina’, ‘El vulnerado canto’ e ‘Indestructible
silbo’.
El hernandismo, que vive los momentos previos a la convocatoria del
esperado II Congreso Internacional, puede estar de enhorabuena. Las
iniciativas editoriales se multiplican, proliferando iniciativas verdaderamente
originales unas, y entrañables por lo que tienen de recuperación
de nuestra memoria poética otras. Sólo resta animar desde
aquí a las editoriales más noveles, como ECU a continuar
la labor de fomento de nuestra cultura en general y del hernandismo
en particular.
Manuel
Ramón Vera Abadía
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- JAVIER
LOSTALÉ
- JAVIER
FERNÁNDEZ DEL MORAL |
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ENTREVISTA A JAVIER LOSTALÉ
“La
poesía dignifica, ahonda y purifica la vida”
La
Fundación Cultural Miguel Hernández, con motivo de los Premios
Nacional e Internacional de Poesía e Internacional de Periodismo
acogió durante las últimas semanas del mes de febrero a
prestigiosos personajes del ámbito literario de nuestro país,
tales como Javier Lostalé, quien fue entrevistado por El Eco
Hernandiano.
Javier
Lostalé poeta y periodista. Figura de carácter y talante
abierto, sencillo, intimista y reflexivo, nace en Madrid en 1942. Estudió
Derecho, aunque pronto se dedicaría a su vocación radiofónica.
Profesional
de Radio Nacional de España, ha dirigido el programa cultural ‘El
ojo crítico’ y en la actualidad, en esta misma emisora, dirige
‘La estación azul’, programa dedicado exclusivamente
a la poesía, que nace en RNE-Radio 3 hace tres años. De
esta forma RNE pretende seguir difundiendo la poesía en su línea
de radio pública, fomentar su lectura, acercar a los oyentes la
voz de los poetas e incrementar los archivos sonoros de la emisora.
Javier
Lostalé formó parte de la antología Espejo del autor
y de la muerte (1971). Es autor de los libros de poemas Jimmy, Jimmy
(1976-2000); Figura en el Paseo Marítimo (1981); La
rosa inclinada (1995); Hondo es el resplandor (1998-2001);
y el hasta hoy inédito libro de poemas en prosa, La estación
azul.
Ha
obtenido los premios ‘Ondas’ y ‘Nacional de Fomento
de la Lectura a través de los medios de comunicación’.
Así como el Premio ‘Juan de Baños’ por su obra
La rosa inclinada.
En
la actualidad se encuentra realizando una antología sobre joven
poesía cordobesa.
¿Qué
representa para usted la figura de Miguel Hernández?
Representa una esperanza radical en el ser humano por encima de cualquier
circunstancia. El sentimiento de que la poesía dignifica, ahonda
y purifica la vida. Que su libertad es la libertad del ser humano, sin
fronteras ideológicas ni intereses temporales. Representa un gran
corazón iluminando aquello que toca.
Como
poeta reconocido ¿qué opinión le merece la obra del
poeta oriolano?
Miguel Hernández es uno de los grandes poetas del treinta y seis
que aúna en su obra el compromiso con el rigor literario. La palabra
poética fue en él la prolongación de su latido vital,
de su lucha por la justicia y la libertad. El amor, la amistad, la solidaridad,
son valores que de un modo carnal nos trasmite su poesía nutrida
por su conocimiento de los clásicos y el espíritu del pueblo.
Miguel Hernández, más allá de su final trágico
y de lo que simbolizó en una época terrible de la historia
de España, es un poeta que resonará permanentemente en el
corazón de sus lectores, cada vez más numerosos.
El martes 18 de marzo se dio a conocer en la Fundación
Miguel Hernández al galardonado del Premio Internacional de Periodismo.
¿Qué opinión le merecen los trabajos que han participado?
¿Considera que estos trabajos contribuyen a la difusión
y mayor conocimiento de la vida y obra de Miguel Hernández?.
La calidad de los trabajos ha sido en general baja y su contenido en ocasiones
muy discutible. ‘Perito en lunas’, el artículo de Ferrándiz
ganador, es una excepción. Se trata de un texto lleno de rigor
literario. En todo caso este premio ayuda a difundir la figura de Miguel
Hernández, por eso debe hacerse todo lo posible para evitar que
quede desierto.
¿Cómo
cree que está considerado el género poético en los
tiempos que corren?
Creo que cada vez hay más personas que leen poesía. Sirva
de ejemplo que en las bibliotecas públicas de Barcelona uno de
los autores más leídos es Vicente Aleixandre. Cada vez es
también mayor el número de editoriales que apuestan por
la poesía, tanto grandes como pequeñas. A todas ellas acaba
ahora de unirse ‘Vandalia’, colección de poesía
editada por la Fundación José Manuel Lara. La necesidad
de la poesía se acentúa en un mundo en el que el pensamiento
vacío, y las palabras sin significado y muchas veces vehículo
de la mentira, abundan.
Como
poeta que es usted, ¿considera que existe cierto eco de Miguel
Hernández en su poesía?.
En mi poesía no hay ecos de Miguel Hernández. Me acompaña
como lector.
En
la actualidad usted se encuentra realizando junto a su compañero
Ignacio Elguero el programa radiofónico ‘La estación
azul’, programa dedicado a la poesía. ¿Tienen previsto
realizar un espacio especial dedicado a la figura de Miguel Hernández,
como han hecho con otros poetas, tales como Luis Cernuda y Rafael Alberti?.
Sin duda que alguno de los programas de ‘La estación azul’
lo dedicaremos a Miguel Hernández. ‘La estación azul’
es un programa dedicado a la poesía española del cincuenta
hasta nuestros días, y sólo participan poetas vivos, pero
hay algunos programas especiales en los que Miguel Hernández por
derecho propio estará.
Nos
gustaría que comentase su última obra, y aun inédita,
La estación azul.
Mi poesía reunida ha sido publicada por la editorial Calambur bajo
el título de uno de mis libros, La rosa inclinada. Recoge poemas
desde 1976 hasta 2001, pertenecientes a cinco libros: Jimmy, Jimmy;
Figura en el Paseo Marítimo; La rosa inclinada;
Hondo es el resplandor y La estación azul, libro
hasta ahora inédito. Se trata de un libro de poemas en prosa en
donde trato de adentrarme en el cuerpo y alma de la verdad, el perdón,
la oración, el beso, las lágrimas...Existe en él
un deseo de purificación y de esencialidad.
Nos
podría comentar en qué proyectos está trabajando
actualmente. Y cuáles son sus planes de futuro.
En la actualidad trabajo en una antología de la última poesía
cordobesa encargada por la Fundación José Manuel Lara para
su colección ‘Vandalia’. Creo que Córdoba, dentro
de Andalucía, es una explosión de jóvenes poetas
de enorme calidad. Y espero escribir un libro de poemas, aún en
germen. Quiero finalmente agradecer a la Fundación Miguel Hernández
su esfuerzo no sólo por difundir la figura de Miguel Hernández,
sino por crear lectores de poesía.
Verónica G. Ortiz
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ENTREVISTA A JAVIER FERNÁNDEZ DEL MORAL,
MIEMBRO DEL JURADO DEL PREMIO INTERNACIONAL DE PERIODISMO MIGUEL HERNÁNDEZ
2003
“...Lo
que se pide en un producto periodístico es penetrabilidad, impacto
y capacidad divulgativa...”
Es
licenciado en Ciencias Químicas y catedrático de Información
Periodística Especializada por la Facultad de Ciencias de la Información
de la Universidad Complutense de Madrid. Fue director de Servicios Informativos
del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social (1979-1980), del Ministerio
de Turismo y Comunicaciones (1980-1981), y del Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación (1981-1982). Redactor científico y
colaborador de varios medios de comunicación especializada y de
información general (1978-1989). Ha participado como miembro de
jurado en importantes premios, como el Premio Príncipe de Asturias
de Humanidades y Comunicación. De entre sus numerosas publicaciones
podemos mencionar ‘Modelos de Comunicación Científica
para una Información Periodística Especializada’ (1983)
y ‘Áreas de especialización periodística’
(1999). Forma parte de diversas asociaciones, como la ‘European
Association Journalists Scientific’ y la Junta Directiva de la Asociación
de Periodismo Científico de España, aunque los aspectos
que más destacan al conocerle son su afabilidad y su gran carisma.
¿Qué
opinión le merece este Premio Internacional de Periodismo que la
Fundación Cultural Miguel Hernández promueve?
Creo que es una iniciativa obligada, y más para esta Fundación,
orientada a recuperar todo lo que tenga que ver con la memoria histórica
de Miguel Hernández y tratar de transmitirlo a las futuras generaciones.
Los premios son un instrumento a veces menos eficaz de lo que pensamos,
ya que sólo los frutos se dan dentro de unos años.
¿Cuál
es el objetivo que se pretende al convocar esta serie de premios literarios?
He estado de jurado en muchos premios, desde el Premio Príncipe
de Asturias, premios periodísticos, locales, etc., y me doy cuenta
de que, efectivamente, cumplen una función insustituible que es
incentivar, promocionar, en definitiva, que se haga lo posible porque
su obra repercuta en la función que el premio ha convocado.
¿Qué
características ha podido apreciar en este premio?
Creo que el Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández
es poco conocido todavía porque se trata de la primera edición,
no tiene tradición y por tanto en esta primera convocatoria ha
habido pocos concursantes. Una de las cosas importantes de los premios,
es que hay un cierto pudor a presentarse y se opta porque alguien lo haga
en nombre de otra persona.
El premio ha de ser de impacto nacional que es lo que se echa de menos
en esta convocatoria. Y también la ausencia de medios audiovisuales,
informativos que tienen que recoger aspectos de la actividad de esta Fundación
que inciden en la obra del poeta Miguel Hernández. Seguro que con
el tiempo van a tomar una dimensión mayor.
¿Qué
destacaría de las obras que usted ha examinado?
He visto que al ser la primera convocatoria no hay demasiadas obras a
juzgar. Hay todavía poca participación y, precisamente,
por eso, no se ha alcanzado el nivel de calidad que se alcanzará,
sin duda, en futuras ediciones. Pero se apuntan, desde el punto de vista
periodístico, intenciones muy positivas de divulgación sobre
la figura de Miguel Hernández, y luego una cierta predisposición
a utilizar el propio lenguaje hernandiano y los propios versos hernandianos
para ilustrar determinadas afirmaciones o determinadas posturas literarias.
Puede ser muy positivo y es obligado sentar las bases para evolucionar
en un futuro.
¿En
qué se basa o qué aspectos juzga un miembro del jurado?
Quiero incidir en que, los que tenemos que juzgar el premio periodístico,
no juzgamos tanto la calidad literaria, que también, pero no es
lo más importante, sino lo que se pide en un producto periodístico
es penetrabilidad, impacto, su capacidad divulgativa. En este caso, su
capacidad de llevar la figura de Miguel Hernández y la actividad
de la Fundación a amplias capas de la sociedad. Esto es lo que,
fundamentalmente, se debe medir en un premio periodístico.
¿Cree
que va a tener repercusión internacional este concurso organizado
por la Fundación Cultural Miguel Hernández?
Yo creo que sí, sinceramente, todo premio tiene que tener repercusión
antes de editarse. En definitiva, se busca la repercusión con la
convocatoria para que los que van a optar al premio divulguen los temas
que queremos que se divulguen. Y luego también hay una labor propia
de toda la Fundación, de la institución que pone en marcha
un premio, que es la estrategia de comunicación de ese premio.
No tendría mucho sentido organizar un premio sin que hubiera junto
a él una estrategia de comunicación que permita dar a conocer
esta actividad que siempre se persigue con el premio. Esa es una labor,
estoy seguro, que en esta Fundación se profesionalizará,
porque las personas que están a cargo de ella son personas con
una sensibilidad especial hacia el periodismo y hacia la divulgación.
Después
de visitar la Casa Museo y la Exposición sobre Miguel Hernández
que se encuentra en la Fundación, ¿qué impresión
le han provocado estas visitas?
La verdad es que me ha impresionado mucho, y muy positivamente. Me he
sentido subyugado porque conoces al poeta, has participado de su poesía,
de su sentimiento, te has metido en su interioridad, y cuando llegas a
lo que fue físicamente su entorno, a lo que, de alguna manera,
alentó aquellos versos que tanto impresionaron a tantas personas,
pues realmente es estremecedor.
He visto revivir sentimientos muy profundos que tuve cuando leía
a Miguel Hernández y verlos reflejados en su vida, su obra, su
entorno próximo, su huerto, su cama, su higuera, todo lo que han
sido de alguna manera los primeros pálpitos del entorno físico
de Miguel Hernández que influyeron en él.
Sinceramente, ha sido una experiencia que tendrá para mí,
sin duda, una gran vigencia a lo largo del tiempo, no es algo epidérmico,
que uno pasa como en otras actividades que haces en la vida, sino que
forma parte de cosas íntimas, de sentimientos íntimos, que
has sentido leyendo la poesía de Miguel Hernández.
¿Qué opinión le merece la labor de la Fundación
hacia el entorno de la Casa Museo?
La labor de la Fundación me parece encomiable, porque no es nada
remilgado, nada artificioso, no se ha hecho algo distante. La gente puede
entrar y participar y se ha respetado con una extraordinaria pulcritud
todo lo que era el entorno original, no se ha hecho más que adecentar,
limpiar y poner a disposición de los visitantes este entorno. Es
una labor espléndida la que he tenido oportunidad de ver gratamente
acompañado. Ha sido sin duda una experiencia magnífica para
mí personalmente, y para toda mi interioridad literaria.
¿Cuál
es el proyecto que tiene entre manos ahora mismo?
Yo estoy dedicado ahora mismo, fundamentalmente, a la Universidad, por
eso cuando he firmado en el Libro de Visitas de la Casa Museo, he querido
dejar constancia de que es la Universidad la que viene a asomarse a la
poesía. Mi proyecto es seguir en la Universidad, tengo todavía
unos cuantos años de cátedra por delante y trataré
de hacerlo lo mejor posible, de investigar, de publicar, de atender a
los alumnos, ése es mi proyecto fundamental.
Y por otra parte el Rector me ha encomendado la dirección académica
de un centro adscrito a la Complutense, como es la Universidad Villanueva
en Madrid. Es una labor que me llena de ilusión.
¿Qué
características especiales tiene esta nueva Universidad?
Es una Universidad joven con mucho empuje, orientada y especializada en
las Ciencias Sociales, por tanto, innovadora. Hemos querido describir
un producto poco convencional, no es una universidad más, sino
que está dirigida a lo que debería ser la Universidad del
futuro, algo muy adaptable a la sociedad, algo muy aplicable a resolver
problemas, práctica, y que la investigación resuelva temas
relacionados con la sociedad. Que tenga una idea de servicio desde primero
hasta que ejerzan la profesión con una mentalidad de antología.
Por eso, hemos creado el Instituto Universitario de Antología de
Ciencias Sociales de la Universidad de Villanueva, que va a tratar de
estudiar tanto el Periodismo como la Pedagogía Ética de
servicio a los demás, a la sociedad.
Este nuevo encargo me abre unos horizontes nuevamente retadores para intentar
describir ese modelo de universidad privada dentro de la universidad pública
con un enfoque clarísimamente orientado a una especialización
en ciencias sociales. Una visión de la universidad en el siglo
XXI interesante e innovador.
Ángeles Martínez Sainz
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