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Premio Nacional de Poesía

ENTREVISTAS

Entrevista a Francisco Javier Díez de Revenga

Entrevista a Juan José Sánchez Balaguer

Entrevista a Arcadio López-Casanova

Entrevista a Carlos Marzal

Entrevista a Juan Pastor Giménez

Entrevista a Ángel Luis Prieto de Paula



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


FRANCISCO JAVIER DÍEZ DE REVENGA

PRESIDENTE DEL JURADO
PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”

"Lo que más me ha llamado la atención ha sido la variedad de registros"

Francisco Javier Díez de Revenga (Murcia, 1946) es catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia. Ha publicado numerosos artículos sobre literatura española y entre sus libros destacan “La métrica de los poetas del 27” (1973), “Revistas murcianas relacionadas con la generación del 27” (1975 y 1979), “Salvador Jacinto Polo de Medina” (1976), “Eliodoro Puche, historia y crítica de un poeta” (1980), “De don Juan Manuel a Jorge Guillén” (1982), “Teatro de Lope de Vega y lírica tradicional” (1983), “Rubén Darío en la métrica española y otros ensayos” (1985), “Panorama crítico de la generación del 27” (1987), “Saavedra Fajardo, escritor actual y otros estudios” (1988) y “Poesía de senectud” (1988). Ha realizado ediciones de la revista “Verso y Prosa”, Vicente Medina, Lope de Vega, Juan Guerrero, Alfonso X, Gerardo Diego, Polo de Medina, Saavedra Fajardo, etc., además de recopilaciones bibliográficas sobre literatura de Murcia.

Con Mariano de Paco, por “El teatro de Miguel Hernández” (1981 y 1986) recibió en 1979 el Premio Ramón Sijé de Ensayo. Con él ha editado también los “Estudios sobre Vicente Medina” (1987) y “Estudios sobre Miguel Hernández” (1992).

Como miembro del Jurado de la presente edición, ¿qué opinión le merecen los distintos trabajos presentados?
Ha habido un nivel aceptable, se han presentado muchos originales; los que han llegado a la selección que hizo el Jurado ya tenían un nivel bastante aceptable y lo que más me ha llamado la atención, que suele ser habitual en éste y en otros premios, es la variedad de registros, ha habido poemarios muy vanguardistas y otros enormemente clásicos. Eso es bueno porque revela la multiplicidad del Jurado que ha seleccionado esos libros, porque al final hemos tenido libros de distintas corrientes y al final nos ha permitido deliberar con un mayor apasionamiento, pero en fin, el nivel es muy aceptable.

¿Cuál es su valoración sobre el poemario que ha resultado ganador?
En primer lugar, creo que es un libro muy bien construido. Los poemas están admirablemente conjuntados, desde el punto de vista estructural, formal, incluso desde el punto de vista temático. El mayor valor que le advierto es que es un libro de poesía muy joven, esto no quiere decir que sea un tipo de poesía inexperta, es una persona que tiene una solidez expresiva muy notable, pero los motivos literarios son muy juveniles. Están relacionados con la perspectiva de una persona joven, esa tensión entre el mundo de la naturaleza y también en la cultura adquirida y el paso del tiempo. Creo que son las líneas que definen y estructuran bien todos esos poemas.

Como sabemos, imparte clases de Literatura Española del siglo XX en la Universidad de Murcia. ¿De qué manera encara la figura de Miguel Hernández desde su labor docente?
Yo a Miguel Hernández lo explico todos los años, es con el que cierro mi asignatura de Literatura del siglo XX (I) de las dos que doy, porque yo doy otra asignatura de Poesía Española 1900-1936 y justamente Miguel Hernández es el que clausura mis clases, tanto de Literatura del siglo XX como de poesía. Y la valoración que yo hago de Miguel Hernández es altísima, ya que, como es lógico, es un poeta de una dimensión extraordinaria, además es un poeta que estuvo muy poco tiempo en el ejercicio de la poesía. Eso es lo que a mí siempre me gusta destacar y que se olvida muchas veces, porque el empieza en el año 1933 y en el año 1942 muere, es decir, estamos hablando de una actividad poética de diez años y hay que ver en esos diez años la obra tan importante que dejó tan original y tan extraordinaria, además de la propia evolución que él mismo hizo en tan poco espacio de tiempo buscando una lírica muy personal que llegó a conseguir en sus últimos poemas del “Cancionero y romancero de ausencias”. Es una pieza angular en la poesía del siglo XX, además, como todos sabemos, tuvo mucha competencia porque en el siglo XX ha habido poetas de una categoría extraordinaria como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, estamos hablando de primerísimas figuras de la literatura española, además de Pablo Neruda, Octavio Paz, Gabriela Mistral, es decir, hay un nivel de competencia muy alto, y sin embargo, Miguel Hernández soporta muy bien el paso del tiempo, es un poeta muy entero; de hecho, lo que hizo, lo hizo con tanta pasión, que creo que por eso va a ser un poeta eterno.

¿De qué manera surgió su interés por la generación del 27?
Llevo estudiando a los poetas del 27 desde los primeros años 70, cuando yo empecé a realizar mi tesis doctoral sobre “La métrica de los poetas del 27”, entonces en los 70 era muy importante los estudios estructurales, los estudios de carácter formal, estaba muy de moda el formalismo ruso, los estructuralistas, los métodos italianos de aproximación al texto y yo que quería trabajar sobre métrica y sobre un grupo que para establecer comparaciones y unas relaciones sobre un grupo que no fuera muy conocido, porque no lo era, salvo Federico García Lorca. Hay que tener en cuenta que en los años 69 y 70 todavía estábamos en el último franquismo y era difícil conseguir obras de Alberti o Jorge Guillén porque eran poetas exiliados. A partir de aquellos años setenta y esos inicios yo ya he continuado y sigo trabajando sobre esos poetas del 27 en lo último que quedaba por hacer importante. Estoy terminando una antología de traducciones hecha por los poetas del 27. Es sorprendente y es un libro que va a tener mucho interés porque Luis Cernuda tradujo a Hölderlin, tradujo a los metafísicos ingleses; Dámaso Alonso tradujo a poetas ingleses; Jorge Guillén tradujo a franceses, italianos, alemanes; Rafael Alberti tradujo a franceses, ingleses; su mujer, Maria Teresa León, tradujo poetas rumanos como a Mihai Eminescu o Arges Tudor, los podemos leer porque los tradujeron Rafael Alberti y María Teresa León y Salinas tradujo a los franceses y Vicente Aleixandre tradujo algún poema francés; es un mundo que estoy descubriendo ahora, es una maravilla esto del 27 porque no se agota.

Y además de todo esto, ¿tiene algún proyecto relacionado con Miguel Hernández?
Sobre Miguel Hernández estamos preparando el centenario que va a ver en el año 2010, por lo tanto tenemos que empezar ya, y estamos recopilando cosas, y quiero volver sobre el primer Miguel Hernández y para lo que se nos requiera. En el año 2010 que será, espero, un gran centenario; ahora mismo soy el comisario de la Exposición Nacional de Carmen Conde, de hecho Carmen Conde era amiga de Miguel Hernández, y por lo tanto estoy volviendo sobre cosas de Miguel Hernández en relación con el grupo de Cartagena, con Antonio Oliver, con Carmen Conde, cuyo centenario estamos celebrando este año. Siempre estamos en Miguel Hernández.


Salus Martínez
Antonio I. García
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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JUAN JOSÉ SÁNCHEZ BALAGUER

SECRETARIO PREMIO NACIONAL DE POESíA “MIGUEL HERNÁNDEZ”

Juan José Sánchez Balaguer nació en Orihuela en 1949. Actualmente es funcionario en excedencia y corresponsal del diario “La Verdad” desde hace más de treinta años.

Asimismo es activo impulsor de cuantas iniciativas culturales relacionadas con Orihuela han sido propuestas.

Desde marzo de 2002 es director de la Fundación Cultural Miguel Hernández con el objetivo de difundir el legado ético y literario del universal poeta oriolano.

¿Cree que es difícil llegar a una decisión final en estos premios?
La dificultad para el Jurado depende siempre de la calidad de las obras y poemarios que lleguen a la votación final.

¿Cree que estos trabajos de Poesía tienen la suficiente calidad como para hacer merecedores de este Premio a los participantes en el mismo?
Ese juicio corresponde hacerlo a los Jurados, cuya capacidad y nivel literario están cada año fuera de dudas. En caso de que entendieran que la calidad no es suficiente, siempre tendrían la oportunidad de declararlo desierto.

¿Cree que este Premio Nacional de Poesía contribuirá a promocionar más todavía la figura de nuestro universal poeta?
Por supuesto, con esa intención se convoca. Pero, sobre todo, para descubrir nuevos valores de la poesía española, ya que los participantes tienen que ser menores de 35 años.

En cuanto a los miembros del Jurado, ¿cree que están suficientemente preparados para conceder un premio de tales dimensiones?
Por supuesto. Cada año tratamos de que el Jurado esté compuesto por especialistas de reconocido prestigio nacional.

¿Le parece bien haber sido designado de nuevo como miembro del Jurado?
Me tiene que parecer bien, puesto que es una función inherente al cargo de director de la Fundación, según establecen las Bases de los Premios.

David Rodríguez Ferrández
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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ARCADIO LOPEZ-CASANOVA

JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”

“Es una obra original, una obra distinta”

Arcadio López Casanova es miembro del Jurado del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2007. Catedrático de Literatura Española y profesor titular de la Universitat de Valencia. Como especialista en poesía española del siglo XX ha publicado las obras “Estructuras correlativas y función estilística”, “Lenguaje de la poesía y figuras gramaticales”, “Luis Pimentel e Sombra do aire ha herba”, “Miguel Hernández, pasión y elegía”, y es editor de la “Obra poética completa” de Max Aub. Ha dedicado estudios, además, a Antonio Machado, el Modernismo poético, Juan Gil-Albert o los Poetas del 50.

Como poeta es Premio Adonais (1978), Internacional de Melilla (1990), de la Crítica de Galicia a la creación literaria (1983), de la Crítica Valenciana al conjunto de una obra (2004), Tiflos (1996) y Premio de Honor de las Letras Gallegas (2001).

¿Qué opina de la obra ganadora?
Es una obra original, una obra distinta. Tiene una variedad temática, pero en cambio tiene una unidad de tono, que es lo difícil en un libro poético, tiene una unidad de juego de imágenes que son muy brillantes y tiene una gran unidad rítmica. Un ritmo muy grácil, muy ágil, muy entrecortado que se mantiene en todos los poemas. Por tanto, en ese sentido, creo que es una muy buena aportación de una poeta, que también hay que destacar que sea inédito.

¿Cuál ha sido su valoración de los trabajos presentados al Premio?
Como sucede en todos los premios, los significativos, siempre hay una altura media relevante donde hay un grupo, un conjunto de libros que tienen calidad, tienen una gran dignidad literaria. Lo que nos hemos encontrado, como sucede en todos los premios, es la gran variedad que los libros aportan, ahí ya están los gustos de cada uno y las preferencias que uno pueda tener.

Usted es de Lugo. ¿Qué le resulta más complicado, escribir en gallego o en castellano?
Exactamente igual. El poeta cuando escribe es esclavo del mundo que se le representa. Porque hay mundos que a mí se me representan en castellano y mundos que se me representan en gallego, con esto quiero decir que hay libros míos que yo nunca hubiera podido escribir en castellano y hay otros libros que hubiera sido imposible escribirlos en gallego. Cada mundo exige una lengua.

¿Cuál es su opinión sobre la poesía hernandiana?
Yo he sido siempre un gran devoto de Miguel Hernández, cada una de mis lecturas, desde el bachillerato, y siempre he sido un fiel lector y he tratado de ser, en la medida de mis posibilidades, un intérprete de su poesía con varios estudios sobre él.

¿Cree que, desde la Fundación Cultural Miguel Hernández, se le da al poeta el impulso que se merece?
Yo creo que sí, eso es lo que hay que buscar, ¿no?. La obra de un gran poeta necesita de estos apoyos institucionales y, además, tengan, digamos, muy distintos extractos de actuación. Hay que actuar en todos los niveles, con los niños en la enseñanza, con los jóvenes, hay que actuar en la universidad, con otras instituciones culturales, con investigadores, estudiosos, críticos… Porque lo primero que hay que hacer es formar lectores, sensibilizar e interesar a los lectores por la obra y, evidentemente, relacionarse con los estudiosos para que se centren en la obra de Miguel Hernández.

María Antonieta M. Lidón
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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CARLOS MARZAL

JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”

“Los poetas son los poemas que escriben”

Poeta español nacido en Valencia en 1961, es referente de la última poesía española y uno de los principales representantes de la poesía de la experiencia, que dominó la lírica española en los años 80 y 90. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia.

Durante diez años codirigió “Quites”, revista de literatura y toros.

Ganador de numerosos premios, entre otros el Premio Nacional de la Crítica 2002, el Nacional de Literatura 2002, Premio Antonio Machado de Poesía 2003 y el XVI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe en 2004.

Es autor de cinco poemarios (“El último de la fiesta”, 1987, “La vida de frontera”, 1991, “Los países nocturnos”, 1996, “Metales pesados”, 2001 y “Fuera de mí”), reunidos recientemente en un volumen titulado “El corazón perplejo”, y editado por Tusquets.

También ha publicado “Cuatro noches” (1988) y “Poesía a contratiempo” (2002).
Ha traducido al español la poesía de Enric Sória en el volumen “Anden de cercanías” (1995).

En 2005 debutó en la narrativa con la novela “Los reinos de la casualidad”.

Su obra ha sido incluida en las antologías poéticas más importantes del periodo, como “La Generación de los 80” (1988), de José Luis García Martín.

En su opinión, ¿en qué estado se encuentra la poesía en castellano actualmente? ¿Existe una respuesta aceptable del público?
Creo que tiene un momento extraordinario. Hay quien dice que el siglo XX, hablo del siglo XX porque llevamos muy poco del XXI, es una segunda edad de plata o un segundo Siglo de Oro. Pienso que hay poesía extraordinaria a lo largo de todo el siglo, y en este momento hay poesía en activo espléndida de muchas generaciones muy distintas. Están todavía vivos los poetas de la segunda generación de posguerra, algunos del 50, de la Generación Novísima, de mi generación, que es la de los 80 o, como se ha llamado, la “poesía de la experiencia”, y poetas jóvenes que creo que van a mantener encendida esa llama de la calidad poética del siglo.

Pienso que la respuesta del público a la poesía es siempre moderada, es decir, no estamos hablando ni de cantantes, ni siquiera de novelistas. Hay quien dice que la poesía no tiene público, sino que tiene lectores. Ahora bien, yo creo que los lectores de la poesía son lectores muy especiales, muy devotos, muy fieles. Un lector que conoce, que sabe, al que es difícil dar gato por liebre, es un lector que busca lo que quiere, que no le importa encargar un libro en la librería, no compra cualquier cosa, no compra los primeros que aparecen ante sus ojos en un escaparate o en las listas de los más vendidos. Ese es el tipo de lector que hace de la poesía un género especial.

Es inevitable esta pregunta, siendo usted poeta como Miguel Hernández, ¿ha influido la poesía de Miguel en la suya (ha sido un referente para usted)? ¿Qué escritores han influido en su obra?
Miguel Hernández es un poeta obligatorio para cualquier lector de poesía. En mí fue una lectura de juventud y es un poeta al que regreso más tarde o más temprano. Yo creo que es un poeta enormemente dotado, un poeta malogrado, murió muy joven, no sabemos qué habría dado, pero… es el autor de una obra extraordinaria. ¿Influencia? Yo creo que no era una influencia directa, quizá hay más influencia de lo que fueron sus maestros que de él mismo. Pero yo creo que pertenece a un caudal imprescindible en la formación de cualquier poeta.

Es muy difícil decir un determinado escritor. Pienso en que la literatura uno se contagia de una forma extraña, es como una gran epidemia, porque cuando uno lee a un poeta no solamente está leyendo a ese poeta sino a todos los poetas que ese poeta ha leído. Hay quien dice que a uno le influyen todos los escritores, incluso los que no ha leído y probablemente es verdad, porque siempre existen afinidades entre escritores que nos gustan y otros que ha leído ese escritor que nos gusta. Por no escurrir el bulto, yo soy como lector muy devoto de la poesía barroca. Me interesa mucho por temperamento también el mundo del barroco, sobre todo la poesía de Quevedo, y la gran tradición de la poesía española del siglo XX es fundamental, poetas como Juan Ramón Jiménez, como Antonio Machado, como Neruda, como César Vallejo, y luego ya me acercaría a la poesía del 27 y la poesía de la generación del 50, autores como Jaime Gil de Biedma, como Francisco Brines, o como César Simón, el poeta valenciano que también pertenece a esa generación y muchos otros poetas.

¿Qué piensa que puede aportar la poesía de Miguel Hernández a los nuevos escritores del s. XXI?
Ya le he dicho algo sobre eso. Creo que es un poeta con unas facultades enormes, con un don extraordinario y me parece que es una gran poesía como toda la gran poesía en un momento intensa.
A mí si me interesa la poesía es porque me conmueve, me conmociona. Pienso que la poesía de Miguel Hernández es muy emocionante, muy conmovedora. Aporta el ejemplo de todo gran poeta, una lección de intensidad poética.

En una entrevista aparecida en internet dice usted: “Los premios son un accidente biográfico que depara el azar, como todos los accidentes, y no conceden nada de carácter moral que no se poseyera por anticipado”. ¿Qué puede destacar de la obra ganadora? ¿Es para usted merecedora de este galardón?
Me parece que es un libro muy fresco que asume riesgos por la palabra bien encajada. Es un libro de una mujer, cosa que no es ni accidental ni anecdótica. Me parece que la poesía femenina está dando obras muy interesantes en los últimos veinte o veinticinco años, probablemente como no lo había dado en lo que va de siglo, porque antes hemos hablado de la excelente poesía del siglo, pero sería difícil encontrar poetas a la altura de los mejores poetas de otras generaciones. Yo creo que las nuevas generaciones están haciendo una gran labor en este sentido.

¿Cuál es su valoración del total de los trabajos presentados a esta nueva edición del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández?
En todos los premios hay un catálogo de libros que se presentan similar; hay de todo, hay cosas muy adolescentes, cosas poco correctas, libros dignos, y luego unos cuantos que son los mejores, de los que uno termina siempre por hablar con el resto del Jurado. Es un nivel aceptable. Hay muchos premios a lo largo del año en España y es muy difícil encontrar buenos libros en todos los premios; es una sorpresa.

Desde la Fundación Cultural Miguel Hernández se están preparando diversos actos de cara al centenario del nacimiento del poeta. ¿Propondría alguna actividad? ¿Que matiz daría usted al homenaje?
Siempre que se tiene que realizar un centenario o cincuentenario, el aniversario o cualquier cosa, creo que el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es que su obra esté bien publicada, bien editada, bien distribuida, en ediciones dignas, buenas ediciones críticas y que las encuentra el público.
Miguel Hernández está muy bien editado, no es un caso como muchos otros de olvido o de postergación. Es un poeta enormemente célebre, incluso entre los que no son lectores de poesía. Y me parece que no es el caso, pero siempre es buen momento para hacer una edición definitiva, una edición redonda.

¿Se le podría aplicar a Miguel la siguiente frase dicha por usted en la entrevista concedida a “Pérgola” (Bilbao): “No creo en rasgos generacionales, sino en los poetas concretos y su evolución”. ¿Cree usted que su poesía hubiera sido la misma de no haber pertenecido a su generación o estar influido por la época que le tocó en suerte?
Todos los poetas pertenecen a una época por obligación. No sabemos lo que hubiera dado Miguel Hernández de haber vivido lo que en justicia le correspondía.
Todos los poetas interesantes, todos los que tienen algo que decir, hay que leerlos individualmente. Los poetas son los poemas que escriben. A mí más que de grupos generacionales, o de historia de la literatura, me gusta hablar de autores concretos y de poetas concretos de autores concretos. Es un poeta con una voz propia indiscutible y me parece que lo que aporta a la poesía futura, del siglo XXI, XXII y del XXIII es un ejemplo de intensidad lírica, de intensidad emocional.

Marisa Meseguer
Monse Serna
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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JUAN PASTOR GIMÉNEZ

JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”

“Este premio apuesta por la honestidad y la gente joven”

Juan Pastor nace en Mula (Murcia 1949). Es fundador y director de la colección Devenir de poesía y ensayo en octubre de 1984 y del Aula Claudio Rodríguez, patrocinada por la Delegación Territorial de la ONCE en octubre del año 1999. Y durante los dos años que duraron las actividades del Aula Claudio Rodríguez, entre los años 1999 a 2001, y durante estos años, el aula realizó un intensa actividad cultural y poética, por la que pasaron María del Pilar Palomo, Juan José Lanz, García Martín, Rafael Conte, José Teruel, Ángel García López, Jesús Hilario Tundidor, Rafael Soto Vergés, Jaime Siles, Pepe Hierro, Carlos Bousoño, Antonio Gamoneda, García Baena y María Victoria Atencia, entre otros.

Desde otoño del año 1970, fecha de su primera lectura poética en la Universidad de Murcia, hasta la primavera de 1975, que aparece publicado su primer libro de poemas, Juan Pastor se introduce e inicia una intensa actividad cultural. Participa y realiza numerosas lecturas poéticas en Murcia capital y en centros culturales de la comunidad. Asimismo, colabora en la prensa y en revistas especializadas del momento. Le acompañó durante todos estos años el pintor madrileño afincado en Murcia Carlos Santamaría, que realizaba la puesta en escena de sus poemas. “Hasta que el tiempo los agote”, su primer libro de poemas publicado, lo presentó en Murcia el novelista murciano Salvador García Jiménez.

En otoño de este mismo año termina sus estudios y se marcha a Barcelona, donde inicia su actividad profesional como profesor, que es, y que ha desempeñado a lo largo de todos estos años. En Barcelona sigue su actividad cultural y literaria, alternando sus asiduas colaboraciones en prensa y revistas especializadas de España, México, Venezuela y Ecuador. Se introduce en el mundo cultural y poético de la transición en Barcelona, donde conoce al poeta José Jurado Morales, a Javier Lentini, Enrique Villagrasa, al pintor Antonio Beneyto y a otros poetas y compañeros de tertulia, como Esther Bartolomé Pons, Visi Beato, Esteban Conde y Vicente Rincón, entre otros, también durante estos años conoce a los poetas Jean Osiris, Jean Aristeguieta y a la narradora y pedagoga Yolanda Argudín y los pintores Ramírez Cacho y Marín García, que realizaron varios dibujos y colecciones de grabados sobre la obra poética de Juan Pastor. En otoño del año 1984 nace en Barcelona el proyecto DEVENIR con la publicación de “Los Sonetos de Bocángel”, en edición de Esther Bartolomé Pons. Al que le siguieron libros de: Lasse Sorderber, Jaime Siles, Antonio Beneyto, Artur Lundkvisr, Álvarez Ortega, Hilario Tundidor y Antonio L. Bouza, entre otros.
Premio de Literatura Fundación Carolina Torres Palero 2006.

POESÍA

“Hasta que el tiempo los agote”. Murcia, 1975
“Cuatro poemas y un silencio”. Barcelona, 1976
“Sin labios para reír”. Barcelona, 1978.
“El y la sombra del último viaje”. México,1980.
“Acirbaf en el país de los Dádelos”. Barcelona, 1981.
“Curvaturas de la sombra”. Barcelona, 1983.
“Claridad de la nada”. Barcelona 1987.
“Espacios de luz hacia la línea”. Madrid 1993.
“Atingencias”. Colección El Árbol Espiral, Béjar (Salamanca), 1996.
“Paréntesis de tiempo, silencio y curvaturas”. Madrid, 1998
“Cuando se nos deja ver”. Madrid 2004

Es la segunda vez que usted participa como Jurado en este Premio. ¿Hay alguna diferencia entre los poemarios de este año y los del anterior?
Sí, el año pasado fue más fácil porque había una obra que destacaba sobre las demás y ha tenido bastante resonancia; ha salido en “El País”, “El Mundo”, la revista “Quimera”...etc. Este año había mayor número de obras y el nivel ha sido superior, si bien no había un claro ganador. Este año el Jurado ha tenido que votar más de una vez. Hemos tenido que debatir y hablar mucho sobre el libro cada uno.
Además el sistema de este Premio, en el que no hay una selección previa sino que es propio Jurado el que selecciona las obras, creo que es un sistema duro, pero más justo. Personalmente prefiero este sistema al de otros premios en los que se establece una rigurosa selección previa y las obras llegan cribadas al Jurado.

¿Cree que son una plataforma efectiva para jóvenes autores?
Sí, creo que sí. Hace falta un premio de referencia en España. Lo importante es que haya la máxima seriedad y responsabilidad por parte del Jurado para evitar la más mínima suspicacia. Este premio apuesta por la honestidad y la gente joven. Hace falta cribar bastante en el mundo de la poesía actual ya que no todo lo que está en candelero es lo va a quedar.

¿La Editorial Devenir va a seguir colaborando con la Fundación Miguel Hernández en la publicación de la obra ganadora?
Sí, seguiré formando parte del Jurado en la próxima edición, ya que voy a seguir siendo el editor de estos premios. Sin embargo, no tengo responsabilidad alguna en la creación del Jurado. Creo que así se refuerza la independencia de estos premios.

¿La Editorial Devenir publica sólo la obra ganadora?
Se podría proponer la publicación en el caso de que alguna obra resultase interesante, pero yo apostaría por un solo libro. Creo que es el camino correcto para este Premio.

¿Cree que estos premios ayudan a la difusión de la obra de Miguel Hernández?
La obra de Miguel Hernández ya está suficientemente difundida. Me parece muy positivo que un premio de poesía joven lleve el nombre del poeta. Miguel Hernández también tuvo unos comienzos difíciles, sobre todo en el Madrid de principios de los años treinta, donde un joven Miguel Hernández en alpargatas generó algunas fobias. Considero que en 2010, cuando se conmemore el centenario, la Fundación debe volcarse, de hecho lo está haciendo ya. Pienso que lo fundamental es mantener la independencia de los poderes fácticos; el problema de la cultura actualmente es ése, que depende demasiado de los poderes fácticos. Creo que la Fundación Miguel Hernández lo ha conseguido, y así se lo he hecho saber a su director.

De cara a ese futuro centenario; ¿la Editorial Devenir va a colaborar de alguna manera?
No se ha concretado nada aún, sólo puedo decir que la Editorial Devenir va a seguir colaborando en el proyecto. En todo caso corresponde a la Fundación decidir y detallar los asuntos relacionados con el centenario del nacimiento de Miguel Hernández.

Ud., como profesor de Literatura, supongo que trata de inculcar a sus alumnos cierto interés por la Literatura. ¿Lo consigue?
No es tan difícil, el problema de la Literatura en Secundaria es que se les da mucha “paja”, si a los alumnos se les motiva, yo tengo experiencia, sí captan la importancia de la Literatura, de un libro. Como decía hace poco a un grupo de alumnos: “lo único que no falla es un libro, un amigo puede fallar”. A los alumnos se les obliga a leer ciertos libros que creo que no son los adecuados; yo me decanto por “entrarles” con anécdotas de los escritores, por llevarles algún autor joven para que vean de qué va eso. Se les da malos libros y malas traducciones; las editoriales también tienen parte de responsabilidad, ya que ofertan el paquete que menos vende.

¿Con qué poema de Miguel Hernández se quedaría?
Aunque sea un tópico me quedaría con “Las nanas”.

José Mª Latorre Flores
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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ÁNGEL LUIS PRIETO DE PAULA

JURADO PREMIO NACIONAL DE POESÍA
“MIGUEL HERNÁNDEZ”

“En un premio de poesía joven, como es éste, se debe primar el atrevimiento, la novedad”

Ángel L. Prieto de Paula (Ledesma, Salamanca, 1955) es licenciado en Filología Románica (Universidad de Salamanca), doctor en Filología Hispánica (Universidad de Alicante), y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante. Ha publicado artículos en “Ínsula”, “Cuadernos Hispanoamericanos”, “Hispanic Review”, “Revista de Occidente”, “Revista Hispánica Moderna”, “Anales Azorinianos”, “Anales de Literatura Española”, “Diablotexto”, “Quaderni di Filologia e Lingue Romanze”, “Litoral”, “Archipiélago”, etc. Ha colaborado en diversos volúmenes colectivos y actas de congresos, y coordinado monográficos sobre temas de su especialidad.

Ha publicado los libros de poemas “Ortigia” (1985; Premio Carlos Ortiz 1984) y “Compás del vacío” (1989) Ha escrito ensayo, y es autor de diversas antologías y ediciones de autores clásicos y contemporáneos: Garcilaso de la Vega (“Obras completas”, 1989); Tomás de Iriarte (“Fábulas literarias”, 1992); José de Espronceda (“Poesía y prosa”, 1999; en colaboración con Guillermo Carnero); Antonio Gamoneda (“Antología poética”, 2002); José Luis Hidalgo (“Raíz, 1944-1947. Antología poética”, 2003); Antonio Martínez Carrión (“Última fe. Antología poética, 1965-1999”, 2003); Claudio Rodríguez (“Don de la ebriedad y otros poemas”, 2005); y “Poesía del Renacimiento” (1989).

Sobre lírica del siglo XX ha publicado diversos libros, como “La llama y la ceniza” (Universidad de Salamanca, 1989); “La lira de Arión (De poesía y poetas españoles del siglo XX)”, 1991; “Claudio Rodríguez: visión y contemplación”, 1996; “Musa del 68 (Claves de una generación poética)”, 1996; y “De manantial sereno (Estudios de lírica contemporánea)”, 2004. Ha preparado diversas antologías sobre las promociones literarias de la posguerra, como 1939-1975: “Antología de poesía española” (1989), y “Poetas españoles de los cincuenta” (1995). Ha ejercido la crítica literaria en el suplemento cultural de “ABC”, y en la actualidad lo hace en “Babelia”, del diario “El País”.

¿Qué destacaría de los trabajos presentados al Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández?
Es difícil, porque son muchos. Entonces, hemos hecho una selección, a cada uno nos ha correspondido un número determinado, a cada uno de los intervinientes del Jurado. Son de un nivel medio bastante elevado, siempre hay algunos que hay que retirar inmediatamente, pero de los que yo seleccioné, había un nivel importante; y, después, de los que han estado hasta última hora con posibilidades también, hubieran podido ganar tres o cuatro con absoluta dignidad, como imagino que habrán dicho otros compañeros míos. De modo que, al final, hay que optar no sólo entre la calidad, porque puede haber dos libros buenos, sino también entre los estilos: son libros distintos, algunos son más clásicos, otros son más atrevidos, y en un premio de poesía joven, como es éste, pues se debe primar el atrevimiento, la novedad, creo yo.

¿Qué le parece la obra ganadora?
En cierto modo lo he dicho, es una obra atrevida, es una obra no previsible. No se somete a la camisa de fuerza de los versos clásicos, lo cual no es ni bueno ni malo, pero en un poeta joven, en una poeta joven, como es el caso, había que valorar también el atrevimiento, o sea, la posibilidad de equivocarse al abordar formas nuevas, con mucha imaginación, con una retórica muy rica.

¿Piensa que la poesía está suficientemente ensalzada en la década que vivimos?
No, pero como dice un buen poeta al que amamos mucho, que es Francisco Brines, la poesía no tiene público, pero tiene lectores. Entonces, tiene una mala salud de hierro desde el principio de los tiempos hasta hoy. Antes había lectores de poesía, que eran muy pocos porque había muy pocos lectores. Ahora hay muy pocos, aunque hay muchos más lectores, pero se mantienen los fieles, los mil o dos mil fieles.

¿Cuál es su opinión del trabajo que desempeña La Fundación Cultural Miguel Hernández en la difusión de su legado y en la promoción de valores literarios?
No quiero opinar sobre lo que desconozco. Me parece, por lo que conozco, que es importante, desde el punto de vista de la difusión poética, y de la difusión del legado de Miguel Hernández es importante, porque, aunque Miguel Hernández es un poeta reconocido, que tiene una obra correctamente bien editada, sobre el cual se están haciendo trabajos de continuo, no sé si por ejemplo sabe que se acaba de publicar uno de Gibson, “Cuatro poetas en guerra”, uno de cuyos cuatro poetas estudiados es Miguel Hernández. De tal manera que pareciera que no hace que se le dé una difusión que ya tiene, pero sí, con los poetas hay que estar siempre abriendo ventanas y dándolos a conocer. En ese sentido, me parece que es una buena tarea la que hacen.

¿Qué destacaría usted de la obra de Miguel?
Yo soy un lector antiquísimo, soy lector desde niño de Miguel Hernández. Entonces, me parece que, primero, es un poeta que toca muchas cuerdas, es un poeta amoroso, clásico en “El rayo que no cesa”, es un poeta social, comprometido pero que siempre mantiene los valores poéticos, otros no lo hicieron. Muchos poetas que hacen poesía social porque toca hacerla, hay que ponerse a favor de unos o de otros, los unos con h y los otros sin h, como dice Unamuno. Sin embargo, él es poeta siempre, cuando hace poesía amorosa, más imaginativa, cuando hace poesía neobarroca, cuando hace poesía comprometida y, entonces, es un poeta muy plural, y que sólo tuvo diez años para su obra. Y, en segundo lugar, es un poeta que empezó tarde con respecto a sus compañeros mayores del 27, a los que termina adelantando estéticamente, en cuanto que fue quemando pasos a una velocidad de vértigo que no sé dónde podía haberle conducido, porque es una característica que quería resaltar y es que el mejor Miguel Hernández, a mi juicio, es el final; de tal manera que no llegó a cumplir los 32, e hizo todo eso. Y, por ello, hay que lamentarse de lo que podría haber hecho.

¿Es para usted fuente de inspiración la poesía de Miguel Hernández?
Bueno, yo no soy poeta, fui versificador, poeta es un título que tienen otros, yo no. Es una fuente de inspiración, en cuanto aun sin ser poeta, nos podemos inspirar y tener sentimientos poéticos, pero nada más, lo otro sería vestirme con plumas ajenas. Desde luego, Miguel Hernández es un poeta que está vivo. Los poetas al cabo de un tiempo o se mantienen vivos, los menos, o los colocamos en las hornacinas de los clásicos a los que llegamos con respeto, pero a los que no leemos. Hablamos bien de ellos, pero no son nuestros poetas, no están vivos, son valores históricos, y Miguel Hernández es un poeta que está vivo.

¿Tiene usted algún proyecto relacionado con el poeta oriolano?
Yo trabajo sobre la poesía, entre otros temas, del siglo XX. Entonces en este sentido, Miguel Hernández es un poeta que atraviesa todas las líneas, cualquier aspecto que se quiera tratar. Yo hice mi tesis doctoral sobre Claudio Rodríguez, por ejemplo, por poner un poeta que no se parece mucho o más bien nada. Bueno, él hizo su discurso de ingreso en la Academia sobre el tema de Miguel Hernández; por citar como las líneas se terminan cruzando cuando se trabaja sobre una época acotada, como puede ser desde el Romanticismo hasta nuestros días, y Miguel Hernández está muy presente porque participa en las vanguardias, a las que llega tarde; le toca todavía un poco de surrealismo, la poesía comprometida, la poesía impura, el Neoclasicismo, en el mejor sentido del término que se hace en España en los años 40, y que él lo había hecho en “El rayo que no cesa” o “El silbo vulnerado”. En este sentido, si se trabaja sobre poesía, hay que pasar por Miguel Hernández.

Maria Martínez
Antonia Costa
Fotos: Mayte Sánchez Gómez

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