Página Principal

 

JACINTO-LUIS GUEREÑA SEGGIARO

HOMENAJE: RAMÓN GAYA

 

 

 

JACINTO-LUIS GUEREÑA SEGGIARO

 

Jacinto Luis Guereña Seggiaro nació en la ciudad argentina de Cañada de Gómez el 3 de agosto de 1915.

Jacinto Luis era hijo de padres españoles de origen vasco y, aunque nació en Argentina, su infancia transcurrió entre Marruecos y España, asentándose en la capital desde 1931.

Comenzó sus estudios en la Escuela Normal de Magisterio nº 2 de Madrid.
Su formación académica acabó con el estallido de la guerra civil española.
Durante la contienda formó parte de la 40 Brigada Mixta y se ocupó de la Unidad Krupskaia de la FUE.

Además ocupó el cargo de responsable cultural de la octava división de las Milicias de la Cultura y oficial de Ingenieros de Transmisiones del Ejercito del Ebro.

Como gran cantidad de españoles de la época, Jacinto Luis Guereña sufrió el exilio. El 9 de febrero de 1939 pasa la frontera francesa, viéndose obligado a transitar por distintos campos de concentración del país vecino, como Saint-Cyprien, Argeles sur mer, Barcarés y Gurs.

En 1942 contrajo matrimonio con la maestra francesa Angele Mercier, con la que tuvo dos hijos.

Jacinto Luis Guereña supo adaptarse a su nueva vida en Francia, donde formó una familia y desarrollo su carrera profesional.

Sus visitas a España se redujeron a estancias vacacionales a partir de 1959, año en el que consiguió su primer salvoconducto para poder cruzar la frontera.

En cuanto a su vida profesional, cabe decir que se dedicó a la docencia.
Impartió clases en la Ecole des Roches desde 1940 hasta 1950.

Posteriormente formó parte del profesorado de la Ecole Normale de Pau. Y finalmente ejerció la docencia en distintos institutos de Toulon, ciudad en la que permaneció hasta su jubilación.

Al margen de la enseñanza, la labor de Jacinto Luis Guereña fue muy fecunda, ejerció como traductor, periodista, poeta, escritor...

También participó en coloquios en Francia y España y fue ponente en numerosas conferencias celebradas en distintas universidades.

Jacinto Luis Guereña fue un gran admirador y estudioso de Miguel Hernández, aspecto que dejó patente en su obra.
En 1967 publicó su primer libro dedicado a Miguel Hernández. La obra editada por Taurus vio la luz bajo el nombre de “Poesías de Miguel Hernández”.

De 1975 es el libro “Poesía de Miguel Hernández comentada por Jacinto Luis Guereña”, editado por Bitácora.

En 1978 publicó “Miguel Hernández: biografía ilustrada”, obra que sería reeditada en el año 1983 en una versión más asequible con la intención de hacerla llegar a un mayor número de lectores.

En junio de 1982 publicó una reseña sobre el libro “Teatro de Miguel Hernández”, escrito por Mariano de Paco y Francisco Javier Díez de Revenga. Esta reseña fue publicada en “Prensa Internacional y Diplomática”.

Además de la obra literaria, es autor de numerosos artículos entre los que destacamos:

- “Entronque de Miguel Hernández y Paúl Elouard”, publicado en los números 248 y 249 de la revista “Cuadernos Hispanoamericanos”, de agosto y septiembre de 1970.
- “De mi recuerdo miguelhernandiano”, publicado en la revista “Litoral” en 1978 (nos 73-75).
- “Correspondencia miguelhernandiana”, publicado en el número 347 de mayo de 1979 en Cuadernos Hispanoamericanos.
- “El fuego miguelhernandiano”, articulo publicado en las Actas del I Congreso Internacional de Miguel Hernández en 1993.
- “Semillero Miguelhernandiano”, publicado en el número 9 de la revista Silbos en 1995.

Su obra se puede ampliar además con numerosas colaboraciones en antologías poéticas, tanto francesas como españolas, y con la realización de poemas en ambos idiomas.

Finalmente podemos destacar su labor como director y fundador al frente de la revista “Meduse”, que empezó a publicarse en 1945 y de la cual tan solo se imprimieron cinco números.

La vida y obra de Jacinto Luis Guereña están marcadas por la guerra civil, el exilio y su amor por España y por la poesía.


Al mantener intacto el lado apasionado y doloroso de España, comparte con gran fraternidad con los que han luchado hasta el final para la libertad de la España republicana.

Estos ideales españoles, ideales de libertad asesinada, le han conducido a sentirse inmensamente atraído por la poesía y la persona de Miguel Hernández.

En la España franquista de los años 60 había pocos trabajos publicados sobre él y Jacinto Luis Guereña ha sido uno de los primeros en el estudio y la investigación sobre la vida y la obra de Miguel Hernández, siempre con un criterio no erudito sino muy cordial, intentando acercar la figura del poeta desde la experiencia personal del dolor y de la plenitud vital, completa. Es por ello que sus trabajos hernandianos destacan por este original y personal punto de vista.


Mariló Ávila
Goretti Aldeguer

 


 




Subir



HOMENAJE

RAMÓN GAYA

Pintor y escritor español que nació en Huerto del Conde (Murcia), el 10 de octubre de 1910. Dejó el colegio con tan sólo diez años para dedicarse por entero a la pintura, mundo en el que lo introdujo su padre, litógrafo de profesión.

Expondría por primera vez, en su ciudad natal, con sólo diez años, en el Círculo de Bellas Artes, en una exposición colectiva regional. Desde muy joven se pone en contacto con la pintura impresionista y las vanguardias que se desarrollan en París, gracias a pintores ingleses que traían reproducciones de allí, de Picasso, Braque y Matisse.

En 1926 llega a Murcia el poeta Jorge Guillén, que funda con Juan Guerrero Ruiz la revista Verso y Prosa, en la que participarían muchos escritores de la llamada Generación del 27, como Lorca, Alberti, Aleixandre, Altolaguirre o Cernuda, entre otros, además del propio Gaya, quien colaboró con ilustraciones y escritos.

Dos años después, viaja por primera vez a París con una beca del Ayuntamiento de Murcia, y expone en una de las galerías más importantes del momento: “Les Quatre Chemins”, junto a Pedro Flores, Luis Garay y Darsic Japp.

La visión directa de las vanguardias (cubismo y surrealismo principalmente), que tanto le habían apasionado, le resulta decepcionante, por la artificialidad pictórica que había tomado. Su mirada a partir de ese momento se vuelve hacia las obras de Tiziano, Rembrandt, Rubens y Velázquez, que se convierten en sus referencias pictóricas fundamentales. Especialmente Velázquez, que influirá mucho en su obra y en su vida. En el Museo del Prado encontrará a quienes iban a ser sus referencias pictóricas y sus maestros a lo largo de setenta años.

Cuando murió su madre, en 1933, Gaya regresó a Madrid y colaboró en el proyecto de instrucción popular conocido como Museo del Pueblo o Museo Circulante, dentro de las Misiones Pedagógicas, un proyecto de instrucción popular. Fue una de las iniciativas socio culturales de mayor trascendencia del nuevo Gobierno, con la que recorrió España junto a Rafael Dieste, Luis Cernuda y Antonio Sánchez Barbudo, para llevar el arte hasta los pueblos más lejanos de la geografía nacional. Su contribución consistió en hacer las copias de La Infanta Margarita (Velázquez), Jacob (Rivera) y Los fusilamientos del Dos de mayo (Goya). Este mismo año aparecieron publicados sus primeros artículos sobre arte en el diario Luz.

Como muchos intelectuales, estuvo desde el primer momento al servicio de la República, que le destacó en los frentes literarios y artísticos, y participó de manera muy activa, como único viñetista, en la mítica revista valenciana Hora de España. De su talante humano pueden ofrecernos algunas referencias datos como su amistad y colaboración con intelectuales como Juan Ramón Jiménez, José Bergamín, Rosa Chacel, Luís Cernuda, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre o María Zambrano, con la que tuvo una profunda amistad. Construye, en paralelo a su obra pictórica, una obra de escritor y participa en empresas fundamentales en la cultura española de este momento, como en la revista Litoral o en la compañía teatral lorquiana La Barraca.

Con motivo del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, organizado por la revista Hora de España, inaugurado en Valencia el 4 de julio de 1937 por el Dr. Negrín, se leyó la Ponencia Colectiva, que sería firmada entre otros por Ramón Gaya y Miguel Hernández.

En plena contienda obtiene el primer premio de pintura en los Concursos Nacionales con la obra Espanto. Bombardeo en Almería, que expondría más tarde en la capital francesa junto a Palabras a los muertos en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París.

La guerra civil supuso para él, como para toda su generación, una interrupción dramática en su vida, con el agravante de la muerte de su mujer, Fe Sanz, con quien se había casado en 1935, y la cual falleció a causa de los bombardeos cuando se encontraban en Figueras a punto de coger un tren para salir del país, en 1939. Posteriormente estuvo encarcelado en un campo de concentración en Francia.

Todo esto le llevó a un solitario exilio mexicano, donde estuvo catorce años y donde colaboró en diversas revistas literarias. Creó sus célebres Homenajes, en los que sus amados maestros Tiziano, Velázquez, Picasso, Van Gogh, Rembrandt o Hokusai tienen un papel explícito en muchas de sus pinturas y, sobre todo, se encontró a sí mismo, al pintor que acabaría siendo el resto de su vida. En ese México de posguerra, Gaya deambulaba muy al margen de la cultura oficial dominante.

Aunque la obra realizada en México es la menos conocida en España, es quizás su mejor periodo, donde explosiona con todos los elementos inconfundiblemente suyos. En este país se enfrentó con Diego Rivera, mientras se relacionaba con escritores como Octavio Paz o Xavier Villaurrutia.

En 1956 se marcha a Roma. Allí llevará una vida solitaria y apartada, compartida durante unos pocos años con la amistad de María Zambrano, del escultor Giacomo Manzú o de la escritora Elena Croce. Para él, Venecia era la capital de la pintura. Italia le sirvió de puente hacia su país natal, realizando visitas cada vez más frecuentes, primero en Barcelona y luego en Valencia, donde se instalaría finalmente, y donde conocerá a la que será su segunda mujer, Isabel Verdejo.

En 1960, animado por sus amigos, realiza una exposición en la madrileña Galería Mayer que pasa casi inadvertida. Estos son años de intenso trabajo como pintor y escritor, de los que datan dos de sus libros más importantes: El sentimiento de la pintura (1960) y Velázquez, pájaro solitario (1969).

Fue amigo del escritor Jorge Guillén, como se ha comentado, y de buena parte de la Generación del 27, con los que compartió el camino de la tradición y un cierto rechazo a la vertiente superficial de la modernidad. Gaya, apasionado de la obra de Velázquez, se consideró asimismo un artista desarraigado y nunca siguió los dictados de la moda.

En 1974 Ramón Gaya participa en la exposición titulada Orígenes de la vanguardia española: 1920-1936, aportando varias obras de los años 1927 y 1928, en la Galería Multitud de Madrid. Más tarde, tendrá lugar otra en Murcia que coincidirá con la publicación del libro Homenaje a Ramón Gaya, y con el nombramiento como Hijo Predilecto de la Ciudad de Murcia.

Con motivo de su 70 cumpleaños la murciana Galería Chys organiza una exposición antológica sobre su extensa trayectoria.

En 1981 visitó México con su segunda mujer, Isabel Verdejo, y desde 1984, sin cerrar sus estudios de Roma y de Valencia, se va a vivir a Madrid, viajando de Madrid a París, de París a Roma y de Roma a Valencia o Murcia.

Durante los años 80 y 90 se suceden los premios y reconocimientos, así como las exposiciones antológicas. Una de ellas será organizada por la Generalitat Valenciana en 1984, en el Museo de Bellas Artes de San Pío V de Valencia. En 1985, el Ministerio de Cultura le concede la Medalla de Oro a las Bellas Artes como reconocimiento al trabajo y a la trayectoria plástica de un artista singular.

También recibirá reconocimientos del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid en 1989 y en el año 2000 del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), que celebró una exposición en la que se presentó una amplia retrospectiva de su obra y la influencia que sobre ella han tenido las ciudades en las que ha vivido.

En 1990, inaugura en Murcia el Museo "Ramón Gaya", en el que se pueden ver además de un importante conjunto de su obra, una selección de pinturas de otros artistas vinculados a él. En 1997 recibe del Ministerio de Cultura el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 1999 fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Murcia.

En 1998 protagonizó la exposición Temas y homenajes de la pintura en el museo que lleva su nombre en Murcia, participa también en De Picasso a Dalí: las raíces de la vanguardia española (1907-1932), con motivo de la Expo’92, y en Imágenes para una generación poética (1918-1927-1936), organizada por la Comunidad de Madrid.

En el año 2002 recibió el Premio Velázquez, gracias al cual el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía hizo una de las exposiciones retrospectivas más importantes, entre el 29 de abril y el 25 de agosto de 2003.

El 15 de octubre de 2005, a los 95 años, fallece Ramón Gaya, en su domicilio de Valencia.

Goretti Aldeguer Tomás
Mariló Ávila Bernabeu

Subir

 
otros autores