Premio Nacional de Poesía
ENTREVISTAS
Entrevista
a Francisco Javier Díez de Revenga
Entrevista
a Juan José Sánchez Balaguer
Entrevista
a Arcadio López-Casanova
Entrevista
a Carlos Marzal
Entrevista
a Juan Pastor Giménez
Entrevista
a Ángel Luis Prieto de Paula
FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA
PRESIDENTE DEL JURADO
PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”
"Lo que más me ha llamado la
atención ha sido la variedad de registros"
Francisco Javier Díez de Revenga (Murcia, 1946)
es catedrático de Literatura Española de la Universidad
de Murcia. Ha publicado numerosos artículos sobre literatura
española y entre sus libros destacan “La métrica
de los poetas del 27” (1973), “Revistas murcianas
relacionadas con la generación del 27” (1975 y 1979),
“Salvador Jacinto Polo de Medina” (1976), “Eliodoro
Puche, historia y crítica de un poeta” (1980), “De
don Juan Manuel a Jorge Guillén” (1982), “Teatro
de Lope de Vega y lírica tradicional” (1983), “Rubén
Darío en la métrica española y otros ensayos”
(1985), “Panorama crítico de la generación del
27” (1987), “Saavedra Fajardo, escritor actual
y otros estudios” (1988) y “Poesía de senectud”
(1988). Ha realizado ediciones de la revista “Verso y Prosa”,
Vicente Medina, Lope de Vega, Juan Guerrero, Alfonso X, Gerardo Diego,
Polo de Medina, Saavedra Fajardo, etc., además de recopilaciones
bibliográficas sobre literatura de Murcia.
Con Mariano de Paco, por “El teatro de Miguel
Hernández” (1981 y 1986) recibió en 1979 el
Premio Ramón Sijé de Ensayo. Con él ha editado
también los “Estudios sobre Vicente Medina”
(1987) y “Estudios sobre Miguel Hernández”
(1992).
Como miembro del Jurado de
la presente edición, ¿qué opinión le merecen
los distintos trabajos presentados?
Ha habido un nivel aceptable, se han presentado muchos originales; los
que han llegado a la selección que hizo el Jurado ya tenían
un nivel bastante aceptable y lo que más me ha llamado la atención,
que suele ser habitual en éste y en otros premios, es la variedad
de registros, ha habido poemarios muy vanguardistas y otros enormemente
clásicos. Eso es bueno porque revela la multiplicidad del Jurado
que ha seleccionado esos libros, porque al final hemos tenido libros
de distintas corrientes y al final nos ha permitido deliberar con un
mayor apasionamiento, pero en fin, el nivel es muy aceptable.
¿Cuál
es su valoración sobre el poemario que ha resultado ganador?
En primer lugar, creo que es un libro muy bien construido. Los poemas
están admirablemente conjuntados, desde el punto de vista estructural,
formal, incluso desde el punto de vista temático. El mayor valor
que le advierto es que es un libro de poesía muy joven, esto
no quiere decir que sea un tipo de poesía inexperta, es una persona
que tiene una solidez expresiva muy notable, pero los motivos literarios
son muy juveniles. Están relacionados con la perspectiva de una
persona joven, esa tensión entre el mundo de la naturaleza y
también en la cultura adquirida y el paso del tiempo. Creo que
son las líneas que definen y estructuran bien todos esos poemas.

Como sabemos, imparte clases
de Literatura Española del siglo XX en la Universidad de Murcia.
¿De qué manera encara la figura de Miguel Hernández
desde su labor docente?
Yo a Miguel Hernández lo explico todos los años, es con
el que cierro mi asignatura de Literatura del siglo XX (I) de las dos
que doy, porque yo doy otra asignatura de Poesía Española
1900-1936 y justamente Miguel Hernández es el que clausura mis
clases, tanto de Literatura del siglo XX como de poesía. Y la
valoración que yo hago de Miguel Hernández es altísima,
ya que, como es lógico, es un poeta de una dimensión extraordinaria,
además es un poeta que estuvo muy poco tiempo en el ejercicio
de la poesía. Eso es lo que a mí siempre me gusta destacar
y que se olvida muchas veces, porque el empieza en el año 1933
y en el año 1942 muere, es decir, estamos hablando de una actividad
poética de diez años y hay que ver en esos diez años
la obra tan importante que dejó tan original y tan extraordinaria,
además de la propia evolución que él mismo hizo
en tan poco espacio de tiempo buscando una lírica muy personal
que llegó a conseguir en sus últimos poemas del “Cancionero
y romancero de ausencias”. Es una pieza angular en la poesía
del siglo XX, además, como todos sabemos, tuvo mucha competencia
porque en el siglo XX ha habido poetas de una categoría extraordinaria
como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca
Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, estamos hablando de primerísimas
figuras de la literatura española, además de Pablo Neruda,
Octavio Paz, Gabriela Mistral, es decir, hay un nivel de competencia
muy alto, y sin embargo, Miguel Hernández soporta muy bien el
paso del tiempo, es un poeta muy entero; de hecho, lo que hizo, lo hizo
con tanta pasión, que creo que por eso va a ser un poeta eterno.
¿De
qué manera surgió su interés por la generación
del 27?
Llevo estudiando a los poetas del 27 desde los primeros años
70, cuando yo empecé a realizar mi tesis doctoral sobre “La
métrica de los poetas del 27”, entonces en los 70
era muy importante los estudios estructurales, los estudios de carácter
formal, estaba muy de moda el formalismo ruso, los estructuralistas,
los métodos italianos de aproximación al texto y yo que
quería trabajar sobre métrica y sobre un grupo que para
establecer comparaciones y unas relaciones sobre un grupo que no fuera
muy conocido, porque no lo era, salvo Federico García Lorca.
Hay que tener en cuenta que en los años 69 y 70 todavía
estábamos en el último franquismo y era difícil
conseguir obras de Alberti o Jorge Guillén porque eran poetas
exiliados. A partir de aquellos años setenta y esos inicios yo
ya he continuado y sigo trabajando sobre esos poetas del 27 en lo último
que quedaba por hacer importante. Estoy terminando una antología
de traducciones hecha por los poetas del 27. Es sorprendente y es un
libro que va a tener mucho interés porque Luis Cernuda tradujo
a Hölderlin, tradujo a los metafísicos ingleses; Dámaso
Alonso tradujo a poetas ingleses; Jorge Guillén tradujo a franceses,
italianos, alemanes; Rafael Alberti tradujo a franceses, ingleses; su
mujer, Maria Teresa León, tradujo poetas rumanos como a Mihai
Eminescu o Arges Tudor, los podemos leer porque los tradujeron Rafael
Alberti y María Teresa León y Salinas tradujo a los franceses
y Vicente Aleixandre tradujo algún poema francés; es un
mundo que estoy descubriendo ahora, es una maravilla esto del 27 porque
no se agota.
Y además
de todo esto, ¿tiene algún proyecto relacionado con Miguel
Hernández?
Sobre Miguel Hernández estamos preparando el centenario que va
a ver en el año 2010, por lo tanto tenemos que empezar ya, y
estamos recopilando cosas, y quiero volver sobre el primer Miguel Hernández
y para lo que se nos requiera. En el año 2010 que será,
espero, un gran centenario; ahora mismo soy el comisario de la Exposición
Nacional de Carmen Conde, de hecho Carmen Conde era amiga de Miguel
Hernández, y por lo tanto estoy volviendo sobre cosas de Miguel
Hernández en relación con el grupo de Cartagena, con Antonio
Oliver, con Carmen Conde, cuyo centenario estamos celebrando este año.
Siempre estamos en Miguel Hernández.

Salus Martínez
Antonio I. García
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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JUAN
JOSÉ SÁNCHEZ BALAGUER
SECRETARIO
PREMIO NACIONAL DE POESíA “MIGUEL HERNÁNDEZ”
Juan José Sánchez Balaguer nació en Orihuela en
1949. Actualmente es funcionario en excedencia y corresponsal del diario
“La Verdad” desde hace más de treinta años.
Asimismo es activo impulsor de cuantas iniciativas culturales relacionadas
con Orihuela han sido propuestas.
Desde
marzo de 2002 es director de la Fundación Cultural Miguel Hernández
con el objetivo de difundir el legado ético y literario del universal
poeta oriolano.
¿Cree que es difícil
llegar a una decisión final en estos premios?
La dificultad para el Jurado depende siempre de la calidad de las obras
y poemarios que lleguen a la votación final.
¿Cree que estos trabajos de Poesía
tienen la suficiente calidad como para hacer merecedores de este Premio
a los participantes en el mismo?
Ese juicio corresponde hacerlo a los Jurados, cuya capacidad y nivel
literario están cada año fuera de dudas. En caso de que
entendieran que la calidad no es suficiente, siempre tendrían
la oportunidad de declararlo desierto.
¿Cree que este Premio Nacional de Poesía
contribuirá a promocionar más todavía la figura
de nuestro universal poeta?
Por supuesto, con esa intención se convoca. Pero, sobre todo,
para descubrir nuevos valores de la poesía española, ya
que los participantes tienen que ser menores de 35 años.
En cuanto a los miembros del Jurado, ¿cree
que están suficientemente preparados para conceder un premio
de tales dimensiones?
Por supuesto. Cada año tratamos de que el Jurado esté
compuesto por especialistas de reconocido prestigio nacional.
¿Le parece bien
haber sido designado de nuevo como miembro del Jurado?
Me tiene que parecer bien, puesto que es una función inherente
al cargo de director de la Fundación, según establecen
las Bases de los Premios.
David Rodríguez Ferrández
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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ARCADIO
LOPEZ-CASANOVA
JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”
“Es una obra original, una obra
distinta”
Arcadio López Casanova es miembro
del Jurado del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández
2007. Catedrático de Literatura Española y profesor titular
de la Universitat de Valencia. Como especialista en poesía española
del siglo XX ha publicado las obras “Estructuras correlativas
y función estilística”, “Lenguaje
de la poesía y figuras gramaticales”, “Luis
Pimentel e Sombra do aire ha herba”, “Miguel Hernández,
pasión y elegía”, y es editor de la “Obra
poética completa” de Max Aub. Ha dedicado estudios,
además, a Antonio Machado, el Modernismo poético, Juan
Gil-Albert o los Poetas del 50.
Como poeta es Premio Adonais
(1978), Internacional de Melilla (1990), de la Crítica de Galicia
a la creación literaria (1983), de la Crítica Valenciana
al conjunto de una obra (2004), Tiflos (1996) y Premio de Honor de las
Letras Gallegas (2001).

¿Qué opina de
la obra ganadora?
Es una obra original, una obra distinta. Tiene una variedad temática,
pero en cambio tiene una unidad de tono, que es lo difícil en
un libro poético, tiene una unidad de juego de imágenes
que son muy brillantes y tiene una gran unidad rítmica. Un ritmo
muy grácil, muy ágil, muy entrecortado que se mantiene
en todos los poemas. Por tanto, en ese sentido, creo que es una muy
buena aportación de una poeta, que también hay que destacar
que sea inédito.
¿Cuál ha sido su valoración
de los trabajos presentados al Premio?
Como sucede en todos los premios, los significativos, siempre hay una
altura media relevante donde hay un grupo, un conjunto de libros que
tienen calidad, tienen una gran dignidad literaria. Lo que nos hemos
encontrado, como sucede en todos los premios, es la gran variedad que
los libros aportan, ahí ya están los gustos de cada uno
y las preferencias que uno pueda tener.
Usted es de Lugo. ¿Qué
le resulta más complicado, escribir en gallego o en castellano?
Exactamente igual. El poeta cuando escribe es esclavo del mundo que
se le representa. Porque hay mundos que a mí se me representan
en castellano y mundos que se me representan en gallego, con esto quiero
decir que hay libros míos que yo nunca hubiera podido escribir
en castellano y hay otros libros que hubiera sido imposible escribirlos
en gallego. Cada mundo exige una lengua.

¿Cuál es su opinión
sobre la poesía hernandiana?
Yo he sido siempre un gran devoto de Miguel Hernández, cada una
de mis lecturas, desde el bachillerato, y siempre he sido un fiel lector
y he tratado de ser, en la medida de mis posibilidades, un intérprete
de su poesía con varios estudios sobre él.
¿Cree
que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se
le da al poeta el impulso que se merece?
Yo creo que sí, eso es lo que hay que buscar, ¿no?. La
obra de un gran poeta necesita de estos apoyos institucionales y, además,
tengan, digamos, muy distintos extractos de actuación. Hay que
actuar en todos los niveles, con los niños en la enseñanza,
con los jóvenes, hay que actuar en la universidad, con otras
instituciones culturales, con investigadores, estudiosos, críticos…
Porque lo primero que hay que hacer es formar lectores, sensibilizar
e interesar a los lectores por la obra y, evidentemente, relacionarse
con los estudiosos para que se centren en la obra de Miguel Hernández.

María Antonieta M. Lidón
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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CARLOS
MARZAL
JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”
“Los poetas son los poemas que escriben”
Poeta español nacido en Valencia en 1961, es
referente de la última poesía española y uno de
los principales representantes de la poesía de la experiencia,
que dominó la lírica española en los años
80 y 90. Se licenció en Filología Hispánica por
la Universidad de Valencia.
Durante diez años codirigió
“Quites”, revista de literatura y toros.
Ganador de numerosos premios, entre
otros el Premio Nacional de la Crítica 2002, el Nacional de Literatura
2002, Premio Antonio Machado de Poesía 2003 y el XVI Premio Internacional
de Poesía Fundación Loewe en 2004.
Es autor de cinco poemarios (“El último
de la fiesta”, 1987, “La vida de frontera”,
1991, “Los países nocturnos”, 1996, “Metales
pesados”, 2001 y “Fuera de mí”),
reunidos recientemente en un volumen titulado “El corazón
perplejo”, y editado por Tusquets.
También ha publicado “Cuatro noches”
(1988) y “Poesía a contratiempo” (2002).
Ha traducido al español la poesía de Enric Sória
en el volumen “Anden de cercanías” (1995).
En 2005 debutó en la narrativa con la novela
“Los reinos de la casualidad”.
Su obra ha sido incluida en las
antologías poéticas más importantes del periodo,
como “La Generación de los 80” (1988), de
José Luis García Martín.

En su opinión, ¿en qué
estado se encuentra la poesía en castellano actualmente? ¿Existe
una respuesta aceptable del público?
Creo que tiene un momento extraordinario. Hay quien dice que el siglo
XX, hablo del siglo XX porque llevamos muy poco del XXI, es una segunda
edad de plata o un segundo Siglo de Oro. Pienso que hay poesía
extraordinaria a lo largo de todo el siglo, y en este momento hay poesía
en activo espléndida de muchas generaciones muy distintas. Están
todavía vivos los poetas de la segunda generación de posguerra,
algunos del 50, de la Generación Novísima, de mi generación,
que es la de los 80 o, como se ha llamado, la “poesía de
la experiencia”, y poetas jóvenes que creo que van a mantener
encendida esa llama de la calidad poética del siglo.
Pienso que la respuesta del público a la poesía
es siempre moderada, es decir, no estamos hablando ni de cantantes,
ni siquiera de novelistas. Hay quien dice que la poesía no tiene
público, sino que tiene lectores. Ahora bien, yo creo que los
lectores de la poesía son lectores muy especiales, muy devotos,
muy fieles. Un lector que conoce, que sabe, al que es difícil
dar gato por liebre, es un lector que busca lo que quiere, que no le
importa encargar un libro en la librería, no compra cualquier
cosa, no compra los primeros que aparecen ante sus ojos en un escaparate
o en las listas de los más vendidos. Ese es el tipo de lector
que hace de la poesía un género especial.
Es inevitable esta pregunta, siendo usted
poeta como Miguel Hernández, ¿ha influido la poesía
de Miguel en la suya (ha sido un referente para usted)? ¿Qué
escritores han influido en su obra?
Miguel Hernández es un poeta obligatorio para cualquier lector
de poesía. En mí fue una lectura de juventud y es un poeta
al que regreso más tarde o más temprano. Yo creo que es
un poeta enormemente dotado, un poeta malogrado, murió muy joven,
no sabemos qué habría dado, pero… es el autor de
una obra extraordinaria. ¿Influencia? Yo creo que no era una
influencia directa, quizá hay más influencia de lo que
fueron sus maestros que de él mismo. Pero yo creo que pertenece
a un caudal imprescindible en la formación de cualquier poeta.
Es muy difícil decir un determinado escritor.
Pienso en que la literatura uno se contagia de una forma extraña,
es como una gran epidemia, porque cuando uno lee a un poeta no solamente
está leyendo a ese poeta sino a todos los poetas que ese poeta
ha leído. Hay quien dice que a uno le influyen todos los escritores,
incluso los que no ha leído y probablemente es verdad, porque
siempre existen afinidades entre escritores que nos gustan y otros que
ha leído ese escritor que nos gusta. Por no escurrir el bulto,
yo soy como lector muy devoto de la poesía barroca. Me interesa
mucho por temperamento también el mundo del barroco, sobre todo
la poesía de Quevedo, y la gran tradición de la poesía
española del siglo XX es fundamental, poetas como Juan Ramón
Jiménez, como Antonio Machado, como Neruda, como César
Vallejo, y luego ya me acercaría a la poesía del 27 y
la poesía de la generación del 50, autores como Jaime
Gil de Biedma, como Francisco Brines, o como César Simón,
el poeta valenciano que también pertenece a esa generación
y muchos otros poetas.
¿Qué piensa que puede aportar
la poesía de Miguel Hernández a los nuevos escritores
del s. XXI?
Ya le he dicho algo sobre eso. Creo que es un poeta con unas facultades
enormes, con un don extraordinario y me parece que es una gran poesía
como toda la gran poesía en un momento intensa.
A mí si me interesa la poesía es porque me conmueve, me
conmociona. Pienso que la poesía de Miguel Hernández es
muy emocionante, muy conmovedora. Aporta el ejemplo de todo gran poeta,
una lección de intensidad poética.
En una entrevista aparecida en internet dice usted:
“Los premios son un accidente biográfico que depara el
azar, como todos los accidentes, y no conceden nada de carácter
moral que no se poseyera por anticipado”. ¿Qué puede
destacar de la obra ganadora? ¿Es para usted merecedora de este
galardón?
Me parece que es un libro muy fresco que asume riesgos por la palabra
bien encajada. Es un libro de una mujer, cosa que no es ni accidental
ni anecdótica. Me parece que la poesía femenina está
dando obras muy interesantes en los últimos veinte o veinticinco
años, probablemente como no lo había dado en lo que va
de siglo, porque antes hemos hablado de la excelente poesía del
siglo, pero sería difícil encontrar poetas a la altura
de los mejores poetas de otras generaciones. Yo creo que las nuevas
generaciones están haciendo una gran labor en este sentido.
¿Cuál es
su valoración del total de los trabajos presentados a esta nueva
edición del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández?
En todos los premios hay un catálogo de libros que se presentan
similar; hay de todo, hay cosas muy adolescentes, cosas poco correctas,
libros dignos, y luego unos cuantos que son los mejores, de los que
uno termina siempre por hablar con el resto del Jurado. Es un nivel
aceptable. Hay muchos premios a lo largo del año en España
y es muy difícil encontrar buenos libros en todos los premios;
es una sorpresa.
Desde la Fundación Cultural Miguel Hernández
se están preparando diversos actos de cara al centenario del
nacimiento del poeta. ¿Propondría alguna actividad? ¿Que
matiz daría usted al homenaje?
Siempre que se tiene que realizar un centenario o cincuentenario, el
aniversario o cualquier cosa, creo que el mejor homenaje que se le puede
hacer a un escritor es que su obra esté bien publicada, bien
editada, bien distribuida, en ediciones dignas, buenas ediciones críticas
y que las encuentra el público.
Miguel Hernández está muy bien editado, no es un caso
como muchos otros de olvido o de postergación. Es un poeta enormemente
célebre, incluso entre los que no son lectores de poesía.
Y me parece que no es el caso, pero siempre es buen momento para hacer
una edición definitiva, una edición redonda.
¿Se le podría
aplicar a Miguel la siguiente frase dicha por usted en la entrevista
concedida a “Pérgola” (Bilbao): “No
creo en rasgos generacionales, sino en los poetas concretos y su evolución”.
¿Cree usted que su poesía hubiera sido la misma de no
haber pertenecido a su generación o estar influido por la época
que le tocó en suerte?
Todos los poetas pertenecen a una época por obligación.
No sabemos lo que hubiera dado Miguel Hernández de haber vivido
lo que en justicia le correspondía.
Todos los poetas interesantes, todos los que tienen algo que decir,
hay que leerlos individualmente. Los poetas son los poemas que escriben.
A mí más que de grupos generacionales, o de historia de
la literatura, me gusta hablar de autores concretos y de poetas concretos
de autores concretos. Es un poeta con una voz propia indiscutible y
me parece que lo que aporta a la poesía futura, del siglo XXI,
XXII y del XXIII es un ejemplo de intensidad lírica, de intensidad
emocional.
Marisa Meseguer
Monse Serna
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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JUAN
PASTOR GIMÉNEZ
JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”
“Este premio apuesta por la honestidad
y la gente joven”
Juan Pastor nace en Mula (Murcia 1949). Es fundador
y director de la colección Devenir de poesía y ensayo
en octubre de 1984 y del Aula Claudio Rodríguez, patrocinada
por la Delegación Territorial de la ONCE en octubre del año
1999. Y durante los dos años que duraron las actividades del
Aula Claudio Rodríguez, entre los años 1999 a 2001, y
durante estos años, el aula realizó un intensa actividad
cultural y poética, por la que pasaron María del Pilar
Palomo, Juan José Lanz, García Martín, Rafael Conte,
José Teruel, Ángel García López, Jesús
Hilario Tundidor, Rafael Soto Vergés, Jaime Siles, Pepe Hierro,
Carlos Bousoño, Antonio Gamoneda, García Baena y María
Victoria Atencia, entre otros.
Desde otoño del año 1970, fecha de su
primera lectura poética en la Universidad de Murcia, hasta la
primavera de 1975, que aparece publicado su primer libro de poemas,
Juan Pastor se introduce e inicia una intensa actividad cultural. Participa
y realiza numerosas lecturas poéticas en Murcia capital y en
centros culturales de la comunidad. Asimismo, colabora en la prensa
y en revistas especializadas del momento. Le acompañó
durante todos estos años el pintor madrileño afincado
en Murcia Carlos Santamaría, que realizaba la puesta en escena
de sus poemas. “Hasta que el tiempo los agote”,
su primer libro de poemas publicado, lo presentó en Murcia el
novelista murciano Salvador García Jiménez.
En otoño de este mismo
año termina sus estudios y se marcha a Barcelona, donde inicia
su actividad profesional como profesor, que es, y que ha desempeñado
a lo largo de todos estos años. En Barcelona sigue su actividad
cultural y literaria, alternando sus asiduas colaboraciones en prensa
y revistas especializadas de España, México, Venezuela
y Ecuador. Se introduce en el mundo cultural y poético de la
transición en Barcelona, donde conoce al poeta José Jurado
Morales, a Javier Lentini, Enrique Villagrasa, al pintor Antonio Beneyto
y a otros poetas y compañeros de tertulia, como Esther Bartolomé
Pons, Visi Beato, Esteban Conde y Vicente Rincón, entre otros,
también durante estos años conoce a los poetas Jean Osiris,
Jean Aristeguieta y a la narradora y pedagoga Yolanda Argudín
y los pintores Ramírez Cacho y Marín García, que
realizaron varios dibujos y colecciones de grabados sobre la obra poética
de Juan Pastor. En otoño del año 1984 nace en Barcelona
el proyecto DEVENIR con la publicación de “Los Sonetos
de Bocángel”, en edición de Esther Bartolomé
Pons. Al que le siguieron libros de: Lasse Sorderber, Jaime Siles, Antonio
Beneyto, Artur Lundkvisr, Álvarez Ortega, Hilario Tundidor y
Antonio L. Bouza, entre otros.
Premio de Literatura Fundación Carolina Torres Palero 2006.

POESÍA
“Hasta
que el tiempo los agote”. Murcia, 1975
“Cuatro poemas y un silencio”. Barcelona, 1976
“Sin labios para reír”. Barcelona, 1978.
“El y la sombra del último viaje”. México,1980.
“Acirbaf en el país de los Dádelos”.
Barcelona, 1981.
“Curvaturas de la sombra”. Barcelona, 1983.
“Claridad de la nada”. Barcelona 1987.
“Espacios de luz hacia la línea”. Madrid
1993.
“Atingencias”. Colección El Árbol
Espiral, Béjar (Salamanca), 1996.
“Paréntesis de tiempo, silencio y curvaturas”.
Madrid, 1998
“Cuando se nos deja ver”. Madrid 2004
Es la segunda vez que usted
participa como Jurado en este Premio. ¿Hay alguna diferencia
entre los poemarios de este año y los del anterior?
Sí, el año pasado fue más fácil porque había
una obra que destacaba sobre las demás y ha tenido bastante resonancia;
ha salido en “El País”, “El Mundo”,
la revista “Quimera”...etc. Este año había
mayor número de obras y el nivel ha sido superior, si bien no
había un claro ganador. Este año el Jurado ha tenido que
votar más de una vez. Hemos tenido que debatir y hablar mucho
sobre el libro cada uno.
Además el sistema de este Premio, en el que no hay una selección
previa sino que es propio Jurado el que selecciona las obras, creo que
es un sistema duro, pero más justo. Personalmente prefiero este
sistema al de otros premios en los que se establece una rigurosa selección
previa y las obras llegan cribadas al Jurado.
¿Cree que son una plataforma efectiva
para jóvenes autores?
Sí, creo que sí. Hace falta un premio de referencia en
España. Lo importante es que haya la máxima seriedad y
responsabilidad por parte del Jurado para evitar la más mínima
suspicacia. Este premio apuesta por la honestidad y la gente joven.
Hace falta cribar bastante en el mundo de la poesía actual ya
que no todo lo que está en candelero es lo va a quedar.
¿La Editorial Devenir va a seguir colaborando
con la Fundación Miguel Hernández en la publicación
de la obra ganadora?
Sí, seguiré formando parte del Jurado en la próxima
edición, ya que voy a seguir siendo el editor de estos premios.
Sin embargo, no tengo responsabilidad alguna en la creación del
Jurado. Creo que así se refuerza la independencia de estos premios.
¿La Editorial
Devenir publica sólo la obra ganadora?
Se podría proponer la publicación en el caso de que alguna
obra resultase interesante, pero yo apostaría por un solo libro.
Creo que es el camino correcto para este Premio.
¿Cree que estos premios ayudan a la
difusión de la obra de Miguel Hernández?
La obra de Miguel Hernández ya está suficientemente difundida.
Me parece muy positivo que un premio de poesía joven lleve el
nombre del poeta. Miguel Hernández también tuvo unos comienzos
difíciles, sobre todo en el Madrid de principios de los años
treinta, donde un joven Miguel Hernández en alpargatas generó
algunas fobias. Considero que en 2010, cuando se conmemore el centenario,
la Fundación debe volcarse, de hecho lo está haciendo
ya. Pienso que lo fundamental es mantener la independencia de los poderes
fácticos; el problema de la cultura actualmente es ése,
que depende demasiado de los poderes fácticos. Creo que la Fundación
Miguel Hernández lo ha conseguido, y así se lo he hecho
saber a su director.
De cara a ese futuro centenario; ¿la
Editorial Devenir va a colaborar de alguna manera?
No se ha concretado nada aún, sólo puedo decir que la
Editorial Devenir va a seguir colaborando en el proyecto. En todo caso
corresponde a la Fundación decidir y detallar los asuntos relacionados
con el centenario del nacimiento de Miguel Hernández.
Ud., como profesor de Literatura, supongo que
trata de inculcar a sus alumnos cierto interés por la Literatura.
¿Lo consigue?
No es tan difícil, el problema de la Literatura en Secundaria
es que se les da mucha “paja”, si a los alumnos se les motiva,
yo tengo experiencia, sí captan la importancia de la Literatura,
de un libro. Como decía hace poco a un grupo de alumnos: “lo
único que no falla es un libro, un amigo puede fallar”.
A los alumnos se les obliga a leer ciertos libros que creo que no son
los adecuados; yo me decanto por “entrarles” con anécdotas
de los escritores, por llevarles algún autor joven para que vean
de qué va eso. Se les da malos libros y malas traducciones; las
editoriales también tienen parte de responsabilidad, ya que ofertan
el paquete que menos vende.
¿Con qué
poema de Miguel Hernández se quedaría?
Aunque sea un tópico me quedaría con “Las nanas”.
José
Mª Latorre Flores
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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ÁNGEL
LUIS PRIETO DE PAULA
JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”
“En un premio de poesía joven,
como es éste, se debe primar el atrevimiento, la novedad”
Ángel L. Prieto de Paula (Ledesma,
Salamanca, 1955) es licenciado en Filología Románica (Universidad
de Salamanca), doctor en Filología Hispánica (Universidad
de Alicante), y catedrático de Literatura Española en
la Universidad de Alicante. Ha publicado artículos en “Ínsula”,
“Cuadernos Hispanoamericanos”, “Hispanic
Review”, “Revista de Occidente”, “Revista
Hispánica Moderna”, “Anales Azorinianos”,
“Anales de Literatura Española”, “Diablotexto”,
“Quaderni di Filologia e Lingue Romanze”, “Litoral”,
“Archipiélago”, etc. Ha colaborado en diversos
volúmenes colectivos y actas de congresos, y coordinado monográficos
sobre temas de su especialidad.
Ha publicado los libros de poemas “Ortigia”
(1985; Premio Carlos Ortiz 1984) y “Compás del vacío”
(1989) Ha escrito ensayo, y es autor de diversas antologías y
ediciones de autores clásicos y contemporáneos: Garcilaso
de la Vega (“Obras completas”, 1989); Tomás
de Iriarte (“Fábulas literarias”, 1992);
José de Espronceda (“Poesía y prosa”, 1999;
en colaboración con Guillermo Carnero); Antonio Gamoneda (“Antología
poética”, 2002); José Luis Hidalgo (“Raíz,
1944-1947. Antología poética”, 2003); Antonio
Martínez Carrión (“Última fe. Antología
poética, 1965-1999”, 2003); Claudio Rodríguez
(“Don de la ebriedad y otros poemas”, 2005); y
“Poesía del Renacimiento” (1989).
Sobre lírica del siglo
XX ha publicado diversos libros, como “La llama y la ceniza”
(Universidad de Salamanca, 1989); “La lira de Arión
(De poesía y poetas españoles del siglo XX)”,
1991; “Claudio Rodríguez: visión y contemplación”,
1996; “Musa del 68 (Claves de una generación poética)”,
1996; y “De manantial sereno (Estudios de lírica contemporánea)”,
2004. Ha preparado diversas antologías sobre las promociones
literarias de la posguerra, como 1939-1975: “Antología
de poesía española” (1989), y “Poetas
españoles de los cincuenta” (1995). Ha ejercido la
crítica literaria en el suplemento cultural de “ABC”,
y en la actualidad lo hace en “Babelia”, del diario
“El País”.

¿Qué destacaría de los
trabajos presentados al Premio Internacional de Poesía Miguel
Hernández?
Es difícil, porque son muchos. Entonces, hemos hecho una selección,
a cada uno nos ha correspondido un número determinado, a cada
uno de los intervinientes del Jurado. Son de un nivel medio bastante
elevado, siempre hay algunos que hay que retirar inmediatamente, pero
de los que yo seleccioné, había un nivel importante; y,
después, de los que han estado hasta última hora con posibilidades
también, hubieran podido ganar tres o cuatro con absoluta dignidad,
como imagino que habrán dicho otros compañeros míos.
De modo que, al final, hay que optar no sólo entre la calidad,
porque puede haber dos libros buenos, sino también entre los
estilos: son libros distintos, algunos son más clásicos,
otros son más atrevidos, y en un premio de poesía joven,
como es éste, pues se debe primar el atrevimiento, la novedad,
creo yo.
¿Qué le parece la obra ganadora?
En cierto modo lo he dicho, es una obra atrevida, es una obra no previsible.
No se somete a la camisa de fuerza de los versos clásicos, lo
cual no es ni bueno ni malo, pero en un poeta joven, en una poeta joven,
como es el caso, había que valorar también el atrevimiento,
o sea, la posibilidad de equivocarse al abordar formas nuevas, con mucha
imaginación, con una retórica muy rica.
¿Piensa que la poesía está
suficientemente ensalzada en la década que vivimos?
No, pero como dice un buen poeta al que amamos mucho, que es Francisco
Brines, la poesía no tiene público, pero tiene lectores.
Entonces, tiene una mala salud de hierro desde el principio de los tiempos
hasta hoy. Antes había lectores de poesía, que eran muy
pocos porque había muy pocos lectores. Ahora hay muy pocos, aunque
hay muchos más lectores, pero se mantienen los fieles, los mil
o dos mil fieles.
¿Cuál es su opinión del
trabajo que desempeña La Fundación Cultural Miguel Hernández
en la difusión de su legado y en la promoción de valores
literarios?
No quiero opinar sobre lo que desconozco. Me parece, por lo que conozco,
que es importante, desde el punto de vista de la difusión poética,
y de la difusión del legado de Miguel Hernández es importante,
porque, aunque Miguel Hernández es un poeta reconocido, que tiene
una obra correctamente bien editada, sobre el cual se están haciendo
trabajos de continuo, no sé si por ejemplo sabe que se acaba
de publicar uno de Gibson, “Cuatro poetas en guerra”,
uno de cuyos cuatro poetas estudiados es Miguel Hernández. De
tal manera que pareciera que no hace que se le dé una difusión
que ya tiene, pero sí, con los poetas hay que estar siempre abriendo
ventanas y dándolos a conocer. En ese sentido, me parece que
es una buena tarea la que hacen.
¿Qué destacaría
usted de la obra de Miguel?
Yo soy un lector antiquísimo, soy lector desde niño de
Miguel Hernández. Entonces, me parece que, primero, es un poeta
que toca muchas cuerdas, es un poeta amoroso, clásico en “El
rayo que no cesa”, es un poeta social, comprometido pero
que siempre mantiene los valores poéticos, otros no lo hicieron.
Muchos poetas que hacen poesía social porque toca hacerla, hay
que ponerse a favor de unos o de otros, los unos con h y los otros sin
h, como dice Unamuno. Sin embargo, él es poeta siempre, cuando
hace poesía amorosa, más imaginativa, cuando hace poesía
neobarroca, cuando hace poesía comprometida y, entonces, es un
poeta muy plural, y que sólo tuvo diez años para su obra.
Y, en segundo lugar, es un poeta que empezó tarde con respecto
a sus compañeros mayores del 27, a los que termina adelantando
estéticamente, en cuanto que fue quemando pasos a una velocidad
de vértigo que no sé dónde podía haberle
conducido, porque es una característica que quería resaltar
y es que el mejor Miguel Hernández, a mi juicio, es el final;
de tal manera que no llegó a cumplir los 32, e hizo todo eso.
Y, por ello, hay que lamentarse de lo que podría haber hecho.
¿Es para usted fuente de inspiración
la poesía de Miguel Hernández?
Bueno, yo no soy poeta, fui versificador, poeta es un título
que tienen otros, yo no. Es una fuente de inspiración, en cuanto
aun sin ser poeta, nos podemos inspirar y tener sentimientos poéticos,
pero nada más, lo otro sería vestirme con plumas ajenas.
Desde luego, Miguel Hernández es un poeta que está vivo.
Los poetas al cabo de un tiempo o se mantienen vivos, los menos, o los
colocamos en las hornacinas de los clásicos a los que llegamos
con respeto, pero a los que no leemos. Hablamos bien de ellos, pero
no son nuestros poetas, no están vivos, son valores históricos,
y Miguel Hernández es un poeta que está vivo.
¿Tiene usted algún
proyecto relacionado con el poeta oriolano?
Yo trabajo sobre la poesía, entre otros temas, del siglo XX.
Entonces en este sentido, Miguel Hernández es un poeta que atraviesa
todas las líneas, cualquier aspecto que se quiera tratar. Yo
hice mi tesis doctoral sobre Claudio Rodríguez, por ejemplo,
por poner un poeta que no se parece mucho o más bien nada. Bueno,
él hizo su discurso de ingreso en la Academia sobre el tema de
Miguel Hernández; por citar como las líneas se terminan
cruzando cuando se trabaja sobre una época acotada, como puede
ser desde el Romanticismo hasta nuestros días, y Miguel Hernández
está muy presente porque participa en las vanguardias, a las
que llega tarde; le toca todavía un poco de surrealismo, la poesía
comprometida, la poesía impura, el Neoclasicismo, en el mejor
sentido del término que se hace en España en los años
40, y que él lo había hecho en “El rayo que
no cesa” o “El silbo vulnerado”. En
este sentido, si se trabaja sobre poesía, hay que pasar por Miguel
Hernández.
Maria
Martínez
Antonia Costa
Fotos: Mayte Sánchez Gómez
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