MIGUEL
HERNÁNDEZ EN LA OBRA DE PABLO NERUDA: Un largo y dolorido recuerdo
Segunda
entrega
El
pastor perdido
A
partir de la guerra de España, la presencia del dolorido recuerdo
de Miguel es una herida siempre abierta que se reflejará en muchos
de sus versos, aunque, cierta e inevitablemente, sus diversas etapas
vitales e ideológicas incidirán en las perspectivas y
tonalidades que se proyecten sobre su figura. Inicialmente se considera
la muerte de su amigo como una ofensa que ha de ser reparada y que sólo
lo será cuando su patria sea liberada de la dictadura franquista,
hasta tal punto de afirmar, “y sin esa victoria/ no hay honor
en la tierra”(1), si bien cierto que en posteriores poemas escritos
en distintas circunstancias históricas adoptar un tono más
reflexivo, aunque la dolorida emoción siga impregnando sus versos
tal como sucede en el titulado Los muertos,(2) en el que, al
preguntarse por al razón de la muerte de su amigo y de Federico
García Lorca, dice: “Porque sí, porque no, porque
así fue”.
El pastor perdido fue publicado dentro del libro Las uvas
y el viento, en 1954 por la editorial Nascimiento en Santiago de
Chile, aunque el mismo Neruda confiesa ya lo traía escrito cuando
regresó a Chile en 1952, y ha sido considerado unánimemente
como uno de sus libros más optimistas.
El poema , en la edición de Las uvas y el viento, se
incluye dentro de una composición más amplia con el mismo
titulo, que tiene una introducción encabezada con el rótulo
Vuelve España, tras la que aparece una primera parte
titulada Si yo te recordara, a la que sigue otra con el título,
Llegará nuestro hermano, que puede considerar se una
invocación anticipatoria del victorioso regreso de un innominado
hijo de España, que, junto a Neruda y sus compañeros,
liberará la sojuzgada patria, y, tal como hemos indicado, la
tercera parte también se titula El pastor perdido.
En cuanto
a sus ediciones previas, al igual que sucedió con el que comentamos
en nuestra primera entrega, con anterioridad a su inclusión en
Las uvas y el viento, ya había sido publicado en otras
ocasiones, en primer lugar , bajo el título común España,
fueron publicados los poemas Si yo te recordará, Llegará
nuestro hermano y El pastor perdido, fechados en San Angelo
de Ischia, en julio de 1952 (3) en Nuestro Tiempo, revista
del Partido Comunista Español en México, año IV,
número 7, Octubre, 1954; así mismo, con el título
A Miguel Hernández, estos poemas se publicaron en Cuadernos
de Cultura, revista clandestina del Partido Comunista de España,
en su número 9, fechado en Madrid, en Octubre de 1952.
El pastor perdido es un poema mucho más extenso que
el comentado en la primera entrega (4), está constituido por
doscientos sesenta versos mientras que el comentado en primer lugar
tenía sólo setenta y ocho, y es, a nuestro juicio, de
mucha mayor calidad literaria, hasta tal punto que, en cierto sentido,
puede considerarse la culminación de la lírica evocación
nerudiana, para la cual el primero había servido como esbozo
o ensayo.
El título tiene mayor capacidad poética y evocadora que
las transparentes y politizadas palabras que rotularon el primer poema
y le permiten iniciarlo con un “se impersonal “y propio
del tono discursivamente narrativo, que muy pronto se carga de afectividad
mediante el adjetivo antepuesto “pequeño”
que, unido a la expresión “pastor de las orillas de
Orihuela”, llena de magia los dos primeros versos e impregna
de tonalidades líricas el topónimo con el que concluye
el periodo. Ya inmerso en este emocionado ambiente, puede confesar en
el cuarto verso, su amor por el pastor perdido y poner de manifiesto
que , como consecuencia de ese amor, crece súbitamente su poderosa
estatura sobre la tierra española, que se concreta y evidencia
en bellos y específicos símbolos que están contenidos
en su voz (las aves del sonoro cielo, el hombre duplicado, el zumbido
oloroso, el olor de las cabras paridas , y el telégrafo puro
de las cigarras rojas). Pablo Neruda, mediante su prodigiosa capacidad
de síntesis lírica, es capaz de plasmar en cinco palabras
las diversas actividades poéticas , cívicas y genéricamente
humanas que definieron a Miguel, diciendo, simple y genialmente :“territorio,
abeja, novia, viento y soldado” que se trasmuta en “barro
para su estirpe vencedora de poeta del pueblo” ,y su voz,
que es la sangre de España, es la que acusa a sus verdugos por
más que ellos la crean tierra y agua y la que canta para que
se abran las cárceles y llama a Pablo Neruda para mostrarle todos
los lugares en los que fue torturado, en los que cercenaron su garganta,
y le muestra el presidio de Ocaña (rectificando el error de su
primer poema y sustituyendo Osuna por Ocaña), en donde lo mataron
siete años, aunque evidentemente, el digito es utilizado en virtud
de su capacidad simbólica ya que, como es sabido, Miguel Hernández
no permaneció ni siquiera tres años en las cárceles
franquistas. La primera estrofa de este poema, formada por sesenta y
dos versos es casi tan extensa como el poema que hemos comentado, que,
como, reiteradamente hemos indicado, tenía setenta y ocho, y
finaliza con una metafórica y amplia utilización del verbo
matar, ya que lo que se asesina son los labios de Miguel, mientras que
simultáneamente se apagan las “las lámparas
de España”, es decir, es la libertad de España,
la vida democrática de España la que muere en los labios
de Miguel.
En la segunda estrofa, “la sangre que canta/ y nombra /y llama”
muestra a Neruda los lugares en los que ajusticiaron injustamente a
Miguel, dando fe que su muerte fue la causa de un olor a azahares que
desde el martirizado corazón del perdido pastor se expandió
por el mundo.
En la tercera estrofa, Pablo Neruda pone de manifiesto que la luz fue
sepultada con su muerte, pero su voz continuó sonando y acompañando
al guerrillero muerto, siendo, en definitiva, la voz del pueblo.
La siguiente
estrofa, la cuarta, tiene un carácter esencialista y definitorio,
puesto que está destinada a fijar las características
de la poesía de Miguel, y logra su objetivo mediante una hermosa
comparación: “fue como un panadero/ con sus manos hacia/
sus sonetos”, recordando la personalidad del que fue su amigo
, el escultor toledano Alberto Sánchez (5), que con anterioridad
a su dedicación artística había trabajado como
panadero. La poesía de Miguel Hernández es, según
Pablo Neruda, la poética síntesis de la belleza natural
y de la simbología política de la ideología liberadora,
por lo que es designada, al mismo tiempo, como racimo de oro, estrella
anunciadora y hoz y martillo.
En la quinta estrofa, situada en el centro del poema, Miguel Hernández,
hecho para el amanecer y la victoria, hará revivir toda la anaranjada
greda o levadura de su tierra y de su pueblo.
Las siguientes
estrofas (sexta, séptima, octava y novena) se dedican a anticipar
y justificar poéticamente la victoria de las ideas liberadoras,
en situaciones que , en España, eran difícilmente previsibles
,en las primeras de ellas , la sexta, Miguel ya no está solo,
pues, aunque su pueblo parecía mudo, todos conocían el
nombre del poeta asesinado, posteriormente, en la séptima estrofa,el
grano sale a la luz y toma el camino de las insurrecciones, y en la
octava , dirigiéndose directamente a Miguel, le dice que nadie
le ha olvidado y todos lo llevan en la mitad del pecho.
La novena
y última estrofa se inicia llamando “hijo mío”
a Miguel y preguntándole si recuerda cuando puso en sus manos
su amistad de piedra, para después proclamar que todo se lo ha
devuelto y que ya su residencia en la eternidad y su total identidad
con España y su pueblo, al mismo tiempo que ridiculiza a sus
enemigos que , como frailes tardíos, quieren regar con su baba
el rostro del guerrillero comunista, pero los amigos del poeta no permitirán
esta profanación , por lo que puede permanecer puro y silencioso
hasta que regrese el viento del pueblo, que es el titulo de uno de sus
libros, junto con el rostro de Dolores, que no es otra que la Secretaria
General del Partido Comunista, para liberar a la nunca muerta España,
y entonces el pastor perdido que será para siempre “arcángel
de las cabras, pastor caído, gigantesco poeta de su pueblo”,
marchará con los liberadores, “vivirá en la victoria/
y revivirá cuando reviva el pueblo” y ya nadie podrá
apartarlo nunca del regazo de España.
La multiplicidad
de enfoques, ya que tanto se utiliza el “se impersonal”
como la trascripción de la voz del poeta o las definiciones esencialistas,
ofrecen una completa interpretación lírica de las circunstancias
que rodearon la vida, la muerte y la obra de Miguel Hernández
, iluminadas por una luz optimista y liberadora , sin los rasgos violentamente
imprecatorios presentes en el primer poema dedicado al pastor perdido,
aunque la figura de Don José María de Cossío sea
reflejada desde una perspectiva topicalizada , sin tener en cuenta las
repetidas y documentadas gestiones que realizó a favor de la
libertad de Miguel Hernández y de la conmutación de su
pena de muerte. En definitiva, a nuestro juicio, estamos ante un gran
poema, ante uno de los mejores poemas dedicados a Miguel que contiene
significativas anticipaciones premonitorias de lo que con posterioridad
sería una generalizada y unánime admiración por
la obra y la vida de Miguel y en el que los rasgos partidistas quedaron
relativamente subsumidos en una genérica y difusa transición
democrática que fue la que efectivamente tuvo lugar.
Otros
versos en los que se recuerda a Miguel
En el libro
Canción de Gesta, dedicado a la revolución cubana
y escrito entre 1958 y 1988, se incluye, dentro de su apartado Meditación
sobre Sierra Maestra el poema titulado Escrito en el año
2000, (6) -aunque lo cierto es que este poema ya estaba escrito
en 1960- evocando su participación en la luchas contra el fascismo
reaparecen las imágenes de sus amigos españoles, cuando
dice: “Después llegó la guerra y sus dolores / y
me tocan los ojos y me buscan/ en la noche los muertos españoles,
/ los busco y no me ven y sin embargo / veo sus apagados resplandores:
/ Don Antonio morir sin esperanza, / Miguel Hernández muerto
en sus prisiones / y el pobre Federico asesinado / por los medioevales
malhechores, / por la caterva infiel de los Paneros:/los asesinos de
los ruiseñores”. ( 7).
En Memorial de Isla Negra, en el poema titulado Los muertos
(8) se incluye una evocación de su amigos fallecidos en la guerra
de España, en la que se dice: “Y luego aquellos muertos
que me hicieron/ tanto daño y dolor / como si me golpearan hueso
a hueso:/los muertos personales / en que también tú mueres./
Porque allí a Federico y a Miguel/ los amarraron a la cruz de
España, / les clavaron los ojos y la lengua, / los desangraron
y quemaron vivos, / los blasfemaron y los insultaron, / los hicieron
rodar por los barrancos / aniquilados/ porque sí, porque no,
porque así fue”. Aunque aún por esas fechas, en
las que las circunstancias políticas eran tan diferentes de las
del final de la primera mitad del siglo, el poeta se niega a cualquier
tipo de olvido y afirma: “y por mi boca herida aquellas bocas
seguirán cantando”.
En el poema A José Caballero desde entonces (9), que
es una composición que se inicia de modo elegiaco, diciendo:
“Dejé de ver a tantas gentes, por qué?”, para
afirmar posteriormente, gracias a la pintura de José Caballero:
“veo lo que amé y no perdí/ y sigo amando”,
y concluir diciendo bella y simbólicamente: “Y en el suelo
una rosa blanca / ensangrentada”, que se publicó en el
libro Geografía infructuosa, escrito entre 1969 y 1972,
y que también incluye una referencia a su amigo Miguel , diciendo:
“Y Miguel Hernández cayó / como piedra dura en el
agua / en el agua dura. / También Miguel es invisible”,
poniendo de manifiesto que el tiempo transcurrido no había logrado
cerrar la permanente y dolorosa herida.
Notas
1. Neruda, Pablo, Obras completas, Tomo I, edición de
Hernán Loyola, Barcelona, Galaxia Gutemberg, 1999, pp.968-975.
2. Neruda, Pablo, Obras completas, Tomo II, edición
citada, p.1212.
3.San Angelo de Ischia está situado en la la isla de este nombre,
en el Golfo de Nápoles y la fecha corresponde al periodo de estancia
en Italia con base en Capri, que fue retratada en el capítulo
titulado La patria del racimo de su libro Las uvas y el
viento, incluido en la edición de las Obras completas
que corresponden a nuestras citas en las páginas 1005-1017.
4.Se trata, obviamente, del poema aparecido con el doble título
A Miguel Hernández, asesinado en los presidios franquistas
y A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España.
5.Sobre las relaciones entre Miguel Hernández y Alberto Sánchez,
véase, entre otros, Alberto Sánchez Mi recuerdo de
Miguel Hernández, cuartillas leídas en un homenaje
a Miguel Hernández en octubre de 1960, en Moscú, recogido
en Miguel Hernández, edición de María de Gracia
Ifach, Madrid, Taurus, 1975, pp.24-25.
Para constatar la presencia del recuerdo de Alberto Sánchez en
la obra de Pablo Neruda, véase el poema cuyo primer verso es
Alberto el toledano, Obras completas.
Tomo III, edición citada, p.761.
6. Neruda, Pablo, Obras completas, Tomo II, edición
citada, pp.976-972.
7. Leopoldo Panero que, junto a su hermano Juan, había suscrito,
en 1935, una elogiosa presentación de los poemas de Pablo Neruda,
y publicado sus propios poemas en Caballo Verde para la Poesía,
y también había sido amigo personal y literario de Miguel,
publicó, con posterioridad a la aparición de Canto
General, en 1953, con un prólogo de Dionisio Ridruejo, una
violentísima respuesta que tituló Canto personal
y fue considerado como poeta oficial del régimen franquista,
al que representó en giras propagandísticas por América,
siendo esta evolución ideológica la que provoca los durísimos
calificativos de Neruda.
8. Neruda, Pablo Obras completas, Tomo II, edición citada,
p.1212.
9. Neruda, Pablo, Obras completas, Tomo III, edición
citada, p.657.
Manuel
Parra Pozuelo