ENTREVISTA
A EDUARDO GALEANO
“Trato
de violar alegremente las fronteras que otros han dibujado para separar
a los diversos géneros literarios”

Eduardo
Hughes Galeano, nació en Montevideo (Uruguay) en 1940. Ha desempeñado
multitud de oficios, iniciándose en el periodismo a los 14 años.
Colaborador, redactor jefe y fundador de distintos diarios, estuvo exiliado
en Argentina y España desde 1973 a 1985. Peregrino por los caminos
de América, es autor de diversos libros, traducidos a más
de 20 lenguas, como Memorias del fuego I, II y III, El libro de los abrazos
o Crónicas latinoamericanas y ha recibido premios como ‘Casa
de las Américas’ en las ediciones de 1975 y 1978 y el que
anualmente entrega la Fundación Lannan (Santa Fe, USA) en 1999
a la libertad cultural.
Usted
ha hablado en algún momento de la memoria como una catapulta hacia
el futuro, como un puerto de salida. ¿No cree que puede convertirse
en estos tiempos que vivimos en algo peligroso en manos de los nacionalismos?
Bueno, todo es peligroso, vivir es peligroso, y por lo tanto, la memoria,
cuando es una memoria viva, invita a vivir... es peligrosa también...pero...creo
que vale la pena, siempre y cuando la memoria nos invite a vivir, ¿no?.
Sea como yo decía...en este... texto, un puerto de partida, no
de llegada, no un lugar para instalarse y quedarse idealizando el pasado,
sino... algo que te ayude a navegar.
Y
evolucionar
Evolucionar.
A
usted, por lo prolífico de su producción, hemos deducido
que le encanta narrar y que lo considera muchas veces como un intercambio.
¿Considera que en sus libros hay también algo de autorretrato?
Sí, eh... la verdad es que yo muy prolífico no soy, porque
escribir cada libro me cuesta mucho. Pero trabajo muchísimo, y
rompo, reescribo... eh... quemo... ¡qué sé yo!. La
verdad, es que... a medida que va pasando el tiempo, en lugar de que la
tarea sea más fácil, sea como mucho más difícil,
porque el nivel de inteligencia es mayor...l y uno... pasarse la noche
entera atormentado porque ha puesto el adjetivo que no debía o...
y sobre todo, por el pánico a las palabras que sobran, que es lo
que desde siempre me... me acosó, la idea de que... los textos
puedan sobrar palabras, de que... de que en vez de ser pura carne, puro
hueso, hay demasiada grasa allí. Entonces, uno escribe cortando
y cortando, y... Es decir, lo más con menos, pero además,
este de decir lo más con menos, ser muy riguroso a la hora de decir
las palabras que merecen estar, ¿no?, y de sacrificar las que no
son dignas de estar, es decir, las que no son mejores que el silencio.

Algunos
de sus poemas, han sido cantados por artistas como Joan Manuel Serrat;
sus textos periodísticos, han aparecido en algunos de los mejores
diarios del planeta y sus narraciones han experimentado también
una gran difusión. Realmente, ¿le queda todavía algún
campo en el que probar suerte?
Sí, lo que pasa es que yo, siempre lo que hago es una cosa que
trata de estar fuera de los géneros, ¿no?, que no sé
muy bien qué es. En realidad, nunca he cometido un solo poema en
el sentido clásico de lo que sería la estructura poética
de un texto, un verso...jamás escribí un verso. Pero, bueno...
trato de violar alegremente las fronteras que... otros han dibujado para
separar a los diversos géneros literarios y... me encanta... practicas
las artes del contrabando, de un género al otro y... violar la
frontera, burlarme de los guardias aduaneros... de todo ese mundo académico
que custodia los límites, y que nos dice ¡hasta aquí
he llegado!, porque ahí empieza el testimonio, la crónica
y esto es novela, o esto es poesía o canto, o no sé qué...
estas cosas que han inventado para... rompernos todavía un poquito
más... sí, porque yo creo que nosotros padecemos en el mundo
de hoy una cultura del desvínculo, que rompe todo lo que toca,
y que entonces, el desafío del que escribe, o... en fin, intenta
hacerlo, es este... juntar los pedacitos... juntar los pedacitos, tratar
de... de vincular lo que está desvinculado, la realidad y su memoria,
p.ej: que tú me has preguntado por la memoria, que están
completamente divorciados, el pasado, condenado a ... prisión en
los museos, pero desvinculado de la vida cotidiana... de la gente y con...
y... la realidad y sus espejos... Esto que llaman los medios masivos de
comunicación... que en realidad desinforman y manipulan, y entonces
la pobre realidad se supone que eso son sus espejos, pero esos espejos
traicionan la cara.
La
ironía de que informan pero desinforman...
Seguro... educan y deseducan, todos. Entonces hay... también el
desencuentro, el divorcio entre el yo y el nosotros, o sea, entre la vida
de cada uno y su protección a los demás... Hoy por hoy están
tan lastimados ¿no? Los vínculos solidarios. Están
muy lastimados o muy rotos. En fin, como que yo creo que es una tarea
de integración, bueno, pues eso aplicado al mundo concreto de las
letras...l Yo en cuanto a lo de los géneros, no me lo cero, porque
no me gusta que me pongan una etiqueta en la frente, y ... en el S. XX
y lo que va del XXI se especializan en embotellarnos, en meternos a cada
uno una etiqueta. Es un modo de controlarnos y de tenernos bien presos.
Yo creo que escribir es una aventura de la vida total. Por lo tanto, uno
hace cosas que, por lo mismo pueden ser clasificados, pero siempre están
la tentación, la tentación profesional, hay mucha gente
que vive de eso... a la menor distracción te clavan a la pared
como si fueras una pobre mariposa.
Alguno
ha visto en Usted la polémica, se ha dicho incluso que es una voz
que va contra la corriente, desenmascarados la realidad. ¿No se
ha visto alguna vez como un Quijote en éste mundo tecnificado y
muchas veces poco auténtico?
No, yo no... para nada. No. La verdad es que me encantaría. Me
encantaría ser un loco con tanta grandeza, pero me parece que soy
loquito, no más.
La
originalidad y la concisión presiden sus obras. Usted incluso ha
mencionado en alguna ocasión que utiliza el hacha escribiendo,
configurando unos textos verdaderamente originales. ¿Le molestaría
que se le comparase con la tendencia literaria española que inauguró
Ramón G
Gómez de la Serna y sus “greguerías”?
No, incluso a mí me... me gusta mucho todavía leerlo, aunque...
ya hace años que no.. que no lo frecuento, pero en una época
me encantaba leer las greguerías. Este... lo mismo toda una tradición
literaria realmente juega con la paradoja... o sea, para retratar el mundo
al revés o par permitir vislumbrar lo que el mundo es y lo que
el mundo esconde. Bueno, pues uno juega ahí con ideas, como los
solos de la noche, o los nacimientos de la muerte, y sí ¿no?.
Ese, ese mundo de la paradoja incesante que corresponde a toda una tradición
de muchos escritores que han... trabajado en esa dirección y...
bueno, a mí me sale, no por... influencia directa, sino porque
la realidad me lo dice, ¿verdad’. Que el mundo está
lleno de fuegos fríos, por ejemplo.
Usted,
que es un asiduo colaborador de diarios de gran prestigio, ¿cómo
definiría el periodismo bien ejercido?, ¿puede llegar a
ser buena literatura?
El periodismo bien ejercido.. y el mal ejercido también... El periodismo,
es una forma de la literatura. La literatura es el conjunto de los mensajes
escritos que una sociedad genera, sea cual fuere la forma que esos mensajes
tiene. Sea cual fuere la forma, puede ser libro, artículo, canción,
o lo que sea, guiones o lo que sea... Todo lo que sea mensaje escrito...
también esas frases que se leen en las paredes de las ciudades,
con literatura, porque son mensajes escritor, y yo soy un gran lector
de los graffitis, que suelen ser muy sabios, muy decidores, son una especie
de imprenta de los pobres, donde cualquiera puede expresarse, ¿no?.
Pero también hay como un tradición elitista que obliga a
... separar el centro de los suburbios, y el altar mayor de las capillitas
menores, y entonces eh... se ha aceptado como si fuera cierto, que el
periodismo pertenece a los bajos fondos de la literatura, y que en el
altar resplandece como un objeto siempre sagrado y digno de reverencia,
el libro. Yo me dedico a hacer libros, y en mucho menor medida, escribo
artículos, pero no me creo el cuento de que un libro es sagrado:
un libro puede ser una perfecta mierda. El hecho de ser libro no lo salva.
No, lo sacraliza a los ojos de los tontos que se creen ese mito falso,
pero no es verdad y además muchas de esas glorias, son gloria comerciales,
efímeras, que se las lleva el viento en un ratito, ¿no?.
Pero en todo caso, la mayor o menor calidad de un texto, o su mayor o
menor capacidad de comunicación... esto de la palabra que se propone
como la comunicación con otros... eso no depende de que sea libro
o de que sea artículo. Buena parte de la mejor producción
literaria latinoamericana, se dio a través de periódicos,
como es el caso de José Martí, como es el caso de Carlos
Quijano, de Rodolfo Walsh, “El argentino”... Rodolfo Walsh
fue el mejor escritor de su generación. Lo mataron cuando la dictadura
militar. Murió todavía joven y... en fin, era un hombre
inmenso, de altísimo talento, y... la mayor parte de su producción,
fue producción periodística, y a él nunca se le ocurrió
pensar que cuando hacía periodismo se rebajaba. Entonces, bueno,
simplemente se trata de recuperar la palabra escrita en la forma que tenga.
El periodismo tiene urgencia a veces y es enemiga de la calidad, pero
también puede uno irse manejando y ver, cual es la forma más
adecuada para la expresión de un mensaje en un momento determinado,
de acuerdo con las circunstancias... Pero no... yo no acepto en principio
ningún tipo de categorías en eso, ¿verdad?. Y...
mucho menos esta idea de que el libro por ser libro, ya tiene un prestigio
de antemano conquistado como objeto mágico de la cultura occidental.
Eso... hay libros buenos, malos, hay libros que te multiplican el alma
y otros que ni fu ni fa, que los lees como si nada, que no te dejan nada,
que no te cambian ni un poquito entonces...

¿De
dónde extrae su inspiración para conseguir historias tan
sorprendentes y originales como las suyas?
Yo creo que para que no... la primera... la primera condición de
quien... de quien quiera no ser mudo, para no ser mudo, hay que empezar
por no ser sordo, o sea, para poder decir hay que ser capaz de escuchar,
por eso tenemos dos orejas y una sola boca, y.. bueno, yo... todo lo que
viene, viene de... de lo que voy viviendo, escuchando, cosas que uno recoge,
sí, este..., la verdad es que la realidad es un señora infinitamente
más mágica, más rica y más loca de lo que
la gente supone, y la vida cotidiana, aparentemente gris, opaca, esas
rutinas de la vida cotidiana, pues están también llenas
de magia y de locura, simplemente se trata de..., de verlas, de tener
ojo para verlas, y estamos bastante ciegos de la realidad, porque está
muy enmascarada la pobre, pero no es culpa de ella.
¿Qué
opinión le merecen las fundaciones como protectoras de la memoria
cultural universal y más concretamente, la Fundación Cultural
Miguel Hernández?
La esta..., la miguel Hernández, bueno por lo que he visto, me
parece grande lo que han hecho, de otras no... no puedo hablar porque
hay fundaciones y fundaciones... Es como todo en la vida, ¿no?,
depende... en este caso, por lo que he visto, me parece estupendo que
se haya hecho el trabajo que se ha hecho y que..., y que estén
perpetuando una memoria viva de Miguel. Lo que hablábamos antes
de cuando la memoria está viva de verdad, y cuando es nada más
que un... objeto petrificado en un mueso, ¿no?. Y esto me parece
que es una manera muy viva de... de reencarnarlo para que la gente joven
pueda reconocerse en él, en las palabras que dejó... Porque
para mí lo más importante en esta historia, es que yo pertenezco
a una generación de escritores latinoamericanos, he... profundamente
marcada por la influencia de escritores españoles que en España
no tuvieron ninguna influencia, o la tuvieron muy poca, porque el franquismo
se ocupó de encarcelarlos, fusilarlos, exiliarlos o silenciarlos.
Entonces, los escritores españoles de mi generación, cuando
yo vine al exilio en Cataluña, me... sorprendió, pero aunque
en realidad era una cosa de sentido común, que uno podía
haberla... perfectamente haberla... presentido, ¿no?, pero me...
me impresionaba mucho que los que nos habían marcado a nosotros,
estaban ausentes de ellos, no por ninguna... buena o mala voluntad, de
esa gente, de esos españoles de mis tiempos, de los equivalente,
sino porque bueno, las circunstancias hicieron que fuera así, todos
esos largos años, de... de oscuridad, de silencio obligatorio,
de obligatoria mentira, bueno, pues hicieron que... que España
se desconociera a sí misma durante mucho tiempo, y se dio esa paradoja
de Miguel Hernández, y otros grandes poetas como él, influyeron
mucho más a los latinoamericanos que a los españoles, y
es una memoria que España está recuperando ahora, y a mi
me gustó mucho, me pareció muy estimulante saber que ahora
se está recuperando la memoria perdida de la República y
de lo que fue la Guerra Civil, que era como una cosa tabú, un período
sangriento, triste, en fin, que más valía olvidar porque
iba a ser fuente de rencores y... y que no había por qué
andar este... arañando eso que es parte de la memoria colectiva
de las... de las muchas Españas que España contiene, y que
contiene muchas voces, muchas campanas, pero bueno, recuperarla como memoria
viva, que si no... este... este país de países va a seguir
estando amputado, amputado de una parte fundamental de sus hechos, y lo
de la poesía, es también así, entonces, la verdad
es que nosotros, los escritores de mi generación en América
Latina, somos en gran medida hijos de Miguel, y bueno, esto es para mí
muy... emocionante, poder estar acá y seguir sus pasos.
No
sé si Usted ha estado en la cárcel
No, estuve pero muy poquito. Unos días no más. No, si estuve...
pero fue un período de unos días.
¿Le
marcó?
No, porque fue muy corto, lo que me marcó fue la situación
de los otros, no, de la gente que yo veía, en esos pocos días,
lo mal que la pasaba y los torturados que bajaban por unas escaleras...
en fin... y toda la situación de tanta gente que ha estado... presa
en la prisión o presa en la casa. Hay maneras y maneras de estar
preso.
¿Cambió
su vida y la visión de su vida?
El hecho de estar preso esos días, no, para nada. No, no cambió
nada, en parte porque fue una experiencia afortunadamente fugaz, pero
además el problema de que en ese momento el que no estaba preso
en la cárcel estaba preso fuera de ella, porque... en Uruguay,
con la dictadura militar era un país condenado a... vivir callando
o a sobrevivir mintiendo, entonces era un país prisionero.
Ángeles
Martínez Sainz
Manuel Ramón Vera Abadía
|