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DICCIONARIO HERNANDIANO |
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“NUESTRA
JUVENTUD NO MUERE” |
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Caído sí, no muertos, ya postrados titanes, están los hombres de resuelto pecho sobre las más gloriosas sepulturas: las eras de las hierba y los panes, el frondoso barbecho, las trincheras oscuras. Siempre
serán famosas Han
muerto como mueren los leones: Héroes
a borbotones, Una
gota de pura valentía Bajo
el gran resplandor de un mediodía No
hay nada negro en estas muertes claras. BIBLIOGRAFÍA 1. “Vocabulario de la obra poética de Miguel Hernández” (Universidad de Salamanca, 1992), de Marcela López Hernández. Es la única obra conocida que busca un vocabulario clave en la obra poética de Miguel Hernández, dándole un significado contextualizado en sus versos, que nos servirán como símbolos del enigma del autor. 2. Miguel Hernández, “Obra poética completa” (edición de Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia, Madrid, Zero Zyx, noviembre 1976), es el libro utilizado en la obra de López Hernández. La forma en la que los localiza consta de referencia de la página en la que aparece la palabra y un número refiriéndose al verso que lo contiene, contando los versos desde el primero que aparece en la página. 3. “Obra completa I”, de Miguel Hernández (Madrid, Espasa Calpe, 1992). La utilizamos como referencia, debido a su extendido uso en estudios y consultas. Hemos aprovechado esta obra para ubicar el vocabulario poético en los poemas del autor, contando los versos desde el primero del poema en cuestión. ANÁLISIS DEL POEMA Poema publicado en Ahora (1-I-1937). El primer verso, junto a su carácter de término extendidísimo (también en el bando nacional), tiene su paralelismo en esta escena de “Pastor de la muerte” (acto II, cuadro1º, escena 1ª); Fusilero1º: //Ahí está la muerte!/ (se inquieta)/ Cubano: /¡Calla!/ No ha muerto nadie: ha caído/. (Pág.1851,tomo II “Obra completa” (1992). En “Viento del pueblo” (en la primera edición, de Valencia, 1937, es el 7º poema, pp.51-52). La atención dentro de dicho libro, al principio del mismo, lo convierte en muy relevante. Entre algunos elementos característicos positivos, mencionamos la música, claridad, alegría, etc., frente a otros negativos que denotan y connotan tristeza, oscuridad, claudicación, etc. El poema fue publicado en los momentos más críticos de la guerra civil. Con un tono declamativo, anima a las tropas a seguir luchando, y construye el poema a base de dicotomías: “Valentía-cobarde”, “claros-tenebrosos”, “negros-claros”, que ofrece un mundo lleno de contrastes, no exento de cierto maniqueísmo. Ciertos vocablos aparecen, insistentes, en el poema, reflejo también de constantes reiterativas en este periodo; preponderancia de la juventud y del ánimo esperanzado en un mundo mejor, sin imposiciones ni coacciones, donde la vida, en sus múltiples manifestaciones (la tierra, el sol, el cielo, etc.) derrota a la muerte y acólitos (fascismo, dictadura, oscuridad, etc.). Este poema sobresale porque, al estar dirigido a milicianos de procedencia campesina, emplea vocablos de origen rural, para que sean comprendidos, y, además, con significativos valores arquetípicos que enriquecen la obra. 1. MUERTOS. Adj. Que está sin vida (DRAE). En la cosmovisión poética hernandiana, la muerte adquiere una gran relevancia ya que la vida, la muerte y el amor son los tres elementos que sustentan el armazón creativo de Hernández. Durante la guerra civil la muerte está presente en todos los órdenes de la vida, es por ello que se crea una mística, compartida por todos los creadores (escritores, artistas, escultores, etc.) en la que predomina la muerte, pero bajo un aspecto fructífero, no estéril: la muerte de quienes luchan por algo que merece la pena. En todo caso, desde los inicios poéticos de Hernández la muerte está presente y forma parte del ciclo natural de la vida. El contacto con la naturaleza le hace ver que la muerte no es el final de nada sino el inicio de otro camino. Cuando conozca la experiencia del amor, la muerte será identificada con el dolor de amar. En sus poesías finales, la muerte se nos muestra como última parada, despedida de sus familiares.
2.RAYOS. Sensación
de dolor aguda y pasajera. Dolor constante. Amargura. Inspiración.
(DUE)
3.BOCA. Agujero o abertura que pone en comunicación el interior de algo y el exterior. La boca como parte del cuerpo humano que puede expresar diversos estados anímicos y afectivos (beso, tristeza, furor, ira, etc.) está presente en toda la producción hernandiana, con la característica de la sensualidad. Es por ello que, en la mayoría de las ocasiones, la boca signifique la parte corporal que exprese la pasión desmedida del amor. Además, en general, con una connotación positiva, salvo en “El hombre acecha”, que la boca sirve para gritar y para morder. El momento histórico y personal del poeta ha cambiado.
4.VALENTÍA. Hecho o hazaña heroica ejecutada con valor (DRAE). La valentía, el valor, especialmente durante el periodo bélico, está identificada con los milicianos republicanos. Al contrario, la cobardía, en la zona nacional. El valor del torero es también significativa, de los tiempos en que Hernández trabó conocimiento de la historia taurina española.
5.PASIONES. cualquier perturbación o afecto desordenado del ánimo (DRAE). Si un sentimiento puede ser clave en Hernández, éste es el de la pasión, que engloba todos ellos. El poeta oriolano se “bebía” el paisaje y la vida, como han coincidido todos los críticos. Así, este vocablo parece con frecuencia en la producción poética hernandiana desde “El rayo que no cesa”. Este poemario refleja la pasión amorosa, reflejo de la vital.
6.JUVENTUD. Edad media entre la niñez y la edad viril.(DRAE). Miguel Hernández cantó a la juventud durante la guerra civil, porque era ésta de quien dependía, en gran medida, el futuro de España. Por eso apela a ella, a los jóvenes, porque él mismo era un joven que no quería un país en el que reinara la imposición.
Aitor
L. Larrabide
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