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EL RAYO QUE NO CESA
   
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‘Hablando de Miguel Hernández’, edición a cargo de Mª Elisa Beltrán Giner, Elda, Excmo Ayuntamiento, 2001, 176 pp.
   
Parra Pozuelo, Manuel, ‘El vulnerado silbo indestructible. Para Miguel Hernández y Manuel Molina, poetas, in memoriam’, San Vicente del Raspeig (Alicante), Editorial Club Universitario, 139 pp., Col. Albahaca.
     
             
 
 

HABLANDO DE MIGUEL HERNÁNDEZ

En esta ocasión hemos seleccionado para traer ante ustedes el libro ‘Hablando de Miguel Hernández’, (Elda, Excmo. Ayuntamiento, 2001, 176 pp). Lo hacemos por un doble motivo: el primero es reconocer lo fructífero de la arriesgada apuesta que el Colegio Público Miguel Hernández lleva realizando por la difusión de la poesía en general y de Miguel Hernández en particular desde hace más de diez años, constituyendo un referente en el ámbito nacional e internacional, también desde hace dos años, y gracias a Internet, empieza a registrar participantes de allende nuestras fronteras. El otro motivo, es animar a todos los pequeños amantes de la poesía, tanto a los que participaron en la edición de este año como a los que no lo pudieron hacer, a tomar parte en las sucesivas convocatorias del concurso ‘Gotas de poesía’, cuya andadura ha iniciado este año la Fundación Cultural Miguel Hernández con el patrocinio de Aquagest Levante S. A. con el mayor de los éxitos.

La poesía, por suerte, no se entiende ya sólo como un género literario. Puede ser –es- una ilusión, una nueva forma de entender el proceso formativo de la persona, especialmente en lo relacionado con su expresividad y su emotividad y también, y por qué no mencionarlo, con su creatividad. Por suerte, tal y como se reconoce en la salutación de este libro, también se ha conseguido algo importante: dar a conocer y compartir, motivo por el cual muchos escriben, una serie de poemas, que no son sino un cúmulo de sentimientos, de sensaciones.

El libro objeto de nuestra atención, se estructura en seis partes bien definidas. La primera, sería la salutación antes mencionada, realizada por Antonio Porpetta, que describe lo necesario de la poesía en nuestras vidas y la posibilidad de que iniciativas como éstas, sirvan de acicate para conseguir nuevos autores.

Elisa María Beltrán Giner, Directora del Colegio Público Miguel Hernández en la actualidad, formula, en segundo lugar, el capítulo dedicado a los agradecimientos, recordando cómo se inició el concurso de poesía y con qué ayudas contó y cuenta para su desarrollo.

El Catedrático de Literatura del IES Azorín de Elda cierra esta trilogía iniciática, clarificadora del interés y la importancia que para todos tiene el emprender un proyecto semejante, un proyecto en el que la poesía, en frase suya es ‘el paisaje necesario que sustenta la vida’, siendo este libro una muestra de ello y que además constituye ‘una espesura, hermosa (...) por su dispar vegetación’, encontrando latidos de vida en todas sus páginas.

La experiencia recapituladora que supone esta publicación, se va a ver también subrayada con el añadido de una serie de reseñas a modo de pequeñas pinceladas biográficas de los ganadores en las distintas categorías del concurso de poesía, en concreto 28 reseñas, que constituyen el cuarto apartado del libro.

A continuación, tenemos la recopilación de los poemas ganadores (pp. 33-98) y un poemario dedicado a Miguel Hernández escrito por los poetas ganadores del premio, contando con las ilustraciones de Miguel Ávila Herrero (pp. 99-169).

El apartado recopilatorio, nos va a permitir a pesar de la pequeña extensión del libro, disfrutar en cuanto a lo técnico, de una gran variedad. Podremos disfrutar de métricas de tipo clásico como el soneto (pp. 33, 38), la espinela (p. 48), seguidilla (p. 49), serventesio (p. 49), junto a métricas más libres y, por qué no decirlo, novedosas. En cuanto a los temas, la variedad es también manifiesta, se inicia el recorrido por esta galería de sensaciones y de emociones recordando a la madre, al padre, al amor, a la muerte, al mar que nos ve nacer, crecer..., a la tristeza, a la soledad, al amor correspondido o no..., qué se yo, son muchos y variados y todos desarrollados con una gran profundidad.

Finalmente, llegamos al poemario, también variado en su forma, que no en su fondo, pues no debemos olvidar que se centra en la figura de Miguel Hernández, en su vida, en su obra, y cada uno de los ganadores va a desarrollar un aspecto, que por lo novedoso y valiente quisiera recoger en éstas líneas.

En el primer poema, ‘Atrevimiento’, su autor se atreve a recriminar a Miguel que se sienta ‘nacido para el luto’ y no ‘Perito en lunas’ (p. 103). Otro, en ‘A Miguel Hernández, lo ve como llama de fanal y calor en la escarcha de la noche, acercando su poesía a todos (p. 107). Otros, lo ven como el maestro, el poeta entre poetas, que ha disfrutado de una sublime evolución biográfica, como ocurre con el poema ‘A Miguel Hernández’ (p. 111), o por el contrario, se habla de la pervivencia de su voz en ‘Letanía’ (p. 117), aunque también, y tal como lo hizo Miguel Hernández, ha intentado resucitarlo como si de un moderno Jesús con un Lázaro se tratase, convocándolo, dialogando con él, conjugando el verso del poeta de Orihuela con el suyo propio a modo de un diálogo. ‘Poesía para un poeta’ y ‘Arde’, son ejemplos de pervivencia de su poesía. En el primero se dice ‘Tú nunca morirás, Miguel Hernández’... (p. 127) y en el segundo ‘Arde mi corazón con tu celo’... (p. 129). Odas, sonetos tristes y otras manifestaciones ('Tan temprano’, p. 159) siguen ese homenaje perpetuo y recuerdan aspectos del genial oriolano, y siempre, con el reflejo en la página opuesta como antes mencionaba de una obra salida de los pinceles de Miguel Ávila.

Para finalizar, creo que ha quedado patente que este libro es fiel reflejo de una forma de vivir y entender la vida, y es también, a fin de cuentas, un homenaje a ese Miguel de actitudes firmes. Su ‘¡Para la libertad, sangro, lucho y pervivo!’, se podría reflejar en los versos de Elizabeth García Valverde y su ‘A nuestro poeta’ (p. 149):

‘Luchó por lo que quería,
por su esposa, por su hijo, por su vida;
luchó con el corazón herido.’

Que estas actitudes sigan emocionando y motivando a toda la comunidad educativa, padres, docentes y alumnos, y en general a todos los que quieren que el sentimiento, la poesía, vertebre su vida.

Manuel Ramón Vera Abadía

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EL VULNERADO SILBO INDESTRUCTIBLE

Afortunadamente, gracias a la Editorial Club Universitario (ECU), hoy tenemos en nuestras páginas una nueva iniciativa hernandiana, se trata del libro de Manuel Parra Pozuelo ‘El vulnerado silbo indestructible. Para Miguel Hernández y Manuel Molina, poetas, in memoriam’, (San Vicente del Raspeig (Alicante), 2003, 139 pp., Col. Albahaca), y que ha contado para su edición con la colaboración del Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Alicante, siendo el primer premio de la edición de 2002 del certamen de poesía que patrocina el Ateneo de Alicante y que está dedicado a honrar la memoria del también poeta oriolano Manuel Molina.

El autor, ha publicado varias obras, y está presente en diversas páginas de Internet de contenido poético, aunque merece destacar en estas líneas por su recurrencia un título del autor publicado el año 1993, ‘Si tanto los amé, por qué no profanarlos’, (Alicante, Instituto de Estudios Juan Gil-Albert-Aguaclara), donde va a darse una contemporaneización poética con Miguel.

Pero vayamos al libro de una vez. Iniciado éste con una serie de agradecimientos a distintos personajes de gran enjundia, como Andrés Parreño, (Ex-rector de la Universidad de Alicante), José Luis Ferris o los familiares de Miguel Hernández (Lucía Izquierdo) y Manuel Molina (Maruja Varó), mostrando también su agradecimiento a José Carlos Rovira, autor del prólogo, va a constar de un abundante apartado gráfico, dedicado, por un lado a recoger reproducciones de las cubiertas de las primeras ediciones de las obras de Miguel Hernández: ‘Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras’, ‘Perito en lunas’, ‘El rayo que no cesa’, Viento del pueblo’, ‘El hombre acecha’, ‘Cancionero y romancero de ausencias’ (edición de 1978), y ‘El labrador de más aire’, recogiendo además varios dibujos obra de Enrique Abad o Antonio Buero Vallejo entre otros, y que ya fueron publicados en 1992 con motivo de un homenaje en Almansa organizado por el recordado José Guillén García y Mariano Abad.

Tras los agradecimientos, José Carlos Rovira, en su prólogo titulado ‘Palabras para un libro’, se va a hacer eco de la personalidad de Molina, citándolo y glosándolo, sobre todo en los versos finales del libro, dedicados a recuperar la memoria del amigo fallecido. Harto dolorosos, permiten descubrir uno de los pasajes más trágicos de la historia cultural de este país, un país en el que se moría de Historia pero se sobrevivía a pesar del desánimo y el desaliento, siendo un ejemplo de esto lo ocurrido con Miguel Hernández, que contó con el concurso de la amistad de Manuel Molina para hacer que su memoria no se perdiese y que estuvo vivo en sus versos mientras fue necesario.

En cuanto al aspecto de los contenidos del libro, que consta de 27 poemas, hay que explicar antes que Manuel Parra, antes de ofrecernos cada poema, incluye para contextualizar éste, un fragmento de un poema o de una obra/carta de Miguel Hernández o de Manuel Molina (en este caso, uno dedicado en su totalidad a él y otro dedicado ex-aequo a ambos p. 125 y p. 137, respectivamente). En el caso de Miguel Hernández, casi la totalidad del libro. Podríamos distinguir además como dos partes o ejes bien diferenciados. En la primera, construida a modo de un retablillo medieval, enhebra la trayectoria vital de Miguel, iniciada en la p. 13 en ‘Preliminares’, donde recuerda ‘voy a hablar de aquel pasado/que transcurrió hace mucho, aunque no tanto (...)/ y quisiera que al verlo retratado/ se volviera a vivir aquel espanto”, y que continúa con sus inicios en el verso con Fenoll y Molina (p. 17), el pastoreo (p. 21) y los viajes a Madrid (p. 27) o su muerte (p. 59), descubriendo luego sus obras poéticas y una pieza teatral sirviéndose de su estilo en esa segunda parte antes comentada. Sí quisiéramos hacer mención de las diferencias existentes entre los poemas aparecidos aquí y los aparecidos en su ‘Si tanto los amé...’, de 1993, como el soneto de la p. 81, contextualizado por ‘El rayo que no cesa’, el cual, en el penúltimo verso, donde aparece fanal, apareció cristal, amén de otras diferencias en los signos de puntuación, o el de la página 91, dedicado a ‘Viento del pueblo’, y que en su verso 6 recoge temores por sudores o la última estrofa, totalmente nueva, y por supuesto siguen las diferencias en los signos de puntuación.

Pero vayamos, como antes anticipábamos a los contenidos del libro, a los 27 poemas que lo integran. Se estructuran de la siguiente manera: ‘Preliminares’, ‘Los silbos nacen y el de Miguel se aleja’, ‘El pastor poeta’, ‘Las tres salidas’, ‘En busca de la poesía’, ‘Josefina Manresa’, ‘Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras’, ‘Pidiendo y dejando de pedir’, ‘Precipitado en las sombras’, ‘Atraviesa su muerte’, ‘sus indelebles huellas’, ‘En torbellino de hojas y de vientos’, (todos con un poema), ‘Perito en lunas’, ‘El rayo que no cesa’ y ‘Viento del pueblo’ (con dos poemas), continúa con ‘El hombre acecha’ y ‘Cancionero y romancero de ausencias’, también con 1 poema, viene entonces ‘El labrador de más aire’ con 4 poemas y finaliza con un poema para ‘La ascensión al Parnaso’, ‘Manuel Molina’, ‘El vulnerado canto’ e ‘Indestructible silbo’.

El hernandismo, que vive los momentos previos a la convocatoria del esperado II Congreso Internacional, puede estar de enhorabuena. Las iniciativas editoriales se multiplican, proliferando iniciativas verdaderamente originales unas, y entrañables por lo que tienen de recuperación de nuestra memoria poética otras. Sólo resta animar desde aquí a las editoriales más noveles, como ECU a continuar la labor de fomento de nuestra cultura en general y del hernandismo en particular.

Manuel Ramón Vera Abadía

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  • HEMOS HABLADO CON...
   

 

- JAVIER LOSTALÉ

- JAVIER FERNÁNDEZ DEL MORAL

 

 

ENTREVISTA A JAVIER LOSTALÉ

“La poesía dignifica, ahonda y purifica la vida”

La Fundación Cultural Miguel Hernández, con motivo de los Premios Nacional e Internacional de Poesía e Internacional de Periodismo acogió durante las últimas semanas del mes de febrero a prestigiosos personajes del ámbito literario de nuestro país, tales como Javier Lostalé, quien fue entrevistado por El Eco Hernandiano.

Javier Lostalé poeta y periodista. Figura de carácter y talante abierto, sencillo, intimista y reflexivo, nace en Madrid en 1942. Estudió Derecho, aunque pronto se dedicaría a su vocación radiofónica.

Profesional de Radio Nacional de España, ha dirigido el programa cultural ‘El ojo crítico’ y en la actualidad, en esta misma emisora, dirige ‘La estación azul’, programa dedicado exclusivamente a la poesía, que nace en RNE-Radio 3 hace tres años. De esta forma RNE pretende seguir difundiendo la poesía en su línea de radio pública, fomentar su lectura, acercar a los oyentes la voz de los poetas e incrementar los archivos sonoros de la emisora.

Javier Lostalé formó parte de la antología Espejo del autor y de la muerte (1971). Es autor de los libros de poemas Jimmy, Jimmy (1976-2000); Figura en el Paseo Marítimo (1981); La rosa inclinada (1995); Hondo es el resplandor (1998-2001); y el hasta hoy inédito libro de poemas en prosa, La estación azul.

Ha obtenido los premios ‘Ondas’ y ‘Nacional de Fomento de la Lectura a través de los medios de comunicación’. Así como el Premio ‘Juan de Baños’ por su obra La rosa inclinada.

En la actualidad se encuentra realizando una antología sobre joven poesía cordobesa.

¿Qué representa para usted la figura de Miguel Hernández?
Representa una esperanza radical en el ser humano por encima de cualquier circunstancia. El sentimiento de que la poesía dignifica, ahonda y purifica la vida. Que su libertad es la libertad del ser humano, sin fronteras ideológicas ni intereses temporales. Representa un gran corazón iluminando aquello que toca.

Como poeta reconocido ¿qué opinión le merece la obra del poeta oriolano?
Miguel Hernández es uno de los grandes poetas del treinta y seis que aúna en su obra el compromiso con el rigor literario. La palabra poética fue en él la prolongación de su latido vital, de su lucha por la justicia y la libertad. El amor, la amistad, la solidaridad, son valores que de un modo carnal nos trasmite su poesía nutrida por su conocimiento de los clásicos y el espíritu del pueblo. Miguel Hernández, más allá de su final trágico y de lo que simbolizó en una época terrible de la historia de España, es un poeta que resonará permanentemente en el corazón de sus lectores, cada vez más numerosos.

El martes 18 de marzo se dio a conocer en la Fundación Miguel Hernández al galardonado del Premio Internacional de Periodismo. ¿Qué opinión le merecen los trabajos que han participado? ¿Considera que estos trabajos contribuyen a la difusión y mayor conocimiento de la vida y obra de Miguel Hernández?.
La calidad de los trabajos ha sido en general baja y su contenido en ocasiones muy discutible. ‘Perito en lunas’, el artículo de Ferrándiz ganador, es una excepción. Se trata de un texto lleno de rigor literario. En todo caso este premio ayuda a difundir la figura de Miguel Hernández, por eso debe hacerse todo lo posible para evitar que quede desierto.

¿Cómo cree que está considerado el género poético en los tiempos que corren?
Creo que cada vez hay más personas que leen poesía. Sirva de ejemplo que en las bibliotecas públicas de Barcelona uno de los autores más leídos es Vicente Aleixandre. Cada vez es también mayor el número de editoriales que apuestan por la poesía, tanto grandes como pequeñas. A todas ellas acaba ahora de unirse ‘Vandalia’, colección de poesía editada por la Fundación José Manuel Lara. La necesidad de la poesía se acentúa en un mundo en el que el pensamiento vacío, y las palabras sin significado y muchas veces vehículo de la mentira, abundan.

Como poeta que es usted, ¿considera que existe cierto eco de Miguel Hernández en su poesía?.
En mi poesía no hay ecos de Miguel Hernández. Me acompaña como lector.

En la actualidad usted se encuentra realizando junto a su compañero Ignacio Elguero el programa radiofónico ‘La estación azul’, programa dedicado a la poesía. ¿Tienen previsto realizar un espacio especial dedicado a la figura de Miguel Hernández, como han hecho con otros poetas, tales como Luis Cernuda y Rafael Alberti?.
Sin duda que alguno de los programas de ‘La estación azul’ lo dedicaremos a Miguel Hernández. ‘La estación azul’ es un programa dedicado a la poesía española del cincuenta hasta nuestros días, y sólo participan poetas vivos, pero hay algunos programas especiales en los que Miguel Hernández por derecho propio estará.

Nos gustaría que comentase su última obra, y aun inédita, La estación azul.
Mi poesía reunida ha sido publicada por la editorial Calambur bajo el título de uno de mis libros, La rosa inclinada. Recoge poemas desde 1976 hasta 2001, pertenecientes a cinco libros: Jimmy, Jimmy; Figura en el Paseo Marítimo; La rosa inclinada; Hondo es el resplandor y La estación azul, libro hasta ahora inédito. Se trata de un libro de poemas en prosa en donde trato de adentrarme en el cuerpo y alma de la verdad, el perdón, la oración, el beso, las lágrimas...Existe en él un deseo de purificación y de esencialidad.

Nos podría comentar en qué proyectos está trabajando actualmente. Y cuáles son sus planes de futuro.
En la actualidad trabajo en una antología de la última poesía cordobesa encargada por la Fundación José Manuel Lara para su colección ‘Vandalia’. Creo que Córdoba, dentro de Andalucía, es una explosión de jóvenes poetas de enorme calidad. Y espero escribir un libro de poemas, aún en germen. Quiero finalmente agradecer a la Fundación Miguel Hernández su esfuerzo no sólo por difundir la figura de Miguel Hernández, sino por crear lectores de poesía.


Verónica G. Ortiz

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ENTREVISTA A JAVIER FERNÁNDEZ DEL MORAL, MIEMBRO DEL JURADO DEL PREMIO INTERNACIONAL DE PERIODISMO MIGUEL HERNÁNDEZ 2003

“...Lo que se pide en un producto periodístico es penetrabilidad, impacto y capacidad divulgativa...”

Es licenciado en Ciencias Químicas y catedrático de Información Periodística Especializada por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Fue director de Servicios Informativos del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social (1979-1980), del Ministerio de Turismo y Comunicaciones (1980-1981), y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (1981-1982). Redactor científico y colaborador de varios medios de comunicación especializada y de información general (1978-1989). Ha participado como miembro de jurado en importantes premios, como el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y Comunicación. De entre sus numerosas publicaciones podemos mencionar ‘Modelos de Comunicación Científica para una Información Periodística Especializada’ (1983) y ‘Áreas de especialización periodística’ (1999). Forma parte de diversas asociaciones, como la ‘European Association Journalists Scientific’ y la Junta Directiva de la Asociación de Periodismo Científico de España, aunque los aspectos que más destacan al conocerle son su afabilidad y su gran carisma.

¿Qué opinión le merece este Premio Internacional de Periodismo que la Fundación Cultural Miguel Hernández promueve?
Creo que es una iniciativa obligada, y más para esta Fundación, orientada a recuperar todo lo que tenga que ver con la memoria histórica de Miguel Hernández y tratar de transmitirlo a las futuras generaciones. Los premios son un instrumento a veces menos eficaz de lo que pensamos, ya que sólo los frutos se dan dentro de unos años.

¿Cuál es el objetivo que se pretende al convocar esta serie de premios literarios?
He estado de jurado en muchos premios, desde el Premio Príncipe de Asturias, premios periodísticos, locales, etc., y me doy cuenta de que, efectivamente, cumplen una función insustituible que es incentivar, promocionar, en definitiva, que se haga lo posible porque su obra repercuta en la función que el premio ha convocado.

¿Qué características ha podido apreciar en este premio?
Creo que el Premio Internacional de Periodismo Miguel Hernández es poco conocido todavía porque se trata de la primera edición, no tiene tradición y por tanto en esta primera convocatoria ha habido pocos concursantes. Una de las cosas importantes de los premios, es que hay un cierto pudor a presentarse y se opta porque alguien lo haga en nombre de otra persona.

El premio ha de ser de impacto nacional que es lo que se echa de menos en esta convocatoria. Y también la ausencia de medios audiovisuales, informativos que tienen que recoger aspectos de la actividad de esta Fundación que inciden en la obra del poeta Miguel Hernández. Seguro que con el tiempo van a tomar una dimensión mayor.

¿Qué destacaría de las obras que usted ha examinado?
He visto que al ser la primera convocatoria no hay demasiadas obras a juzgar. Hay todavía poca participación y, precisamente, por eso, no se ha alcanzado el nivel de calidad que se alcanzará, sin duda, en futuras ediciones. Pero se apuntan, desde el punto de vista periodístico, intenciones muy positivas de divulgación sobre la figura de Miguel Hernández, y luego una cierta predisposición a utilizar el propio lenguaje hernandiano y los propios versos hernandianos para ilustrar determinadas afirmaciones o determinadas posturas literarias. Puede ser muy positivo y es obligado sentar las bases para evolucionar en un futuro.

¿En qué se basa o qué aspectos juzga un miembro del jurado?
Quiero incidir en que, los que tenemos que juzgar el premio periodístico, no juzgamos tanto la calidad literaria, que también, pero no es lo más importante, sino lo que se pide en un producto periodístico es penetrabilidad, impacto, su capacidad divulgativa. En este caso, su capacidad de llevar la figura de Miguel Hernández y la actividad de la Fundación a amplias capas de la sociedad. Esto es lo que, fundamentalmente, se debe medir en un premio periodístico.

¿Cree que va a tener repercusión internacional este concurso organizado por la Fundación Cultural Miguel Hernández?
Yo creo que sí, sinceramente, todo premio tiene que tener repercusión antes de editarse. En definitiva, se busca la repercusión con la convocatoria para que los que van a optar al premio divulguen los temas que queremos que se divulguen. Y luego también hay una labor propia de toda la Fundación, de la institución que pone en marcha un premio, que es la estrategia de comunicación de ese premio. No tendría mucho sentido organizar un premio sin que hubiera junto a él una estrategia de comunicación que permita dar a conocer esta actividad que siempre se persigue con el premio. Esa es una labor, estoy seguro, que en esta Fundación se profesionalizará, porque las personas que están a cargo de ella son personas con una sensibilidad especial hacia el periodismo y hacia la divulgación.

Después de visitar la Casa Museo y la Exposición sobre Miguel Hernández que se encuentra en la Fundación, ¿qué impresión le han provocado estas visitas?
La verdad es que me ha impresionado mucho, y muy positivamente. Me he sentido subyugado porque conoces al poeta, has participado de su poesía, de su sentimiento, te has metido en su interioridad, y cuando llegas a lo que fue físicamente su entorno, a lo que, de alguna manera, alentó aquellos versos que tanto impresionaron a tantas personas, pues realmente es estremecedor.

He visto revivir sentimientos muy profundos que tuve cuando leía a Miguel Hernández y verlos reflejados en su vida, su obra, su entorno próximo, su huerto, su cama, su higuera, todo lo que han sido de alguna manera los primeros pálpitos del entorno físico de Miguel Hernández que influyeron en él.

Sinceramente, ha sido una experiencia que tendrá para mí, sin duda, una gran vigencia a lo largo del tiempo, no es algo epidérmico, que uno pasa como en otras actividades que haces en la vida, sino que forma parte de cosas íntimas, de sentimientos íntimos, que has sentido leyendo la poesía de Miguel Hernández.


¿Qué opinión le merece la labor de la Fundación hacia el entorno de la Casa Museo?
La labor de la Fundación me parece encomiable, porque no es nada remilgado, nada artificioso, no se ha hecho algo distante. La gente puede entrar y participar y se ha respetado con una extraordinaria pulcritud todo lo que era el entorno original, no se ha hecho más que adecentar, limpiar y poner a disposición de los visitantes este entorno. Es una labor espléndida la que he tenido oportunidad de ver gratamente acompañado. Ha sido sin duda una experiencia magnífica para mí personalmente, y para toda mi interioridad literaria.

¿Cuál es el proyecto que tiene entre manos ahora mismo?
Yo estoy dedicado ahora mismo, fundamentalmente, a la Universidad, por eso cuando he firmado en el Libro de Visitas de la Casa Museo, he querido dejar constancia de que es la Universidad la que viene a asomarse a la poesía. Mi proyecto es seguir en la Universidad, tengo todavía unos cuantos años de cátedra por delante y trataré de hacerlo lo mejor posible, de investigar, de publicar, de atender a los alumnos, ése es mi proyecto fundamental.

Y por otra parte el Rector me ha encomendado la dirección académica de un centro adscrito a la Complutense, como es la Universidad Villanueva en Madrid. Es una labor que me llena de ilusión.

¿Qué características especiales tiene esta nueva Universidad?
Es una Universidad joven con mucho empuje, orientada y especializada en las Ciencias Sociales, por tanto, innovadora. Hemos querido describir un producto poco convencional, no es una universidad más, sino que está dirigida a lo que debería ser la Universidad del futuro, algo muy adaptable a la sociedad, algo muy aplicable a resolver problemas, práctica, y que la investigación resuelva temas relacionados con la sociedad. Que tenga una idea de servicio desde primero hasta que ejerzan la profesión con una mentalidad de antología. Por eso, hemos creado el Instituto Universitario de Antología de Ciencias Sociales de la Universidad de Villanueva, que va a tratar de estudiar tanto el Periodismo como la Pedagogía Ética de servicio a los demás, a la sociedad.

Este nuevo encargo me abre unos horizontes nuevamente retadores para intentar describir ese modelo de universidad privada dentro de la universidad pública con un enfoque clarísimamente orientado a una especialización en ciencias sociales. Una visión de la universidad en el siglo XXI interesante e innovador.


Ángeles Martínez Sainz

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el rayo que no cesa